domingo, 24 de mayo de 2015

Campañas

Presidente ecuatoriano Rafael Correa

Continúa la campaña sucia del Grupo Prisa contra las democracias latinoamericanas que no se están portando bien. Estos días toca Ecuador. La nota, de hoy, es de Héctor Schamis. Si esto es lo que hay para atacar Ecuador van muertos, chicos...


Título: La dictadura del amor

Subtítulo: La sociedad ecuatoriana es como una mujer maltratada

Texto:

Si esto fuera una dictadura, sería la dictadura del amor
La dictadura del pueblo, patria y revolución
La dictadura del progreso y de la educación
Si eso es una dictadura, es porque el corazón les está dictando

Por todas partes se respira aire revolucionario
Avanzamos, somos patria, somos el sueño de Alfaro
Recuperamos el orgullo de sentirse ecuatoriano
Si esto es una dictadura, un aplauso para el corazón que con amor está dictando.

Así dice la canción de una reciente propaganda política del gobierno de Rafael Correa. La letra es mediocre, y eso sin comentar sobre la rima. La melodía suena como el jingle de una cerveza durante el mundial de fútbol, un producto de consumo masivo que busca identificarse con un país ansioso por goles. La interpretación también podría ser mejor, sobre todo si no abusaran del falsetto imitando a Shakira. Está en Youtube, desde luego.

https://youtu.be/sTuiHAydAi4

Pero esta no es una reseña musical sino una nota acerca de la manipulación y la propaganda. Existe un enorme debate sobre el tema, desde los estudios sobre la construcción de hegemonía, los aparatos ideológicos del Estado, los diversos estudios sobre Goebbels y la experiencia nacionalsocialista y las gigantescas contribuciones de Habermas, McLuhan, Baudrillard y tantos más. Es un campo de estudio que trata de arrojar luz sobre el significado de un mensaje y su efectividad en movilizar voluntades

En comunicación política, lo explicito tiene por lo general menos fuerza que lo que queda sugerido, lo tácito. No es el caso ecuatoriano, sin embargo. La sutileza no es precisamente un talento de Rafael Correa. Otro dictador habría sido capaz de decir algo así como “habiendo amor, no puede tratarse de una dictadura.” Él prefirió admitir lo que es, tal vez para que nadie se confunda.

Es que Correa no está hecho para los eufemismos ni los mensajes subliminales. Prefiere ser directo. Es dictadura al fin y, para muchos, sin amor que valga. Por cierto que no sienten amor el diario El Universo y el caricaturista Bonil, obligados a retractarse tantas veces, sancionados, multados y acosados judicialmente por el delito de burlarse del poder. Correa no entiende que sin humor no puede haber amor.

Tampoco siente ese amor el periódico La Hora, sancionado no por lo que informa sino por lo que no informa. El abuso del Estado continuará, ya que el periódico se ha negado a pagar la multa. No hay amor para el diario El Comercio, multado y obligado a rectificarse recientemente por informar sobre el aumento de los costes de un proyecto energético oficial, aumento que el ministerio en cuestión ha disputado. En todos los casos, las sanciones las imparte la Supercom, Superintendencia de Comunicación, supuesto ente regulatorio autónomo pero que en realidad se ocupa de contenidos, brazo ejecutor y de facto ministerio de propaganda.

Por cierto que tampoco ha habido amor para el joven de 17 años que tuvo la mala idea de hacerle un gesto irrespetuoso a Correa—eso según Correa, valga la aclaración—y tuvo que enfrentarse en plena vía publica con el acoso personal del presidente y sus guardaespaldas. El joven fue arrestado a pesar de ser menor de edad y luego sancionado a cumplir trabajos comunitarios.

No se ve amor para con las mujeres, con demasiada frecuencia estigmatizadas desde el poder. Allí, un Estado laico aprueba un “Plan Familia” que, con inspiración religiosa, pretende regular su sexualidad, maternidad, desarrollo profesional y les dicta lecciones de moralidad. Todo ello envuelto en un discurso que sin demasiadas sutilezas les hace responsables hasta por la violencia de género, consecuencia de su supuestamente baja auto estima. El razonamiento está tan tipificado que redunda. Se trata de victimizar a la víctima: la falda estaba muy corta, el maquillaje, exagerado. El argumento siempre termina en la justificación de la violencia por una provocación previa.


El paralelo es útil. La sociedad ecuatoriana es cada vez más una mujer maltratada por provocar, por usar la falda demasiado corta, es decir, por ejercer sus derechos y exigirle al gobierno respetarlos. El psicópata que golpea siempre tiene una enseñanza a impartir y una provocación a corregir. Como Correa, el hombre abusivo también lo hace por amor. Es solo que, en esas relaciones, la dictadura del amor casi siempre termina en un régimen de terror.

Mientras tanto, en Palmira...

Bandera del ISIS en Palmira

La noticia bien podría ser cierta, a pesar del sospechoso bloqueo informativo por parte de la prensa occidental en los últimos días. El ISIS, al que podríamos denominar (no jodan más, no se hagan los escandalizados) el brazo armado de la OTAN en Medio Oriente, asesina a 400 personas en la localidad de Palmira, Siria. Gracias, NATO; gracias, diplomacia de Occidente; gracias, cortes internacionales de justicia; gracias, Naciones Unidas; gracias a todos. Leemos en RT.

Título: El Estado Islámico asesina a 400 personas en Palmira, la mayoría mujeres y niños

Texto: Los terroristas del Estado Islámico asesinaron alrededor de 400 personas, la mayoría mujeres y niños, en la ciudad siria de Palmira, que había sido previamente tomada por ellos.

Así lo informa la televisión estatal de Siria, que cita a residentes de la ciudad de Palmira, conocida como Tadmur en árabe.

Activistas de la oposición informan a través de las redes sociales que cientos de cuerpos de personas que habían sido secuestradas por los militantes yihadistas yacían en las calles de la ciudad. Se informa que las víctimas eran leales al gobierno sirio, según Reuters.


Palmira, patrimonio de la UNESCO, fue capturada días atrás por el Estado Islámico después de sangrientos enfrentamientos con el Ejército de Siria.

sábado, 23 de mayo de 2015

Algo en los ojos


Se llama Claire Felicie y es una fotógrafa holandesa. Cuando su hijo partió para Afghanistán como parte de la "Coalition of the willing" decidió iniciar un proyecto fotográfico nuevo: les sacó fotos a su hijo y a una veintena de sus amigos antes de partir para el frente, durante su estadía en Afghanistán y a la vuelta, el después. El resultado son unos trípticos sutilmente reveladores. Esto es la guerra, chicos, no lo de Jóligud.

Acá va un link para el sitio web de Claire: http://clairefelicie.com/


Mapas


MENA es el acrónimo anglosajón para "Middle East and North Africa". Fíjense en estos mapas. Les agregan Pakistán Indonesia y un poco más, y tenemos a la casi totalidad del mundo islámico, ¿no? Esto salió hoy en Zero Hedge:


Título: ISIS: Mapping A Militant Expansion

Texto: To let the media tell it, ISIS has launched a successful “offensive” of late, taking control of Palmyra, a Syrian city that’s home to ‘treasures of antiquity’, as well as Ramadi, which gives the group control of  “strategic highway linking Iraq and Syria.”

ISIS has also claimed responsibility for a mosque bombing that claimed the lives of 21 Saudis on Friday. 

As the US moves closer to putting boots on the ground, The New York Times is out with a series of graphics which document the group’s spread. 




Note that the last graphic — which depicts a giant globe with highlights on “countries with groups that have pledged allegiance to ISIS” — makes it look like ISIS has launched a Naziesque blitzkrieg on the way to invading multiple countries. This, of course, is completely absurd. There are a lot of groups who can claim membership in a lot of countries meaning that we could produce a lot of these maps if we wanted to, but it wouldn’t mean that any of said groups were on the verge of a Napoleonic global conquest.

But reality never got in the way of a good story.

viernes, 22 de mayo de 2015

Riga y el fin de Vilna



Notable cómo hace el diario El País para arreglarse con los títulos. Según el que se reproduce abajo, pareciera que Bruselas decide algo en todo este proceso. En fin, lo decíamos en nuestro post anterior: el vasallaje al Imperio no sólo sale carísimo sino que te complica la vida por demás. Los chicos de Bru, superado del ataque de diarrea que les produjo la visión de los colmillos del oso ruso, declaman ahora enérgicamente que no piensan anexionarse la Europa del Este. Muy bien, chicos! Acá va la nota:


TítuloLos Veintiocho frenan las aspiraciones europeas del Este

Subtítulo: La cumbre de Riga elude dar pasos hacia la integración de Moldavia, Ucrania y Georgia

Texto: En momentos de aprieto, una estrategia más efectiva que deslumbrar puede ser aburrir. Después de presentar la apertura hacia el Este como una gran baza estratégica en la cumbre de Vilna en 2013, la Unión Europea cierra la reedición de la cita en Riga dos años después con un mensaje de calma chicha. El encuentro ha tenido un marcado tono técnico, ha planteado sólo microrreformas y ha dado muy pocas alegrías a los países del Este que aspiran a adherirse a la Unión Europea. A cambio, Rusia puede alegar pocas provocaciones, lo cual Bruselas espera que tenga un efecto positivo en la situación de Ucrania.

Calmar las inquietudes de Moscú por la expansión europea ha supuesto ahogar las expectativas de los socios del Este en quiebros burocráticos. Moldavia, Ucrania y Georgia pedían que en la declaración final del encuentro se reconocieran sus aspiraciones de incorporarse a la UE en un futuro cercano como una prueba que ofrecer en sus respectivos países de que los esfuerzos podían entrañar un premio. Los dos últimos, además, perseguían una exención de visados para el espacio Schengen (que Moldavia ya tiene). La declaración ha terminado incluyendo una referencia muy diluida a esas perspectivas de adhesión, remitiéndose a lo hablado en los acuerdos de asociación; y no habrá apertura de fronteras al menos hasta 2016. A cambio, los tres candidatos arrancan un puñado de progresos formales para la creación de un mercado único y, Ucrania, 1.800 millones de euros en ayudas.

Ángela Merkel, la canciller alemana, ya avisó anoche al llegar a Riga: "La Asociación Oriental no es un instrumento de ampliación de la Unión Europea, sino de acercamiento”. Y abundó: “No debemos alentar falsas esperanzas a las que después podemos no ser capaces de responder”. La advertencia llegaba tarde, porque las expectativas de Ucrania, Moldavia y Georgia ya existen merced al interés que demostró la UE los últimos años en abrirse hacia el Este, hasta que tropezó con una iracunda reacción de Rusia, que se ha considerado hostigada en su territorio de influencia. El Este parece ahora minado para la UE, y no en sentido figurado: los tres países que desean la integración encierran conflictos militares de distinta intensidad y con distinto grado de implicación rusa (el Donbás en Ucrania,Transdniéster en Moldavia, y Osetia del Sur y Abjazia en Georgia).

Bielorrusia, Armenia y Azerbaiyán, los otros tres Estados participantes en el proceso de Asociación Oriental, abandonan la cumbre más satisfechos. Sus expectativas eran discretas: principalmente, mantener un equilibrio entre Bruselas y Moscú sin enfadar a nadie. Bielorrusia y Armenia ya se habían incorporado al proyecto de Unión Euroasiática impulsado por Rusia, por lo que no perseguía grandes convergencias con los Veintiocho. La Bielorrusia de Alexandr Lukashenko, considerado el último dictador de Europa, se lleva además un espaldarazo con su aceptación en los foros internacionales en reconocimiento por el papel de mediador que ha desarrollado en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Respecto a Azerbaiyán, sus criticadas violaciones a los derechos humanos no impedirán que siga siendo un socio comercial importante gracias a las reservas de hidrocarburos. Con los tres países en conjunto ha mantenido la UE un pulso hasta el último momento para incluir en el acuerdo de la cumbre una condena de la anexión rusa de Crimea. La condena ha quedado en una referencia a la resolución de las Naciones Unidas sobre el asunto, de la que, posteriormente, los bielorrusos se han desmarcado en un comunicado.

Durante estos días los funcionarios europeos que han recibido a EL PAÍS dentro de un viaje organizado por el European Journalism Center se han esforzado para enumerar los progresos registrados en los dos años desde la cumbre de Vilna. El consenso es que el mayor logro hasta ahora han sido los avances con Moldavia, junto a pequeños pasos en conexiones energéticas, comerciales y la expansión de programas como el Erasmus Plus.

Las fuentes europeas insisten en que esta cita de Riga ha servido para consolidar más que para lanzar nuevos proyectos, pero han defendido que no se está intentando desmontar silenciosamente el acercamiento al Este. Las palabras “precaución”, “cautela”, “diferentes niveles de compromiso” y “poder suave” han dominado las conversaciones, en las que al mismo tiempo se ha asegurado que Bruselas no permitirá que Moscú marque su agenda de relaciones bilaterales.

En 2013 en Vilna, la UE agitó la Asociación Oriental con una frenética negociación para firmar un acuerdo que el entonces primer ministro ucranio, Víctor Yanukóvich, rechazó en el último minuto. Comenzó a partir de ese momento una espiral de inestabilidad en Ucrania que atemoriza a todos los países de la región y a la propia UE por su capacidad de arrastrarla a una confrontación abierta con Rusia.

Entre estas dos cumbres, Vilna y Riga, la adrenalina y el bostezo, quedan dos años de enfrentamientos diplomáticos y comerciales con Moscú y una guerra con miles de muertos aún abierta en Ucrania. Paralelamente, la Asociación Oriental ha perdido su cartel de gran proyecto geopolítico y parece haber derivado hacia un foro para discutir modestas cooperaciones bilaterales.


¿Preparando el recule?


¿Cuántos muertos costó la aventurita del Imperio en Ucrania, desde los sucesos de Maidan hasta la fecha? ¿Cuántos huérfanos? ¿Cuántos torturados, cuántos heridos, cuántos mutilados? ¿Cuántos millones de desplazados (de las zonas de combate), fugados (para evadir la conscripción obligatoria por parte de los fascistas de Kiev) o exiliados económicos (al destruirse regiones enteras del país)? ¿Cuántas familias políticamente enemistadas para siempre, anímicamente destrozadas, culturalmente divididas por las próximas dos o tres generaciones? ¿Cuántas infancias rotas?

Europa, la del Oeste y la del Este, comienza a advertir que la idiotez y el vasallaje voluntario no sólo cuestan caro sino que conducen a situaciones irreparables. Bruselas se prepara para recular en relación con Ucrania. No saben lo que les espera: el desprecio hostil del Imperio, la burla condescendiente de los rusos y, sobre todo, el tremendo sopapo a la (ya escasa) autoestima que les queda. Lo que sigue es una nota de Alexander Mercouris para Russia Insider de hoy (http://russia-insider.com/en/politics/eu-prepares-abandon-ukraine/ri7240). Si lo que dice es cierto, ningún diario de la Europa del Oeste lo va a decir en blanco sobre negro. Acá va:


Título: EU Prepares to Abandon Ukraine

Epígrafe: Kremlin discloses details of high-level negotiations with EU that would change Association Agreement beyond all recognition, forever ending any prospect of Ukraine’s integration with the West and the EU

Texto: Russian President Vladimir Putin’s website is providing fascinating details of a high level government meeting that took place in the Kremlin on 20th May 2015.

The meeting covered a broad range of economic issues, but I shall focus here on one particular issue, which is what the report tells us about the state of the tripartite negotiations Russia is having with the EU and Ukraine over Ukraine’s Association Agreement with the EU, and what the negotiations also tell us about the strength or otherwise of the EU’s commitment to Ukraine.

It appears from the report that the EU’s commitment to Ukraine is weakening, and that the EU might be preparing to wrap up its Ukrainian adventure.

This of course is what the results of Putin’s talks with Merkel in February and with Kerry this month also suggest. However the report on Putin’s website offers the first written confirmation of this from an official — albeit Russian — source.

I discussed the Association Agreement in some detail in an article I wrote earlier this month for Russia Insider  (see How the EU Association Agreement Makes Existing Ukraine-Russia Trade Links Impossible, Russia Insider, 4th May 2015).

I explained in that article that contrary to what most people think, the Association Agreement is not simply a free trade agreement between Ukraine and the EU (even though it calls itself that) but that it is in reality a device to make Ukraine part of the European Economic Area and the European Single Market subject to the regulation of the EU bureaucracy in Brussels and the jurisdiction of the European Court of Justice in Luxembourg.

I also explained in that article that these arrangements were completely incompatible with maintenance of Ukraine’s existing economic and trade relations with Russia.

Though I did not go into details of the geopolitical intentions behind the Association Agreement, its terms make them fairly obvious – to detach Ukraine from Russia, and to integrate Ukraine with the West.

At the time I wrote that article it appeared that the tripartite negotiations between Russia, Ukraine and the EU were deadlocked and were going nowhere. The Ukrainians and the Europeans were categorically refusing any amendments to the text of the Association Agreement, while — for good reasons that I explained in the article — the Russians were insisting on nothing less.

It now seems, if a report made to Putin at the government meeting on 20th May 2015 by Economics Minister Ulyukaev is to be believed, that a breakthrough has taken place, and that the Europeans have finally agreed to consider amendments to the text of Association Agreement, as the Russians have always demanded.

Ulyukaev’s words reporting the breakthrough to Putin were as follows:

“Overall, more than half of the 15-month breather that we agreed on has passed now, and sadly, this time was not used very productively. But there was an expert meeting at the end of April, and the day before yesterday, I had a meeting with the EU Trade Commissioner and the Ukrainian Foreign Minister. …

“Overall, our approach met with our European and Ukrainian colleagues’ understanding. We agreed that the experts will start working in groups to prepare by the end of July the documents, the status of which will be clarified later.

“The documents could take the form of protocols to the Ukraine-EU agreement, or they could form a separate agreement that would make a single package with the [EU-Ukraine] agreement and would enter into force simultaneously with it.

“Once this work is completed at the end of July, we will have to make an important decision, namely, whether this set of documents suits us, or whether we need to take other decisions.”

I should explain that Protocols are documents that are attached to a treaty or a legal document that become part of its text. They carry equal weight to the document to which they are attached.

Good examples are the Minsk Protocol of 5th September 2014, which was technically speaking a document that was attached to the peace plan Ukraine’s President Poroshenko had previously announced in June 2014, which it amended substantially, and the Secret Protocol of the Soviet German Non-Aggression Pact of 1939, which spelled out important details of the Non-Aggression that did not appear in its published text, and which I recentlydiscussed in detail in another article.

The alternative Ulyukaev talks about is equally radical – a separate treaty or agreement “that would make a single package with the [EU-Ukraine] agreement and would enter force simultaneously with it”.  
In other words the Association Agreement would become one in a set of agreements, each of equal weight, with each agreement interpreted by reference to the terms of the other.

Regardless of which option is adopted, Ulyukaev makes it clear that the intention is to give binding legal effect to changes to the text of the Association Agreement.  On this Ulyukaev is unequivocal:

“[E]ither we actually have been heard now and will obtain legally binding documents that satisfy us, or we will be obliged to act in accordance with Government Resolution No. 959 [the resolution of the Russian government that allows for cancellation of Russia’s free trade agreement with Ukraine - AM].”
As to the actual changes to the Association Agreement Russia proposes, Ulyukaev spelled them out:
“The first concerns tariff regulation of goods of a sensitive nature for our economy. We propose setting transition periods before tariffs for these goods are liberalised in accordance with the Ukraine-EU agreement.

“The second is customs administration and organising the relevant electronic documentation and information support, and identifying the goods’ country of origin, so as to make proper use of the preferential regime and exclude from it goods that come from third countries. 

“There is also the matter of technical regulation. Here, we think it right to maintain the possibility for Ukrainian companies to choose between European standards and the standards in force under CIS agreements. Health and phytosanitary control is another matter here, too.

“Yet another issue is Ukraine’s inclusion in the electronic certification system in operation in the Eurasian Economic Union, so that we can be certain of the relevant information’s authenticity. We want to keep in place the certification system currently in operation, so that businesses will not have to spend extra time and money on getting all their certification redone.

“In the energy sector, we want to preserve the parallel operation of Russia’s and Ukraine’s unified energy systems, so as not to have to bring on line reserve generating and grid capability.”

These proposals, if adopted, would effectively nullify the Association Agreement as it exists now.
Instead of a wholesale and binding adoption by Ukraine of the acquis, the body of EU law administered by the European Court of Justice, Ukrainian enterprises would be free to pick and choose whether to adopt EU standards (i.e., the acquis) or stick with Russian ones.   

Given that Russia is the biggest market for Ukrainian industrial goods, it is likely that the majority of Ukrainian industrial enterprises would choose to stick with Russian ones.

Instead of the free movement of goods across the EU-Ukraine border envisaged by the Association Agreement — and which is a fundamental principle of the European Single Market — certain types of Ukrainian goods that Russia considers “strategically important” to itself would continue to be protected in the Ukrainian market from EU competition while continuing to have free access to the Russian market, as they do now.

The existing electronic monitoring system would be preserved to enable Russia to track the movement of goods within Ukraine itself, so as to insulate itself from unwanted imports of goods from the EU.  
Ukraine’s energy system would remain unified with Russia’s. Though Ulyukaev does not spell it out, it appears likely this means some degree of Russian control of Ukraine’s pipeline network, and of the  electricity generating and supply industry.

These proposals must be considered in conjunction with the equally far reaching political proposals for the extensive autonomy within Ukraine of the two People’s Republics, which were recently published, and which I have recently discussed (see Ukraine: Confederal Solution Looms, Russia Insider, 14th May 2015).

Taken together these two sets of proposals bring into clearer focus the sort of solution for the Ukrainian conflict that the Russians now envisage.

This is for a loosely confederal Ukraine, in which the eastern regions largely govern themselves while exercising a degree of control over Ukraine’s foreign and economic policies; which is barred forever from joining either NATO or the EU; and which remains tightly integrated economically with Russia; but with a certain scope for people and businesses in Ukraine’s western regions to reorient themselves more closely to the EU.

This is a totally different outcome than the one envisaged by the Maidan movement, which seeks a unitary, monocultural Ukraine inside NATO and the EU and distanced permanently from Russia. Since adoption of these Russian proposals would mark the final failure of the Maidan revolution, the Ukrainian government is certain to oppose them bitterly.

The proposals might not however be so objectionable to some of the Maidan movement’s supporters in western Ukraine.  

Recent reports (see Western Ukraine Ready for Secession?, Russia Insider, 28th April 2015) suggest growing secessionist sentiment there. If so, then it is not difficult to see how these proposals, if pitched properly, could appeal to the people of Ukraine’s western regions, by offering them peace together with a certain connection to the EU, which is what they want.

However the single most important fact to emerge from Ulyukaev’s comments is that the Western powers are suddenly becoming receptive to these Russian proposals. Here again is what he said:

“Mr President, you could say that a sense of cautious optimism has emerged. The ice is starting to melt, in the sense at least that they have started listening to us and are actually hearing what we say.

“Overall, more than half of the 15-month breather that we agreed on has passed now, and sadly, this time was not used very productively. But there was an expert meeting at the end of April, and the day before yesterday, I had a meeting with the EU Trade Commissioner and the Ukrainian Foreign Minister.

(Ulyukaev then sets out the Russian proposals)

“Overall, our approach met with our European and Ukrainian colleagues’ understanding. We agreed that the experts will start working in groups to prepare by the end of July the documents, the status of which will be clarified later.”

What Ulyukaev is saying is that after wasting eight months rejecting the Russian proposals out of hand, the Europeans have suddenly indicated in the last few weeks that they might be prepared to accept them after all.  

If this is really so, and if what Ulyukaev says is true, then it is the best evidence to date that the Western powers have indeed finally given up on their Ukrainian adventure, and have accepted that the grandiose geopolitical objectives they set themselves when they drafted the Association Agreement and backed the Maidan coup are unachievable, and that the time has now come to draw a line under the whole affair.

jueves, 21 de mayo de 2015

Toca Sudáfrica, parece


El mundo es un barril de dinamita, chicos. Como si no hubiera suficientes frentes abiertos, todos los días aparece uno nuevo. Interesante nota de Alexander Mezyaev para Strategic Culture Foundation: toca Sudáfrica, parece. Vayamos a la nota:

Título: The Attack on South Africa. Round Three

Epígrafe: Domestic affairs in South Africa have sharply deteriorated since April of this year. A wave of violence has erupted against foreigners all across the country. 

Texto: The first incidents occurred during the Soweto riots in mid-January. (1) This marked the beginning of the social upheaval in South Africa - a country with a wealth of natural resources and a population of over 50 million. The violence then made its way to major cities - Durban, Johannesburg, and others. Army divisions were eventually brought into some areas of Johannesburg. Several potential explanations have been suggested for what is happening in South Africa. 

Version no. 1. This nightmare stems from the fact that illegal migrants are taking jobs - currently in short supply - away from the local residents. There is much to support this theory. First, the unemployment rate is indisputably high (25% overall, and up to 40% for black South Africans, who make up nearly 4/5 of the country’s population). Second, the country is home to large numbers of immigrants (1.5 to 2 million). And third, the level of crime there is extraordinary (the 4th highest in the world), so any unrest is easy to attribute to criminal activity. Also, the original disturbances were sparked when a factory fired striking workers and brought in immigrants to take their place. But this version cannot account for everything. For example, only migrants with a family background in African countries were attacked, although they were hardly responsible for the country’s economic woes. Chinese workers, for instance, were not assaulted, although they take tens of thousands of jobs from South Africans. What’s more, some migrants are being attacked who are actually creating jobs for native South Africans (for example, by opening their own shops). But no looting has been seen in stores owned by Pakistanis or other South Asians. Thus, other explanations need to be considered. 

Version no. 2. The attacks on foreigners are a way to destabilize the country. There are also good arguments in favor of this version. 

First, the attacks seem to follow a consistent pattern, with a similar scenario unfolding even in different cities. 

Second, many media outlets have taken an active role in inciting hatred toward foreigners. Some newspapers have published inflammatory headlines and photos. The massive campaign to «Photoshop» these events is fueling both hatred and fear. Photos taken several years ago, in Côte d’Ivoire and other countries, showing victims being killed and burned alive are being published as though those events were taking place in South Africa today. One other detail is worth noting. From the very beginning almost every media outlet has categorically labeled the unrest as a manifestation of «xenophobia». No other view is being circulated. It is very rare to see such unanimity throughout the media. 

Third, note should be made of the role of a few leading politicians, who never make off-the-cuff remarks. Before the attacks began, the Zulu king, Goodwill Zwelithini, (2) stated that «foreigners should pack their belongings and leave the country». The king’s words added fuel to the fire that was already burning. It is no coincidence that the attacks have been most widespread in the province of KwaZulu-Natal - the Zulu Kingdom.

Fourth and finally, technology has played a key role in orchestrating the hysteria. Many millions of text messages were sent out across the country, encouraging the attacks and causing large numbers of people to flee. The messages included fake warnings, alleging that armed groups were on their way to certain areas. Clearly it was not the dispirited and unemployed masses who were responsible for that. So this version, suggesting that hostility toward foreigners is being used to destabilize the country, seems more plausible, based on the facts.

Hence the question: who benefits? What internal or external forces might be interested in destabilizing South Africa? 

Clearly mass unrest is not to the government’s advantage. It might be helpful for the opposition, but unrest is a two-edged sword that could result in the introduction of a state of emergency or martial law, under which the opposition could be suppressed without legal repercussions. It is unlikely that the opposition would want to see the entire country profoundly destabilized. However, it might be of interest to one force in South Africa that opposes the government - the racist criminal communities (3) that exist outside any constitutional frameworks and that have their own military camps and are preparing for war. They might indeed have an interest in unleashing a civil war in South Africa. There is no direct evidence implicating them in these events, but there is one reason they cannot be ignored in the search for a culprit. And that is the breakdown in relations between South Africa and its African neighbors. The governments of many African countries whose citizens have been attacked have begun evacuating their nationals from South Africa. That was followed by angry statements from many capitals on that continent. Nigeria was particularly indignant, recalling its ambassador and placing personal blame at the feet of South Africa’s President Jacob Zuma. Please note: the amorphous atmosphere of «xenophobia» was not blamed for the attacks; rather it was the head of state who was held personally accountable. As a result, South Africa now finds itself isolated on the continent. 

Of all the theories about the causes of the social unrest in South Africa, the most likely version points to some outside influence on the country. One result of the tumultuous events in South Africa has been that the country has been stripped of its moral leadership on various initiatives in Africa, which have been the prime focus of its foreign policy. The attacks on foreigners with roots in almost every country in Africa have largely undermined South Africa’s economic relations with the other countries on that continent. It resembles a large-scale special ops raid carried out by external forces who are watching - with unease and even hatred - the successes of pan-African integration, as well as the economic growth of the continent’s leading countries. South Africa has been the driving force behind those trends, formulating the philosophical foundations of the African Renaissance (the NEPAD program) and proposing specific programs to help Africans resolve their own conflicts in Africa, without having to resort to «international mediators». For example, South Africa was one of the primary sponsors behind the creation of the African Standby Force. There is a good reason why the postponement of the final formation of those forces, previously scheduled for December 2015, was announced during the apex of the riots in South Africa.

The modern world has seen many examples of a direct tie between internal unrest and external forces. Russian Foreign Minister Sergei Lavrov made explicit reference to this recently when he noted that the attacks by armed groups in Macedonia «was occurring in conjunction with the country’s objections to the sanctions against Moscow and its support of the plans to build Turkish Stream». (4)

We must also note the statement by South African President Jacob Zuma, which he made after his arrival in Moscow to celebrate the 70th anniversary of the Soviet victory over Nazism. Zuma stressed that the world leaders «with whom he had met» unanimously assured him that the problem of xenophobia and resulting mass unrest was «not just a South African problem, but a universal one». (5) Of course, Jacob Zuma knew this perfectly well beforehand, but the fact that he waited until his meetings in Moscow to mention it demonstrates how much support the South African president and government have from the heads of state who were gathered in the Russian capital.

***

Of course the unrest and strikes in South Africa come as no surprise to anyone. However, one cannot forget the related tragedy in Marikana that occurred on Aug. 16, 2012. On that day the police opened fire on striking mine workers, killing 34 and wounding 78. What’s most odd is that there was no reason whatsoever for those shootings. There was no threat that would necessitate the use of deadly force. The events in Marikana have still never been explained. And they likely never will, due to the significance of the location of the workers’ strike - the platinum mines. That is a strategic site, not only for South Africa, but for the entire global economy: South Africa owns the overwhelming majority of the world’s platinum reserves. Of the 66,000 tons of platinum available on earth, 63,000 tons are South Africa (6) (Russia holds the second largest reserves of this metal - totaling only 1,000 tons). A special Commission of Inquiry, established by the South African parliament, completed its work and submitted its report to the president a few weeks ago. (7) The report is secret, but regardless of whether it is ever published, there are foreign fingerprints on the tragedy in Marikana. 

Recently, the well-known political analyst Moeletsi Mbeki (8) compared South Africa to a bomb «waiting to explode». (9) There have been repeated attempts to detonate this explosive. The current blow being inflicted on South Africa is the third serious such attempt to undermine the country since the democratic South African Republic was established. First there was unrest in 2008 that was blamed on «xenophobia»; then the events in Marikana occurred.

But that bomb doesn’t have to go off. South Africa needs peace between ethnic groups and stability. The latest blow that has sent South Africa reeling is the most powerful yet. The current unrest is not yet over - individual incidents of violence continue. It is important that the government understands the causes of what is happening, (10) and there is hope that it will be able to regain control of the situation. 


Notas:

1) Soweto is both a suburb of Johannesburg as well as a separate city with its own history and traditions. It is one of the most famous «townships» in the world, with a population of 1,200,000.

2) A direct descendant of the famous King Shaka Zulu. 

3) See: South Africa’s White Supremacist Training Camps 

4) Lavrov pointed out the connection between the events in Macedonia and that government’s pro-Russian policies

5) See: President Jacob Zuma answers questions from deputies in the South African parliament’s National Council of Provinces on May 14, 2015: President Zuma answers questions in the NCOP 

6) Platinum metal reserves worldwide as of 2014, by major countries 

7) See: Marikana commission of inquiry to hand its final outcometo President Zuma 

8) Moeletsi Mbeki is the younger brother of the former South African president, Thabo Mbeki.

9) Matsilele T., South Africa is a Bomb Waiting to Explode: Mbeki 24 April 2015 

10) South African Minister of Home Affairs Malusi Gigaba has spoken quite plainly on this issue. See: Malusi Gigaba briefs media on SA Govt’s response to xenophobic attacks 

Las fronteras europeas


Euroburócratas en acción; mirales las caripelas: colosos del intelecto, ¿no? La seguridad del mundo depende de gente como esta, chicos.

Teniendo en cuenta el fanático estalinismo lingüístico del diario El País, en donde generalmente no se cuela ni una coma en contra de los intereses del Imperio, llama la atención el aire dubitativo de esta nota relativa a la próxima reunión, en Riga, de los "veintiocho" con sus vecinos del Este europeo. Lean con atención los matices, los verbos aparentemente fuera de lugar, ciertos temblores expresivos: 


Título: La UE define en la cumbre de Riga sus fronteras ante Rusia

Epígrafe: Los Veintiocho se reúnen con sus vecinos del Este para determinar hasta dónde llegará su asociación en el contexto de la guerra ucrania

Texto: La Unión Europea y seis países de Europa del Este (Ucrania, Moldavia, Georgia, Azerbaiyán y Bielorrusia) se reúnen entre hoy y mañana en Riga para negociar la aproximación de los dos bloques en el marco de la cuarta cumbre de la Asociación Oriental, un proyecto que Rusia vigila de cerca por entender que encierra un intento de distanciarla de sus países de influencia.

Esta asociación (partenariado, en la jerga de Bruselas) nació en 2009 como una evolución de la política de vecindad de la UE hacia los países que quedaban entre sus fronteras del Este y Rusia. Hasta el cénit alcanzado durante su tercera reunión, en Vilna en 2013, parecía un proyecto en expansión, pero las perspectivas han cambiado tras la crisis desencadenada a partir de esos días, cuando el entonces presidente ucranio, Víctor Yanukóvich, se negó a firmar por presiones de Moscú el acuerdo de libre asociación pactado con la UE, dando pie sucesivamente a las manifestaciones del Maidán y la caída de Yanukóvich, la toma rusa de Crimea, la guerra en el Donbás, miles de muertos y un enfrentamiento comercial entre Rusia y Europa.

La sombra de Rusia planea sobre la reunión de Riga. La UE desea evitar una reacción virulenta como la que desencadenó el encuentro de Vilna. “Queremos un acercamiento ambicioso pero realista a nuestros socios del Este”, explicaba este jueves el comisario de Política Regional y Vecindad, Johannes Hahn, a un grupo de medios invitados a Letonia por el European Journalism Centre entre los que se encuentra El País.

Los países del Este que acuden a la cita se pueden dividir en dos grupos: los euroentusiastas y los escépticos. En el primer grupo están Moldavia, Ucrania y Georgia, los tres Estados que finalmente firmaron acuerdos de asociación con la UE con ocasión del encuentro de Vilna. En el segundo, Armenia, Azerbaiyán y Bielorrusia, que demuestran tener un apetito limitado por estrechar lazos con Bruselas. Armenia y Bielorrusia quieren guardar un equilibrio en sus relaciones entre UE y Rusia, pero ya han aceptado integrarse en la Unión Euroasiática de Vladímir Putin, por lo que las posibilidades de confluencia europea son muy limitadas. Mientras, Azerbaiyán, un país señalado por su represión política, tiene aún menos interés en asumir compromisos, dado que la UE parece interesada en sus reservas de hidrocarburos por encima de cualquier otra consideración.

En los eventos paralelos a la cumbre, hombres de negocios de los países implicados celebran que esta reunión impulsará los pactos económicos firmados en encuentros anteriores. Los funcionarios europeos también insisten en que la cita servirá para consolidar los progresos más que para lanzar nuevas aventuras. Estas mismas fuentes citan los avances de Moldavia (el único país que ha accedido a la libertad de movimiento para sus ciudadanos por el espacio Schengen) como los mayores logros tras Vilna, junto a pequeños progresos en conexiones energéticas, comerciales y la expansión de programas como el Erasmus Plus.

Ésta va a ser una reunión útil pero menos tensa que la que se vivió en Vilna”, explica un alto funcionario europeo
Mientras, tras un año de turbulencias, el acercamiento entre Ucrania y Europa se encuentra gripado por la guerra, que impide a Kiev introducir las reformas requeridas, mantiene el país en una penosa situación económica y desaconseja abrir el espacio Schengen de libre circulación a sus ciudadanos. El comisario Hahn fijó hoy jueves las teóricas posibilidades de integración europeas de Ucrania en un futuro más bien lejano, una vez que el país haya culminado reformas estructurales que parecen muy difíciles de lograr en las actuales circunstancias y que presente su candidatura, algo imposible antes de 2020.

Ante las sospechas de que la apertura hacia el Este es un proyecto en retirada, los negociadores europeos aseguran que no existe un cambio en la dirección política y no se está intentando diluir silenciosamente el proyecto inicial. “Ésta va a ser una reunión útil pero menos tensa y espectacular que la que se vivió en Vilna”, explica un alto funcionario europeo para mantener bajas las expectativas. En un ejercicio de equilibrismo, los delegados de la UE intentan combinar en su discurso dos líneas argumentales opuestas. “No dejaremos que nuestra política bilateral la decida un tercero”, explica la misma fuente respecto a Rusia, “pero hay que tener en cuenta los intereses de los países con los que pactamos y no hacer nada que genere malas situaciones”.

Los avances concretos que se verán estos días en Riga parecen inciertos. Georgia y Ucrania esperaban lograr la exención visados como un guiño de Bruselas, pero un informe de la Comisión Europea la semana pasada señalaba que a ambos países les quedan antes muchas reformas pendientes, especialmente en materia de tráfico de seres humanos y corrupción. Como contrapeso, en la cumbre también se espera el anuncio de mayores ayudas a Ucrania, en torno a los 1.800 millones de euros.


Nuestra reacción será bastante dura", advierte un portavaz del Ministerio de Exteriores ruso

En los textos que Ucrania, Moldavia y Georgia han propuesto para la declaración final de la cumbre, piden a la UE que se les reconozca el derecho a la integración en los Veintiocho, pero parece casi imposible que ésta dé por buena la fórmula después de que muchos países miembros hayan impuesto la prudencia en el acercamiento a la zona de influencia de Moscú.

Para que quede clara su posición, Rusia no ha perdido la oportunidad de marcar líneas rojas estos días. "Queremos que los procesos que se desarrollan entre la UE y los países que desean profundizar sus relaciones económicas, humanitarias y de otro tipo con la UE no se forjen en perjuicio de los intereses de Rusia", señaló el miércoles el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, de visita en Bruselas.

El portavoz de su departamento también advirtió de que Rusia "va a observar cómo se desarrolla la cumbre ", y añadió: "Pero es evidente que nuestra reacción será bastante dura porque vemos hacia dónde se dirige esta asociación".

En la cita, a la que están invitados los 28 jefes de Estado o Gobierno comunitarios, representarán a la UE el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, el jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y la alta representante comunitaria, Federica Mogherini. Por parte de los países del Este, se espera la asistencia de los presidentes de Ucrania, Petró Poroshenko; Moldavia, Nicolae Timofti; Armenia, Serge Sargsián; y Azerbaiyán, Ilham Alíev, así como del primer ministro georgiano, Irakli Garibashvili, y un representante del presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, considerado el último dictador de Europa y una figura muy controvertida para la UE a pesar de que su labor como mediador en los acuerdos de Minsk (para alcanzar la paz en Ucrania) haya mejorado su imagen entre los Veintiocho.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Memoria histórica vs revoluciones "de color"


El siguiente artículo contiene información de índole práctica, relevante a la hora de ponerse a pensar cómo parar las revoluciones "de color" (como en Georgia o Ucrania) que arma el Imperio en tu país cuando tu presidente no se porta como es debido. Fue escrito por Andrew Korybko y posteado hoy en el sitio web The Vineyard of the Saker (http://thesaker.is/9-may-2015-the-day-russia-showed-the-world-how-to-kill-color-revolutions/). 

A los sagaces lectores de Astroboy no se les escaparán ciertos paralelismos entre el baasismo sirio y el peronismo argentino. La comprensión de los mismos resulta relevante a la hora de recuperar memoria histórica para contrarrestar a los veinte o cuarenta mil pajeros que la Embajada te junta en alguna plaza un día cualquiera para voltear a tu gobierno democráticamente elegido. Acá va la nota; los subrayados son nuestros: 


Título: 9 May, 2015: The Day Russia Showed The World How To Kill Color Revolutions

Texto: The 70th anniversary of Victory Day in Moscow was monumental for a few primary reasons (Shoigu’s solemn reverence, Russian-Chinese friendship), not least among them the fact that it symbolized the utter death of any Color Revolutionary hopes the West may have still been harboring from the early 2000s. The patriotic resistance on display didn’t subside when the record-setting parade ended, but instead was uplifted to epic proportions during the march of the Immortal Regiment when families paid tribute to their loved ones that served in the war. This emotional outpouring of historical memory saw over half a million people take to the streets in Moscow alone, including President Putin, demonstrating that the Great Patriotic War was truly the great equalizer in transcending ethnic and social lines and unifying Soviet society. It’s critical to emphasize the national solidarity that the Victory Day commemorations provoked because it’s precisely this feeling of widespread inclusive patriotism that is the most effective defense against Color Revolutions today.


Historical Weapons

The author recently wrote about the US’ utilization of historical memory as a postmodern weapon, but it’s necessary to revisit a few of the main points for the context of this article. In sum, the US deep state apparatus realizes that the myriad patchwork of memories (oftentimes contradictory to one another) stretching across Eurasia provides fertile ground for cultivating modern-day divisions between partners. If the countries of Eurasia can remain decisively divided due to the ghosts of the past, then the transcontinental integration plans promoted by Russia and China would come to naught, and consequently, the US could indefinitely prolong its hegemony over Eurasia by continuing to roost in key perches. The most notorious application of this strategy is the US’ support of extreme Ukrainian nationalism and Fascist-era memory in its quest to turn the country into a bastion of anti-Russian hate, but the assistance it’s providing to Japan’s remilitarization project against China is also a case in point.


Historical Vulnerabilities

Russia and China may have difficulty in countering the misleading historical narratives that the US is weaving into the minds of impressionable Ukrainians and Japanese owing to the unipolar mainstream information dominance underway in those countries (and the outright censorship that’s ongoing in Ukraine right now), but they have a lot more success and flexibility in defending against this perversion of historical memory within their own domains. Each of these two Eurasian anchors is multicultural, and thus, inherently vulnerable to the weaponization of information and historical memory spread by subversive media campaigns (through both traditional and online media) and intelligence-front NGOs.

While these two Resistant & Defiant states have taken proactive measures in countering this threat before it’s exploited out of all sense of control, there will always remain the possibility that certain far-reaching historical episodes could perpetually be summoned to detract from national unity-building efforts. In the case of Russia, this is the Stalinist period, while for China, this is the Great Leap Forward and the Great Cultural Revolution. The US’ intention is to provoke anti-government unrest that’s more inclusive than the identity-based destabilization that specifically targets national minorities, and in many cases, the frequent campaigns (none of which appear to have any realistic chance at succeeding) are nothing more than experimental test measures designed to procure intelligence on counter-strategies and audience reception in anticipation of a more serious forthcoming offensive.


Historical Armor

Be that as it may, the latest Victory Day commemorations proved that the US is pursuing a failed strategy that will definitely not succeed against Russia even in its wildest of dreams. 9 May, 2015 resolutely demonstrated that Russian citizens from all social classes, races, religions, political dispositions, and backgrounds are capable of naturally coming together to celebrate their country and retain its proper historical memory. The emphasis here is on the natural, organic part of the commemorations, in that the audience’s cheering of the military parade and participation in the Immortal Regiment was completely voluntary and something that they did on their own prerogative.

Contrast this innate patriotism and its visible mass expressions with the forced and artificially constructed nature of Color Revolutions, which need to be cooked up abroad and meticulously groomed throughout their life cycle. Whereas the manifestations all throughout Russia on 9 May enjoyed full popular support, Color Revolutions only garner the illusion of such support, since nifty perception management techniques are a must in order to trick the target audience (both domestic and abroad) into believing that the movement is much more popular than it truly is. An apt comparison is to associate last weekend’s events with an organic vegetable and Color Revolutions with their GMO counterpart; they both look real, but only one is natural while the other required years of research and development in order to perfect, and even then, it’s still fake to the core and an abomination to nature (no matter how it looks on the outside).

What Russian citizens demonstrated all across their country on 9 May (and what they unite in understanding together with their Chinese counterparts) is the absolute opposite of what the US has in mind for overthrowing the Russian government, and as such, it actually serves as the perfect antidote for countering Washington’s plans. The historical armor mentioned as the title for this sub-section thus refers to organic patriotic-historical manifestations on par with those witnessed in Russia last weekend that reinforce national unity and reject the false and antagonistic narratives. Depending on the event, this could more than compensate for any unfortunate historical incidents that risk being regularly exploited by provocateur forces (e.g. the Stalinist period). Taking it a step further, historical armor can be fortified by proper patriotic education in schools and the establishment of supportive NGOs, and when these three combine with the occasional patriotic-historical manifestation, the resultant effect can cleanse the country of any negative aftereffects from failed Color Revolutionary initiatives.


The Lessons Of History

Russia and China are immune from the US’ Color Revolution intrigues provided that they continually practice the patriotic-historical regimen of proper school education, supportive NGOs, and regular manifestations. The same, however, cannot be as easily said for states that don’t have as unified and long of a legacy as these two large civilizations. While all countries have their own history and a lot to be proud of, many of them have arbitrary borders sometimes not even of their own making or unrepresentative of their ideal vision of stability (e.g. most former colonial states). In these cases, there absolutely needs to be a unifying ideology capable of bringing together the disparate parts of society, both physically (in terms of demographics) and historically (in terms of memory).


Syria:

The reason that Syria succeeded in repelling the Color Revolution attempt unleashed upon it in 2011 (which subsequently transformed into an Unconventional War that continued to push the failed regime change goal) was because of the civilizational and political solidarity of the Syrian people. The country, while being geographically small, is disproportionately rich in history and has always been a cosmopolitan place. Additionally, the vast majority of its citizens understand and respect the modernizing and stabilizing force that the Baath Party has been during the tumultuous post-independence period, ergo their support for the legitimate authorities and widespread rejection of the (mostly foreign-imported) Color Revolutionaries. Had there not been considerable and sincere domestic support for the Syrian authorities among the overwhelming majority of the population, the government would have collapsed a long time ago and the people would not have continued to fight and die for over four years in trying to save their cherished secular civilization-state.


Ukraine:

Syria is a great example of a small country that successfully resisted the Color Revolution offensive unexpectedly thrust upon it, but Ukraine represents its opposite – a moderately large country that failed in repelling the regime change revolution. The reason this happened is precisely because it had no unifying ideology with which to incorporate the disparate people caught in its arbitrary borders after 1991. Be it the Russians, Hungarians, Ruthenians, Crimean Tatars, or even Ukrainians themselves, no actual group definitively felt satisfied in Ukraine. While the minorities were (and still are) consistently clamoring for their rights and increased representation, the majority Ukrainians weren’t happy with the power they were allotted and continued to want more. Under such contradictory conditions, when the governing apparatus that somewhat impossibly held everything together for over two decades was violently vanquished by nationalist urban terrorists, the largest minority stakeholder in Ukraine, the Russian population, decided to throw in the towel and secede from the failed state.

Looking back on it and incorporating the lessons articulated in this article, it didn’t have to be that way at all. The territory of Ukraine is host to the magnificent civilizational legacy of Kievan Rus, and instead of behaving divisively and chauvinistically per their characteristic inferiority complex vis-à-vis Russians, the Ukrainians could have celebrated this common heritage and used it as a bridge for building better relations with their neighbor. After all, the Russian Federation is the latest successor state to the ancient entity that the territory of modern-day Ukraine gave birth to, and it would make absolute sense for both fraternal nations to have moved as close as possible in the post-independence years. For example, Ukraine could have used its shared civilizational heritage with Russia as a springboard for possibility creating its own Union State format like that between Russia and Belarus. Sadly, however, Ukrainian leaders didn’t see it this way, and thus, Russia’s well-intentioned outreaches all throughout the post-independence period were largely rejected or exploited for the personal gain of Ukraine’s oligarchy. Therefore, when the US was ready to strike at the heart of Eastern Europe using its latest asymmetrical regime change tactics, it unsurprisingly encountered scant significant resistance and was able to succeed in both instances.


Concluding Thoughts

Historical memory is alive today, and instead of being some kind of fossilized concept locked away in a library, it’s an active concept that’s tangibly manifested on streets all across the world. In some cases, it’s passive and being promoted without any political consideration whatsoever, but more often than not, the trend has been for proponents to recognize the influence it has on the minds of millions and to adapt accordingly. The US has begun militarizing history in order to achieve its geopolitical objectives, while Russia, China, and Syria have traditionally used their histories as bastions of defense for their civilizations. The postmodern struggle between historical falsification and manipulation led by the US versus the stalwart defense of proud and unifying historical facts as embodied by the aforementioned three actors is only now beginning to play out.


As such, it’s forecasted that repeat scenarios of the ‘historical destabilization’ that was witnessed in Ukraine, for example, will soon become the new fifth column norm in opening the gates for further information (“pro-democracy”) infiltration and its consequent regime change-oriented objectives. While Russia and China are at the forefront of the ‘vaccination’ program against this ‘historic disease’ spread by US information agents, smaller states such as Syria and Ukraine will continually remain the targets of this accelerating warfare trend, despite Washington having achieved vastly different results in each case. The Syrias of the world will succeed in their defiant resistance (but likely pay the price for their patriotism) while the Ukraines will crumble into pieces or descend into a dystopian hyper-authoritarian nightmare. Conclusively, the question that similarly positioned states on the Eurasian chessboard should be asking themselves is whether they’re capable of defending their history like Syria or if they would pathetically capitulate like Ukraine.

martes, 19 de mayo de 2015

Carta desde Túnez


Linda cartita ha enviado al presidente turco el ecnomista y político tunecino Ahmed Manai. La reproduce hoy Red Voltaire. Acá va:

Título: La traición de Recep Tayyip Erdogan

Epígrafe: En esta carta abierta al presidente turco, Ahmed Manai expresa su decepción ante el viraje imperial de Ankara, que participó en la destrucción de Libia y hoy se enseña con el pueblo sirio. Lo más importante es que, desde su posición de autoridad moral tunecina, Ahmed Manai denuncia el daño que el gobierno turco está haciendo a Túnez al respaldar activamente el reclutamiento de yihadistas tunecinos y su envío a Siria.

Texto: Carta abierta a Su Excelencia Recep Tayyip Erdogan,  Presidente de la República de Turquía

“Señor Presidente,

Es inútil que me presente. Y no lo digo por pretencioso ni porque me considere a mí mismo una personalidad notoria sino simplemente porque nos conocemos.

Sin dudas recuerda usted el mes de abril de 1998, cuando el presidente de la organización «Mazlum Der» -con sede en Colonia, Alemania– y cercano a su partido de usted –el AKP– se puso en contacto conmigo en el Instituto tunecino de Relaciones Internacionales, en París, y me explicó los problemas que usted estaba enfrentando con la justicia turca sobre un caso vinculado a la libertad de expresión.

Y solicitó mi colaboración para movilizar organizaciones de derechos humanos, intelectuales y políticos árabes y europeos e ir a Estambul a aportarle a usted nuestro respaldo.

Así lo hicimos, efectivamente, al cabo de unas semanas. Reunimos a 26 personalidades, hombres y mujeres extremadamente conocidos en sus medios y países respectivos, personalidades independientes y representantes de las organizaciones de la sociedad civil.

Emprendimos todos un viaje de un día a Estambul. Eso fue el 18 de mayo de 1998, hace ya exactamente 17 años, día por día.

Nuestro viaje también tenía como objetivo aportar el apoyo de la delegación al Presidente de la Liga Turca de Derechos Humanos, quien acababa de ser blanco de un intento de asesinato, y a las jóvenes estudiantes de la universidad de Estambul, a las que se les había prohibido la entrada a la universidad, privándolas así de acceso a la educación, porque se cubrían la cabeza con el pañuelo islámico.

Si me permito recordarle a usted, Su Excelencia, aquel gesto de solidaridad de hace 17 años, totalmente natural para mis amigos y para mí mismo, no lo hago para solicitar ningún tipo de retribución, ni siquiera su agradecimiento, sino únicamente para asegurarle que los principios y valores que nos movilizaron entonces a favor de usted son los mismos que hoy me impulsan a escribirle a usted sobre su posición de usted y la de su gobierno en relación con Siria, Libia, Irak, Egipto, Túnez y otros países árabes.


Señor Presidente,

Le escribí a usted el 11 de diciembre de 2002 para felicitarle por su éxito en las elecciones legislativas. Y no niego que estuve entre las numerosas personas que, en el mundo árabe, se felicitaban ante el nuevo enfoque político y geoestratégico de Turquía y sus esfuerzos por reintegrarse, después de una larga ausencia, a su entorno geográfico, cultural y humano, y por el establecimiento de relaciones positivas y constructivas con sus vecinos. Sobre todo teniendo en cuenta que sus intentos de integrar el espacio europeo habían resultado inútiles.

Como todo árabe, saludé la posición del gobierno turco que negó el paso a través de su territorio a las tropas invasoras estadounidenses en 2003, durante la invasión anglo-estadounidense contra Irak. Como también saludé su posición ante la guerra de agresión israelí contra el Líbano, y posteriormente contra Gaza, así como su entrada en una alianza estratégica con Siria en el marco de aquella diplomacia -¡tremendamente sabia!– de «cero problema con los vecinos».

Habíamos creído que, bajo la dirección de usted, Turquía constituiría un factor de equilibrio y de estabilidad regional; una fuente de desarrollo, de prosperidad y de fraternidad entre los árabes, los turcos y todos los pueblos de la región.

La realidad es que usted ha convertido a Turquía en todo lo contrario, en un país que desestabiliza y agrede a sus vecinos más cercanos o lejanos, en una fuente de desequilibrio y desorden, en flagrante violación del derecho internacional y de todos los principios y leyes que rigen las relaciones entre los Estados y las naciones.

Nos sorprende, desde hace 5 años, el cambio radical de su política hacia los países de la región. Y su participación en la destrucción de Libia, de su Estado, de su sociedad, su infraestructura y su pueblo. Y eso a pesar de que Libia era un excelente mercado para los productos agrícolas e industriales de Turquía, a pesar de que Libia acogía decenas de miles de desempleados turcos, al igual que millones de desempleados africanos, asiáticos y árabes.

Para los extranjeros, Libia era un país acogedor, donde se vivía bien y con seguridad. Usted, con sus aliados occidentales y árabes, convirtió Libia en un país donde todo huele a muerte y, desde 2011 y los 150 000 muertos causados por la intervención de la OTAN, es un país cuya situación constituye una amenaza para todo el Sahel africano y la cuenca oeste del Mediterráneo.

Nos chocó después el hecho que usted violó sus compromisos anteriores y su alianza con Siria y el respaldo que ha aportado a la sedición en ese país, pretextando estimular así su democratización. Y desde hace más de 4 años, Turquía está implicada directa y masivamente, sin el menor recato, en las actividades terroristas perpetradas en ese país.

Usted ha orquestado, con sus aliados regionales e internacionales, múltiples planes de invasión contra Siria, para desmantelar su Estado, dividir su territorio y empujar el pueblo sirio al éxodo y la emigración, todo ello con tal de crear para usted mismo un espacio vital, con todo lo que implica esa última expresión.

Es evidente el papel de Turquía en la tragedia que está viviendo Siria. Para verlo basta con pasar revista a las declaraciones hostiles de usted sobre el gobierno sirio, a las reiteradas amenazas que usted lanza constantemente sobre la integridad territorial de ese país y, sobre todo, a la activa participación de usted mismo en la guerra impuesta al pueblo sirio, mediante la infiltración de decenas de miles de terroristas, entre los que se hayan miles de jóvenes tunecinos que allí se dedican a perpetrar asesinatos, sabotajes y a cometer todo tipo de destrucciones.

Todo eso va en contra, por un lado, de las reglas más elementales de la coexistencia pacífica entre vecinos y de las convenciones internacionales que rigen las relaciones entre los pueblos y los Estados. Y también contradice, por otro lado, el espíritu de ese islam usted dice representar.

La injerencia hostil de usted se ha extendido a otros países árabes, como Egipto e Irak, donde usted actúa a favor del desmembramiento de su territorio y de la dispersión de su pueblo. Y todo ello para reconstruir el Imperio Otomano en el marco del proyecto sionista-estadounidense del «Medio Oriente ampliado».

Veamos también el caso de Túnez, mi país, que también está sufriendo la injerencia de usted en sus asuntos internos. Es, además, como ciudadano tunecino que escribo esta carta para recordarle a usted los siguientes hechos:

El viernes 3 de abril de 2015, el embajador de Túnez en Ankara fue convocado al ministerio turco de Relaciones Exteriores para que diera explicaciones sobre las declaraciones que había hecho el día anterior el señor Taieb Baccouche, nuestro ministro de Relaciones Exteriores, quien «no apreció que un país como Turquía, que se dice amigo, facilite de una u otra manera el desplazamiento de terroristas tunecinos hacia Siria».

Pero esa es la verdad. Numerosas declaraciones de los aliados estadounidenses, británicos y alemanes de usted mismo, así como de sus opositores oficiales, dentro y fuera del parlamento turco, y numerosas informaciones de la prensa turca e internacional, prensa más bien hostil a Siria, así lo confirman. Los archivos de la justicia tunecina contienen innumerables informes sobre la implicación de las autoridades turcas en el traslado de terroristas tunecinos hacia Siria. Numerosas organizaciones tunecinas, independientes tanto del gobierno como de las potencias extranjeros y del financiamiento de estas, disponen de innumerables testimonios de familias de terroristas tunecinos que declaran que los miles de tunecinos que se han unido a la misión de destruir Siria han transitado casi exclusivamente por Turquía y han gozado de facilidades concedidas por las autoridades turcas.

La actitud de usted hacia mi país nada tiene de amistosa e incluso es muestra de una animosidad totalmente injustificada. Sólo podría explicarse, a lo sumo, por el empecinamiento que muestra usted en perseguir la ilusión de resucitar un cadáver, en este caso, el del Imperio Otomano. Y estoy hablando de un «imperio», no del «califato», en el que usted hace creer para atraer el apoyo de musulmanes ingenuos y no muy inteligentes, ya que de todo el linaje de los sultanes otomanos, el único al que se le endilgó el título de «Califa» fue al sultán Abdel Hamid II, además de otros motes menos gloriosos como Kizil Sultán, o sea el «Sultán Rojo».

Pero para rehabilitar el Imperio Otomano habría que empezar asumiendo sus aciertos y también sus errores, principalmente lo que hizo con los pueblos no turcos que por mucho tiempo sufrieron se vieron bajo su dominio. En Túnez, tenemos la ventaja de haber «digerido» a nuestros conquistadores. Y los turcos, al igual que otros conquistadores antes que ellos, simplemente se vieron absorbidos e integrados por la sociedad tunecina.

A pesar del alto precio que tuvimos que pagar durante siglos por nuestra sumisión al Imperio Otomano, como el contingente de 15 000 soldados tunecinos enviados en 1853 a la guerra de Crimea, sólo guardamos de nuestros antiguos ocupantes el mejor de los recuerdos. Preferimos olvidar que Mohamed Sadok Bey vendió Túnez a los franceses en mayo de 1881 y recordar con festejos a Moncef Bey, el patriota y Bey del pueblo. ¿Pero acaso podemos pedirle lo mismo a los armenios, a los asirio-caldeos y a los pónticos, o a los árabes del Machrek?


Señor Presidente,

En la «reconquista» del mundo árabe que usted ha emprendido, según la expresión utilizada en 2013 por uno de los jefes de su servicio de seguridad, con intenciones de «democratizarlo», no ha vacilado usted en hacerse aliado de los regímenes árabes más retrógrados, ensuciando así la imagen liberal y democrática que quiere usted presentar de su propio régimen. Tampoco ha vacilado usted, jefe de un Estado laico, en comprometer el islam, la religión, en una batalla que no es la suya y aliarse con las organizaciones «islámicas» más radicales, que son portadoras de los conceptos más arcaicos y las traducen en los actos más espantosos y más repulsivos que haya conocido la humanidad. Lo cual explica, aunque no justifica, la ola de islamofobia, de aversión e incluso de rechazo al islam a través del mundo e incluso entre los suyos.

La historia recordará que la inmoderada ambición personal y nacional de usted y la ceguera de sus aliados, émulos y muradíes, incluyendo a Rached Ghannouchi, quien viajó recientemente desde Túnez para agradecerla a usted su «apoyo al pueblo sirio», les han convertido a todos ustedes en enemigos de los pueblos libres y soberanos, de la paz y de la vida y en sepultureros del islam. Por esas diversas razones, y otras más, puedo asegurarle a usted, con toda humildad, que su sueño de nuevo Imperio Otomano ya se estrelló contra las murallas de Damasco y que Túnez, mi país, jamás será su nueva wilaya. Palabra de patriota tunecino.

No me arrepiento de haberle aportado a usted mi respaldo, junto a mis amigos, en 1998, por un lado porque aquello correspondía a nuestras convicciones éticas y nuestro compromiso político y, por el otro, porque eso me permite tener hoy todo el derecho de dirigirme a usted en estos términos.


Ahmed Manai”