domingo, 20 de noviembre de 2016

Francia: derecha o ultraderecha


La foto de arriba muestra a los siete candidatos de la derecha en las elecciones primarias a celebrarse hoy en Francia. Las dos notas que siguen son de Carlos Yárnoz para el diario español El País. En la primera se habla del centroderecha y los conservadores; en la segunda, de la ultraderecha. La izquierda, como se sabe, no existe más en ese pintoresco país, cuyo futuro ha sido relatado pormenorizadamente por Michel Houellebecq en su última novela, Sumisión.


Título: La derecha francesa elige a su mejor candidato para derrotar a Marine Le Pen

Subtítulo: Los conservadores votan este domingo en las primarias para designar a su aspirante al Elíseo

Texto: Francia inicia oficialmente este domingo el proceso para designar al próximo presidente de la República. Militantes y simpatizantes del centroderecha votan en la primera vuelta de las primarias para elegir su candidato. El ganador tiene muchas opciones de ser el próximo jefe del Estado.

Las urnas se han abierto a las ocho de la mañana y, según el partido de Los Republicanos, más de un millón de personas (1.100.000) habían votado ya al mediodía. A las siete de la tarde termina la votación.

Siete aspirantes han llegado a la final, pero el esprín es cosa de tres, por este orden: el ex primer ministro Alain Juppé, de 71 años; el expresidente Nicolas Sarkozy, de 61; y el ex primer ministro François Fillon, de 62. Los tres, que mantienen pésimas relaciones cruzadas, llevan toda su vida en política y representan la continuidad en un país golpeado por el terrorismo y la parálisis económica.

El escenario que auguran las encuestas es el de la Francia más derechizada de la V República. El Elíseo se lo disputarán en mayo próximo la derecha y la ultraderecha. Por eso, los aspirantes conservadores han vendido sobre todo su capacidad para derrotar a Le Pen. “Soy el mejor situado para superar a Le Pen”, ha dicho el alcalde de Burdeos, Alain Juppé. “Yo sé cómo derrotarla”, ha contestado Sarkozy.

Los programas de los candidatos conservadores son similares, propios de una derecha francesa clásica, ortodoxa y autoritaria, con retrocesos en avances sociales. Todos proponen endurecer la contestada reforma laboral, acabar con el límite legal de 35 horas laborales por semana, eliminar ayudas sociales, rebajar las de desempleo, reducir el gasto público, beneficiar fiscalmente a las empresas, retrasar la edad de jubilación (hoy en 62 años) o eliminar cientos de miles de empleos públicos.

Solo las propuestas ante el terrorismo y la migración les distinguen. Especialmente al duro Sarkozy, que ha defendido fórmulas propias de la ultraderecha del Frente Nacional para atraerse a su electorado. Es partidario de encerrar sin mandato judicial a miles de sospechosos de islamismo radical y poner fin al reagrupamiento familiar automático de asilados. “Mejor es el original que la copia”, le afea Juppé, más prudente, al recordarle que son recetas ultraderechistas y hasta inconstitucionales.

Tampoco se ha quedado muy atrás Fillon, que propone un referéndum sobre el reparto de cuotas de refugiados. O Jean-François Copé, que quiere a los colegiales uniformados, cantando a diario el himno nacional y haciendo seis meses de servicio cívico. O el democristiano Frédéric Poisson, contrario al matrimonio homosexual, que ha celebrado el triunfo de Donald Trump como “una formidable oportunidad”.

Es la primera vez que el partido conservador, Los Republicanos, organiza primarias. Y además, abiertas. Todo ciudadano puede acudir a una de las 10.228 urnas con la simple condición de pagar dos euros y firmar una “Carta de Alternancia” comprometiéndose a “compartir los valores de la derecha republicana y del centro”. Los dos aspirantes más votados pasarán a la segunda vuelta el día 27.

La eliminación de Sarkozy a la primera supondría un final humillante a su carrera política. Y aunque pase a la segunda vuelta, será difícil que logre el triunfo definitivo el domingo 27 porque la mayoría de los perdedores llamarán a los suyos a apoyar al rival de Sarkozy por las cuentas pendientes que tienen contra él.

Juppé tiene menos enemigos y, encima, ha prometido ejercer un solo mandato en el Elíseo, si es que gana, dejando el camino libre a otros.

Sobre Sarkozy, además, se cierne la espada de Damocles de una decena de causas judiciales por corrupción y financiación ilegal. “Nunca he sido condenado”, se defendió en uno de los tres debates televisados entre los aspirantes. Un mensaje envenenado a su directo rival, Juppé, el favorito, quien sí fue condenado a 14 meses por empleos ficticios en el Ayuntamiento de París cuando era vicealcalde.

