martes, 4 de agosto de 2015

Puerto Rico: paguen o revienten


Lo bueno de las crisis es que sinceran un montón de situaciones que las épocas de bonanza permitían disimular. Tal es el caso de Puerto Rico: gracias a la crisis, se confirma lo que todo el mundo (portorriqueños incluidos) ya sabía. No son un "Estado Libre Asociado" a los EEUU, chicos. Son otra colonia de morondanga. Lo que sigue fue publicado en TeleSur.  


Título: Puerto Rico, la colonia económica de EE.UU.

Texto: Puerto Rico cuenta con un régimen político de Estado Libre Asociado con EE.UU., estatus en el que la isla tiene de menos condiciones de autogobierno que la autonomía concedida por España desde la colonización de América.

Puerto Rico es una colonia de los Estados Unidos pese a que le llamen, desde 1952, “Estado Libre Asociado”. Es un territorio con un autogobierno limitado que posee una constitución para el manejo de sus asuntos internos pero cuya soberanía la ejerce el Congreso estadounidense.

Washington decide todo lo relacionado a su sistema financiero, las relaciones exteriores, la migración y el comercio. Puerto Rico no puede hacer tratados comerciales con ningún país ni recibir en sus puertos barcos con banderas diferentes a las de Estados Unidos. Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses y su moneda es el dólar.

En la isla viven 3 millones 725 mil 789 ciudadanos (Censo 2010) mientras que en Estados Unidos viven 4 millones 623 mil 716 puertorriqueños. Este éxodo no muestra precisamente los “beneficios” de ser una colonia norteamericana.

El Estado Libre Asociado está, en palabras de su gobernador Alejandro García Padilla, al borde del default, en la quiebra financiera, con una deuda que supera los 73 mil millones de dólares, tras “ocho años de crecimiento económico negativo”. 

Para los analistas financieros el país tendría que implementar las acostumbradas medidas neoliberales y reestructurar su deuda pública, disminuir la nómina estatal, reducir subsidios y gastos en electricidad y transporte y privatizar empresas públicas. Sin embargo, estas medidas no contemplan en ninguna parte que el Gobierno estadounidense permita la inyección de liquidez ni proteja su estructura financiera.

Puerto Rico es propiedad estadounidense pero no está integrada a sus leyes como un estado más, no forma parte de éste al momento de acceder a un recurso de la legislación federal, como declararse en bancarrota para obtener protección legal ante sus prestamistas, pese a que sigue subordinada a las políticas financieras de Washington.

El analista internacional y miembro del Instituto de Relaciones Internacionales de PR, Dr. Lajos Szaszdi León Borjas, afirma que la alta competitividad de los comercios estadounidenses no dejan emerger a los locales puertorriqueños que representan las fuentes generadoras de ingresos.

“Puerto Rico es una colonia económica de Estados Unidos, los principales negocios de todo tipo son norteamericanos, los de puertorriqueños han cerrado por no poder competir con los negocios del norte como las Farmacias Walgreens, Farmacias CVS, Tiendas Home Depot, Mc Donalds, Burguer King, Pollos Kentucky, en resumen, Puerto Rico está colonizado por productos norteamericanos y ésta es una de las razones por las cuales a Estados Unidos no le conviene la independencia de la isla porque reduciría la posición privilegiada de sus compañías”, señaló. (Para ver entrevista completa, pulse aquí)

Esta deuda -consecuencia del mal uso de fondos, corrupción o el retiro de beneficios económicos que antes generaban riquezas y que ayudaban a mantener el presupuesto de la isla- ha generado una recesión, y todo esto ha ocurrido bajo la vigilancia de Washington porque Puerto Rico es un territorio estadounidense.

Así que el gran responsable de la deuda de Puerto Rico es la nación del norte -después de los malos gobiernos puertorriqueños-, por haber permitido que la isla perdiera fuentes de riqueza y no supervisar su endeudamiento, asevera León Borjas.

