domingo, 14 de septiembre de 2014

Tablero


El sitio web Slaviangrad.es (motto: "Nuestra ira no tiene límites. (C) V.M. Molotov") reprodujo ayer un artículo de Carlos Ramírez. Acá va:

Título:  El gran tablero

Texto: Los interesados en la situación ucraniana no deben de perder de vista que lo que acontece ahí es solo un escaque en un tablero mucho más amplio. Lo que está en juego el día de hoy es el equilibrio geoestratégico que anhelaba Estados Unidos: Un mundo unipolar donde la supremacía norteamericana se aceptaba sin chistar por el resto del mundo. Al tomar Rusia la península de Crimea, el plan de ruta del nuevo orden global recibió un severo golpe: La OTAN ya prefiguraba una base permanente en Sebastopol una vez que fuese expulsada la flota rusa después del golpe de Estado en contra de Yanukovich.

El escalamiento del conflicto ha seguido una secuencia predecible, incluyendo la operación de bandera falsa del MH17. Lo que una vez más descarriló el esquema original fue la incapacidad de los norteamericanos de cumplir a través del patético ejército ucraniano con las metas trazadas en el documento Rand. Los objetivos estratégicos de control del Donbass/Novorossiya debieron haberse completado el 1º de septiembre a más tardar y en vez de ello lo que sucedió es que el ejército ucraniano sufrió un revés épico con pérdidas humanas y de material que la dejan incapacitada para tomar acciones ofensivas.

Simultáneo a los hechos en el terreno del conflicto (sin obviar que el ejército ucraniano si fue eficiente en castigar a la población e infraestructura civiles; dejando a Lugansk y a Donetsk en ruinas) Los Estados Unidos puso en marcha una serie de acciones diplomáticas ofensivas coronadas por las sanciones comerciales a Rusia. Moscú respondió a esto imponiendo sanciones a los miembros de la Unión Europea consistentes en prohibir la importación de productos agropecuarios provenientes de los países que participaron en las sanciones impuestas por la Unión Europea.

Al día de hoy Estados Unidos a través de la Unión Europea ha empujado a subir un escalón más en la intensificación de sanciones en contra de Rusia al preparar para el día martes 9 de septiembre una serie de sanciones financieras en contra de las compañías petroleras rusas. Por contrapartida, Rusia ha anunciado que prepara una serie de sanciones en contra de los países participantes en esta nueva ronda de la guerra financiera/comercial que está llevando a cabo la administración de Obama.

Pero en la narrativa ilustrada arriba es necesario insertar un grupo de datos fundamentales para entender el nivel de agresión norteamericana:

1. Rusia pedirá rublos en vez de dólares por sus exportaciones energéticas

2. Comienza la construcción del gasoducto a China

3. La compraventa de energía será solventada en Rublos y Yuanes.

Todo esto fue anunciado por partes durante el mes de agosto por el gobierno de Moscú. De forma natural, Estados Unidos y los medios masivos de comunicación bajo su control no le han puesto mucho énfasis informativo a la nota (lo cual se demuestra iniciando la búsqueda en Google "oil for rubles" en donde la nota aparece en revistas de segunda línea, siendo difícil encontrar dicha cobertura en televisión o incluso en el New York Times, que sigue siendo el periódico de referencia para medir la temperatura emocional de las elites norteamericanas.

Este anuncio por parte del gobierno de V.V. Putin es consecuencia lógica de los acontecimientos descritos en este blog desde los días del golpe de Estado y es el máximo nivel de agresión sin violencia que se puede ofrecer a los Estados Unidos: La amenaza de destronar al dólar como moneda de intercambio exclusiva en el comercio internacional de energía.

Es de tal tamaño la amenaza que suceden dos cosas curiosas:
- Se oculta la relevancia de la nota porque no se quiere alarmar a la opinión pública occidental con el alcance real de las medidas adoptadas por Moscú.

- Se inician represalias utilizando a toda Europa como ariete en esta guerra sin explosiones sin tomar en cuenta o menospreciando el impacto fundamental y nocivo que dicha guerra comercial implica para la salud económica de los "socios" europeos.

Es necesario agregar que con los dos puntos asentados arriba se busca además cumplir con un tercer punto fundamental del juego geopolítico norteamericano: Evitar a todo costo un incremento en las relaciones comerciales entre Alemania y Rusia; Un objetivo que de paso cumple en lo corto con un viejo (mínimo desde la era victoriana) mandato del mundo anglosajón: impedir una alianza entre rusos y alemanes. Lo que suceda con las economías europeas es lo de menos, ya estaban en recesión y esta se va a profundizar y no es asunto que concierna a Estados Unidos que se encuentra en una lucha fundamental por la supervivencia de su moneda.

Durante el extenso conflicto, Los Estados Unidos han ofrecido -infructuosamente- un gambito a Rusia: "invade y quédate con Ucrania entera; a cambio, yo me quedo con el resto de Europa y podemos continuar así con las cosas tal como nos habíamos acostumbrado en la guerra fría con la Unión Soviética. Naturalmente, Rusia no aceptó el sacrificio de pieza ofrecido pues se deterioraba significativamente su posición en el resto del tablero; Se quedaba con un territorio en ruinas habitado por una población plagada de extremistas de toda índole.

Pero, al rechazar el gambito, Rusia pudo iniciar al mismo tiempo un ataque posicional mucho más extenso en el resto del tablero, fortalecer su relación comercial con los BRICS y extender sus iniciativas comerciales en Asia. Por último, dejar la zona de desastre llamada Ucrania como una carga para sus adversarios. Quiéranlo o no, Ucrania será un pesado fardo para Estados Unidos en el futuro previsible. Quiéranlo o no, será imposible disociar las imagenes del batallón Azov de las barras y las estrellas (por más que los medios masivos maquillen a los nazis, estos seguirán regalándonos momentos indelebles de su xenofobia y ultranacionlismo).

Sin embargo, Estados Unidos no es totalmente reacio a quedarse con la propiedad de Ucrania. Dentro de una política exterior hecha añicos se dedicará en estas semanas a realizar una intentona más por cumplir un requisito fundamental de la campaña en contra de Novorossiya: conquistarla con fuerzas ucranianas, despojarla de sus antiguos dueños y tratarla como frontera virgen para su explotación financiera, comercial y energética. Suena improbable a estas alturas que dicho objetivo pueda ser cumplido; Pero Poroshenko y Cia. están empeñados en lograrlo. Es por eso que la tensión seguirá centrada en la tragedia de la guerra civil entre Ucrania y Novorossiya mientras que la tragedia mayor, el hundimiento del dólar, pasará desapercibida en los medios.

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