Nada frena a la derecha. En la izquierda, en cambio, se amplía el rechazo a un solar de promesas incumplidas, traiciones, corrientes y reformas a medias. Huérfana de un discurso socialdemócrata frente a la mundialización, sin candidato claro mientras François Hollande medita si entra o no en liza, los socialistas ya se preparan para la postderrota, para la nueva travesía del desierto.


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La nota que sigue, también de Carlos Yárnoz para El País, está fechada el 9 de Noviembre, o sea, un día después de las elecciones presidenciales de los EEUU:


Título: El triunfo populista en EE UU da alas a la ultraderechista Le Pen

Subtítulo: Hollande llama la atención sobre "las inquietudes" que levanta la nueva situación

Texto: El triunfo de Donald Trump en Estados Unidos da alas Francia a las aspiraciones de la ultraderechista Marine Le Pen de llegar al Elíseo el año que viene. La presidenta del Frente Nacional fue la única dirigente política francesa en mostrar su decidido apoyo a Trump durante la campaña y en la madrugada de este miércoles fue también la primera en felicitarle incluso antes de conocerse los resultados. “Felicidades al nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al pueblo americano libre”, escribió la líder populista en su cuenta de Twitter poco después de las 7.00 de la mañana.

Lanzada en la precampaña para las elecciones presidenciales de la próxima primavera, Le Pen recibe desde el otro lado del Atlántico el impulso que se suma al que ya tuvo antes del verano con el Brexit. El exprimer ministro François Fillon, aspirante a candidato de la derecha, sostiene que ambos resultados en las urnas facilitan el camino de la dirigente ultraderechista. “Su mundo de desploma. El nuestro se construye”, ha escrito Florian Philippot, vicepresidente del FN. Su partido es hoy el que cuenta con más apoyo electoral (28%) y todos los sondeos coinciden en que Le Pen pasará a la segunda vuelta de las presidenciales.

"No es el fin del mundo. Es el fin de un mundo", ha dicho Le Pen en un mensaje difundido por las redes sociales. "Es una victoria de la libertad", ha añadido, "y una buena noticia para Francia", porque a París le beneficiará, ha comentado, que Trump ponga fin "a la mundializaciòn salvaje", a las malas relaciones con Rusia y a las intervenciones militares que originan oleadas de migrantes.

El Ejecutivo, por el contrario, se ha mostrado desconcertado y preocupado, pero también prudente. A mediodía, el presidente François Hollande ha comparecido en el palacio del Elíseo para decir que el triunfo de Trump "abre un periodo de incertidumbre en el mundo" y que, tras ese resultado, "hay que tomar conciencia de las inquietudes provocadas por los desórdenes en el mundo".

Para el jefe del Estado francés, "lo que está en juego sobre todo es la paz, la situación en Oriente Próximo". Es allí, en Siria e Irak, donde Estados Unidos y Francia son las principales potencias occidentales que coordinan sus bombardeos contra el ISIS. "Este nuevo contexto exige que Francia sea fuerte y adopte sus responsabilidades". La fórmula para acometer esta nueva etapa pasa, según Hollande, por una política europea firme y coordinada, por "una Europa unida capaz de explicarse" cuyos principios son "la democracia y el modelo social".

Horas antes, y en la primera reacción oficial a cargo del ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Marc Ayrault, éste ha señalado que la elección de Trump arroja muchas “inquietudes”, pero que París trabajará estrechamente con su aliado en Washington. “¿Qué va a pasar ahora con el acuerdo con Irán?”, se pregunta Ayrault en la emisora France Info.

En aras de esa prudencia –“mantengamos la sangre fría”, aconseja el ministro-, el embajador francés en Estados Unidos, Gérard Araud, borró de su cuenta en Twitter este texto que difundió cuando el triunfo de Trump parecía imparable de madrugada: “Un mundo se hunde ante nuestros ojos. Un vértigo”.

Los socialistas, por su parte, lamentan el triunfo de Trump. “Su victoria supone que el sueño de los populistas se hace realidad”. En Los Republicanos, el partido conservador inmerso ahora en las primarias para elegir candidato, los principales dirigentes han optado esta mañana por el silencio. No así su presidente, Laurent Wauquiez: “En democracia, cuando un pueblo se siente ignorado y despreciado, encuentra los medios para hacerse oír”.

Después, el expresidente Nicolas Sarkozy ha señalado que se necesita "una América fiel a su tradición de libertad y democracia". Son valores que la mayoría de dirigentes franceses han recordado este miércoles al nuevo mandatario norteamericano, mientras alertaban del peligro de la extrema derecha en sum propio suelo. "Quiero destacar los riesgos que para la democracia suponen la demagogia y el extremismo", ha dicho Alain Juppé, el principal rival de Sarkozy en las primarias de los conservadores.

En París, la bolsa cae, pero no llegaba al 1% a media mañana.

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