viernes, 3 de junio de 2016

Aviones


Cada vez son más frecuentes las noticias relativas a las capacidades militares de las superpotencias en pugna. Acá van tres piezas breves de... agit-prop? a cargo de Russia Today publicadas de modo encadenado (alguna no es necesariamente reciente):


Título: Ola de accidentes de aviones militares en EE.UU.: ¿Qué sucede con la Fuerza Aérea del país?

Epígrafe: En Estados Unidos recientemente se produjo una serie accidentes de aviones militares. Varios expertos informan que el declive de la Fuerza Aérea del país podría ser uno de los motivos.

Texto: Este jueves dos aeronaves militares se estrellaron en Estados Unidos. Se trata de un caza F-16 Thunderbird que se estrelló al sur de la ciudad de Colorado Springs (Colorado) y un F/A-18 Hornet del escuadrón Blue Angels caído en Smyrna (Tennessee). Ambos accidentes se produjeron aproximadamente a la misma hora.

El presidente de EE.UU. Barack Obama se encontraba en una ceremonia cerca del lugar del accidente en Colorado. El piloto salió ileso tras eyectarse con éxito del avión, que habría sufrido una falla en los motores. Por su parte, el piloto del caza F/A-18 Hornet murió en el accidente en Tennessee.

Y no se trata de accidentes esporádicos: solo en mayo se accidentaron cuatro aviones militares estadounidenses. Uno de ellos, un avión a reacción Harrier, formaba parte del soporte aéreo de un cuerpo de la marina en la base militar Cherry Point y se estrelló el 6 de mayo en la costa del estado de Carolina del Norte. El piloto sobrevivió tras saltar en paracaídas.

El 19 de mayo un bombardero B-52 de la Fuerza Aérea de EE.UU. se incendió durante el despegue en la base Andersen, ubicada en el territorio de Guam, una dependencia de Estados Unidos en Oceanía. Pocos días después, la Guardia Costera de Carolina del Norte informó que dos aviones de combate F-18 se estrellaron en inmediaciones de las islas Outer Banks.

¿A qué podrían deberse estos accidentes?

Los cazabombarderos F-16 Fighting Falcon y F/A-18 Hornet, dos de las más exitosas creaciones del Pentágono, están languideciendo lentamente, opina el analista militar Dave Mujamdar. Ambas aeronaves pueden 'desaparecer' debido a la fuerte caída de sus ventas, agrega.

El original F/A-18A Hornet de la Armada estadounidense ha devenido en el más grande y poderoso F/A-18E/F Super Hornet, que ahora dista mucho de su primera versión. El F-16, por su parte, ha pasado de ser un ligero caza de superioridad aérea a convertirse en un avión de combate polivalente. Sin embargo, ambos diseños se acercan al final de su vida a medida que el nuevo Lockheed Martin F-35 Joint Strike Fighter suplanta a las dos aeronaves.

Otro artículo de la revista sostiene que la Fuerza Aérea de EE.UU. se encuentra en el nivel más bajo de su historia: su flota disminuyó significativamente, sus aviones evidencian problemas, y los pilotos no están preparados para operaciones a gran escala.

Asimismo, mientras que varios analistas predicen la pérdida de la supremacía de EE.UU. en tecnologías militares ante el crecimiento de los proyectos de China y Rusia, los gastos de Washington representan el 36% del presupuesto militar mundial, seguido por China (13%), Arabia Saudita (5.2%) y Rusia (4%).


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Título: La supremacía aérea de EE.UU. se desvanece a marcha acelerada

Epígrafe: "EE.UU. no ha ganado ni una sola guerra sin dominio aéreo", opina el experto Peter Layton, que estima que hay numerosas señales que indican que EE.UU. está perdiendo su superioridad en los cielos.

Texto: "La supremacía aérea estadounidense ha iniciado un proceso de declive a largo plazo cuyo final no se atisba", escribe el experto en defensa Peter Layton para la revista 'The National Interest'.

EE.UU. cuenta con una flota de aviones de combate F-15 complementada por un pequeño número de aviones F-22, recuerda el artículo. Sin embargo, el experto cree que los cazas F-15 son inferiores en sus características a los cazas rusos y chinos recién construidos. Layton destaca en primer lugar al ruso Su-35 que, según varios expertos, supera a los aviones de producción occidental en varios criterios.

En relación a los F-22, "solo aproximadamente unos noventa [aviones] están disponibles para tareas globales de supremacía aérea", lo que, según el autor, es un número demasiado reducido para imponerse en este terreno.

Por otra parte, respecto a los cazas F-35 Layton afirma que su "contribución a la futura supremacía aérea estadounidense es ambigua". El caza fue diseñado como un avión de corto alcance principalmente para atacar objetivos en tierra y tiene una capacidad aire-aire secundaria.

El experto estadounidense cita a Gilmary Hostage, excomandante del Mando de Combate Aéreo de la Fuerza Aérea de EE.UU., cuando afirmaba en 2014 que "El F-35 no está construido como una plataforma de superioridad aérea […] Si no mantenemos viable la flota de F-22, la flota de F-35 será francamente irrelevante".

La superioridad aérea "no ganará sola una guerra". Sin embargo, "EE.UU. no ha ganado ni una guerra sin el dominio en el aire, el hecho que ha sido ampliamente reconocido", concluye Layton.


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Título: ¿Por qué el F-35 es un fracaso de 460.000 millones de dólares?

Subtítulo: El optimismo de varios militares estadounidenses sobre la pronta incorporación del nuevo caza polivalente F- 35 no tiene ningún fundamento, sostienen expertos.

Texto: "El avión es excesivamente pesado y no lo suficiente maniobrable", cree el experto militar estadounidense Winslow Wheeler, citado por la cadena Zvezda.

Errores de diseño son la mayor razón por la que el F-35 no puede competir con las innovaciones de fabricantes rivales, escribe el medio. Por mucho que promocione su avión Lockheed Martin, hay que entender que "el mejor caza furtivo del mundo" será casi inmediatamente derribado al encontrarse con aviones enemigos.


Metas demasiado ambiciosas

Según Ígor Znachkó, experto ruso en aviónica y sistemas de control, el problema consiste en la sobrecarga de programación.

"La esencia de este avión es la máxima integración del 'software' en todos los sistemas y subsistemas para descargar al piloto lo máximo posible. Pero en realidad se han escrito tantos programas y tan mal que simplemente estos no funcionan en conjunto", comentó el experto.

Señaló en particular que todavía no funciona bien el sistema de captura y seguimiento del objetivo, "un problema que puede costar una vida en combate".

Los problemas del 'software' son solo la punta del iceberg, señala Alexéi Proskuriakov, experto en materiales.

"Es que los materiales usados en el F-35 no tienen ningún componente revolucionario, de hecho, contiene los mismos que se aplicaron en aviones anteriores de la Fuerza Aérea, como el F-18, por ejemplo. Con los mismos problemas -fisuras entre piezas, donde llega la humedad, elementos del cableado no aislados-, que pueden reducir la fiabilidad del avión, si no paralizarlo por completo en malas condiciones meteorológicas", apuntó Proskuriakov.

El programa de construcción del F-35 ya ha costado más de 60.000 millones de dólares, y es muy probable que su modernización demande 400.000 millones adicionales, según admiten expertos estadounidenses.


Ni un paso atrás

Comentando sobre la ciega dedicación al proyecto de que no justifica sus costes, el candidato a doctor en Ciencias Técnicas y experto en sistemas de a bordo, Vladímir Lyashenko, dijo que la Fuerza Aérea de EE.UU. no tiene otro remedio.

"El problema es que EE.UU. solo tiene dos o tres años para seguir utilizando el 70% de su flota aérea. Luego hará falta un avión eficaz de producción en masa. Es decir, ¿en qué sentido eficaz? Para poder acabar con alguna Libia que no tiene sistemas de defensa aérea ni nada. El F-18 al respecto ya está muy atrás. Por eso EE.UU. llevará a término la epopeya del F-35 cueste lo que cueste", dijo el experto.

"Y la venta de estos aviones a sus aliados con modernización posteriormente impuesta, obviamente, le devolverá parte de la inversión", agregó.


La situación sin salida y, de hecho, forzada incorporación del todavía verde F-35 es un paso bastante arriesgado, ya que este avión tiene todas las oportunidades para ser considerado el mayor fracaso de la industria de defensa estadounidense desde la Guerra Fría.   


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