jueves, 5 de febrero de 2015

Encules y recules


Acá van cinco notas, las cuatro primeras claramente relativas a la crisis griega, publicadas sucesivamente por el diario español El País. El lector puede advertir cómo se va subiendo la apuesta. La quinta noticia parece no tener nada que ver con Grecia. Yo creo que sí.

Noti 1 - Título: El BCE pone a Grecia contra las cuerdas

Subtítulos: El supervisor corta el acceso a la liquidez a los bancos helenos por las dificultades para cerrar con éxito el segundo rescate / La deuda griega y la Bolsa de Atenas se hunden tras la decisión del BCE

Texto: El Banco Central Europeo (BCE) tensa la cuerda con Grecia. El Eurobanco entró este miércoles en la negociación entre Atenas y los socios europeos con una medida de enorme impacto: Fráncfort anunció pasadas las nueve de la noche que cortará el grifo de liquidez de la banca griega a partir del próximo miércoles ante las serias dificultades para cerrar con éxito el rescate actual y de acordar una extensión o un nuevo programa de ayuda. Draghi aprieta pero no ahoga: permitirá a la banca griega una última válvula de escape, las líneas de financiación de emergencia para evitar el desastre. Pero esas líneas (conocidas como ELA) son más restrictivas y más caras que la ventanilla del BCE: la medida encarece de un plumazo los costes de financiación de las entidades helenas, y con ellas las del Estado griego. Ni siquiera es descartable que intensifique la huida de capitales, según los analistas. En una jugada política de primera magnitud, Draghi obliga así al Gobierno de Alexis Tsipras a negociar a contrarreloj, ante la previsible presión del mercado: el euro se dejó anoche casi un 1% en unos minutos, y Wall Street pasó de las ganancias a las pérdidas.

Ninguno de los países rescatados ha pedido nunca ayuda a los socios del euro con agrado: el BCE dio siempre el último empujón a las negociaciones, con fuertes presiones sobre los bancos y los Estados en Irlanda, en Portugal, en España y en la misma Grecia. Esa vieja historia vuelve a repetirse. El BCE aceptaba que los bancos colocaran como aval la deuda de Grecia a pesar de que su calificación está por los suelos, con la excusa de que Atenas estaba protegida bajo el paraguas de un programa. Eso ha cambiado. El Gobierno de Syriza se niega a pedir una extensión del rescate, y ha puesto en peligro el cierre del segundo programa de ayuda al rehusar las condiciones de los acreedores, que quieren más recortes. Atenas confiaba en que el BCE permitiera a los bancos griegos seguir con el status quo, tras una reunión entre su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, y la cúpula del Eurobanco. Todo eso se va al garete: el BCE no se fía y cierra las vías de liquidez “al no ser posible concluir que el programa se cerrará de manera satisfactoria”, según un comunicado de Fráncfort. La banca helena queda a merced del Banco Nacional de Grecia. “Pero es muy posible que los mercados precipiten toda la negociación y que impidan al Gobierno griego seguir con sus propuestas”, explicaron fuentes financieras en Washington.

Grecia esperaba financiarse emitiendo deuda a corto plazo que compran sus bancos y colocan en el BCE: con el cierre del grifo deberán colocarlas en el banco central griego, aunque el alcance de esa medida está por ver. Hasta ahora, el BCE limitaba el importe que los bancos podían llevar a la ventanilla: no hay decisión tomada sobre si se aumentará o se reducirá esa cifra. Ese tecnicismo podría acabar decantándolo todo. Si el BCE obliga al banco central griego a restringir la deuda que acepta por ese flanco, las posibilidades de Grecia se sobrevivir sin un rescate o al menos una extensión son nulas. “Es imprescindible que Grecia y los socios alcancen un acuerdo puente para evitar un problema grave en las próximas semanas. Abróchense los cinturones: los baches están asegurados”, aseguró el analista Kirshna Guha.

El broche final del Eurobanco cerró una jornada durísima para Atenas. “Primero tomamos Manhattan, después tomaremos Berlín”: el primer ministro griego, Alexis Tsipras, citaba ayer a Leonard Cohen a la salida de la Eurocámara. Berlín parecía la parada fundamental de la nueva Grecia de Syriza en su gira por Europa, que de momento no le ha dado grandes resultados a pesar de que busca tejer alianzas. Tsipras se reunió en Bruselas con los presidentes de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; del Consejo, Donald Tusk, y del Parlamento, Martin Schulz. Y se llevó de las tres instituciones un sabor amargo, y sobre todo un tono duro acerca de sus posibilidades en la negociación que ya ha empezado sobre el futuro de Grecia. El BCE acabó de remachar esa sensación.

