lunes, 26 de enero de 2015

Caso Nisman: días movidos?


Es posible (no seguro, pero posible) que vengan días moviditos en la Argentina. Por ejemplo, un clamor popular de origen mediático, tipo: “Elecciones anticipadas YA”, o algo por el estilo. Sí, nos referimos al caso Nisman y a la tragedia de enredos a que está dando lugar. Calma, chicos: las piezas empiezan a acomodarse, o eso parece. Reproducimos a continuación un instructivo post aparecido hoy en Pájaro Rojo (pajarorojo.com.ar), el blog de Juan Salinas. No tiene desperdicio:


Título: AMIA, NISMAN & CIA

Epígrafe: Como Ícaro, Nisman accede horrorizado a La Verdad, que lo destruye. El show de Canaletti y la omnipresencia de Langley & The Embassy. De la tragedia a la farsa: la fuga del tuitero Parcher


Texto:

La desaparición del periodismo

Habitualmente no miro televisión, aunque no pueda sustraerme en los lugares públicos de sus zócalos, ni en la agencia de escuchar como ruido de fondo algunos de los comentarios que por ella se emiten. Llego a casa muy tarde, con mucho material sin leer, y encuentro los aparatos monopolizados, acaparados por mi mujer y mi hijo. Ahora, por fin en mucho tiempo, veranero unos días sin ellos… y me tocó el tole tole de la denuncia tremebunda de Nisman-Stiuso y la casi inmediata muerte del fiscal. Entonces ver la tele por la noche, hacer zapping por los canales de noticias, me resulta toda una novedad. Y ratifica mi convicción de que con algunas pocas excepciones el periodismo que conocí y del que me enamoré en los años ’60, durante la dictadura de Onganía, cuando era un adolescente (categoría que vale recordar, apenas existía y era, queríamos que fuera, efímera) el de Primera Plana y la prohibida Marcha de Montevideo que mi padre –que trabajaba en el todavía llamado “vapor de la carrera” traía a casa, e incluso también el del acomodaticio Clarín que leía en la casa de mi vecino Napoleón Cabrera (crítico musical del diario y frondifrigerista de paladar negro), ese periodismo, digo, no sé si ha muerto, pero en la mayoría de los medios, ¡y en los diarios! o agoniza o ha desaparecido.

El deseo vehemente de molestar al poder real ha sido reemplazado por el deseo de acordar con él para lograr cámaras y progreso material. Cualquiera dice cualquier cosa de cualquier tema, no hay contexto, y el resultado es embrutecedor. Sin embargo, el mortal enfrentamiento entre un Grupo Clarín (y La Nación, y más allá, aliado, Perfil) que oficia como portavoz y vanguardia de los grupos económicos concentrados, y la persona que las mayorías populares han elegido para que las represente y conduzca ha hecho que una parte minoritaria pero considerable del público haya aprendido a decodificar los mensajes con que es bombardeado. No todo está perdido.


La metáfora de Ícaro

Ayer al mediodía quedé fascinado por el espectáculo, el monólogo, stand-up le dicen ahora, de Ricardo Canaletti, acerca de la “muerte dudosa” del fiscal Nisman. Más allá del traspié con el caso Ángeles Rawson, Canaletti es muy bueno en lo suyo, y si no está cumpliendo el rol que mal que mal sigue desempeñando Lanata ha ser probablemente porque conserve escrúpulos, límites, alguna ética. Si no, ya lo hubiera desplazado (lo de Lanata, como se puede comprobar aquí, es bochornoso: antes de que el Grupo Clarín lo conchabara, se burlana ácidamente de las acusaciones de Nisman a los iraníes). Así que, decía, miré con el espíritu gozoso con que un niño observa a un mago las evoluciones de Canaletti por un estudio que reproducía parte del lujoso piso en el que vivía el fiscal, incluyendo el baño en el que se lo encontró muerto (Canaletti no encuentra motivos para que se haya suicidado o lo hayan matado en él). Aunque parece claro que, sin descartarla, Canaletti descree de la hipótesis del asesinato, su parlamento desembocó en un momento casi lírico al postular que a Nisman parece haberle pasado lo mismo que a Ícaro, al que acercarse mucho a la verdad -el sol-, se encendió y ardió, que esa búsqueda le costó la vida.

Claro, eso puede interpretarse de dos maneras: una directa, ramplona, para el público inadvertido o distraído, parece decir que Nisman descubrió un plan malévolo de la Presidenta y el Canciller para garantizar la impunidad de quienes asesinaron a 85 personas, pero la otra, la preferida por gentes más avisadas o suspicaces, que Nisman se puso a leer y subrayar la acusación, un bodoque de 300 páginas que evidentemente él no había escrito (en esas páginas se habla de él en tercera persona, como haría un rey… o Maradona) y en el cual, al decir de Zaffaroini, no se describe un solo delito.


Reversión

Acostumbrado al dolce far niente, y a recibir dinero, papers y canonjías de tres estados, Nisman debió darse cuenta, horrorizado, de cuanta verdad había en los comentarios del puenteado y engañado juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral, quien subrayó que en los últimos dos años Nisman y más de medio centenar de subordinados (acaso hasta ochenta como han dicho algunos medios) que él, el juez de la causa, creía abocados a identificar a quienes volaron la AMIA y asesinaron a 85 personas, se habían dedicado, a sus espaldas, a tratar de embocar a la Presidenta y el Canciller en algún ilícito.

Resulta evidente que el disparador de esta reversión silente del objetivo de la UIF de Nisman (como el propio texto de la denuncia reconoce explícitamente) fue la firma por ambos de un memorando de entendimiento con el gobierno de Irán para destrabar la situación y que Nisman pudiera viajar a Teherán a tomarles declaración a los acusados.


Surreal

Muchas veces me imaginé (y así lo escribí en este sitio) la escena digna de Mel Brooks y su Superagente 86 en la que Nisman tuviera que enfrentarse al ex presidente Askbar Rafsanjani, el más afín a la reconciliación con Estados Unidos de todos los ayatolás, y uno de los principales apoyos del presidente Rohani.

-Lo acuso de haber ordenado el ataque a la AMIA en un reunió que se realizó en la ciudad de Mashad.

-Ah, ¿y se puede saber quién se lo dijo?

-Se lo dijeron a Aboljasan Mesbaji, el “testigo C”, un desertor de sus servicios secretos que está refugiado en Alemania.

-Ah, es un impostor, un delincuente. Que, por cierto, escapó de Irán bastante antes no ya del ataque a la AMIA, sino también del ataque a la Embajada de Israel en Buenos Aires, del cual también se ha acusado a Irán sin ninguna prueba. ¿Se puede saber quién le habría podido decir tal cosa a Mesbaji…

-No, no se puede saber: los agentes de inteligencia se mueven con fuentes reservadas.

El “Testigo C” declaró varias veces, siempre contradiciéndose y acomodando cada vez sus dichos a La Historia Oficial (es quien dijo que Irán le había pagado a Menem una millonaria coima para que Menem no formalizara una denuncia por la supuesta responsabilidad de la república islámica en el ataque a la AMIA ofreciendo datos que resultaron falsos) la última y más importante, por teleconferencia desde Alemania, en el juicio AMIA. En esa ocasión, se supo, tenía al lado, fuera del alcance de la cámara, al hasta ahora incombustible Stiusso, acaso porque nunca procuró acercarse a la verdad, sino más bien evitar que nadie llegue a ella y se lo escuche.


¿Un agente doble?

Por cierto, hay que velar, y mucho, que ninguna mano negra vaya a cargarse a Stiusso. Que, como Nisman, puede servirle mucho más a los golpistas muerto que vivo. Como el mensajero Diego Lagomarsino, el hombre que le llevó a Nisman la pistola que horas después habría de darle muerte. Parece obvio que si a los 35 años le pagaban 41.000 pesos para bajar y manipular archivos de la UIF (es decir, tenía el contrato más alto de la misma… ¡y sin obligación de concurrir!) es porque tenía una recomendación del más alto nivel. Lo más probable es que esa recomendación haya sido la de “La Embajada”, y que Lagomarsino fuera el encargado de llevar y traer archivos desde y para dicha legación diplomática, esto es, desde y para la CIA. Ya wikileaks demostró fehacientemente que Nisman adelantaba sus movimientos y los sometía a la aprobación de La Embajada. Lagomarsino, sospecho, debió ser su contacto.


Sucursal

Anteayer se reprodujo aquí un despacho de Télam que reprodujo un trabajo del periodista Juan Cruz Sanz que demostró fehacientemente no sólo que como antes el juez Juan José Galeano, Nisman estaba vinculado al entorno de Hugo Anzorreguy (el ex jefe de la SIDE acusado de encubrimiento en el caso AMIA que probablemente se libre del juicio en ciernes argumentando demencia senil) y que el lujoso Audi Q3 no era suyo sino de contratistas de la CIA.

El experto Marcelo Saín, creador de la Policía de Seguridad Aeronáutica (PSA) y diputado provincial por Nuevo Encuentro, tras recordar que Lagomarsino se ofreció para trabajar en la PSA (es decir, posiblemente, quiso infiltrarse para oficiar de topo al servicio de Stiuso y de la CIA), fue concluyente:

“Lo concreto es que el fiscal Nisman andaba en un auto de un contratista de la CIA. Me impresiona, aunque siempre he dicho que Nisman era un empleado de la Secretaría de Inteligencia que, a su vez, bajo la mano de Stiusso, era una sucursal de la CIA”.


Recalculando

Volvamos al show de Canaletti, capaz de llenar toda una hora de TN con mínimos recursos. Para dejar constancia de que no embestía contra los cimientos de las hipótesis alentadas por el Grupo, Canaletti dijo de Nisman que “si este tipo, hizo esto (en aparente referencia a la denuncia) ¿cómo no se iba a atrever a defenderla (en el Congreso)?”.

Bueno, ya se ha dicho, el asunto es que no fue Nisman el autor, o al menos no fue el autor principal. De sus propios mensajitos telefónicos y guasáps surge que volvió precipitadamente a la Argentina para presentar un escrito, una denuncia tremebunda  que pensaba presentar más adelante, y que lo hizo porque alguien se lo ordenó, y ese alguien, claro, no fue su jefa formal, Alejandra Gils Carbó.

Supongamos ahora que Canaletti no se refería a esta denuncia, sino a la anterior, a la acusación que presentó hace años contra altos funcionarios y ex funcionarios del gobierno de Irán. Me reí mucho cuando hace un par de días Antonio Laje dijo que no podía entender que la denuncia contra Cristina y Timerman fuera tan floja cuando la acusación original contra los iraníes que Nisman formuló en 2004 fuera tan “brillante”.


Dimes y diretes

Ja. Se nota que no la han leído. Me acaba de escribir desde Rosario el lector Darío Ascolani. Dice que “sería de gran valor informativo acceder y publicar el fallo del tribunal inglés que rechazó la extradición de (el ex embajador iraní) Hadi Soleimanpur, luego que fuera detenido por el alerta rojo requerido por Argentina. Es una prueba irrefutable que la acusación de Nisman contra los iraníes no tenía sustento alguno y era una burda operación política en favor de Israel y EEUU. A pesar de la importancia de ese fallo, nadie parece prestarle atención, cuando en el mismo seguramente se expondrán las razones del rechazo al pedido de extradición, la falta de pruebas, e incluso las razones del pago (por Argentina) de una indemnización por daños en favor del diplomático iraní creo que de U$S 25.000.”.

¿No es curioso que nadie haya querido publicar ese fallo?

Agrega Ascolani:  “El sistema del common law, que incluye al Reino Unido y a una serie de países que formaban parte de la comunidad británica, ese fallo es obligatorio para todas las cámaras de apelaciones y jueces inferiores,en los casos en que se discuta un tema exactamente igual (para el caso, si alguno de los restantes iraníes fuera detenido en alguno de esos países, sería nuevamente liberado). Incluso, la jurisprudencia inglesa tiene fuerte ascendiente en la justicia norteamericana. En definitiva, todo el pescado podrido con el que Nisman fundamentó el tema AMIA, no se puede sostener en ningún tribunal”.

Es que el texto original, del 2”4, al igual que el nuevo, es de una desconcertante carencia de sustancia. Tal como comenta hoy en Perfil el escritor Juan José Beccerra (“El último eslabón”, pág. 22), la resonante denuncia de Nisman-Stiusso podría sintetizarse en “la vaga idea de que hubo un hombre que vio al hombre que vio al oso”, puesto que en él la lógica de los servicios de inteligencia se comió el “discurso jurídico del mismo modo en el que un tiburón podría comerse a un surfer”.

No es muy difícil conjeturar quien pudo haberse puesto en contacto con el atribulado fiscal ni qué pudo haberle dicho. Ha de haber sido Stiusso o alguno de sus enviados,  y ha de haberle dicho con algo de razón (si se tiene en cuenta la falta de trabajo y de resultados de su mastodónica UIF) o sin ella, que debía regresar de inmediato a Buenos Aires y presentar el texto cuyo borrador conocía, antes de que Gils Carbó lo removiera.


Homologación

Sin embargo cualquier analista político desapasionado (y aún a los apasionados, como la Presidenta) puede colegir que habida cuenta de los señores que servían Stiusso y Nisman, los servicios de inteligencia y seguridad de Estados Unidos e Israel, el motivo del súbito llamado a Nisman no pudo ser otro que tratar de homologar a Irán con el terrorismo puro y duro del Estado Islámico, ISIS, Daesh o como quieran llamarse los degolladores, decapitadores, lapidadores, etc., etc., wahabitas, salafistas y takfiristas reunificados bajo las banderas negras, aprovechando los estremecedores asesinatos de París. Que, por cierto, y según un conoisseur como Jean Marie Le Pen, el octogenario líder de los fascistas franceses, fueron teledirigidos desde las sombras por los servicios secretos galos. Que han de estar furiosos –explicó Montserrat Mestre en estas páginas– por la suspensión de las entregas –y por lo tanto de los cobros– de dos fragatas misilísticas del tipo Mistral –una de las cuales ya está terminada- a Rusia a causa de que Hollande se doblegó a las presiones de Washington, que, embarcado en una ofensiva contra Moscú en el oriente de Ucrania, proclamó un unilateral regreso a una guerra fría que puede volverse caliente en cualquier momento.

Cualquier analista de política internacional sabe también que ISIS fue una creación de la CIA para garantizar el desmembramiento de Irak y el ataque a Siria (países cuyos gobiernos baazistas eran laicos) tarea en la que fueron generosamente financiados por Arabia Saudita, Qatar, Kuwait y Turquía.


El contexto internacional

En los últimos tiempos y después de proclamar el Califato, los del ISIS se dedican a arrojar al vacío homosexuales, lapidar adúlteras, degollar periodistas y crucificar a cualquiera que no se le someta, nadie sabe a ciencia cierta por órdenes de quien, ya que su líder, el autoproclamado califa “Al Baghdadí” habría sido herido de gravedad por un bombardeo a fines de noviembre.

Pocas dudas pueden existir en este contexto que la CIA, el Mossad (y más que el Mossad, el Shin Beth, que opera en el Líbano y los territorios ocupados) tratan de demonizar a Irán en momentos en que Obama procura llegar a un acuerdo con los ayatolás con el doble propósito de sustraerlo de una alianza con el tándem China-Rusia, y de conseguir que sean los iraníes y Hezbolá quienes lleven el peso de la lucha con sus mortales enemigos del ISIS, de modo de no tener que enviar tropas.

El acuerdo con Irán pasa, además de por sus centrales nucleares, por dejar de procurar la deposición del presidente sirio Bachar al Assad, lo que enfurece a los “halcones” de Washington y Tel Aviv.

Sabotear esta posibilidad parece haber sido a todas luces el objetivo principal, planetario, de la tan impactante como infundada denuncia de Nisman-Stiusso, pero el secundario, local, pero no menos importante fue, es evidente, iniciar un nuevo movimiento destituyente, golpista, que estigmatizara a Cristina como “asesina” y desembocara en una Plaza del Maidán, una situación que sirve para nuevas manipulaciones, como ya se experimentó tanto en Kiev como en Caracas: matar algunos de un lado y algunos del otro, y apostar a que la situación se descontrole.


Ruidos

Imagino la depresión de Nisman cuando se sentó a examinar el mamotreto terminado de ensamblar y refritar en su ausencia, al caer en la cuenta, con infinito horror, que lo mandaban a la primera línea de la batalla con un escarbadientes, que estaba solo y que nada podría evitar que en Congreso los diputados oficialistas lo despedazaran.

El vocero Kollmann aventura que Diego Lagomarsino le habría dicho al fiscal que Nisman le pidió su Bersa 22 argumentando que no confiaba en su custodia y que la necesitaba “por si en algún momento tenía que disparar al aire ante una amenaza”… un absurdo puesto que esa pistola no hace más ruido que un portazo, y en el edificio Leparc, sobre todo en esta época, hay muchos departamentos vacíos, por lo que si de llamar la atención se trataba, era mucho mejor abrir la ventana y aullar como los lobos.

Se haya matado o lo hayan matado, no cabe duda de que, como rápidamente entendió la Presidenta; Nisman le era y es mucho más útil a la CIA, el Mossad, el Shin Beth y los golpistas vernáculos muerto que vivo.


De la tragedia a la farsa

En las últimas horas, la trágica muerte de Nisman comienza a adobarse con sugestivos elementos de farsa. Damián Patcher, un argentino-israelí del Buenos Aires Herald que fue el primero en dar la noticia de la muerte de Nisman por tuiter, dice haber tenido que salir del país rumbo a Israel por haber sido amenazado. Patcher se marchó dejando su auto en el estacionamiento del diario y sin siquiera ponerse en contacto con su director, Sebastián Lacunza. En cambio, lo hizo con un anónimo periodista en el aeropuerto Ezeiza antes de abordar el avión que lo llevó a Tel Aviv, a quién le dijo: “No sé desde cuándo es que me empezaron a seguir. No voy a contar nada todavía, pero sí puedo decir que recibí un mensaje del Estado que yo lo entendí como un mensaje hacia mí, luego lo chequeé y efectivamente fue así (…) hoy (por ayer) se confirmó todo porque mi fuente me dijo ‘Andate ya porque te están buscando’”.

Ante dichos tan desconcertantes, que permiten imaginar que si le hubieran hecho estallar una bolsa de papel cerca Patcher ya hubiera llegado a Tokyo, el cronista de Perfil ha de haberle preguntado por qué se sentía perseguido, porque Patcher agregó:

“Les cagué el tema con ese tuit. Siento que les arruiné algo”. Y agregó con tono misterioso: “Voy a volver al país cuando mis fuentes me digan que las condiciones cambiaron. No creo que sea durante este Gobierno”.

Para rematar la farsa, salió a la palestra Fopea, una organización de periodistas opositores que gustan parecer ecuánimes, que reveló que su asociado Patcher se comunicó con ellos desde Israel para decirles que “sintió en riesgo su vida” por ser “víctima de seguimientos sospechosos” y porque “un vehículo habría seguido sus movimientos”.

Patcher no parece querer explicar por nada del mundo cómo se enteró de la muerte de Nisman.


***

PS1: Acabo de leer el relato de la fuga (?) de Parcher en La Nación y estoy cada vez más desconcertado. ¡Es una payasada tan obvia! Compruébenlo ustedes mismos. Dice que comenzó a enloquecer ¡porque lo llamaban de muchos medios para entrevistarlo! Resultó livianito el hombre. Y ahora leo lo que publicó en Infobae, donde también trabaja… ¡y ensalza al periodismo local! ¡y especialmente a TN! Tanta pavada ratifica plenamente lo que decía más arriba acerca de la desaparición del periodismo..


***


PS2: Apostilla Nahuel Coca, que vive en el mismo edificio dónde vive ¿vivía? el fugitivo:

Mi vecino de abajo. El pibe que no paga las expensas siendo propietario. El que sin embargo estacionaba una camioneta 0 km en la cuadra, demasiado grande para su soltería. El que al hablar del gobierno en algún ascensor compartido, parecía más un paracaidista sueco que un periodista con experiencia en agencias, periódicos y portales.

Resultó ser un paracaidista, o al menos un ex soldado, israelí con miedo a volar.

Sus tuits dando la primicia y su posterior explicación no dejan ninguna duda: su fuente es inconfesable y además lo usó de la mejor forma que se puede usar a un periodista, o sea, sin que levante sospechas. Poca gente informada puede manifestarse tan candida a menos que lo sea…
El gobierno, ante los rumores de que el paracaidista se sentía perseguido, tuvo mala muñeca y publicó en Twitter datos sobre sus pasajes al exilio, o según él escribió en un diario israelí, de vuelta a casa. Un error de criterio…

No creo que al muchacho le dé el bocho para ser un espía activo, siendo más probable que se trate de un boludo útil.

No se da cuenta de que aquellos que hicieron volver a Nisman posiblemente sean los mismos que le dieron la primicia, sus fuentes, que en ningún momento quiso revelar.


Se está sacando todos los números para la próxima rifa: el premio mayor es el de ser el segundo muerto a los pies de Cristina, ahora que ni el diario La Nación cree en otra hipótesis más que en la del suicidio. Ojalá me equivoque y sigamos pidiéndole que pague, ahora que según dice no va a volver a menos que su fuente le diga…

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