viernes, 30 de enero de 2015

Menos de cien


Leemos en el diario Página/12 de hoy:

Título: El ébola empieza a retroceder

Epígrafe: Por primera vez en siete meses hubo menos de cien contagios semanales. La OMS aclaró que esto no significa que la epidemia haya sido erradicada. Los muertos por el ébola llegan a 8100. Unos 16 mil niños quedaron sin sus padres o personas que las cuidaban.

Texto: La cifra semanal de nuevos casos de la fiebre del ébola pasó por primera vez en siete meses por debajo de los 100 contagios en Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona, los tres países más afectados. Así lo anunció ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS). A pesar de la señal de retroceso de la epidemia que implican estos datos, el organismo hizo hincapié en que la enfermedad “todavía no ha sido erradicada”. Mientras tanto, Unicef señaló que al menos 16 mil menores de edad perdieron a uno o ambos progenitores o a las personas que cuidaban de ellos antes de que surgiera la epidemia en Africa occidental.

La Organización Mundial de la Salud confirmó la “desaceleración” de la epidemia en los tres países más afectados, Guinea, Liberia, Sierra Leona, por primera vez desde junio de 2014. La baja de casos fue particularmente sensible en Liberia, que informó de cuatro nuevos casos en la semana del 25 de enero, contra ocho de la semana pasada.

En Sierra Leona se contabilizaron 65 casos contra 117. En cambio, en Guinea la tendencia a la baja se detuvo, al registrarse 30 nuevos casos contra 20 la semana precedente. Desde su aparición en diciembre de 2013, la epidemia de fiebre hemorrágica provocada por el ébola causó la muerte de al menos 8100 personas, esencialmente en Guinea, Liberia y Sierra Leona. También, más de 22 mil personas fueron contagiadas por la enfermedad.

“La respuesta a la epidemia del ébola entró en una segunda fase tendiente a terminar con la epidemia”, indicó el organismo. El coordinador especial de la ONU para la lucha contra esta fiebre hemorrágica, el británico David Nabarro, dijo que la epidemia de ébola todavía no fue erradicada.

“La cantidad de casos decrece semana tras semana y tiende a cero, pero la enfermedad aún está presente en un tercio de las zonas de los tres países afectados”, aseguró Nabarro, presente en la cumbre de la Unión Africana (UA) que tratará el tema hoy.

A pesar de los descensos, uno de los aspectos más preocupantes actualmente es el hecho de que sólo se conoce el 50 por ciento de las cadenas de transmisión de los nuevos casos. Concretamente, en la semana del 18 de enero, seis de los veinte nuevos casos en Guinea (el 30 por ciento) surgieron de cadenas de transmisión conocidas.

La Unión Africana remarcó ayer que la lucha contra el ébola debe centrarse ahora en la reconstrucción de los países afectados y en prepararse para el futuro mediante el refuerzo de los sistemas sanitarios de todo el continente.

A través de un comunicado, afirmó que la batalla contra la epidemia no terminó y hay que hacer frente a la estigmatización de los enfermos y a la alta resistencia de las comunidades locales que dificulta la lucha contra el virus.

Nabarro sostuvo que le preocupaba la llegada de la temporada de lluvias y exhortó a instalar una red de “actores locales” antes de que las precipitaciones dificulten el acceso a ciertas zonas.

El Centro Africano de Control de Enfermedades que la Unión Africana decidió crear en 2015 permitirá reaccionar con más rapidez en caso de una nueva epidemia, estimó Nabarro. “Nos llevó demasiado tiempo prepararnos. Necesitamos mejores medios de intervención”, dijo, al comentar las enseñanzas extraídas de la reciente epidemia de ébola, la peor en la historia de este virus.

La comunidad internacional y la Unión Africana fueron acusadas de pasividad frente a la epidemia que mató a casi 9 mil personas en un año, esencialmente en Guinea, Liberia y Sierra Leona.

En tanto, Unicef identificó en los tres países 10 mil niños que perdieron a uno o a ambos padres, y otros 6 mil que perdieron a la persona que cuidaba de ellos antes de la epidemia.

“Por ahora nos enfocamos en aquellos niños que no tienen ninguno de los padres o la persona que los cuidaba, y estamos intentando encontrar algún familiar que pueda hacerse cargo de ellos”, explicó en rueda de prensa Peter Salama, coordinador de la emergencia de ébola en Unicef.

Hasta ahora lograron que 5 mil de ellos encuentre a una persona perteneciente a la “familia extensa” que pueda encargarse de su cuidado. En los casos en que no exista nadie que pueda hacerse cargo, algo extraño en Africa occidental, se buscaron alternativas como familias adoptivas a las que se les ayuda con transferencias de dinero o comida.


Asimismo, Unicef tiene un sistema de centros de acogida temporales donde los niños huérfanos son recibidos mientras se encuentra a sus familiares, e incluso mientras esperan que sus padres se recuperen de la enfermedad. Unicef gestiona unos diez centros de este tipo distribuidos entre los tres países.

jueves, 29 de enero de 2015

Nisman, AMIA, postperiodismo y demás yerbas


Para los lectores no argentinos de este blog, aclaramos que bajo los términos “causa AMIA” se alude al estado judicial (nulo) de un tremendo atentado con explosivos ocurrido en la Asociación Mutual Israelita-Argentina (AMIA), en Buenos Aires, hace algo más de 20 años, el 18 de Julio de 1994. Con un saldo de 85 ciudadanos argentinos muertos, judíos y no judíos, se trató del peor atentado de nuestra historia. Los culpables nunca fueron encontrados, no sólo porque la justicia argentina deja mucho que desear sino también por la complicidad de las autoridades políticas y policiales de aquel entonces, bajo la presidencia de Carlos Saúl Menem, dedicadas a confundir, ensuciar y desviar pruebas y sospechas. Sin el menor indicio serio, varias instituciones, empezando por el Estado de Israel, decidieron que el culpable del atentado había sido el gobierno de Irán, hipótesis que todavía se mantiene, por supuesto sin el menor indicio de ello, desde hace más de 20 (veinte) años.

Para quienes quieran refrescar un poco la memoria en torno a la complejísima trama de intereses, posibles causas y eventuales culpables del atentado a la AMIA, les mandamos el link a una muy instructiva entrevista de casi media hora de duración que le hicieran al notable periodista argentino Juan Salinas, autor entre otras cosas de dos libros en donde se hace referencia a la causa AMIA. El link es el siguiente:

http://www.ivoox.com/entrevista-a-juan-salinas-a-20-anos-del-audios-mp3_rf_3329239_1.html 

Juan Salinas tiene un blog, Pájaro Rojo (http://pajarorojo.com.ar) en el que suele escribir sobre este y otros temas de la realidad política y policial argentina e internacional. Sus últimos dos posts son, precisamente, el link a la entrevista que mencionamos más arriba, junto con la reproducción de una nota de otro periodista argentino, Santiago O’Donnell, en su blog santiagoodonnell.blogspot.com.ar. Al final de esta nota, el propio Salinas agrega unas reflexiones finales. Acá va:

Título: AMIA-NISMAN. Santiago O’Donnell pone el dedo en la llaga

Epígrafe (de JS): No quiero hacer mayores comentarios sobre este artículo cuya lectura sin preconceptos recomiendo enfáticamente, pero no puedo con mi alma… así que los pongo al final de la nota de Santiago.


Título original: WikiStiusso

Por Santiago O’Donnell

Texto: A menos de una semana de la muerte de Nisman sería prematuro avanzar demasiado sobre cómo terminó la vida del magistrado. Pero alcanza para analizar algunos comportamientos mediáticos alrededor del fiscal y de la causa AMIA y algunas de las opacas zonas fronterizas entre la política, el espionaje y el periodismo.

La fiscalía especial para investigar el atentado a la AMIA fue creada en el 2005 por el entonces presidente Néstor Kirchner y dotada de significativos recursos humanos y económicos para relanzar una investigación moribunda que diez años más tarde seguía sin condenas y con el juez y los fiscales que habían llevado adelante del caso procesados por encubrimiento.

Desde entonces y hasta hace muy poco tiempo, la investigación de Nisman había estado bajo el amparo de una política de Estado que incluía al gobierno argentino, al juez, a los principales diarios y noticieros del país (tanto k como anti k), a los principales políticos del gobierno y de la oposición y a los dirigentes de las principales organizaciones de la comunidad judía. Entre todos ellos regía un acuerdo patriótico de no cuestionar la causa ni plantear objeciones al trabajo del fiscal. Como le explica un dirigente de la DAIA a diplomáticos estadounidenses en un cable filtrado por el sitio Wikileaks, aunque existìan dudas sobre la investigación, eran calladas porque la opinión pública no soportaría otro fracaso en un tema tan sensible.

Después del peor atentado terrorista en la historia argentina, 85 muertos, después del bochorno vergonzoso en el que había terminado la primera investigación, si la segunda investigación iba a ser como la otra, con los mismos acusados, con los mismos testigos entre misteriosos y truchos, básicamente las mismas pruebas endebles, pues entonces por lo menos que no se notara.

Busquen los clips de los noticieros en YoutTube, relean las tapas de los diarios, googleen el declaracionismo. Repasen todas las decisiones de Canicoba Corral y verán que rara vez lo criticaron al fiscal estrella de la causa AMIA y que nunca le dijeron no.

Todos ellos, funcionarios, dirigentes comunitarios y periodistas que se ocupaban del tema. sabían que la fiscalía de Nisman se nutría básicamente de una fuente. Nisman nunca lo ocultó. Sabían que el peso de la investigación lo llevaba el director de Contrainteligencia de la Secretaría de Inteligencia, alias Jaime Stiusso, y a través de él, los servicios de inteligencia extranjeros, especialmente de Estados Unidos e Israel. ¿Y cómo es que Stiusso se había ganado la confianza de los americanos y los israelíes? Más allá de su cargo y permanencia, la verdad es que ni idea, no lo conozco, ni siquiera sé si habla ingles, aunque muchos que escribieron sobre él lo describen como una especie de genio de la tecnología especializado en pinchadura. Si conociera a los manejadores extranjeros de Stiusso me encantaría preguntarles. La cosa es que todos sabían: Néstor, Cristina, Canicoba, los presidentes de la AMIA y la DAIA, los tres periodistas de La Nación, Clarín y Página 12 que llevan el tema por lo menos desde el 2005, sus editores responsables y unas cuantas personas más. Yo me enteré en el 2011 cuando Nisman me citó para hablar de los cables de la embajada estadounidense que acababa de publicar en mi libro Argenleaks.

Habia descubierto que los cables decían que Nisman recibía ordenes directas de la embajada estadounidense de no investigar la pista siria y la conexión local y de dar por cierta la culpabilidad de los iraníes, aunque ningún juicio se había realizado. Que Nisman le anticipaba sus dictámenes y los fallos del juez Canicoba Corral a la embajada con varios días de anticipación. Que una vez Nisman llevó a la embajada un dictámen de dos carillas y que la embajada lo mando a corregirlo, entonces Nisman volvió unos días después con un dictamen de nueve carillas que sí fue aprobado por la embajada y recién entonces presentado en la causa. Y que otra vez Nisman pidió perdón tantas veces por no avisar que pediría la captura de Menem, que los diplomáticos tuvieron que escribir tres cables distintos para dar cuenta de sus sucesivas ampliaciones de sus pedidos de perdon y de sus promesas de que no volvería a suceder. Todo eso reflejaba una falta de independencia del fiscal nada menos que ante una potencia extranjera, por muy amiga que fuera, y enseguida me pareció que la información era de indudable interés general. Pero mi diario no quiso publicarla y a medida que los Wikileaks iban pasando de manos, me di cuenta que los demás medios tampoco publicaban ni ponían al aire nada. Así conocí la pata mediática de la política de Estado con respecto al atentado a la AMIA, una de las razones que me impulsó a escribir los capítulos “AMIA” en Argenleaks y “Nisman” en Politileaks, mis dos libros.

“¿Cómo? ¿No lo conocés a Jaime?” me preguntó Nisman entre extrañado y sorprendido en aquel encuentro del 2011. Acababa de decirme que en una causa tan compleja, en la que uno básicamente depende de lo que puedan averiguar los servicios de inteligencia extranjeros, su información provenía de Stiusso, ya que Stiusso era el que manejaba la relación con los servicios israelíes y estadounidenses. Me dijo que su tarea consistía en chequear la inteligencia en bruto que le mandaba el agente, y tratar de confirmar datos para que se puedan judicializar, ya que no todo lo que le mandaba servía. Fue la única vez que lo vi y me lo dijo sin conocerme. O sea, no era ningún secreto: Stiusso manejaba la investigación.

Y yo no conocía a Stiusso, pero por supuesto que sabía quién era. Un espía legendario de los tiempos de la dictadura, que había trabajado con Nisman en la bochornosa primera investigación de la AMIA, él como informante, Nisman como fiscal auxiliar. Un personaje oscuro al que por entonces se le atribuían todo tipo de “carpetazos” (operaciones de prensa) contra distintos personajes del gobierno y la oposición?, desde Boudou y De Narvaez, hasta Enrique Olivera y el jefe de la bonaerense. Y sabía, sabíamos quién era porque Stiusso se había hecho famoso, y lo peor que le puede pasar a un espía es hacerse famoso. Fue en julio del 2004 cuando el entonces renunciante ministro de Justicia, Gustavo Béliz, mostró una foto del agente en el programa de Mariano Grondona y denunció que Stiusso había montado “un ministerio de seguridad paralelo”, al que describió como “una especie de Gestapo.”

La denuncia y la exhibición de la foto le costaron años de exilio y una batalla judicial a Béliz y su familia, pero a Nisman ni siquiera lo despeinó. La fiscalía siguió su trabajo como siempre.

Era como si existiera un Stiusso bueno y un Stiusso malo. El Stiusso bueno avanzaba con la causa, sobre todo con los pedidos de captura contra los funcionarios y ex funcionarios iraníes acusados de haber planificado el atentado, con un dictamen que sería confirmado primero por el juez y luego por Interpol en el caso de cinco de los ocho requeridos, por votación unánime del directorio. (Esto, luego de un intenso trabajo de cabildeo conjunto secreto entre el Departamento de Estado estadounidense y la cancillería argentina, al filo de la presión política, con distintos paises miembro del directorio de Interpol, según consta en una serie de cables filtrados por Wikileaks, a los que se puede acceder en www.cablegatesearch.net,, ponchando el país “Argentina” y la palabra “Nisman”.)

El Stiusso bueno tenía la cara del fiscal Nisman que seducía a los periodistas con su promesas de exclusivas de documentos secretos con revelaciones explosivas que nunca terminaban de estallar. Funcionaba así: cada vez que iba a hacer una presentación judicial avisaba a sus contactos mediá ticos? y generaba expectativa. Después, el día de la presentación, entregaba un resumen de diez o quince páginas, como hizo con la denuncia contra la presidenta. Con eso, los diarios hacían sus tapas y echaban a rodar el ciclo informativo. El resto era material clasificado, sensible, que debía permanecer bajo estricto secreto de sumario, porque estaba en juego la vida de agentes secretos. Cuando se terminaba de filtrar el escrito completo resultaba ser una zaraza de los servicios que no terminaba de probar nada, pero el ciclo informativo ya había pasado hacía varios días y a nadie le interesaba demasiado si las pruebas era endebles o secretas porque el juez bancaba, el gobierno bancaba, la opo bancaba, la AMIA bancaba y había que meterle para adelante.

Pasó con el supuesto chofer del coche bomba que habría volado la sede mutual judía, Ibrahim Berro. Cuando Nisman anunció el 2005 que sus hermanos en Michigan habían confesado que Ibrahim era el atacante suicida, el resumen de diez páginas de una presentación judicial de cientos de páginas que Nisman había entregado a los medios, fue tapa de todos los diarios y cabeza de todos los noticieros. Pero cuando se conoció la transcripción de la entrevista a los hermanos de Berro semanas más tarde, se supo que los hermanos habían negado que Ibrahim tuviera algo que ver con el atentado. Entonces Nisman dijo que los hermanos mentían y a partir de ahí los grandes diarios y noticieros dieron por hecho en innumerables noticias que Ibrahim Berro era el atacante suicida.

Había excepciones, claro, sobre todo algunos familiares de las víctimas y periodistas rebeldes. Los autores de los tres libros de investigación más importantes que se hicieron sobre el atentado, Salinas, Levinas y Lanata-Goldman, rechazaron la hipótesis central de Nisman. Esto es, que fue un atentado con coche bomba y conductor suicida llevado adelante por una célula de Hezbolá, con apoyo logístico desde la Triple Frontera, por orden de la entonces cúpula del gobierno iraní. Los cuatro autores hoy aseguran que el coche bomba no existió, dato a partir del cual descreen de toda la historia.

Pero el apoyo para Nisman era tan sólido que hasta parecía abrumador. El juez confirmaba, la prensa avalaba, el gobierno financiaba, la opo otorgaba, las fuerzas vivas de la comunidad acompañaban. Algunas críticas aquí y allá cerca del aniversario como para no perder la costumbre, sí, pero con crédito abierto para el fiscal especial y para el Stiusso bueno.

El Stiusso malo no tenía cara y era un personaje oscuro y poderoso que metía mucho miedo. Aparece en un cable del 9 de julio del 2008, en el que Julio y Fernán Saguier, dos de los dueños del diario La Nación, según describe el título del despacho, van a la embajada estadounidense a quejarse de las “presiones” del gobierno contra el diario, En el párrafo siete, el cable dice así:

La cobertura investigativa de La Nación en los días previos había implicado a Jaime Stiuso, Director General de Operaciones en la agencia de inteligencia del Gob. de Arg. (SIDE) en el caso Antonini Wilson. Los Saguier consideran a Stiuso una figura ponzoñosa (“noxious”) que usa información, presumiblemente del Gob. de Arg., en contra de Argentinos con varios propósitos. Explicaron que La Nación publicó registros que mostraron que Stiuso había estado en contacto con el ex funcionario Argentino Claudio Uberti poco tiempo después del descubrimiento de U$S 800,000 en un aeropuerto de Buenos Aires en una valija que llevaba Antonini Wilson . El artículo rastrea muchas llamadas hechas por Uberti a la residencia presidencial en el suburbio de Olivos y otros inmediatamente después de la incautación de la valija con U$S 800,000 hecha por agentes de Migraciones en el aeropuerto. Stiuso habría hecho tres llamadas a Uberti tres días después del descubrimiento. Los Saguier le mostraron al embajador un artículo posterior que había salido en el diario pro-gobierno BAE sobre otro caso que involucraba a Stiuso, en el que el ex Ministro de Justicia Béliz está siendo juzgado por haber revelado la identidad de Stiuso por televisión. El artículo dice que La Nación es un apoyo posible para la defensa de Béliz. Los Saguier se lo tomaron como una advertencia sutil.

Y más abajo, en el párrafo nueve:

Julio dijo que estaba seguro que los teléfonos y las computadoras del diario habían sido pinchados y hackeados. El propio Fernán había sufrido un “secuestro virtual” la semana anterior. Mientras tomaba café con alguien su esposa recibió una llamada diciendo que había sido secuestrado.

Los que llamaban tenían detalles precisos sobre el el auto que estaba usando en ese momento. Su esposa no podía localizarlo porque su celular estaba apagado, Todo transcurrió en un par de horas. Cuando la policía le dijo que probablemente se trató de un hecho policial común, tuvo serias dudas, Otro crimen contra el staff del diario fue el robo en la casa de Obarrio (el periodista de La Nación acreditado en la casa Rosada), hace más o menos un año, el mismo día en que tenía una suma importante de efectivo para comprarse un departamento nuevo. Los ladrones tenían algún tipo de conocimiento previo, ellos creen, basado en evidencias de que su teléfono habían sido pinchados y que aparentemente habían entrado usando llaves. (Obarrio luego le dijo al agregado de prensa que había presentado una querella criminal y que los abogados de La Nación estaban empujando a los fiscales para que investiguen.) También se habló del publicitado robo esa semana al popular periodista radial Chiche Gelblung.

Aún así, el diario nunca dejo de apoyar las investigaciones de el tándem Nisman-Stiusso. Con honrosas excepciones, hasta el día de hoy sigue siendo uno de los más entusiastas seguidores de la última obra del dúo, la canción de despedida, la denuncia de un complot encabezado porla presidenta para garantizar la impunidad de los asesinos que bombardearon la AMIA.

Como ya es público y notorio a esta altura del partido, la política de Estado para proteger la investigación Nisman Stiusso se empezó a romper hace dos años cuando el gobierno argentino firmó un memorándum de entendimiento con el gobierno iraní para que una Comisión de la Verdad compuesta por juristas propuestos por ambos países determine la culpabilidad o no de los acusados iraníes, eje de un brusco giro geopolítico que emprendió el gobierno en la segunda parte de la presidencia de Cristina. Se rompió todavía más el mes pasado cuando el gobierno echó a Stiusso de la Secretaría de Inteligencia y se terminó de romper del todo hace diez días cuando Nisman denunció a la presidenta.

A partir del acuerdo con Irán el caso AMIA cayó en la grieta: para los medios anti k Nisman fue más que nunca un valiente fiscal de la patria, mientras que para los medios k pasó a ser una mezcla entre demonio, inepto y vende humo. El gobierno quedó de un lado, la oposición del otro, y las organizaciones judías en el medio, tironeadas desde los dos costados. Pimero apoyaron el acuerdo en una conferencia de prensa conjunta con el canciller Timerman. Después cambiaron de parecer y se pronunciaron en favor del rechazo antes de que el Congreso aprobara el acuerdo. Después jugaron más fuerte: fueron a la justicia y consiguieron que un tribunal lo declarase inconstitucional. Pero cuando el fiscal denunció a la presidenta, dudaron y terminaron retaceándole el apoyo ante la certeza de que Nisman se presentaría en el Congreso, digámoslo así, como de costumbre, con mucho entusiasmo y convicción, pero bastante flojo de papeles.

Para entender cómo las líneas editoriales de las dos grandes corporaciones mediáticas atraviesan la causa AMIA tanto como las operaciones de inteligencia y los intereses geopolíticos para generar una gran ensalada que termina obturando la búsqueda de la verdad, tal vez convenga detenerse en el cruce informativo que protagonizaron los dos periodistas más importantes de la Argentina.

Por un lado Jorge Lanata, el editor más creativo y el mejor formador de equipos periodísticos del país, legítimo heredero de Natalio Botana y Jacobo Timerman. Desde de que escribió su libro “Cortinas de humo” meses después del atentado y durante años Lanata se la pasó denunciando, muchas veces en soledad, que la causa AMIA era una truchada y que Nisman era un trucho. [youtube http://youtube.com/w/?v=oHEonuCn27A]. Desde entonces es uno de los fogoneros de la línea Clarín: a Nisman lo mataron o lo suicidaron para callarlo por la gravedad de lo que iba a denunciar.

Por el otro lado Horacio Verbitsky, el mejor periodista de investigación de la Argentina, legítimo heredero de Rodolfo Walsh. La semana pasada, después de la denuncia de Nisman contra la presidenta, Verbitsky escribió en el diario oficialista Página 12: “La gravísima denuncia del fiscal Alberto Nisman contra la presidente CFK intenta apuntalar la versión sobre el atentado a la sede de la DAIA que acordaron hace más de veinte años los gobiernos de Israel y la Argentina, con el respaldo de Estados Unidos, cuando aún no había terminado la remoción de los escombros: acusar a Irán y no investigar la participación de Siria, pese a que las condiciones internacionales han cambiado. El problema es que en la causa no abundan elementos que lo sostengan, por lo cual ese relato descansa en recursos políticos y publicitarios. Mientras, nada se ha avanzado en el caudaloso expediente judicial.” El artículo dice que el mismo Verbitsky ya les había advertido a sus lectores en el 2004, esto es, antes de que Néstor les creara a Stiusso y Nisman la fiscalía especial, que se trataba de una investigación trucha, digitada de antemano. También recuerda que en 2005 informó sobre la necesidad de reformar los servicios de inteligencia tras un acuerdo amistoso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos entre el gobierno argentino y la entidad de familiares de víctimas Memoria Activa con representación legal del CELS el organismo derechos humanos que preside Verbitsky. La referencia al sus añejos escritos del 2004 2005 parecen reflejar que durante la década kirchnerista Verbitsky se fumó a dupla Nisman-Stiuso, priorizando en sus investigaciones periodísticas otros temas de indudable interés público y polìtico.

O sea, cuando Verbistsky empezó a atacar Nisman y Stiuso en sintonía con la nueva línea editorial del gobierno, Lanata, que siempre los había atacado, empezó a defenderlos en sintonía con la linea editorial de Clarìn, su nuevo empleador.

Entramos en la era del posperiodismo. Los medios se han convertido en extremos de corporaciones y los periodistas giramos alrededor de ellas como satélites, algunos más cerca del eje, otros buscando más distancia, como intentando resisitir ese centro de gravedad que se representa en el metamensaje de la corporación.

Yo, como editor de Pagina 12 y director de la Maestría de Periodismo de la UBA, prestigioso cargo al que accedí durante este final de década kirchnerista, junto con el colega Verbitsky, parte de la corporación estatal. Lanata, parte de una corporación que no es ningún monopolio, pero que ejerce (o ejercía hasta la ley de medios) un posición dominante en prácticamente todos los mercados infocomunicacionales de país, superando en el análisis comparativo a gigantes como la red Globo de Brasil o Televisa de México, según documentó la investigación de Mastrini y Becerra, Periodistas y Magnates (Prometeo).

Entramos en una era en que las corporaciones y los actores comunican directamente y sin intermediarios. O que comunican a través de voceros que venden y compran de los dos lados del mostrador, fingiendo que se trata una novedad para poder llamarla noticia.

Entonces, ¿qué hacemos con la causa Nisman y con la causa AMIA?

En la causa Nisman, esperar y dejar que la fiscal y la jueza trabajen tranquilas. Yo sé que esto puede sonar kirchnerista y que no es lo que piensa la gran mayoría de los argentinos, porque las conspiraciones siempre son seductoras y porque estamos en un año electoral. Pero hasta ahora las evidencias que se conocen apuntan a un suicidio. Mejor dicho no apareció hasta ahora ni una prueba sólida que apunte a un asesinato. Que Nisman le dijo a su personal trainer no cuenta como prueba. Casi lo único que se sabe a ciencia cierta es que un colaborador de su máxima confianza le llevó un revolver, se fue, y a la mañana siguiente encontraron a Nisman con un balazo en la cabeza, tirado en el baño? de su custodiado departamento de edificio inteligente. Con respecto a que lo suicidaron, hay presiones y presiones y hay que investigarlas a todas. Pero si Nisman tenìa una custodia de diez personas, no una o dos, hay que dar por bueno que ya lo habían amenazado de todas las formas posibles y en todos los idiomas. Por eso conviene ser prudentes y esperar. Revisar todo y estar muy atentos, como pide Lanata, reformar la ley de inteligencia y transparentar el accionar los servicios como pide Verbitsky.

Con respecto a la causa AMIA, un volver a empezar puede sonar doloroso, pero qué más decir: el camino se hace al andar. Pero no empezaremos de cero, Que la pista iraní no se haya probado no quiere decir que haya que dejarla. Al contrario. Dato por dato, folio por folio, los iraníes siguen siendo los principales sospechosos. Aunque todo debe ser revisado con ojos frescos, insospechados y debidamente consensuados, los principales proponentes tanto la pista siria (Escudé) como pista la narco (Salinas), ni hablar de la pista del autoatentado (Petrosino) hoy por hoy lejos están de producir las pruebas que puedan convencer a una opinión pública comprometida y a una justicia independiente, como va a hacer falta para esclarecer el atentado.

Mientras tanto, por ahora, esto es lo que hay. Tenemos a Stiusso en nuestras pesadillas, tenemos a un país entero conmovido por la muerte de un fiscal. Tenemos medios cruzados y operetas de esp?ías. Tenemos a los iranìes con pedido de captura como principales sospechosos aunque sin demasiadas pruebas de un crimen atroz que ya cumplió 20 años de impunidad.


***


Epílogo de Juan Salinas: La travesía del desierto

Fue una larga errancia (no poder trabajar en diarios, ya que todos habían acordado respaldar la mentirosa Historia Oficial, quedar confinado a los márgenes del oficio, a luchar por la subsistencia) durante casi dos décadas en las que dejé mi juventud, pero por fin tengo esperanzas de que ahora haya quien quiera escuchar la otra campana. Por otro lado, como es público y notorio, suelo defender las grandes líneas, las líneas maestras del Gobierno, aunque muchas veces discrepe con su ejecución. En todo caso, tengo claro que en el kirchnerismo -como en el viejo peronismo- en muchas ocasiones el amor no es correspondido.

Por lo que yo sé -y en esto discrepo con O’Donnell- no hay absolutamente nada que se pueda llamar prueba o evidencia contra Irán. En el caso de la Embajada de Israel -no de la AMIA- había una “pista iraní” ya antes del bombazo que curiosamente nadie quiso investigar, y después del bombazo un escrito anónimo con una compleja historia que responsabilizaba a un iraní de la tenencia de la supuesta Ford F-100 que jamás explotó, anónimo que a mi juicio sólo pudieron pergeñar quienes demolieron la Embajada, y cuyo contenido se demostró absolutamente falso.

En la AMIA, ni siquiera eso. Nada de nada, como en su momento me reconoció Luis Dobniewsky, abogado de la mutual judía. Lo único que hay es lo que se muestra en el bochornoso documental de Roman Lejtman que pasan y repite América TV y América 24, hecho en base a material de una SIDE que refritaba los de los servicios de inteligencia de Israel: una historia absolutamente traída de los pelos… que fue el espinazo de la acusación levantada por Nisman… y por la República Argentina, en momentos en que Néstor Kirchner quería congraciarse con la colectividad judía de NY para que no entorpeciera la negociación de la deuda externa.


En fin, que desafío a cualquiera a un debate en el que defienda frente al público la infundada hipótesis de que hay evidencias contra Irán, haciendo yo de “abogado del diablo”. Y a la inversa: desafío a cualquiera a que ataque ´los fundamentos de mi hipótesis acerca de los motivos de los bombazos. Sostengo que ambos atentados (¡hay que empezar por el de la Embajada, que es más fácil!) fueron resultado de “mexicaneadas” en el circuito de lavado del dinero proveniente del narcotráfico (y probablemente también del tráfico de armas). No tendré pruebas concluyentes, pero si me escuchan verán que todo, absolutamente todo, cierra.

Descansá un rato de las idioteces del Spiegel


Descansá un rato de las idioteces del Spiegel, la lengua sibilina del Guardian o la tramposa voz de NYC o del WP. Ya sabemos lo que son estos muchachos. Lo que sigue constituye una visión rusa de cómo son las cosas en Europa oriental en estos días. Corto y fuerte, como nos gusta acá. El texto pertenece a Eduard Birov, del blog  http://russkiy-malchik.livejournal.com. Fue traducido por  J.  Hawk para FortRuss, y posteado ayer en el blog del “Peregrino” (http://vineyardsaker.blogspot.com). Acá va:

Título: "When the word comes ‘it’s time’"

Texto: If one is to speak without geopolitical complexities and nuances, the situation is extremely simple. This is a battle for the continent, for the international system, for one’s own taiga. They are desperately attacking us and are trying to take us down quickly. They use all means at their disposal, except for direct military intervention on Russia’s territory. They are destroying Russians outside their boarders, are raising foreign legions in order to invade the country. The West undertook to destroy us for the simple reason it is trying to avert its own destruction. The main factors are the destruction of the economy and of the political authorities of Russia.

The main factor that might allow them to accomplish this is the decay within Russia, a split within the Russian government, the spreading of hatred among the people. That’s the reason for the constant provocations and the divide-and-conquer policies: inter-ethnic animosities, hatred toward the state, toward big capital (specifically the pro-Russian), toward the Orthodox Church, toward its own people and everything around it. All of that is being done to get Russia to destroy itself from within. But that’s precisely what is not happening. Everything is breaking apart against the unity of the government which has the support of its people which feels as if it was in a besieged fortress together with its leader. Even capitalists like Usmanov, Vekselberg, and others, who chose the West, moved their assets from offshore accounts back to Russia. Even Shuvalov swore his loyalty to Putin in Davos. To say nothing of ordinary mortals. No matter how much is said about “Putin the billionaire” and the government for sale, in spite of all the problems and the worsening financial situation, the solidarity with the national leader is not only not growing weaker, but is getting stronger. What is more, the people want him to act more firmly and not compromise with the West, no matter what the cost.

This is what angers the West so. It is trying to promote division and chaos in Russia but it is not happening. The only remaining possibility is to try to destroy the economy, to deprive Russia from access to dollars (which for the West itself is the equivalent of hara-kiri), or to convince Russians that Putin is their enemy and thus deprive him of his national support. Yes, the so-called patriotic maidan. There is an opportunity here, but a small one. And it is closely tied to the situation on the Donbass. It’s a primitive calculation: keep shouting that “Donbass was abandoned”, “there are idiots in the Kremlin”, “Surkov sold out”, etc. Putin is kept out of the line of fire in the first round, and the whole emphasis is on the myth of a palace coup (i.e., Putin was betrayed, they are deceiving him). But they are also pushing the “Putin abandoned the Donbass” line, and sooner or later someone will shout “we have no Czar!” and “down with the Czar!”. This, in a situation of conflict with the West, ought to help topple the “Putin regime.” Donbass is being used as leverage to increase dissatisfaction with the Kremlin: if you introduce Russian forces, you become an international pariah and Hitler (which is more or less how he has been labeled), if you don’t send in troops, you are a traitor.

Moscow chose an intermediate approach of containing Western aggression (until the x-hour) and indirect military confrontation on Ukraine’s territory. Yes, this is not the best variant from the perspective of the Donbass inhabitants. Moreover, it is a forced strategy based on the current realities: Russia’s forces are insufficient for a rapid victory over the consolidated West which, even though it is a giant clay feet, is still the dominant force in the world. As part of this post-Crimean strategy, Russia is taking steps which are far from obvious, but which nevertheless allow the aggression to be repelled. Yes, the position adopted by the eternal critics, who demand a cardinal resolution of the Ukrainian question arguing that it will have to be done “sooner or later”, may seem just and attractive to a patriotically-minded people who suffer at the sight of the dead inhabitants of the Donbass. But the critics don’t want to understand that in their desire to strike the final blow here and now, they are helping the West by forcing the Kremlin to strike when the West still has sufficient power. But the time is working against Washington. Even though it is assembling foreign legions against Russia and is taking Russian lives every day, it is not accomplishing its own task of destroying Russia in the nearest few months. To remove it from the world map as a single political unit. Break it up as an organism. If you want to take up the fight “sooner”, you may not find yourself living in Russia “later.”


If the majority of us understand it with our hearts and minds, then the final victory will be Russia’s. But if we stray from that path, even with good intentions, in the hopes of solving the problem here and now, we will lose. Everyone’s duty right now is to help the Donbass to the extent they can, and not give in to emotions, even if they are sincere or provocative. Be fully prepared for the moment when the word comes “it’s time.”

miércoles, 28 de enero de 2015

Otra del petróleo



Acá va otra interesante nota sobre el brusco descenso del precio del petróleo y las perspectivas globales para el mediano plazo. El artículo, del mexicano Marcos Chávez para Red Voltaire, hace hincapié en la compleja trama de factores que interviene en la evolución de los precios del crudo y sus interacciones con parámetros macroeconómicos y geopolíticos. Acá va :

Título: El choque petrolero. El “fantasma” de los 20 dólares por barril

Epígrafe: La crisis petrolera actual es un escenario adecuado para una “tormenta perfecta”, como escribiera Larry Elliott –editor de economía del diario británico The Guardian–, de consecuencias impredecibles, en virtud de sus efectos desestabilizadores globales, económicos, políticos y de geopolítica. Ello por la rápida transmisión macroeconómica internacional de sus secuelas perniciosas, a través de canales productivos, comerciales, monetario-financieros y fiscales.

Texto: Por desgracia, la economía internacional apenas rebasó el umbral de un nuevo choque petrolero, en donde el violento movimiento de los precios rememora otros episodios igualmente traumáticos, de extraordinaria volatilidad, como son los de 1973-1974, de la década de 1980 o de 2003-2008, cuya explicación trasciende a la lógica del mercado, al simple desequilibrio entre la oferta y la demanda de los hidrocarburos, ya que, en condiciones normales, las variaciones de las tres variables, determinadas por la dinámica del ciclo de la economía mundial, son relativamente pequeñas.

En 7 meses, entre el 19-20 de junio de 2014 y la primera mitad de enero de 2015, la cotización promedio nominal que incluye las variedades de crudo West Texas Intermediate (WTI) 40 API (American Petroleum Institute), estadunidense; Brent, del mar de Norte; y Dubái Fateh 32 API, de Dubái, integrante de los Emiratos Árabes Unidos, cae en 55 dólares por barril (db), en 51 por ciento, al pasar de 108.37 db a 53.27 db, según datos de la Agencia Internacional de Energía, de Estados Unidos.

La tarifa de la canasta de crudos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y de la mezcla mexicana pierden, en cada caso, el 59 por ciento de su valor nominal, al caer en 65.29 db y de 58.70 db, respectivamente, de acuerdo con datos de la OPEP y Petróleos Mexicanos (Pemex).

En unos cuantos meses los precios perdieron los avances logrados en los 6 años precedentes. Cayeron a su nivel registrado en marzo de 2009, en pleno colapso sistémico del capitalismo neoliberal. La mezcla mexicana de exportación es una de las primeras variedades en romper la barrera del crudo, al ubicarse en los 39.7 db. En junio de 2014 se había ubicado en los 98.79 db.

El desplome de los precios internacionales del petróleo ha sido perturbador y, en apariencia, tomó por sorpresa a todos.

Por ejemplo, en su informe Perspectivas de la economía mundial, de enero de 2014, el Fondo Monetario Internacional (FMI) había pronosticado una modesta reducción de 0.3 por ciento y de 5.2 por ciento en 2014 y 2015 en el precio promedio simple de las variedades de crudo Brent, Dubái y WTI, desde un nivel de 104.11 db de 2013. En el informe de julio, una vez iniciada la caída, afina levemente la puntería y estima una baja de 0.9 por ciento y 5.9 por ciento para los años citados. En pleno desplome, en las Perspectivas de octubre se proyecta un retroceso de 5.7 por ciento y 0.7 por ciento.

Según el FMI, “la baja moderada” de los precios del crudo y otras materias primas se debe a “una recuperación [económica] no del todo sólida [sic]; la salida de nueva oferta al mercado (por ejemplo, petróleo liviano de formaciones compactas en Estados Unidos); las tensiones geopolíticas y las luchas internas en Oriente Medio, [que] se moderarán poco a poco en 2015-16 y que permitiría una recuperación paulatina de las economías más duramente afectadas” de la región.

Al retomar su conspicuo optimismo, el FMI “prevé que el crecimiento aumente en 2015, suponiendo que mejore la seguridad, lo cual hará posible la recuperación en la producción de petróleo, sobre todo en Libia. Un fantasma, empero, inquieta al organismo: “los riesgos geopolíticos”, el de Oriente Medio, sobre todo en Irak y Libia, que afectarían la oferta de petróleo y desencadenarían una escalada de precios del crudo. Supone que una menor producción en Irak aumentaría el precio en el orden de 20 por ciento; y la posible recesión de Ucrania y el estancamiento de Rusia, que contagiarían a la Comunidad de Estados Independientes.

La disminución del precio del petróleo refleja una confluencia de factores: el menor crecimiento mundial al previsto; el aumento de la oferta, sobre todo por la producción del crudo no convencional; la menor demanda; los menores riesgos geopolíticos en algunas zonas del mundo; el cambio en los objetivos de políticas de la OPEP, que muestra su indisposición por reducir su producción para defender un nivel de los precios; la revaluación del dólar de Estados Unidos.

El hecho es que la baja en el precio del crudo en 5.9 por ciento, vaticinada por el FMI, contrasta con la de 51 por ciento realmente alcanzada hasta el momento.

Desde luego no es la primera vez que se le empaña la bola de cristal al FMI. Ni seguramente será su último ridículo. Ni tampoco es el único organismo que comete esos yerros espectaculares.

De todos modos, el FMI ha señalado que no espera que el crudo llegue a valer 73 db hasta 2019.

Esa visión es compartida por el Banco Mundial (BM), el hermano gemelo del FMI, según su informe sobre la economía mundial de enero (Global economic prospects. Having fiscal sapace and using it). En el documento se añade, además, que el precio medio del crudo (del Brent, el Texas y el Dubái) en 2015 será menor en 30 por ciento con relación a los 105 db, tarifa en que se mantuvo estable en los 4 años previos, hasta el momento en que se inició la caída. Se ubicaría en el orden de 75 db. Para 2016 y 2017 espera una recuperación marginal de 4.9 por ciento y 4.7 por ciento, respectivamente, lo que implicaría su elevación a 79 db y 82 db.

Supuestamente, lo anterior favorecerá a los importadores netos de hidrocarburos, así como a los consumidores. En contrapartida, pondrá en riesgo las inversiones petroleras tradicionales en los países de bajos ingresos, como Mozambique o Uganda, y en las fuentes no convencionales como el esquisto, arenas alquitranadas y campos en aguas profundas, desarrolladas en naciones como Brasil, México, Canadá y Estados Unidos. Asimismo, los países productores-exportadores padecerán, de manera diferenciada, las pérdidas fiscales y de divisas, que se reflejarán, estas últimas, en la capacidad de financiamiento de las cuentas externas.

¿En cuánto se verá beneficiada la reactivación internacional?

En “alrededor de 0.5 por ciento” más, según el BM, y por 1 año. El crecimiento global pasaría de 2.6 por ciento en 2014 a 3 por ciento en 2015. En 2016 sería de 3.3 por ciento y en 2017 de 3.2 por ciento, pese a que pasarán varios años para que el precio del crudo vuelva a ubicarse por encima de los 100 db.

El aporte del desplome de los precios del crudo y sus secuelas sobre el crecimiento es paupérrimo, en caso que se materialice, lo que, de paso, evidencia que su nivel de tres dígitos no era una de las razones fundamentales del estancamiento que siguió a la gran recesión y al colapso sistémico de 2007-2008. Esto último está asociado a la represión fiscal y monetaria neoliberal.

Es un costo alto con insulsos beneficios. Como las reformas estructurales peñistas que, se dijo, elevarían adicionalmente al producto interno bruto (PIB) mexicano en 1.4 puntos porcentuales, en promedio, entre 2015 y 2018.

De ese 1.4 puntos, el 60 por ciento correspondería a la reprivatización energética.

Pero ahora la reprivatización petrolera está en el limbo. Porque a los precios actuales del crudo, la extracción en aguas profundas y las inversiones en los esquistos no son rentables. Por esa situación, el pasado 15 de enero el titular de Hacienda y Crédito Público se vio obligado a reconocer la probabilidad de que se postergue la licitación de contratos no convencionales (incluye el esquisto o shale), en espera de mejores tiempos. Con ello, se desvanecerá parte de los 12 mil millones de dólares anuales esperados por la reprivatización, por concepto de inversiones. Incluso, es posible que se elimine ese apartado de la llamada Ronda 0, junto con los trabajos en aguas profundas.

Pemex estima que el costo de extracción de un barril de crudo convencional es de 7.91 db. El del aceite en esquisto lo calcula la Secretaría de Energía en 70 db. El de aguas profundas es mayor a 40 db.

La eventual postergación de las rondas de licitación

La misma Secretaría de Hacienda y Crédito Público, encabezada por Luis Videgaray, elaboró el presupuesto y las metas de política económica de 2014 con un precio medio de la mezcla de 81 db, aunque, en realidad, esperaba que se ubicara en torno de los 90 db para manejar arbitrariamente la renta petrolera excedente. En apariencia, las cosas no fueron tan malas: la tarifa media estimada cerró en 84.55 db. Lo que arroja un diferencial favorable.

Pero Enrique Peña Nieto, Videgaray y sus Chicago Boys están nerviosos. El precio finalizó diciembre en 58.98 db. En la primera mitad de enero promedia los 40.57 db. El día 12 baja a 37.36 db y se aproxima peligrosamente a los 20 db.

En su tendencia declinante, el desplome del precio provocó una pérdida importante en los ingresos fiscales petroleros del Estado, la cual se mantendrá en 2015, y afectará al presupuesto y la política económica que fueron diseñados con una cotización media de 79.82 db.

En esa lógica, es inevitable el retorno de la era de la tijera de la austeridad en el gasto público –ya lo anunció Videgaray– para compensar la pérdida de ingresos petroleros y tratar de salvaguardar el tótem del equilibrio fiscal.

Quizá con la alegre primavera llegue el curso de corte y confección del gasto público, el cual deslizará a la economía del estancamiento a la recesión inflacionaria con el aumento del desempleo y de la pérdida de los ingresos reales de las mayorías.

O acaso después de julio. Nada más para evitar traumas electorales de un gobierno que se despeña, en plena crisis de legitimidad.

Moody’s, empresa calificadora de inversiones, acaba de anunciar que si el precio de la mezcla de exportación promedia los 40 db, la hacienda pública perderá alrededor de 200 mil millones de pesos, equivalente a 1.2 puntos porcentuales del PIB.

A principios del año, Al Waleed Bin Talal –miembro de la familia real Saudí, conocido como el Warren Buffett árabe, merced a su modesta fortuna, estimada en unos 30 mil millones de dólares, obtenida de la ordeña de los pozos petroleros– dijo en una entrevista con USA Today: “Hemos sido sorprendidos” por el desplome de los precios.

En la incertidumbre que priva con la crisis petrolera, varias preguntas flotan en el aire:

¿Hasta dónde se desplomarán las cotizaciones y cuánto tiempo transcurrirá de su paso de la cima a la sima?

¿Cuánto tiempo permanecerán en el fondo del pozo?

¿Qué países doblarán las manos y reducirán el bombeo de crudo para que se ajuste la oferta y la demanda de crudo, en caso que ése sea el problema básico causante del desastre?

¿En qué nivel se recuperarán las tarifas una vez pasado el vendaval?

¿En qué condiciones quedarán los productores y la economía internacional, en un escenario que avizora un balance de suma cero, dado los efectos contrapuestos, entre náufragos y navegantes, entre consumidores y oferentes, entre los gobiernos directamente involucrados en la guerra de precios y los convidados de piedra?

Al final prevalecerá la estrategia de largo plazo de quienes están involucrados y que luchan por el control de los hidrocarburos, con sus intereses geopolíticos regionales y globales que motivaron la guerra de precios, con sus aspiraciones por imponer un nuevo orden energético, por la disputa de la hegemonía capitalista.

En el corto plazo están dispuestos a asumir los costos. Los financieros y económicos. El sacrificio de productores de altos costos. A inmolar a gobiernos y pueblos.

El supuestamente pasmado príncipe Al Waleed agregó en la entrevista referida: “Estamos aprovechando la situación”. “Vamos a vivir temporalmente en los 50 dólares para ver cuánto del nuevo suministro aguantará, ya que esto hará que muchos proyectos sean económicamente inviables […]. El precio del petróleo por encima de 100 dólares es artificial. No es correcto […]. Si se retira del mercado parte de la oferta y hay crecimiento de la demanda entonces los precios podrían subir, pero estoy seguro de que nunca más veremos los 100 dólares […]. La OPEP no es responsable del desplome de los precios del crudo, pero permitirá comprobar a qué precio las compañías productoras de petróleo shale dejan el negocio […]. Nadie sabe a qué precio se encuentra el umbral de rentabilidad para el shale. ¿A 50 dólares serán todavía económicamente viables? No está claro”.

Goldman Sachs aventura que los precios tendrán que mantenerse bajos por un tiempo amplio si se desea la reducción de la producción. El fondo de los precios lo ubica en 30 dólares por barril. Estima la cotización media del Brent en 50 db y 70 db para 2015 y 2016. La del WTI en 47.15 db y 65 db.

Después de la reunión de la OPEP, a finales de noviembre de 2014, el ministro saudí de Petróleo, Ali al Naimi, ha dicho a quien quiera escucharlo (por ejemplo a Middle East Economic Survey, al diario saudita Al-Hayat, entre otros medios), que “como política de la OPEP, no es prioritario recortar la producción, sin importar el precio. Da igual si baja a 20 dólares por barril, 40 dólares, 60 dólares; es irrelevante”. Asimismo, ha añadido que su país no recortará su producción, que mantendrá su cuota en el mercado y que, incluso, buscará aumentar su participación si “llegan opciones de un nuevo cliente”. Y se pregunta: “¿Es razonable que un productor altamente eficiente, cuyos costos son de los más bajos del mundo, reduzca su producción, mientras que los de baja eficiencia, como los del esquisto, cuyo costo es de más de 80 db continúen aumentándola?”

Ali al Naimi está convencido que es poco probable que los precios vuelvan un día a sus niveles anteriores, de 100 dólares por barril. Pese a ello, señala que Arabia Saudita se siente cómoda y acepta el que los precios del crudo se mantengan bajos durante un periodo prolongado.

La lógica de Ali al Naimi, compartida por otros productores del Golfo Pérsico (Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, que junto con Arabia Saudita concentran el 31 por ciento de las reservas probadas de petróleo mundiales y cuyos costos de producción por barril son de los más bajos del mundo), es implacable: en la jungla capitalista, el mecanismo de los precios limpiará el mercado; eliminará a los productores de altos costos.

El aterrador “fantasma” de los 20 dólares por barril

En sus artículos “The reason oil could drop as low as $20 per barrel” y “Here’s why oil companies should be a lot more profitable than they are”, del 5 y 19 de diciembre de 2014, el analista Anatole Kaletsky se pregunta: “¿Qué tan bajo pueden caer los precios y cuánto tiempo durará esa baja?”

La primera pregunta, dice Kaletsky, es difícil responder, pero a la segunda es más fácil de ofrecer una respuesta.

Los precios, añade Kaletsky, se mantendrán bajos el tiempo suficiente hasta que ocurra cualquiera de las dos posibilidades:

1) Que Arabia Saudita restablezca el poder de la OPEP y se alcancen los objetivos económicos y geopolíticos que desencadenaron la crisis petrolera. Sin embargo, estima que ello tomará mucho tiempo, pues es difícil pensar que en unos cuantos meses se pueda romper el eje iraní-ruso, o se logre revertir el crecimiento de la producción de petróleo de esquisto en Estados Unidos.

2) Que el mercado de crudo se mueva hacia una competencia “normal”, en donde los precios sean fijados por los costos marginales de producción y no por el poder monopólico de la OPEP, como ocurrió entre 1986 y 2004. Esa transición, empero, le parece actualmente improbable.

En ese sentido, los inversionistas y los productores que esperen una rápida recuperación de los precios, a niveles conocidos antes del desplome, podrían decepcionarse. La tarifa será sustancialmente inferior y estará determinada por las disputas por el control de Oriente Medio y las cuotas del mercado.

Para Kaletsky la pregunta clave es si el precio de alrededor de 55 db (vigente cuando escribió su artículo, el 19 de diciembre) está más cerca del piso o será el techo del nuevo escenario. Ese monto sería similar al registrado en el lapso de 1986-2002, cuando, según él, se debilitó el poder de la OPEP y los precios fueron más competitivos.

No obstante, para Kaletsky existen varias razones que ubicarían el precio del crudo entre 20 y 50 db: las presiones ambientales y tecnológicas que tienden a reducir en el largo plazo la demanda de petróleo y amenazan con convertir gran parte de éste en alto costo, fuera de Oriente Medio, en un “activo varado”; el posible levantamiento de las sanciones a Irán y Rusia y el fin de las guerras civiles en Irak y Libia, que ampliarían la oferta del crudo; si bien la producción del esquisto es relativamente costosa, ésta puede activarse o desactivarse con mayor facilidad que en la extracción de los yacimientos convencionales, por lo que los productores no convencionales puede asumir el papel de productores oscilantes (swing producers), o de ajuste del mercado si se prefiere, el cual ha sido ocupado por los sauditas. Es decir, podrían ampliar o reducir su oferta en función de los precios. En un mercado competitivo, los costos marginales de petróleo de esquisto de Estados Unidos, estimados en 40-50 db, pueden convertirse en el precio máximo del petróleo, no su piso.

Si la OPEP logra restablecer su cuota de mercado y su control sobre el mismo, el piso del precio podría ser de 50 db. Una cotización más elevada podría sacar de su hibernación a los productores de esquisto y de aguas profundas que hayan sobrevivido. Ello dependerá en dónde se ubiquen en los próximos años los precios. Datos de la estadunidense Agencia Internacional de Energía indican que la OPEP contribuía con el 54 por ciento de la producción total mundial de petróleo en 1973 y actualmente es de 43 por ciento. La misma OPEP señala que en 1997 participaba con el 37 por ciento de la oferta mundial y en estos momentos se ha reducido a 33 por ciento.

La estrategia de la OPEP y, en especial de Arabia Saudita, es recuperar parte de ese terreno perdido.

Un ambiente de incertidumbre genera situaciones inesperadas.

La “disciplina” de precios impuesta por la OPEP representa un duro golpe para varios países que dependen de los ingresos petroleros para financiar su gasto público o pagar sus deudas externas, como son los casos de Venezuela, Nigeria, México y Rusia. Ellos podrían presionar para un recorte en la producción global. Otros podrían optar por mantener su extracción y ofrecer mayores descuentos a los demandantes, e incluso estarían dispuestos a ampliarla para compensar la pérdida de ingresos.

La “disciplina” también es para los productores no convencionales.

Lo anterior recuerda a otro principio de la economía: la llamada “ley de rendimientos decrecientes” (diminishing returns). Es decir, a medida que aumenta la cantidad de un factor productivo, sin cambios en el resto de otros factores empleados, los rendimientos tienden a disminuir a partir de un momento dado.

El desarrollo del crudo y gas no convencionales, o el de aguas profundas, ha sido posible gracias a los elevados precios y a las expectativas de que sean mayores en el tiempo, hecho que ha compensado sus altos costos de exploración y producción. Es común que un mercado de precios creciente atrae a nuevos aventureros que terminan de inundar y arruinar el mercado.

En un mercado competitivo, donde los precios son determinados por los productores más eficientes (por el costo de producción de un barril adicional de las reservas de petróleo que ya han sido descubiertos y desarrollados), los oferentes no convencionales tendrán que salir del mercado, con la pérdida de los cuantiosos capitales empleados para su desarrollo.

Los menores precios pondrán en dificultades y llevarán a la quiebra de un gran número de http://contralinea.info/archivo-rev...productores de esquisto o de aguas profundas, sobre todo de Estados Unidos y de Canadá, cuyos costos de producción oscilan entre los 40 db y 80 db.

El costo de extracción de los sauditas es de orden de 5 db.

En esa lógica, los sobrevivientes serían los productores tradicionales.


Pero el mercado petrolero no es competitivo e involucra a otra serie de intereses geopolíticos que explican mejor el espectacular desplome de los precios en tan poco tiempo. El desequilibrio en la oferta y la demanda no es tan dramático para derribarlos de esa manera.

martes, 27 de enero de 2015

Fase caligulesca del Imperio


El Imperio del Caos entra en su fase caligulesca, chicos. Miedo en los pasillos del poder; sonido de cuchillos en la noche. En fin, siempre lo mismo. Al respecto, acá va una interesante nota de Thierry Meyssan para Red Voltaire de anteayer.


Título: Washington se rebela contra Obama

Epígrafe: La crisis que atraviesa el aparato estatal estadounidense amenaza directamente la supervivencia del Imperio. Y no se trata simplemente de la opinión de Thierry Meyssan sino del tema que hace temblar a la clase dirigente en Washington, tanto que el presidente honorario del Council on Foreign Relations está exigiendo la renuncia de los principales consejeros del presidente Obama y la nominación de un nuevo equipo de gobierno. Este conflicto no tiene nada que ver con la normal oposición entre demócratas y republicanos, ni siquiera con la que existe entre “palomas” y “halcones”. Lo que está en peligro es el liderazgo en Estados Unidos y la OTAN.

Texto: Hace meses que vengo señalando que ya no hay política exterior en Washington sino dos facciones que se oponen en todo y que están aplicando, por separado, políticas contradictorias e incluso incompatibles [1].

Esta situación alcanzó su momento culminante en Siria, donde la Casa Blanca organizó primeramente la muda de piel del Emirato Islámico, lo envió a Irak para emprender la limpieza étnica y después comenzó a combatirlo, mientras que la CIA sigue apoyándolo. Esta incoherencia ha contagiado poco a poco a los aliados de Washington. Francia, por ejemplo, se unió a la coalición conformada para luchar contra el Emirato Islámico mientras que miembros de su Legión Extranjera forman parte de la oficialidad de ese grupo yihadista [2].

Cuando el secretario de Defensa, Chuck Hagel, pidió una clarificación escrita, no sólo no recibió respuesta sino que además fue expulsado de la administración [3].

El desorden se extendió rápidamente a la OTAN, alianza creada para luchar contra la URSS y mantenida en contra de Rusia, cuando el presidente turco Recep Tayyip Erdogan firmó gigantescos acuerdos económicos con Vladimir Putin [4].

Saliendo de su silencio, el presidente honorario del Council on Foreign Relations [5], Leslie H. Gelb, ha dado el toque de alarma [6]. Según Gelb, «el equipo de Obama carece de los instintos básicos y del juicio necesarios para dirigir la política de seguridad nacional durante los 2 próximos años». Y luego dice, en nombre de todo el conjunto de la clase dirigente estadounidense:

«El presidente Obama tiene que reemplazar su equipo por personalidades fuertes y estrategas experimentados. También tiene que poner nuevas personas como consejeros principales de los secretarios de Defensa y de Estado. Y finalmente tiene que instaurar consultas periódicas con Bob Corker, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, y con John McCain [7], el presidente de la Comisión de los Servicios Armados.»

Nunca antes, desde su creación en 1921, el Council on Foreign Relations (CFR) había adoptado este tipo de actitud. Y es que la división reinante en el seno del aparato estatal federal conduce directamente a la pérdida de la influencia de Estados Unidos.

Al enumerar los principales consejeros que, en su opinión, tendrían que irse, Gelb menciona a 4 personas intelectual y afectivamente muy cercanas al presidente: Susan Rice, consejera de Seguridad Nacional; Dennis McDonough, director del equipo de la Casa Blanca; Benjamin Rhodes, a cargo de las relaciones con los medios de prensa; y Valerie Jarrett, consejera de política exterior. La clase dirigente de Washington les reprocha su total ausencia de proposiciones originales al presidente y también que nunca lo contradicen, limitándose a confirmar los prejuicios del principal mandatario.

La única personalidad que el Council on Foreign Relations ve con buenos ojos es Anthony Blinken, un «halcón liberal» que funge como nuevo número 2 en el Departamento de Estado.

Como el Council on Foreign Relations es un órgano bipartidista, Gelb propone que el presidente Obama se rodee de 4 demócratas y 4 republicanos correspondientes al perfil anteriormente descrito. Aparecen primero los demócratas Thomas Pickering, ex embajador en la ONU; Winston Lord, ex asistente de Henry Kissinger; Frank Wisner, uno de los patrones no oficiales de la CIA y, dicho sea de paso, padre adoptivo del ex presidente francés Nicolas Sarkozy; y Michele Flournoy, la presidenta del Center for a New American Security [8]. Vienen después los republicanos Robert Zoellick, ex jefe del Banco Mundial [9]; Richard Armitage, ex asistente de Colin Powell [10]; Robert Kimmitt, probablemente el próximo patrón del Banco Mundial; y Richard Burt, ex representante de Estados Unidos en las negociaciones sobre la reducción del armamento nuclear.

En la secretaría de Defensa, Gelb propone al rabino Dov Zakheim para que maneje las reducciones del presupuesto [11]; el almirante Mike Mullen, ex jefe del estado mayor conjunto; y el general Jack Keane, ex jefe del estado mayor del ejército.

Para terminar, Gelb propone que la estrategia de seguridad nacional se elabore en coordinación con 4 «sabios»: Henry Kissinger [12]; Brent Scowcroft; Zbigniew Brzezinski [13]; y James Baker [14].

Al analizar esta lista puede verse que el Council on Foreign Relations no quiso optar por uno de los dos grupos que actualmente se enfrentan en el seno de la administración sino que quiere poner orden desde arriba.

Por cierto, no está de más observar que en un país hasta ahora dirigido por los WASPs (White Anglo-Saxon Protestant, o sea “Blancos Anglosajones Protestantes”, 2 de los consejeros cuyo despido se exige son mujeres negras mientras que 14 de los 15 personajes cuya entrada se propone a la administración Obama son hombres blancos protestantes o judíos askenazis. El reordenamiento político es también una recuperación del control en el plano étnico y religioso.


Notas:

[1] Ver, por ejemplo, «¿Todavía tiene Obama una política militar?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 1º de diciembre de 2014.

[2] «“Ex” militares franceses junto a los yihadistas del Emirato Islámico», Red Voltaire, 21 de enero de 2015.

[3] «¿Contra quién está luchando el Pentágono en Siria?», Red Voltaire, 1º de noviembre de 2014.

[4] «De cómo Vladimir Putin invirtió la estrategia de la OTAN», por Thierry Meyssan, ?dnako (Rusia), Red Voltaire, 8 de diciembre de 2014.

[5] «Cómo el Consejo de Relaciones Exteriores determina la diplomacia estadounidense», Red Voltaire, 19 de agosto de 2005.

[6] «This Is Obama’s Last Foreign Policy Chance», Leslie Gelb, The Daily Beast, 14 de enero de 2015.

[7] «John McCain, el organizador de la “primavera árabe” y el Califa», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de agosto de 2014.

[8] «El CNAS, versión demócrata del imperialismo de conquista», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 6 de enero de 2015.

[9] «Robert B. Zoellick, autor intelectual de la globalización y nuevo patrón del Banco Mundial», Red Voltaire, 11 de febrero de 2008.

[10] «Richard Armitage, el hombre de choque de la diplomacia US», Red Voltaire, 31 de marzo de 2005.

[11] «Dov Zakheim, la garantía del Pentágono», por Paul Labarique, Red Voltaire, 6 de mayo de 2005.

[12] «El regreso de Henry Kissinger», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 5 de agosto de 2005.

[13] «La monstruosa estrategia para destruir Rusia», por Arthur Lepic, Red Voltaire, 12 de diciembre de 2004.


[14] «James A. Baker III, un ami fidèle», Réseau Voltaire, 16 de diciembre de 2003.

lunes, 26 de enero de 2015

Caso Nisman: días movidos?


Es posible (no seguro, pero posible) que vengan días moviditos en la Argentina. Por ejemplo, un clamor popular de origen mediático, tipo: “Elecciones anticipadas YA”, o algo por el estilo. Sí, nos referimos al caso Nisman y a la tragedia de enredos a que está dando lugar. Calma, chicos: las piezas empiezan a acomodarse, o eso parece. Reproducimos a continuación un instructivo post aparecido hoy en Pájaro Rojo (pajarorojo.com.ar), el blog de Juan Salinas. No tiene desperdicio:


Título: AMIA, NISMAN & CIA

Epígrafe: Como Ícaro, Nisman accede horrorizado a La Verdad, que lo destruye. El show de Canaletti y la omnipresencia de Langley & The Embassy. De la tragedia a la farsa: la fuga del tuitero Parcher


Texto:

La desaparición del periodismo

Habitualmente no miro televisión, aunque no pueda sustraerme en los lugares públicos de sus zócalos, ni en la agencia de escuchar como ruido de fondo algunos de los comentarios que por ella se emiten. Llego a casa muy tarde, con mucho material sin leer, y encuentro los aparatos monopolizados, acaparados por mi mujer y mi hijo. Ahora, por fin en mucho tiempo, veranero unos días sin ellos… y me tocó el tole tole de la denuncia tremebunda de Nisman-Stiuso y la casi inmediata muerte del fiscal. Entonces ver la tele por la noche, hacer zapping por los canales de noticias, me resulta toda una novedad. Y ratifica mi convicción de que con algunas pocas excepciones el periodismo que conocí y del que me enamoré en los años ’60, durante la dictadura de Onganía, cuando era un adolescente (categoría que vale recordar, apenas existía y era, queríamos que fuera, efímera) el de Primera Plana y la prohibida Marcha de Montevideo que mi padre –que trabajaba en el todavía llamado “vapor de la carrera” traía a casa, e incluso también el del acomodaticio Clarín que leía en la casa de mi vecino Napoleón Cabrera (crítico musical del diario y frondifrigerista de paladar negro), ese periodismo, digo, no sé si ha muerto, pero en la mayoría de los medios, ¡y en los diarios! o agoniza o ha desaparecido.

El deseo vehemente de molestar al poder real ha sido reemplazado por el deseo de acordar con él para lograr cámaras y progreso material. Cualquiera dice cualquier cosa de cualquier tema, no hay contexto, y el resultado es embrutecedor. Sin embargo, el mortal enfrentamiento entre un Grupo Clarín (y La Nación, y más allá, aliado, Perfil) que oficia como portavoz y vanguardia de los grupos económicos concentrados, y la persona que las mayorías populares han elegido para que las represente y conduzca ha hecho que una parte minoritaria pero considerable del público haya aprendido a decodificar los mensajes con que es bombardeado. No todo está perdido.


La metáfora de Ícaro

Ayer al mediodía quedé fascinado por el espectáculo, el monólogo, stand-up le dicen ahora, de Ricardo Canaletti, acerca de la “muerte dudosa” del fiscal Nisman. Más allá del traspié con el caso Ángeles Rawson, Canaletti es muy bueno en lo suyo, y si no está cumpliendo el rol que mal que mal sigue desempeñando Lanata ha ser probablemente porque conserve escrúpulos, límites, alguna ética. Si no, ya lo hubiera desplazado (lo de Lanata, como se puede comprobar aquí, es bochornoso: antes de que el Grupo Clarín lo conchabara, se burlana ácidamente de las acusaciones de Nisman a los iraníes). Así que, decía, miré con el espíritu gozoso con que un niño observa a un mago las evoluciones de Canaletti por un estudio que reproducía parte del lujoso piso en el que vivía el fiscal, incluyendo el baño en el que se lo encontró muerto (Canaletti no encuentra motivos para que se haya suicidado o lo hayan matado en él). Aunque parece claro que, sin descartarla, Canaletti descree de la hipótesis del asesinato, su parlamento desembocó en un momento casi lírico al postular que a Nisman parece haberle pasado lo mismo que a Ícaro, al que acercarse mucho a la verdad -el sol-, se encendió y ardió, que esa búsqueda le costó la vida.

Claro, eso puede interpretarse de dos maneras: una directa, ramplona, para el público inadvertido o distraído, parece decir que Nisman descubrió un plan malévolo de la Presidenta y el Canciller para garantizar la impunidad de quienes asesinaron a 85 personas, pero la otra, la preferida por gentes más avisadas o suspicaces, que Nisman se puso a leer y subrayar la acusación, un bodoque de 300 páginas que evidentemente él no había escrito (en esas páginas se habla de él en tercera persona, como haría un rey… o Maradona) y en el cual, al decir de Zaffaroini, no se describe un solo delito.


Reversión

Acostumbrado al dolce far niente, y a recibir dinero, papers y canonjías de tres estados, Nisman debió darse cuenta, horrorizado, de cuanta verdad había en los comentarios del puenteado y engañado juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral, quien subrayó que en los últimos dos años Nisman y más de medio centenar de subordinados (acaso hasta ochenta como han dicho algunos medios) que él, el juez de la causa, creía abocados a identificar a quienes volaron la AMIA y asesinaron a 85 personas, se habían dedicado, a sus espaldas, a tratar de embocar a la Presidenta y el Canciller en algún ilícito.

Resulta evidente que el disparador de esta reversión silente del objetivo de la UIF de Nisman (como el propio texto de la denuncia reconoce explícitamente) fue la firma por ambos de un memorando de entendimiento con el gobierno de Irán para destrabar la situación y que Nisman pudiera viajar a Teherán a tomarles declaración a los acusados.


Surreal

Muchas veces me imaginé (y así lo escribí en este sitio) la escena digna de Mel Brooks y su Superagente 86 en la que Nisman tuviera que enfrentarse al ex presidente Askbar Rafsanjani, el más afín a la reconciliación con Estados Unidos de todos los ayatolás, y uno de los principales apoyos del presidente Rohani.

-Lo acuso de haber ordenado el ataque a la AMIA en un reunió que se realizó en la ciudad de Mashad.

-Ah, ¿y se puede saber quién se lo dijo?

-Se lo dijeron a Aboljasan Mesbaji, el “testigo C”, un desertor de sus servicios secretos que está refugiado en Alemania.

-Ah, es un impostor, un delincuente. Que, por cierto, escapó de Irán bastante antes no ya del ataque a la AMIA, sino también del ataque a la Embajada de Israel en Buenos Aires, del cual también se ha acusado a Irán sin ninguna prueba. ¿Se puede saber quién le habría podido decir tal cosa a Mesbaji…

-No, no se puede saber: los agentes de inteligencia se mueven con fuentes reservadas.

El “Testigo C” declaró varias veces, siempre contradiciéndose y acomodando cada vez sus dichos a La Historia Oficial (es quien dijo que Irán le había pagado a Menem una millonaria coima para que Menem no formalizara una denuncia por la supuesta responsabilidad de la república islámica en el ataque a la AMIA ofreciendo datos que resultaron falsos) la última y más importante, por teleconferencia desde Alemania, en el juicio AMIA. En esa ocasión, se supo, tenía al lado, fuera del alcance de la cámara, al hasta ahora incombustible Stiusso, acaso porque nunca procuró acercarse a la verdad, sino más bien evitar que nadie llegue a ella y se lo escuche.


¿Un agente doble?

Por cierto, hay que velar, y mucho, que ninguna mano negra vaya a cargarse a Stiusso. Que, como Nisman, puede servirle mucho más a los golpistas muerto que vivo. Como el mensajero Diego Lagomarsino, el hombre que le llevó a Nisman la pistola que horas después habría de darle muerte. Parece obvio que si a los 35 años le pagaban 41.000 pesos para bajar y manipular archivos de la UIF (es decir, tenía el contrato más alto de la misma… ¡y sin obligación de concurrir!) es porque tenía una recomendación del más alto nivel. Lo más probable es que esa recomendación haya sido la de “La Embajada”, y que Lagomarsino fuera el encargado de llevar y traer archivos desde y para dicha legación diplomática, esto es, desde y para la CIA. Ya wikileaks demostró fehacientemente que Nisman adelantaba sus movimientos y los sometía a la aprobación de La Embajada. Lagomarsino, sospecho, debió ser su contacto.


Sucursal

Anteayer se reprodujo aquí un despacho de Télam que reprodujo un trabajo del periodista Juan Cruz Sanz que demostró fehacientemente no sólo que como antes el juez Juan José Galeano, Nisman estaba vinculado al entorno de Hugo Anzorreguy (el ex jefe de la SIDE acusado de encubrimiento en el caso AMIA que probablemente se libre del juicio en ciernes argumentando demencia senil) y que el lujoso Audi Q3 no era suyo sino de contratistas de la CIA.

El experto Marcelo Saín, creador de la Policía de Seguridad Aeronáutica (PSA) y diputado provincial por Nuevo Encuentro, tras recordar que Lagomarsino se ofreció para trabajar en la PSA (es decir, posiblemente, quiso infiltrarse para oficiar de topo al servicio de Stiuso y de la CIA), fue concluyente:

“Lo concreto es que el fiscal Nisman andaba en un auto de un contratista de la CIA. Me impresiona, aunque siempre he dicho que Nisman era un empleado de la Secretaría de Inteligencia que, a su vez, bajo la mano de Stiusso, era una sucursal de la CIA”.


Recalculando

Volvamos al show de Canaletti, capaz de llenar toda una hora de TN con mínimos recursos. Para dejar constancia de que no embestía contra los cimientos de las hipótesis alentadas por el Grupo, Canaletti dijo de Nisman que “si este tipo, hizo esto (en aparente referencia a la denuncia) ¿cómo no se iba a atrever a defenderla (en el Congreso)?”.

Bueno, ya se ha dicho, el asunto es que no fue Nisman el autor, o al menos no fue el autor principal. De sus propios mensajitos telefónicos y guasáps surge que volvió precipitadamente a la Argentina para presentar un escrito, una denuncia tremebunda  que pensaba presentar más adelante, y que lo hizo porque alguien se lo ordenó, y ese alguien, claro, no fue su jefa formal, Alejandra Gils Carbó.

Supongamos ahora que Canaletti no se refería a esta denuncia, sino a la anterior, a la acusación que presentó hace años contra altos funcionarios y ex funcionarios del gobierno de Irán. Me reí mucho cuando hace un par de días Antonio Laje dijo que no podía entender que la denuncia contra Cristina y Timerman fuera tan floja cuando la acusación original contra los iraníes que Nisman formuló en 2004 fuera tan “brillante”.


Dimes y diretes

Ja. Se nota que no la han leído. Me acaba de escribir desde Rosario el lector Darío Ascolani. Dice que “sería de gran valor informativo acceder y publicar el fallo del tribunal inglés que rechazó la extradición de (el ex embajador iraní) Hadi Soleimanpur, luego que fuera detenido por el alerta rojo requerido por Argentina. Es una prueba irrefutable que la acusación de Nisman contra los iraníes no tenía sustento alguno y era una burda operación política en favor de Israel y EEUU. A pesar de la importancia de ese fallo, nadie parece prestarle atención, cuando en el mismo seguramente se expondrán las razones del rechazo al pedido de extradición, la falta de pruebas, e incluso las razones del pago (por Argentina) de una indemnización por daños en favor del diplomático iraní creo que de U$S 25.000.”.

¿No es curioso que nadie haya querido publicar ese fallo?

Agrega Ascolani:  “El sistema del common law, que incluye al Reino Unido y a una serie de países que formaban parte de la comunidad británica, ese fallo es obligatorio para todas las cámaras de apelaciones y jueces inferiores,en los casos en que se discuta un tema exactamente igual (para el caso, si alguno de los restantes iraníes fuera detenido en alguno de esos países, sería nuevamente liberado). Incluso, la jurisprudencia inglesa tiene fuerte ascendiente en la justicia norteamericana. En definitiva, todo el pescado podrido con el que Nisman fundamentó el tema AMIA, no se puede sostener en ningún tribunal”.

Es que el texto original, del 2”4, al igual que el nuevo, es de una desconcertante carencia de sustancia. Tal como comenta hoy en Perfil el escritor Juan José Beccerra (“El último eslabón”, pág. 22), la resonante denuncia de Nisman-Stiusso podría sintetizarse en “la vaga idea de que hubo un hombre que vio al hombre que vio al oso”, puesto que en él la lógica de los servicios de inteligencia se comió el “discurso jurídico del mismo modo en el que un tiburón podría comerse a un surfer”.

No es muy difícil conjeturar quien pudo haberse puesto en contacto con el atribulado fiscal ni qué pudo haberle dicho. Ha de haber sido Stiusso o alguno de sus enviados,  y ha de haberle dicho con algo de razón (si se tiene en cuenta la falta de trabajo y de resultados de su mastodónica UIF) o sin ella, que debía regresar de inmediato a Buenos Aires y presentar el texto cuyo borrador conocía, antes de que Gils Carbó lo removiera.


Homologación

Sin embargo cualquier analista político desapasionado (y aún a los apasionados, como la Presidenta) puede colegir que habida cuenta de los señores que servían Stiusso y Nisman, los servicios de inteligencia y seguridad de Estados Unidos e Israel, el motivo del súbito llamado a Nisman no pudo ser otro que tratar de homologar a Irán con el terrorismo puro y duro del Estado Islámico, ISIS, Daesh o como quieran llamarse los degolladores, decapitadores, lapidadores, etc., etc., wahabitas, salafistas y takfiristas reunificados bajo las banderas negras, aprovechando los estremecedores asesinatos de París. Que, por cierto, y según un conoisseur como Jean Marie Le Pen, el octogenario líder de los fascistas franceses, fueron teledirigidos desde las sombras por los servicios secretos galos. Que han de estar furiosos –explicó Montserrat Mestre en estas páginas– por la suspensión de las entregas –y por lo tanto de los cobros– de dos fragatas misilísticas del tipo Mistral –una de las cuales ya está terminada- a Rusia a causa de que Hollande se doblegó a las presiones de Washington, que, embarcado en una ofensiva contra Moscú en el oriente de Ucrania, proclamó un unilateral regreso a una guerra fría que puede volverse caliente en cualquier momento.

Cualquier analista de política internacional sabe también que ISIS fue una creación de la CIA para garantizar el desmembramiento de Irak y el ataque a Siria (países cuyos gobiernos baazistas eran laicos) tarea en la que fueron generosamente financiados por Arabia Saudita, Qatar, Kuwait y Turquía.


El contexto internacional

En los últimos tiempos y después de proclamar el Califato, los del ISIS se dedican a arrojar al vacío homosexuales, lapidar adúlteras, degollar periodistas y crucificar a cualquiera que no se le someta, nadie sabe a ciencia cierta por órdenes de quien, ya que su líder, el autoproclamado califa “Al Baghdadí” habría sido herido de gravedad por un bombardeo a fines de noviembre.

Pocas dudas pueden existir en este contexto que la CIA, el Mossad (y más que el Mossad, el Shin Beth, que opera en el Líbano y los territorios ocupados) tratan de demonizar a Irán en momentos en que Obama procura llegar a un acuerdo con los ayatolás con el doble propósito de sustraerlo de una alianza con el tándem China-Rusia, y de conseguir que sean los iraníes y Hezbolá quienes lleven el peso de la lucha con sus mortales enemigos del ISIS, de modo de no tener que enviar tropas.

El acuerdo con Irán pasa, además de por sus centrales nucleares, por dejar de procurar la deposición del presidente sirio Bachar al Assad, lo que enfurece a los “halcones” de Washington y Tel Aviv.

Sabotear esta posibilidad parece haber sido a todas luces el objetivo principal, planetario, de la tan impactante como infundada denuncia de Nisman-Stiusso, pero el secundario, local, pero no menos importante fue, es evidente, iniciar un nuevo movimiento destituyente, golpista, que estigmatizara a Cristina como “asesina” y desembocara en una Plaza del Maidán, una situación que sirve para nuevas manipulaciones, como ya se experimentó tanto en Kiev como en Caracas: matar algunos de un lado y algunos del otro, y apostar a que la situación se descontrole.


Ruidos

Imagino la depresión de Nisman cuando se sentó a examinar el mamotreto terminado de ensamblar y refritar en su ausencia, al caer en la cuenta, con infinito horror, que lo mandaban a la primera línea de la batalla con un escarbadientes, que estaba solo y que nada podría evitar que en Congreso los diputados oficialistas lo despedazaran.

El vocero Kollmann aventura que Diego Lagomarsino le habría dicho al fiscal que Nisman le pidió su Bersa 22 argumentando que no confiaba en su custodia y que la necesitaba “por si en algún momento tenía que disparar al aire ante una amenaza”… un absurdo puesto que esa pistola no hace más ruido que un portazo, y en el edificio Leparc, sobre todo en esta época, hay muchos departamentos vacíos, por lo que si de llamar la atención se trataba, era mucho mejor abrir la ventana y aullar como los lobos.

Se haya matado o lo hayan matado, no cabe duda de que, como rápidamente entendió la Presidenta; Nisman le era y es mucho más útil a la CIA, el Mossad, el Shin Beth y los golpistas vernáculos muerto que vivo.


De la tragedia a la farsa

En las últimas horas, la trágica muerte de Nisman comienza a adobarse con sugestivos elementos de farsa. Damián Patcher, un argentino-israelí del Buenos Aires Herald que fue el primero en dar la noticia de la muerte de Nisman por tuiter, dice haber tenido que salir del país rumbo a Israel por haber sido amenazado. Patcher se marchó dejando su auto en el estacionamiento del diario y sin siquiera ponerse en contacto con su director, Sebastián Lacunza. En cambio, lo hizo con un anónimo periodista en el aeropuerto Ezeiza antes de abordar el avión que lo llevó a Tel Aviv, a quién le dijo: “No sé desde cuándo es que me empezaron a seguir. No voy a contar nada todavía, pero sí puedo decir que recibí un mensaje del Estado que yo lo entendí como un mensaje hacia mí, luego lo chequeé y efectivamente fue así (…) hoy (por ayer) se confirmó todo porque mi fuente me dijo ‘Andate ya porque te están buscando’”.

Ante dichos tan desconcertantes, que permiten imaginar que si le hubieran hecho estallar una bolsa de papel cerca Patcher ya hubiera llegado a Tokyo, el cronista de Perfil ha de haberle preguntado por qué se sentía perseguido, porque Patcher agregó:

“Les cagué el tema con ese tuit. Siento que les arruiné algo”. Y agregó con tono misterioso: “Voy a volver al país cuando mis fuentes me digan que las condiciones cambiaron. No creo que sea durante este Gobierno”.

Para rematar la farsa, salió a la palestra Fopea, una organización de periodistas opositores que gustan parecer ecuánimes, que reveló que su asociado Patcher se comunicó con ellos desde Israel para decirles que “sintió en riesgo su vida” por ser “víctima de seguimientos sospechosos” y porque “un vehículo habría seguido sus movimientos”.

Patcher no parece querer explicar por nada del mundo cómo se enteró de la muerte de Nisman.


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PS1: Acabo de leer el relato de la fuga (?) de Parcher en La Nación y estoy cada vez más desconcertado. ¡Es una payasada tan obvia! Compruébenlo ustedes mismos. Dice que comenzó a enloquecer ¡porque lo llamaban de muchos medios para entrevistarlo! Resultó livianito el hombre. Y ahora leo lo que publicó en Infobae, donde también trabaja… ¡y ensalza al periodismo local! ¡y especialmente a TN! Tanta pavada ratifica plenamente lo que decía más arriba acerca de la desaparición del periodismo..


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PS2: Apostilla Nahuel Coca, que vive en el mismo edificio dónde vive ¿vivía? el fugitivo:

Mi vecino de abajo. El pibe que no paga las expensas siendo propietario. El que sin embargo estacionaba una camioneta 0 km en la cuadra, demasiado grande para su soltería. El que al hablar del gobierno en algún ascensor compartido, parecía más un paracaidista sueco que un periodista con experiencia en agencias, periódicos y portales.

Resultó ser un paracaidista, o al menos un ex soldado, israelí con miedo a volar.

Sus tuits dando la primicia y su posterior explicación no dejan ninguna duda: su fuente es inconfesable y además lo usó de la mejor forma que se puede usar a un periodista, o sea, sin que levante sospechas. Poca gente informada puede manifestarse tan candida a menos que lo sea…
El gobierno, ante los rumores de que el paracaidista se sentía perseguido, tuvo mala muñeca y publicó en Twitter datos sobre sus pasajes al exilio, o según él escribió en un diario israelí, de vuelta a casa. Un error de criterio…

No creo que al muchacho le dé el bocho para ser un espía activo, siendo más probable que se trate de un boludo útil.

No se da cuenta de que aquellos que hicieron volver a Nisman posiblemente sean los mismos que le dieron la primicia, sus fuentes, que en ningún momento quiso revelar.


Se está sacando todos los números para la próxima rifa: el premio mayor es el de ser el segundo muerto a los pies de Cristina, ahora que ni el diario La Nación cree en otra hipótesis más que en la del suicidio. Ojalá me equivoque y sigamos pidiéndole que pague, ahora que según dice no va a volver a menos que su fuente le diga…