Sumido en este escenario, Puerto Rico no puede asumir decisiones soberanas que solucionen su crisis económica y social actual ni optar a los fondos de rescate. Por ello, el monto "impagable" de su deuda será cada vez mayor.


La crisis del Estado Libre Asociado

La ciudadanía de Puerto Rico se mantiene a la expectativa ante los posibles recortes presupuestarios, debido a que el comité que nombró el gobernador para que prepare el plan de recuperación fiscal deberá estar listo para el 30 de agosto. Sin embargo, se ha comenzado a implementar una serie de medidas que van en contra del servicio público y de los habitantes, como un nuevo impuesto del 11.5% para algunos productos y servicios, así como el congelamiento de los convenios colectivos para empleados del sector público y que incluye la eliminación del bono navideño.

Salvador Tió Fernández, miembro del Movimiento Independentista de Puerto Rico, expresó en entrevista con teleSUR que la crisis en la isla es un problema estructural y de seguir por el mismo camino, "no habrá crédito aceptable".

En Puerto Rico "la deuda se paga con deuda y eso es insostenible”. Lo preocupante, aseguró Tió Fernández, es que las medidas planteadas por Washington pretenden profundizar el problema y mientras no se cambie las políticas económicas, "la crisis seguirá creciendo y la deuda seguirá recayendo en el pueblo". La deuda se debe renegociar, "no es posible aceptarla en su totalidad", aseveró el luchador social.


La lucha por la independencia

En medio de la crisis económica que atraviesan los puertorriqueños, continúan los esfuerzos de los patriotas por lograr su independencia.

El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) informó en febrero de este año sobre el inicio de una ofensiva internacional para que el Gobierno de los Estados Unidos inicie un proceso de descolonización sobre el territorio nacional. Según el secretario general del PIP, Juan Dalmau, la decisión fue tomada luego de la participación de Rubén Berríos, en la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que se celebró recientemente en Costa Rica.

La Organización de las Naciones Unidas aprobó el 14 de diciembre de 1960 la Resolución 1514-XV, la cual señala que “la continuación del colonialismo impide el desarrollo de la cooperación económica internacional y entorpece el desarrollo social, cultural y económico de los pueblos dependientes”.

El Comité de Descolonización de la ONU ha aprobado diversas resoluciones donde exhorta a Estados Unidos a reconocer el derecho a la independencia y autodeterminación de Puerto Rico, y solicita además la liberación de todos los independentistas presos. 

Desde 1972, este Comité de Descolonización, ha aprobado 34 resoluciones que instan a Washington a reconocer su responsabilidad histórica y contribuir a un proceso dirigido a que los puertorriqueños puedan ejercer su derecho a la autodeterminación.

El preso político más antiguo del mundo es Óscar López Rivera, el líder independentista de Puerto Rico, quien lleva 34 años detenido en cárceles norteamericanas, acusado de “conspiración sediciosa y de pertenecer a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN)”. Desde todos los rincones del planeta, dirigentes políticos, movimientos sociales, religiosos, culturales y de derechos humanos han pedido reiteradamente a Estados Unidos su liberación inmediata.

López es veterano de la Guerra de Vietnam, en la que fue condecorado por su valor en combate. Al regresar a Chicago, se integró a la lucha por los derechos del pueblo puertorriqueño y participó en actos de desobediencia civil y militancia pacífica. En 1976 se integró a la lucha clandestina en favor de la independencia de Puerto Rico como miembro de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional.

En 1981 fue capturado por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) acusado de "conspiración" y por su militancia en las FALN. Al momento de su captura, reclamó para sí la condición de "Prisionero de Guerra", amparado en el protocolo primero de la Convención de Ginebra de 1949.

El Protocolo de Ginebra ampara a Óscar López por ser una persona detenida en conflicto y lucha contra la ocupación colonial. EE.UU. no reconoció la exigencia de López Rivera y lo condenó a 55 años de prisión, tras un supuesto intento de fuga, la sentencia aumentó a 70 años de cárcel, 12 de los cuales los purgó ya en aislamiento total.



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Título: Puerto Rico en calma tras primer impago de la histórica deuda

Epígrafe: El país no puede declararse en bancarrota, según la legislación federal

Texto: El Gobierno insiste en que la deuda de unos 73 mil millones de dólares es “impagable” por las fuertes presiones de los acreedores.

Los puertorriqueños se mantienen en calma tras el primer impago de la histórica deuda que el Gobierno de Alejandro García Padilla no canceló a la Corporación para el Financiamiento Público de Puerto Rico (CFP) por un monto de 93,7 millones de dólares.

En respuesta a las críticas por el incumplimiento del pago, la presidenta del Banco Gubernamental de Fomento de Puerto Rico (BGF), Melba Acosta, sostuvo que no se pagó por el vencimiento de una emisión de deuda de la Corporación para el Financiamiento Público (PFC, por su sigla en inglés) y por falta de fondos asignados para el presente año fiscal.

Para la funcionaria, la decisión de Puerto Rico refleja las graves inquietudes acerca de la liquidez del Estado Libre Asociado y el balance entre los compromisos con los acreedores y las obligaciones con el pueblo puertorriqueño.

Las autoridades puertorriqueñas aseguran no estar en condiciones de pagar una deuda de 73 mil millones de dólares, no obstante, la isla como estado libre asociado de Estados Unidos (EE.UU.) no puede declararse en bancarrota, de acuerdo con la legislación federal.

El país deberá hacer frente a la deuda luego de que el Gobierno norteamericano no se planteara un rescate federal de la isla del Caribe de 3,5 millones de habitantes que fue invadida por EE.UU. en 1898.

En junio, la Casa Blanca aseguró que el Ejecutivo federal ofrecerá asesoramiento y un grupo de trabajo con el fin de crear programas que permitan superar la crisis, pero hasta el momento ese apoyo no se ha materializado.

Al contrario, la exsubdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Anne O. Krueger, realizó un informe en el que se plantea impulsar una serie de medidas neoliberales en la isla como la reducción del salario mínimo, privatizaciones, la eliminación del bono navideño, otorgar la libertad a los patrones para que puedan despedir a sus empleados sin implicaciones legales y aumento de las matriculas escolares, entre otras acciones.


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Título: Puerto Rico tendría dificultades para acceder a nuevos créditos tras impago

Epígrafe: Las autoridades puertorriqueñas han advertido que de no activarse un plan de salvamento financiero para el país “Libre Asociado de Estados Unidos (EE.UU.)”, caerá en el impago y entrará en una nueva fase aguda de su crisis fiscal.

Texto: Economistas aseguran que el no pago de la deuda pública colapsará el sistema financiero de la isla. De incumplir con el pago de la deuda pública que alcanza los 73 mil millones de dólares, Puerto Rico podría enfrentar mayores dificultades para obtener un crédito en los mercados financieros.

Éste sería la principal consecuencia del impago puertoriqueño de acuerdo con numerosos economistas de la isla, luego de que este 1 de agosto se venciera el plazo para cancelar una parte de la deuda de 94 millones de dólares por la Corporación para el Financiamiento Público (PFC), dependiente del Banco Gubernamental de Fomento (BGF).

El exjefe de Análisis y Estudios Económicos del BGF, Santos Negrón, aseguró que al incumplir con el pago se experimentaría una "reducción de la confianza hacia Puerto Rico en los mercados de deuda y una todavía mayor dificultad para acceder a financiación".

Mientras tanto, Martha Quiñones, miembro de la Junta de Directores de la Asociación de Economistas de Puerto Rico, destacó que de cancelar sus compromisos inmediatos del BGF tendrá un efecto positivo, debido a que el alto porcentaje de sus emisiones de bonos pertenecen a cooperativas financieras puertorriqueñas, de las que forman parte casi un millón de puertorriqueños.

En medio del escenario de imposibilidad de pago de Grecia, que recibirá su tercer rescate, y las dificultades que atraviesa Puerto Rico, el mundo experimenta un incremento de la deuda global que desde 2007 no ha dejado de crecer.

La deuda global total, que incluye la de Gobiernos, empresas y hogares, alcanzó en 2014 los 199 billones de dólares.

Así, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), países como Japón tienen 242 por ciento de la deuda en relación al Producto Interno Bruto; seguido de Grecia, con un 177 por ciento; Jamaica, con un 140 por ciento; y Portugal e Irlanda, sobre el 130 por ciento.


En contexto

Las autoridades puertorriqueñas aseguran no estar en condiciones de pagar una deuda de 73 mil millones de dólares, no obstante, la isla como “Estado Libre Asociado de EE.UU.” no puede declararse en bancarrota, de acuerdo con la legislación federal.

Puerto Rico deberá hacer frente a la deuda, luego de que el Gobierno norteamericano no se planteara un “rescate” federal de la isla del Caribe de 3,5 millones de habitantes que fue invadida por EE.UU. en 1898.

En junio la Casa Blanca aseguró que el Ejecutivo federal ofrecerá asesoramiento y un grupo de trabajo con en fin de crear programas que permitan superar la crisis, pero hasta el momento ese apoyo no se ha materializado.

Al contrario, la exsubdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Anne O. Krueger, realizó un informe en el que se plantea impulsar una serie de medidas neoliberales en la isla como la reducción del salario mínimo, privatizaciones, la eliminación del bono navideño, otorgar la libertad a los patrones para que puedan despedir a sus empleados sin implicaciones legales y aumento de las matriculas escolares, entre otras acciones.


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Título: EE.UU. indiferente a ofrecer "rescate financiero" a Puerto Rico

Epígrafe: La deuda que venció ayer suma unos 58 millones de dólares que debían cancelarse a la Corporación para el Financiamiento Público.

Texto: Las autoridades puertorriqueñas han advertido desesperadamente que de no activarse un plan de salvamento financiero para el país “Libre Asociado de Estados Unidos (EE.UU.)” como alternativa ante el vencimiento de la deuda pública, caerá en el impago y entrará en una nueva fase aguda de su crisis fiscal.

Estados Unidos -país al que se le adjudica el territorio de la isla desde que asumió su soberanía en 1898, después de la Guerra Hispanoamericana- no ha emitido noticia alguna para ofrecer algún “rescate” o por lo menos su intervención para minorizar la crisis.

Pese a que las políticas financieras del Gobierno norteamericano son las que han trazado el destino de la economía de Puerto Rico, no se muestra algún indicio de que EE.UU. ofrezca posibles soluciones para evitar el colapso total del mercado en la nación boricua, tras caer en un impago.

Washington pareciera tener oídos sordos ante el impago de Puerto Rico. Mientras la Casa Blanca le insiste a Europa que “ayude” a Grecia, no ofrece ánimos a la isla ni le solicita colaboración a ningún acreedor para la reestructuración de la deuda; por el contrario ha descartado en varias ocasiones un “rescate” financiero .

Paradójicamente esta semana, las llamadas entre Washington y las capitales europeas se han sucedido sin parar, interviniendo en la posibilidad de un “acuerdo” que permita a Grecia seguir en el euro y preservar la estabilidad de los Balcanes. Paralelamente un silencio mediático abraza la deuda de Puerto Rico desde el ámbito de la responsabilidad que tiene EE.UU.

El Congreso cuenta con la capacidad de modificar la Ley de Quiebras para que Puerto Rico se pueda acoger a ella. Esto le permitiría a las empresas públicas de la isla reestructurar su deuda en los tribunales de bancarrota como hizo en su momento Detroit. En el caso de Puerto Rico, esa deuda asciende a 25.000 millones de dólares; un tercio del total. Pero una propuesta en este sentido sigue sin avanzar en la Cámara de Representantes.

La deuda que venció este sábado, suma 58 millones de dólares, que sólo representa un tramo de la emisión total de 94 millones que deberá amortizar a lo largo del año fiscal la Corporación para el Financiamiento Público (CFP). Mientras que el Banco Gubernamental de Fomento (BGF) destinó el viernes el pago de 169 millones de dólares para afrontar sólo los pagos de los bonos del Gobierno considerados como los “más inmediatos”, así lo informó la presidenta del ente Melba Acosta quien no hizo referencia a la morosidad anterior.

"Es 1 de agosto y no tenemos el dinero", dijo ayer el jefe de Gabinete de Puerto Rico, Víctor Suárez, a medios en San Juan. "El pago no se hará este fin de semana. No fue consignado".

Dijo además que el Gobierno sólo tenía efectivo suficiente para operar hasta noviembre si no se tomaban medidas adicionales para incrementar los recursos.

Hasta los momentos la única acción por parte de la Casa Blanca fue en junio cuando anunció que ofrecería un “asesoramiento” y un grupo de trabajo con la supuesta finalidad de crear programas que permitan emerger de la crisis; apoyo que a un día del incumplimiento del pago de la deuda no se ha materializado.


Contexto

Puerto Rico ha intentado en numerosas oportunidades cambiar su condición de Estado Libre Asociado ante el Congreso de los EE.UU pero no ha contado con el apoyo de los republicanos ni con la debida atención del Gobierno de Obama, a sabiendas que la libre determinación de la isla le permitiría solicitar ayuda financiera a otras naciones.

El formar parte del territorio estadounidense, no le da a Puerto Rico tampoco la opción de recibir apoyo legal y declararse en banca rota como lo hizo Detroit. Es decir que son pocas las posibilidades que tiene de superar la deuda pública superior a los 72 mil millones de dólares, generada en gran parte por la enorme cantidad de subsidios que otorgaba anteriormente EE.UU. como una especie de “populismo” que acostumbró a la población a no trabajar y a emigrar fácilmente a Florida y otros estados norteamericanos.

Este no pago de Puerto Rico es el más notable desde que Detroit, que tenía cerca de 8 mil millones de dólares en deuda, incumplió el pago de mil 450 millones de dólares de bonos de pensiones asegurados, previo a solicitar la protección por bancarrota en 2013.
Esto, sumado a las privatizaciones, recortes sociales, migraciones masivas y el desempleo vislumbran no sólo un “defaul” si no un espiral vicioso de crisis que tuvo un origen pero que no asoma un final.


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La última nota que reproducimos es de Eric Draitser, también para TeleSur:


Título: Puerto Rico: Troubled Commonwealth or Debt Colony?

Epígrafe: The crisis in Puerto Rico raises a deeper political question that for years has lurked just beneath the surface of the US territory, namely Puerto Rico’s true status: dependent US commonwealth or neocolonial possession?

Texto: It may not dominate international headlines as Greece has, but Puerto Rico is facing a strikingly similar crisis, one which threatens to tear apart the very fabric of its society. With a crushing debt burden poised to collapse the US commonwealth, many alleged experts have warned that only through painful “reforms” (read austerity) can the island territory make any economic progress. But at what price is this “progress” to be attained?

The question of ultimate responsibility is, just as with Greece, multifaceted. On the one hand, years of mismanagement have taken their toll on the economy, leading in part to the current crisis. On the other hand, Puerto Rico has been the victim of a predatory capitalist campaign waged by major Wall Street banks, as well as hedge funds and private speculators, who have become heavily overleveraged in Puerto Rican debt through reckless bond purchases while Wall Street has fattened itself playing the role of middleman.

But the crisis in Puerto Rico also raises a deeper political question that for years has lurked just beneath the surface of the US territory, namely Puerto Rico’s true status: dependent US commonwealth or neocolonial possession? While Greece has been a member of the European Union, thereby at the very least giving it the illusion of democratic representation, Puerto Rico has remained little more than a colonial possession – an economic and political vassal of the Empire, subject to its rules and at the mercy of its lenders, while having no political representation or legal recourse. In short, Puerto Rico’s crisis demonstrates unequivocally that the small island commonwealth, and its 3.5 million inhabitants, are little more than neocolonial subjects.


A Sick Patient, a Bitter Pill

Any close analysis of the financial crisis in Puerto Rico immediately shows that the current dire situation was by no means unexpected. In fact, when Governor Alejandro García Padilla declared that “The debt is not payable,” he was merely confirming what keen financial analysts had known for a long time: Puerto Rico was in a vicious downward spiral that would ultimately require extraordinary intervention in order to rescue the troubled island.

But one need not be a world class economist to understand that this was undoubtedly the case. The precipitous decline of Puerto Rico’s GDP growth, which dropped from a high of almost 10% in 2001 to its low of -3.3% by 2007, coincided directly with a massive explosion of debt accumulation in the form of bond selling. In 2000, Puerto Rico’s debt was 63.2% of its gross national product (GNP), but by 2015 it had reached a staggering 100.2% of GNP. The negative impact of such an obviously unsustainable rise of debt accumulation was magnified by a number of circumstances, including the expiration of Section 936, a tax incentive which attracted a number of large companies to invest in Puerto Rico, and the onset of the global financial crisis of 2008 which lowered tax revenues while everything from infrastructure to pension costs continued to soar. In addition, prices in the housing market have continued to decline, dropping by 27% since 2007, while the labor participation rate has fallen to around 40% and official unemployment has been around 12%.

Of course, everyone wants to place the blame somewhere. Generally, in such situations, political leaders are immediately singled out, and Padilla’s government has already received a good deal of criticism, some of which is somewhat unfair considering he only assumed the governorship in 2013. In fact, the statistics show that the debt increase was roughly equal in each of the preceding five terms from the four previous governors. Therefore, it’s quite clear that rather than obvious mismanagement and corruption, there was a structural and systemic problem that allowed the crisis to metastasize.

Rather than politicians, the real culprits are the Wall Street banks who have parasitically, and quite handsomely, profited from Puerto Rico’s financial straightjacket. Barclays, Morgan Stanley, Goldman Sachs, JP Morgan, Bank of America-Merrill Lynch, and many others rushed to underwrite massive loansin the form of bond purchases in order to then turn around and sell those bonds to hedge funds and other investors in the US and around the world, thereby raking in tremendous profits on the underwriting fees. Essentially, Wall Street banks came in with enormous capital then transferred the risk on to other speculators, while making handsome profits as middlemen.

Indeed it seems that many of the major hedge funds active in the Puerto Rico bond market were either short-sighted, or were outright swindled, by the big banks. As recently as late 2013, major hedge fund managers were predicting a rally in Puerto Rican bonds. As David Tawil, co-founder of New York-based Maglan Capital told Bloomberg, “Over the next two years, the government should be able to make progress in their plans… They will do a lot of fundamental changes; they will be seen as a reforming story, so that debt should trade up substantially.”

Aside from being woefully inaccurate, such predictions illustrate precisely why major hedge funds are now on the hook, and why mutual fund management giants OppenheimerFunds and Franklin Advisers are now intimately involvedin the debt restructuring negotiations with San Juan. Those two companies alone own roughly 15% of Puerto Rico’s debt, and while acting in their own interests, are surely also collaborating to prevent a collapse in bond values for their Wall Street cronies in the hedge fund world. Moreover, it was OppenheimerFunds, a unit of insurer MassMutual Financial Group and Franklin Templeton, which successfully sued the Puerto Rico Electric Power Utility (PREPA) to prevent it from restructuring its debt and possibly forcing financiers to take a haircut. And so, despite the passage of the Puerto Rico Public Corporation Debt Enforcement & Recovery Act, US courts have effectively acted in the interests of speculators to block Puerto Rico from acting to restructure its debt.

All of this leads to the simple fact that, from the perspective of investors, financiers, and major institutions, the only option for Puerto Rico is brutal austerity, just as with Greece. And so, the big guns of neoliberalism have been brought in to justify the crushing policies of “fiscal responsibility,” made famous by the troika in Europe. Anne O. Krueger, former World Bank Chief Economist and the first deputy managing director of the IMF, co-authored a study entitledPuerto Rico – A Way Forward which was released at the end of June 2015. The report examined many of the causes of the crisis, while conveniently underplaying the insidious role of Wall Street banks, and presented a number of deeply odious “structural reforms.”

Chief among these austerity measures recommended by Krueger & Co. is an attack on workers including a proposed exemption from adherence to the US federal minimum wage of $7.25 per hour. Additionally, the report suggests exemption from other labor laws including a redefinition of overtime, reduction of vacation days, elimination of end-of-year bonuses, relaxation of youth labor laws, as well as making it easier for employers to fire employees for any minor infraction, among other things. The report also recommends reducing the staffing of PREPA in order to lower costs (not, of course, reducing the cost of electricity to working class and poor Puerto Ricans), reducing and/or eliminating welfare programs aimed at poverty reduction such as food stamps, housing benefits, etc. Krueger and her cronies also call for the reduction of Medicaid benefits which provide health care coverage to those in the most extreme poverty. In short, the report reads like a manual for austerity in the near and long term.

Equally troubling is the fact that Governor Padilla has hired Stephen Rhodes, the bankruptcy judge infamous for his pro-banker rulings in Detroit, to act as consultant in Puerto Rico’s debt restructuring process. In a recent interview, Rhodes explained that the situation in Puerto Rico “is a result of the same sort of phenomena we saw in Detroit.” Naturally, the solution for Puerto Rico will likely be quite similar to what has been seen in Detroit, including the stealing of pensions, the stripping of publicly owned assets, and the raising of prices for basic needs and utilities. Of course, because Puerto Rico cannot file for Chapter 9 bankruptcy protection, the situation might be even worse in the commonwealth.


The Lesson: Debt as a Weapon

Speaking at the Summit Conference of the Organization of African Unity in 1986, the great African revolutionary leader Thomas Sankara famously said that “Those who lent money to us are the same people who colonized us, are the same who so long managed our states and our economies…We were not involved in the creation of this Debt, so we should not pay it.” His point, though specific to Africa, is in fact true for all colonized territories throughout the world. Latin America knows this fact well.

And, despite its having been a possession of the United States for more than a century, this point is no less true in Puerto Rico. It surely was not the working and poor people who took on the debt, who made profits from bond sales, who gained from the massive increase in debt. In fact, if anything, their quality of life has gone down as a result of the period of massive debt accumulation. And yet, these are the people who will have to bear the burden of the austerity, who will have to pay to make investors whole.

In effect, Puerto Rico has been thrust backwards in history, once again being made into a colony, this time not by the rifle and the sword, but by the debt. Its political process, like its economic development, remains captive to forces of the mainland United States. Once again, the island serves as an asset to be squeezed for every last drop by the forces of international capital. And once again, the people have no say in the matter. The lesson of Greece is here made immediately apparent: there is no democracy, there is no choice. There is only debt servitude.


Of course, there are examples in Latin America that could be followed. The legacy of Hugo Chavez and the growing independence of countries in the region should serve as a signal to Puerto Rico that, rather than submission and continued servitude, it might once again be time to rekindle that age-old struggle, to demand independence, and to accept nothing less.


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