Atenas ha retirado ya su propuesta más radical, la quita de la deuda, y ha cosechado aplausos en los mercados a su ambiciosa propuesta de canje (un intercambio de los bonos actuales por deuda perpetua o vinculada al alza del PIB). Pero los mercados, esta vez, cuentan poco: los inversores privados tienen un 20% de la deuda griega; la parte del león está en manos europeas. Grecia se juega su futuro inmediato en el BCE —del que dependen sus bancos, y que anoche le dio un inesperado revés— y en el Eurogrupo, donde sus propuestas han sido recibidas con glacial indiferencia.

Tsipras apuntó que la historia de la UE “está plagada de desacuerdos para acabar alcanzando pactos y compromisos”. “Nuestro objetivo es respetar la soberanía del pueblo griego y el claro mandato que nos ha dado, al mismo tiempo que respetamos las reglas de la UE. Queremos corregir este marco, no romperlo”, recalcó. Eso era a mediodía. Nueve horas más tarde, el BCE tomó una decisión que cambia radicalmente todo el panorama en Grecia. Obliga a Tsipras a aceptar las condiciones de los socios europeos o a romper la baraja. Al primer ministro de Grecia solo le queda ya ese botón nuclear: romper las negociaciones y provocar un accidente. Los analistas consideran que los griegos son quienes más tienen que perder en ese escenario: las turbulencias de la última semana solo se dejaron notar en Grecia, y ni las Bolsas ni la deuda de los países periféricos registraron grandes sacudidas.


Subnota: Varoufakis se reunió con el FMI en París

El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, se reunió el pasado fin de semana en París con Poul Thomsen, director del área europea en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y responsable de la entidad para el rescate de Grecia, según confirmaron el Ministerio de Finanzas griego y el organismo internacional. Hasta este miércoles, no habían trascendido detalles del encuentro. “Existe un marco acordado en el actual programa para hacer frente a la deuda. No ha habido discusiones con las autoridades [griegas] sobre un cambio en este marco”, señaló el FMI en un breve comunicado.

Thomsen se reunió con Varoufakis “para conocerse y discutir los desafíos a los que debe hacer frente Grecia”, indicó a France Presse Angela Gaviria, portavoz del organismo internacional.

El Ministerio de Finanzas de Grecia se limitó a indicar que efectivamente se había producido la citada reunión. “Fue un encuentro amable, cuyo objetivo era que los dos hombres se conocieran, dadas sus nuevas responsabilidades”, apuntó el ministerio en un comunicado.

El nuevo Gobierno griego ha afirmado que rechaza a la troika —FMI, Comisión Europea y Banco Central Europeo— como interlocutora. “No estamos dispuestos a trabajar con una delegación tripartita antieuropea que no tiene razón de ser”, afirmó el ministro griego la semana pasada.


***

Noti 2 – Título: Schäuble: “Las promesas electorales a costa de terceros no son realistas”

Subtítulo: Varoufakis pide tiempo para diseñar un nuevo rescate con prioridades distintas a las del actual

Texto: Dos concepciones diametralmente opuestas de la economía, la política e incluso la historia europea chocaron este jueves en Berlín. El ministro de Finanzas alemán, el democristiano Wolfgang Schäuble, representó la visión más ortodoxa con su insistencia en que Grecia debe respetar los acuerdos firmados, independientemente de lo que votaran sus ciudadanos hace menos de dos semanas. “Respeto los resultados electorales. El problema es cuando se hacen promesas que no son realistas a costa de terceros”, dijo el alemán, que recordó que él también tiene un electorado ante el que responder.
Al otro lado de la mesa estaba su homólogo griego, el economista de izquierdas Yanis Varoufakis, que reclamó tiempo para resolver una situación de emergencia. Atenas pide “un programa puente hasta finales de mayo” para redactar un nuevo rescate con prioridades distintas al actual que el nuevo Gobierno griego firmaría, dijo Varoufakis, con las tres instituciones que forman la troika: Comisión Europea, FMI y BCE. Pero, a tenor de la actitud mostrada por Schäuble, ese periodo de carencia parece poco realista.

Los dos ministros han mostrado sus diferencias incluso en las bromas. “Solo estamos de acuerdo en nuestro desacuerdo”, dijo Schäuble en un intento de relajar la tensión. “Yo creo que ni siquiera en eso estamos de acuerdo. Sí estamos de acuerdo en comenzar a discutir para buscar una solución común a los problemas europeos”, matizó Varoufakis.

Más allá de los trabalenguas, el Gobierno alemán dejó claro los problemas que detecta en el discurso del nuevo Gobierno griego. “No he podido evitar expresar mi escepticismo sobre algunas de las medidas anunciadas que no creemos que vayan en la dirección correcta”, dijo Schäuble. Se refería a las intenciones de Alexis Tsipras y sus ministros de subir el salario mínimo y las pensiones más bajas, paralizar privatizaciones y readmitir en el sector público a funcionarios despedidos.

Frente a la exigencia alemana de cumplir la palabra dada, Varoufakis recurrió a la situación de emergencia nacional que vive su país y a los resultados negativos del programa de rescate. El ministro griego criticó “el grave error” del diseño del programa —“se abordó como si fuera una falta de liquidez, cuando se trata de un problema de solvencia”— al lado de uno de los grandes arquitectos de ese plan. Otro golpe poco disimulado hacia Schäuble llegó cuando Varoufakis pidió proteger “la frágil flor de la democracia”, amenazada por aquellos que dicen que “las elecciones no cambian nada”. Este ha sido el discurso que ha mantenido el propio Schäuble en las últimas semanas. La quita que Tsipras defendía antes de llegar al Gobierno está ya totalmente descartada. Después de que Varoufakis renunciara a esta posibilidad el pasado lunes en Londres, los dos ministros ni siquiera hablaron de ella este jueves en Berlín.

Varoufakis apeló incluso al pasado nazi de Alemania para tratar de convencer no solo a su interlocutor sino a una opinión pública alemana que le ha recibido de uñas, con comentarios en la prensa críticos incluso con su forma de vestir. “Nadie puede entender mejor que la gente de este país cómo una economía en depresión combinada con una humillación nacional y un sufrimiento sin límites puede romper el huevo de la serpiente. Cuando vuelva a casa esta noche, me encontraré un Parlamento en el que la tercera fuerza no es un partido neonazi, sino uno nazi”, aseguró. Schäuble, que recurrió incluso a citas de Goethe, también apeló a la historia para alertar del riesgo de que el proyecto de una Europa unida pierda cada vez más apoyos entre los ciudadanos.

Tras su encuentro con Schäuble, el ministro griego se vio con Sigmar Gabriel, número dos del Gobierno alemán y líder de los socialdemócratas. Allí, Varoufakis encontró alguna que otra palabra más amable, pero en el fondo el mismo discurso. “La culpa no está en la troika ni en la UE, sino en los Gobiernos griegos anteriores, que convirtieron el Estado en un botín”, dijo el vicecanciller. Gabriel dejó claro que si las autoridades de Atenas confían en encontrar una actitud más flexible en los compañeros de coalición de Merkel, van a sentirse decepcionados.


***

Noti 3 – Título: Tsipras contesta al BCE: “Grecia no aceptará más órdenes”

Subtítulo: El primer ministro griego se compromete a "poner fin de una vez por todas" a la austeridad

Texto: Menos de doce horas después de recibir el aviso del Banco Central Europeo de que corta la financiación a los bancos griegos, el primer ministro Alexis Tsipras ha contestado con vehemencia en un mensaje que parece dirigido a Mario Draghi pero también a todos los que le ponen palos en las ruedas: "Grecia ya no aceptará más órdenes, especialmente órdenes recibidas por correo electrónico", ha aseverado Tsipras desde el Parlamento griego, en la primera sesión del grupo parlamentario Syriza.

El primer ministro griego ha insistido en que se compromete a"poner fin de una vez por todas" a las políticas de austeridad de la Unión Europea y a negociar con firmeza un nuevo acuerdo para Grecia. "Es tiempo de pasar página, no solo en Grecia sino en Europa", ha proclamado el mandatario griego. En Atenas, ante los diputados de Syriza y después de un recorrido por varias capitales europeas, Tsipras ha afirmado que su Gobierno no dará marcha atrás en sus promesas y que los votantes no se dejarán engañar de nuevo: "Todos pueden estar seguros de que este Gobierno hará lo que dice, lo que impone la historia de este país".

Tsipras ha hilado un discurso emancipatorio, muy aplaudido entre sus compañeros de filas. "Grecia ha dejado de ser el socio desgraciado que escucha las clases para hacer los deberes. Grecia tiene su propia voz", ha defendido Tsipras. El mandatario griego sigue mostrándose optimista respecto a la negociación con los socios europeos sobre la deuda y el rescate helenos. "En solo una semana hemos ganado aliados que no habíamos sumado en los últimos cinco años de crisis", ha añadido.

El BCE anunció ayer por la noche que dejará de aceptar la deuda pública griega como garantía para la banca, lo que de facto significa cortar de cuajo la financiación del país y presionar para un nuevo rescate, cuando parecía que el nuevo Gobierno heleno hallaba una vía política para el acuerdo. El organismo que dirige Mario Draghi ha dejado abierta la opción de unas líneas de financiación de emergencia más caras y restrictivas (ELA, en sus siglas en inglés), a las que tres grandes bancos griegos ya han recurrido, según informó Reuters esta semana.

Tras la decisión del BCE, el rechazo de los inversores a la deuda griega se ha disparado este jueves. El interés que se exige a los títulos soberanos helenos ha aumentado, la mañana de este jueves, en los bonos a 10 años y, sobre todo, a dos años. Las Bolsas europeas han arrancado a la baja, sobre todo Madrid y Milán, y siguen en números rojos, con una caída que ronda el 0,6 % en el Ibex. El parqué griego sufre un descalabro: el 5,5 % cerca a media sesión.

Ante las turbulencias financieras, el primer ministro griego ha tratado de despejar los malos augurios sobre la economía helena: "Garantizamos el freno a los sacrificios, pero también el futuro del país en Europa, aseguramos que los depósitos en los bancos griegos están completamente garantizados", ha asegurado Tsipras.

***

Noti 4 – Título: Tsipras vuelve a apelar a Moscú ante la crisis con la UE

Subtítulo: Miles de ciudadanos salen a la calle en varias ciudades para apoyar al Gobierno griego

Texto: Pese a los recelos de Bruselas, el nuevo Gobierno griego sigue dejándose querer por Moscú. Tras recibir al embajador ruso en Atenas horas después de tomar posesión —también vio al chino—, el primer ministro, Alexis Tsipras, ha aceptado la invitación del presidente Vladímir Putin, con el que este jueves conversó por teléfono, y viajará el próximo 9 de mayo a Moscú. La elección de la fecha —ese día se conmemora la victoria sobre los nazis— es todo menos casual, con 17 “nazis”, como los llamó ayer miércoles el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, en el nuevo Parlamento como tercera fuerza política (Aurora Dorada), incluidos media docena en prisión preventiva por asociación criminal.

Las tradicionales relaciones históricas y culturales —y religiosas— entre ambos países pesan mucho en la ecuación diplomática, incluso en demérito de otros socios, pero no más que los intereses estratégicos y comerciales. Grecia depende casi en un 60% del gas ruso y fía su independencia energética a la construcción del trazado alternativo, desde Turquía, del cancelado gasoducto South Stream; Moscú, por su parte, aspiraba a concursar en el proceso de privatización de la red de ferrocarriles griegos y del puerto de Salónica (norte), que ha quedado en suspenso por decisión del nuevo Ejecutivo.

Aunque Atenas ha reiterado que no va a pedir, como hizo Chipre antes del corralito, ayuda a Rusia, Tsipras y Putin hablaron este jueves fundamentalmente de economía, y de la necesidad de incrementar los intercambios en turismo y energía. Pero también lo hicieron de alta diplomacia, y en concreto del papel mediador que Grecia puede desempeñar ante la UE a la hora de “lograr la paz y la estabilidad en Ucrania” (según el comunicado de la oficina de Tsipras), o, en lenguaje más llano, de bloquear la adopción de nuevas sanciones, como hizo la semana pasada en Bruselas. Los estrechos lazos con Moscú de los ministros de Exteriores y Defensa son sobradamente conocidos.

Entretanto, durante la primera reunión del grupo parlamentario de Syriza, Tsipras quiso mandar un mensaje de tranquilidad, tras el varapalo del Banco Central Europeo de la víspera y la nefasta apertura de la Bolsa, con pérdidas del 11%, luego corregidas al cierre al 3,3%. Como ya hiciera en ocasiones anteriores —y durante la campaña electoral—, Tsipras dijo: “Aseguramos que los depósitos en los bancos griegos están completamente garantizados”.

El único bálsamo que recibió fue la masiva manifestación ciudadana en apoyo del Gobierno. Convocada por las redes sociales, y bajo el lema “No nos dejaremos chantajear, no nos someteremos, no tenemos miedo, ni un paso atrás”, 7.000 ciudadanos se concentraron en Atenas y otros miles en otras ciudades griegas para protestar contra la medida del BCE. El Gobierno, que se mostró “firme en sus objetivos”, recibió insospechados apoyos, como los de un obispo que tildó a la canciller Angela Merkel de “ser sin corazón” e instó al Ejecutivo a dar batalla a Alemania.

***

Noti 5 – Título: Europa rechaza enviar armas a Kiev para evitar más tensiones con Moscú

Subtítulo: La OTAN pone en marcha su mayor refuerzo defensivo desde la Guerra Fría

Texto: Europa respalda a Ucrania en la batalla que libra con Rusia, pero sus líderes se resisten a cruzar la línea roja del envío de armamento. El debate sobre si suministrar o no munición al Ejército ucranio para combatir a los separatistas del Este, armados por Rusia, planeó ayer en la reunión que los ministros de Defensa de la OTAN celebraron en Bruselas. Los principales países europeos dieron un no rotundo a esta posibilidad, que Estados Unidos sí contempla. Con una significativa excepción: Polonia y los países bálticos, los más desprotegidos frente a la agresión rusa, están ya enviando material militar o piensan hacerlo en el futuro próximo, según fuentes de la Alianza.

El bloque europeo de la OTAN observa con inquietud cómo crece la retórica antioccidental en Rusia, que ha difundido la idea de que ya existen unidades aliadas combatiendo junto al Ejército de Kiev, una situación que la organización político-militar niega categóricamente. Si los países miembros decidieran de forma mayoritaria armar aUcrania, Putin encontraría el argumento definitivo para demostrar esa supuesta participación occidental en el conflicto. Y cuando se ensaya la vía diplomática para rebajar la tensión, los aliados recelan de enviar esas señales hostiles.

“Francia no entra en el debate sobre el suministro de armas a Ucrania”, zanjó desde París el presidente francés, François Hollande. Los mensajes fueron similares en la sede de la OTAN. “Más armas en esta zona no nos acercarán a la solución y no acabarán con el sufrimiento de la población”, aseguró la ministra alemana, Ursula von der Leyen. Su homóloga holandesa, Jeanine Hennis-Plasschaert, señaló que la mayoría de los aliados “y en particular Holanda insistirán en el apoyo a Ucrania con armas no letales”. La OTAN ya asesora al Ejército ucranio con expertos y envía material, pero no armamento.

Para evitar una mayor escalada con Rusia, la OTAN trata de desvincularse de este debate aduciendo que, en cualquier caso, el envío de material es una decisión de cada Estado. EE UU se pronunciará “en breve”, según avanzó ayer el secretario de EstadoJohn Kerry en Kiev. El presidente Barack Obama “estudia diferentes variantes, entre las cuales figura la posibilidad de suministrar armamento defensivo y sistemas a Ucrania”, señaló Kerry, que añadió que será “muy importante” la reunión que celebre Obama con la canciller alemana Angela Merkel el lunes próximo en Washington.

Polonia ya ha donado a Ucrania material militar y ayer comunicó a sus socios que suministrará más, según las fuentes aliadas consultadas. También Lituania está enviando equipos.

Sin decisiones sobre el envío de armas, la OTAN adoptó medidas que suponen “el mayor refuerzo de la defensa colectiva desde el final de la Guerra Fría”, en palabras de su secretario general, Jens Stoltenberg. La principal herramienta para reforzar la organización en el Este: crear una fuerza de acción inmediata y el establecimiento de seis unidades de 30-40 militares en seis países del Este. Todo un reto para una organización que había olvidado la tensión con su vecino ruso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada