domingo, 20 de marzo de 2016

Elites en estado de pánico


Mientras se dispersa la atención de la población mundial con mecanismos diversionistas varios, continúa el pánico entre la dirigencia política de buena parte de los países, incluidos los más poderosos. El momento es único, chicos: pocas veces en la Historia se pueden apreciar, en tiempo real, las fases de transición entre una y otra época (esto es, los famosos tiempos interesantes). Tenemos el dudoso privilegio de vivir en una de estas fases; o sea, toca rocanrol. Muy a propósito de todo esto, posteamos a continuación el último comentario público del Boletín Europeo de Anticipación Política (acrónimo inglés: GEAB):


Título: OTAN, bancos centrales, crisis migratoria, TTIP, tecnología…Élites occidentales[1] en estado de pánico por un futuro en signo de interrogación

Texto: El sentimiento que tiene actualmente el equipo del GEAB de «no saber por dónde empezar» para seguir formando una imagen coherente y exhaustiva de la crisis, ante la acumulación de indicadores de cambio, no es probablemente nada comparado con lo que deben estar sintiendo los dirigentes y sus consejeros. Es la imposibilidad de controlar los acontecimientos (por lo que probablemente se caracterice el liderazgo occidental en 2016), lo que hace que el resto del año se torne inquietante y difícilmente previsible. Existe un sentimiento general de que nos aproximamos al desenlace de 10 años de cambios de paradigma. Pero el sentimiento de pánico entre los dirigentes, particularmente entre los occidentales, generado por la perspectiva de un cambio efectivo, nos obliga una vez más a preguntarnos qué forma exacta tomará este desenlace.

Cuando el mundo sobre el cual se apoyaba un sistema de gobierno desaparece, pero el sistema de gobierno aún está «al mando», es motivo de preocupación. Los dirigentes, que tienen sobre su mesa desafíos que sobrepasan por completo sus capacidades conceptuales e instrumentales y que ya no tienen otra opción más que «malas soluciones», no tienen otro remedio que tomar malas decisiones: algunas no tendrán ningún efecto y otras, por el contrario, tendrán efectos catastróficos.  Pero es sobre todo la imprevisibilidad de tales decisiones, lo que oscurece el futuro y alimenta el sentimiento de pánico. Esta característica es una fuerte tendencia del año 2016, una de las que por otra parte justifica el célebre «repliegue estratégico» que nuestro equipo ha identificado como la nota dominante del año.

En el presente artículo introductorio de este número del GEAB, enumeraremos una serie de hechos que constatan este creciente estado de pánico tan preocupante, y una serie de tendencias que, según estima nuestro equipo, lo agravarán más aún.



Algunos preocupantes indicadores del pánico entre las élites occidentales


Teóricos de la conspiración en el seno de la OTAN

Empecemos por la increíble afirmación de un alto responsable estadounidense de la OTAN, que ha declarado que «Rusia y Siria arman a los inmigrantes para perjudicar a Europa» [2] o la de un experto en comunicaciones de la OTAN que ha asegurado que «Putin emplea la crisis migratoria para derribar a Merkel» [3]. Desde hace muchos años, este tipo de discursos se etiquetan en EE.UU. de «teorías conspirativas» , echando por tierra así legítimos cuestionamientos que puedan resultar poco tradicionales. No obstante, el núcleo del «pensamiento oficial» se regodea en las más paranoicas hipótesis sobre maniobras ocultas de redes ruso-chiitas que tienen como objetivo desestabilizar a Europa. Estas declaraciones son asombrosas, tanto más cuando nuestro equipo se ha topado con las mismas ideas con respecto a EE.UU. [4], Turquía [5], Arabia Saudita [6], etc… Nuestros lectores saben que en ocasiones nos vemos tentados a prestar atención a estas teorías. Pero esta vez, de acuerdo con el principio de la navaja de Ockham, según el cual «la explicación más simple y suficiente es la más probable» [7], hay suficientes argumentos para explicar el fenómeno: la sucesión de los hechos desde el estallido de la guerra en Siria, la catastrófica gestión de la crisis por parte de las potencias extranjeras occidentales, la irrupción de un ejército de fanáticos religiosos en el caos general, los bombardeos (para empezar, de los aliados)…

Por lo tanto, si los generales de la OTAN, en lo más alto de la que está considerada como la institución militar más poderosa del mundo, se permiten tales conjeturas públicas, significa que ya no controlan nada. Y el hecho es que la intervención de Rusia en Oriente Próximo constituye un cambio considerable en la historia, poniendo irreversiblemente en tela de juicio la supremacía de la OTAN en el mantenimiento de la «pax americana» en el interior del eje transatlántico y sus alrededores. En realidad, la OTAN, que no ha conseguido transformarse tras la caída del muro [8], se enfrenta actualmente a las últimas etapas de una profunda crisis existencial: sobrevivir o mantener la paz. Los europeos quieren crear una defensa común europea pero, mientras esperan, no quieren seguir financiándola [9]; EE.UU. se cuestiona su participación [10]; Turquía la arrastra a batallas junto con Arabia Saudita [11]; y su Estado Mayor se dedica a fomentar la intensificación de las tensiones euro-rusas; en cuanto a Merkel, propone operaciones de rescate en el mar Egeo, con el loable objetivo de desviar la atención de su pequeña riña con los rusos [12].

Dicho esto, la desaparición de la OTAN forma parte de las hipótesis que atemorizan a nuestros dirigentes ya que, aunque tienen la responsabilidad de contribuir a la adaptación del sistema al que pertenecen,  no debemos olvidar que también trabajan para su preservación. Reformar la OTAN sería su mayor logro. Por el contrario, verla desaparecer supondría ciertamente una angustia existencial para todos los miembros de la élite occidental. Hay que ser un político de primerísimo rango para asumir la muerte de una organización tan simbólicamente central como es la OTAN, sobre todo en la inestabilidad del ambiente actual. Está claro que el pánico ha cundido entre los responsables de la OTAN, pero sin duda también entre una parte de los dirigentes europeos.


Indecisión en la crisis migratoria

Con respecto a la gestión de la crisis de los refugiados, las decisiones tomadas en la última cumbre de la UE en Turquía son impresionantemente incoherentes: por una parte, parece que se ha encontrado una solución (que sea Turquía, antes que Grecia, la que asuma el papel de campamento de tránsito hacia Europa y que sea la UE la que gestione los flujos migratorios de manera organizada [13]); pero, por otra parte, a cambio de esta solución se han realizado promesas de visados libres para los turcos y promesas de integración europea que anulan instantáneamente el carácter tranquilizador del primer punto en relación a la crisis de identidad de los europeos [14]: Turquía tiene 2,3 millones de refugiados…pero la UE tendrá 75 millones de turcos más los 2,3 millones de refugiados.

El acuerdo, que parece ser obra de Merkel (DE), Davutoglu (TR) y Rutte (NL), habiendo dejado de lado a los representantes europeos Juncker y Tusk, debe ahora validarse en el próximo Consejo de la UE el 17 de marzo. El descontento que va a generar entre la opinión pública, corre el riesgo de centrarse una vez más en la UE, ya que son solo algunos dirigentes nacionales quienes año tras año toman las decisiones, mientras los demás las eluden [15].

Este tipo de acuerdos que enfurecen a todo el mundo (incluidos los turcos, de entre los cuales muchos deben temer que este nuevo lecho de esperanzas de integración quede frustrado, como ha ocurrido con los demás), muestran lo intrincadas que son estas situaciones, imposibles de resolver de manera fácil. Y cuando los dirigentes no consiguen encontrar mejores soluciones a problemas tan concretos y urgentes, es evidente que se encuentran en estado de pánico.

Y sin embargo parece que incluso los «grandes banqueros» del mundo habrían adoptado también esta solución tan poco eficaz…


Los bancos centrales pierden su chispa

Resulta conveniente comparar la importancia atribuida, hace solo 8 años, a las declaraciones sibilinas de un Ben Bernanke cuya exégesis dictaba su ley a los mercados [16], con la importancia que prestaron los mercados a acontecimientos tan cruciales como la primera subida en 10 años de los tipos de interés, por decisión de Janet Yellen, hace unos meses [17]; o con el anuncio más reciente de Mario Draghi de un nuevo aumento significativo de su QE europea [18]. No solamente estas grandes decisiones no han tenido el efecto esperado sobre los mercados (que ahora toman en cuenta muchos otros parámetros para sus estrategias), sino que además, en el caso del BCE, han sido objeto de fulminantes críticas por parte del núcleo del sistema en el que se inscriben: medios de comunicación financieros y alemanes [19], para empezar.

Pero en comparación con la época en la que un hombre podía hacer y deshacer a su antojo en las finanzas mundiales y con el sentimiento de confianza y poder que esto confirió a este hombre y al sistema que encarnaba, la vida es ahora infinitamente más complicada para estos personajes que se creen centrales pero cuyas varitas mágicas cada vez tienen menos efecto. Modo pánico on.


«Firmar el TTIP antes de la despedida de que Obama se vaya»

La comisaria europea Cecilia Malmstroem pretende que el TTIP se firme antes de que Obama se vaya [20]. La única explicación para tal urgencia, como todo el mundo sabe, es que considerando la impopularidad del TTIP entre la opinión pública durante la era de Obama, cuando esta acabe el acuerdo será totalmente invendible. Clinton nunca tendrá una imagen tan buena como la de Obama y no hablemos de Trump. Los «fanáticos del TTIP» que recorren los pasillos de Bruselas saben que después de este año, ya no existirán más oportunidades y podrán tirar por tierra los cientos de miles de horas y euros gastados en este proyecto. De modo que están dispuestos a quemar el último cartucho… probablemente ya sin creer en ello.

Pero resulta bastante chocante que les responsables de la Comisión Europea, que están al servicio de los intereses públicos europeos, estén dispuestos a forzar un acuerdo de libre comercio con un país del cual saben, sin duda alguna (ya que anticipan que las opiniones no querrán por nada del mundo asociarse con EE.UU.), que corre el riesgo de navegar gravemente a la deriva política. De nuevo resurge, a raíz de este tipo de información, un sentimiento de pánico entre nuestras élites, que intentan a cualquier precio alcanzar los objetivos de un sistema moribundo, en detrimento de toda racionalidad o pertinencia[21].



Desafíos fundamentales que sobrepasan considerablemente el radio de acción de las élites occidentales

Centrémonos ahora en una serie de tendencias que revelan la dimensión, totalmente fuera del alcance de nuestros dirigentes, de los desafíos que prevén.


Exponencialidad del progreso

Más adelante en este mismo número, veremos los considerables desafíos humanos en relación a la próxima revolución tecnológica, la de la inteligencia artificial y la robótica. Todos aquellos que han tomado la revolución de Internet como una aceleración del ritmo de transformación social, dicen que no hemos visto nada en comparación con lo que llega ahora con la inteligencia artificial, que va a exponencializar la velocidad del progreso y de la transformación social. Es evidente que las estructuras estáticas e incluso supra-estáticas oficialmente a cargo de preparar y supervisar este desarrollo, no están a la altura de los desafíos que se anuncian. ¿Cuáles serán estos? Nuestro futuro es un signo de interrogación.


Ciberdelincuencia en constante evolución

En los últimos tiempos, un virus informático llamado «ransomware» ha causado estragos en todo el planeta, encriptando los datos y solicitando una razón para desencriptarlos. Este tipo de operaciones gigantescas de retención de información han bloqueado ya hospitales [22], ayuntamientos [23], empresas y particulares…No es más que un ejemplo de todas las «innovaciones» que esperan permanentemente a la llegada de la Policía. ¿Tiene esto alguna relevancia a nivel nacional? ¿Cómo podrían los políticos y los medios de comunicación a nivel nacional, al menos situar esta problemática en el buen camino hacia la resolución? Para ello, tendrían que bajar de su trono, reconocer sus límites, promover la necesidad de la interconexión…en resumen, renegar de aquello a lo que más se acogían (hacer creer al pueblo que son la cumbre de la pirámide) y reconocer que existen otras miles, millones de pirámides que deben trabajar juntas para resolver los problemas de la interconexión de la sociedad.

Los bancos están particularmente familiarizados con estos problemas de ciberdelincuencia, por los que gastan gigantescas sumas de dinero para actualizar constantemente el nivel de seguridad de sus sistemas informáticos.  De nuevo, lo que causa verdadero pánico es el hecho de que estas cantidades destinadas a la ciberseguridad, presentan igualmente características de exponencialidad… y por tanto de incontrolabilidad[24], lo que dificulta la previsión del futuro.


Envejecimiento de las centrales nucleares

En este número, veremos asimismo los considerables desafíos con respecto al peligro que supone para el planeta, el mantenimiento y el desmantelamiento de las centrales nucleares en Occidente; así como el hecho de que ni las empresas públicas ni las privadas que las han construido, ni los Estados que las albergan, disponen de los medios necesarios para ocuparse correctamente de esta crucial misión. Los organismos europeos e internacionales que podrían encargarse ya no existen y, con las conflictivas relaciones europeas e internacionales actuales, es difícil determinar las bases sobre las que erigirlos. No obstante, estos riesgos conciernen, en un primer plano, a los Estados que han creado las condiciones para que se produzcan, pero que son incapaces de resolver las consecuencias de sus decisiones pasadas. Otra buena razón para nuestros dirigentes por la que alarmarse.


Multipolarización global, por supuesto…

La multipolarización global es otra tendencia que nuestros lectores conocen bien y que pone en tela de juicio todos los modus operandi y concepciones del mundo de las élites occidentales, asustados por un entorno sobre el que no han aprendido nada en la escuela. En 10 años de transformación de la configuración global, EE.UU. ya no es más que una potencia entre muchas otras, el petrodólar está muerto, Rusia es un actor principal en Oriente Próximo, Irán vende su petróleo en euros, la City debe integrarse en una red mundial de centros financieros mundiales de equivalente tamaño, las empresas de construcción y obras públicas más grandes son chinas, el FMI quiere cooperar con el AIIB chino y la NDB BRICS [25]… pero, sobre todo, sienten confusión acerca del hecho de que ya no habrá personas que aprendan en la escuela tradicional. La virtud principal de los sistemas de gobierno del s. XXI ya no es la estabilidad, sino la adaptabilidad. Los hombres y las estructuras oficialmente al mando aún no están preparados para ello. Tienen muchos motivos para asustarse, y los ciudadanos también… [26]

La combinación de todos estos signos de interrogación, sobre la capacidad de los sistemas de gobierno públicos y privados para controlar sus transformaciones y llevar a su pueblo hacia un futuro mejor, conforma un gigantesco signo de interrogación colectivo de dimensión global, que debe tenerse en cuenta actualmente a la hora de realizar cualquier trabajo de anticipación sobre los años venideros…


Notas:

[1]    Aunque hemos atribuido a las élites occidentales el sentimiento de pánico que tanto nos preocupa, está claro que las potencias emergentes, aunque son forzosamente más compatibles con el s. XXI por naturaleza, también están expuestas a este pánico.
[2]    Fuente: CNBC, 02/03/2016
[3]    Fuente: i24news, 06/03/2016
[4]    Fuentes: ZeroHeldge, 08/07/2015 ; yournewswire.com, 19/09/2015
[5]    Fuente: Moon of Alabama, 03/09/2015
[6]    Fuente: Breitbart, 10/09/2016
[7]    Fuente: Navaja de Ockham, Wikipedia
[8]    Fuente: Le Monde, 10/06/2010
[9]    Fuente: About Croatia, 28/01/2016
[10]  Fuente: National Interest, 07/10/2015
[11]  Fuente: ZeroHedge, 22/02/2016
[12]  Fuente: EuroNews, 10/02/2016
[13]  Fuente: BBC, 08/03/2016
[14]  Fuente: Politico, 07/03/2016
[15]  Fuente: Euractiv, 08/03/2016
[16]  Fuente: Market Watch, 23/05/2013
[17]  Fuente: Reuters, 15/01/2016
[18]  Fuente: The Guardian, 10/03/2016
[19]  Fuente: Les Echos, 11/03/2016
[20]  Fuente: EUObserver, 22/02/2016
[21]  En este sentido, la misión aparentemente única de Mario Draghi de garantizar en la medida de lo posible un 2% de inflación en la zona euro, es un indicador de la completa estupidez en función de la cual actúan nuestros responsables: habría muchos otros objetivos a los que dedicarse en el contexto actual de transformación sistemática profunda.
[22]  Fuente: PRWeb, 21/02/2016
[23]  Fuente: 20 minutes, 08/03/2016
[24]  Sobre los desafíos de la ciberseguridad para los bancos en 2016: American Banker, 05/01/2016
[25]  Fuente: Russia Beyond the Headlines, 14/03/2016

[26]  Estos cuatro ejemplos son solo una pequeña parte de la gran cuestión: flujos migratorios fuera de control, guerrillas contra el terrorismo, desafíos medioambientales en general…por nombrar algunos de los desafíos vitales más conocidos, que están fuera del alcance de los mecanismos a disposición de los actuales sistemas de gobierno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada