miércoles, 10 de febrero de 2016

Denuncias


Recientemente el ultrarreaccionario The Telegraph, de Londres, "denunció" la financiación rusa de partidos europeos. Hipócritas, cararrotas! El Imperio viene subvencionando, financiando, amenazando, apretando y coimeando a buena parte de los medios, intelectuales, periodistas, políticos y demás formadores europeos de opinión desde antes de la II Guerra Mundial. Por su parte, Europa viene subvencionando, financiando, amenazando, apretando y coimeando a buena parte de los medios, intelectuales, periodistas, políticos y demás formadores de opinión de Africa, Asia y América Latina desde la Edad Moderna en adelante. El siguiente artículo es de Andrey Fomin para Red Voltaire. La traducción es de Sophia Vackimes:


Título: Setenta años de acoso al establecimiento político y la gente de Europa

Epígrafe: Contra toda apariencia, la decisión de los Estados Unidos de investigar la posible asistencia rusa a partidos anti europeos no pretende proteger a los europeos de la interferencia extranjera. Es todo lo contrario. Desde hace setenta años, Washington controla la política de Europa occidental impidiendo cualquier forma de democracia genuina.

Texto: De acuerdo con un artículo “sensacional” en el The Telegraph, el director americano de Inteligencia Nacional recientemente recibió instrucciones del Congreso para “llevar a cabo una revisión de gran dimensión en cuanto a las contribuciones clandestinas de Rusia a partidos europeos durante la última década.” [1] Esta noticia—una clásica “filtración controlada”— busca alertar a entidades políticas europeas desobedientes aunque populares con el objetivo de disminuir sus ambiciones en cuanto a re-balancear el lugar de sus naciones estados dentro de la Unión Europea. Jobbik en Hungría, El Amanecer Dorado en Grecia, Lega Nord de Italia y el Frente Nacional de Francia han sido incluidos explícitamente en la lista “de alerta” mientras que otros partidos políticos no nombrados en Austria, la República Checa, y Holanda han sido puestos sobre aviso que se hallan bajo una “prueba de seguridad de los Estados Unidos.” Inclusive se sospecha del nuevo líder Laboral inglés, Jeremy Corbyn, y un supuesto cortejo con los rusos. Así es como, de acuerdo con quien suscribe la historia en el The Telegraph, cualquier político europeo que se atreva a cuestionar la expansión hacia el este de la NATO, la política de sanciones anti rusas, o la postura actual de Europa con respecto al conflicto ucraniano es esencialmente una herramienta voluntaria o involuntaria de la “guerra híbrida rusa.”

Eso sería cómico si no fuera por el peligro que implica. Es más, cualquier observador imparcial haría algunas preguntas sencillas: ¿Porqué diablos es que a las agencias de inteligencia americanas les interesan los asuntos de seguridad interna de Europa? ¿No es que son ellos mismos quienes financian, reclutan, y controlan a incontables organizaciones políticas, individuos y medios de difusión en el continente europeo? ¿Porqué es que ahora delatan tan claramente su dominio sobre Europa?
   
Un argumento políticamente correcto propondría que los Estados Unidos salvaron a Europa de la “amenaza comunista” al final de la Segunda Guerra Mundial, facilitando una recuperación económica pronta y que aún continúan protegiendo al continente bajo su ala nuclear. Quizá sea eso. Pero una revisión de los datos históricos no debe comenzar con el Plan Marshall. Para comenzar, eso sucedió en abril de 1948. Puesto que los nazis capitularon en Mayo de 1945, un lector no informado podría deducir que los Estados Unidos habrían estado preparando un programa de inversiones en Europa durante mucho tiempo—casi tres años—y se habría equivocado. Durante la Segunda Conferencia de Quebec “Octagon” durante septiembre de 1944, el Presidente Roosevelt y el Secretario de la Tesorería Henry Morgenthau Jr., le presentaron al Primer Ministro inglés Winston Churchill de post renuncia para Alemania [2]. Ese documento altamente confidencial perfilaba la división y completa des-industrialización del Estado Alemán. De acuerdo con el plan, Alemania iba a ser dividida en dos estados independientes. Sus epicentros de minería e industria, incluyendo el protectorado del Saar, el Valle del Ruhr, y Silesia del Norte serían internacionalizados o anexados por Francia y Polonia. He aquí algunos puntos:
   
• Al entrar a Alemania, las fuerzas militares americanas destruirán todas las plantas y equipo que no pueda ser removido inmediatamente. 

• En un término de no más de 6 meses luego del cese de hostilidades, todas las plantas industriales y el equipo no destruido por acción militar será o completamente desmantelado y removido del área o completamente destruido. 

• Se debe hacer entender a toda la gente que el área que no podrá volver a convertirse en un área industrial. De acuerdo con esto, toda la gente que tenga habilidades específicas o entrenamiento técnico así como sus familias deben ser animados a emigrar permanente del área y deben ser dispersados lo más pronto posible. 

• Todas las estaciones de radio alemanas, así como periódicos, revistas y semanarios, etc. serán descontinuados hasta que los controles adecuados hayan sido establecidos y haya sido formulado un programa apropiado.


La famosa directiva a los Jefes del Estado Mayor—Joint Chiefs of Staff Directive 1067 (JCS 1067), dirigida al Comandante Supremo de las fuerzas de ocupación en Alemania, expedida oficialmente en abril de 1945—iba completamente de acuerdo con ese documento. [3].


Mapa: División de Alemania de acuerdo al Plan Morgenthau de 1944

El Plan Morgenthau no tardó en revelarse como un error. Los Estados Unidos subestimaron el impacto ideológico y cultural que los soviéticos tendrían sobre las sociedades europeas. Dejados a sí mismos, los estrategas americanos no lograron comprender la atracción que un sistema socialista tendría para la mayoría de la población de naciones liberadas. Una amplia gama de políticos pro-socialistas y pro-comunistas comenzaron a ganar elecciones democráticas y ampliando su influencia no solo en Europa oriental, pero también en Grecia, Italia, Francia y otros estados europeos (Palmiro Togliatti y Maurice Thorez son algunos de ellos). Por ello Washington cayó en la cuenta de que la de-industrialización forzosa de Europa podría resultar en una re-industrialización de estilo soviético y una futura dominación rusa del continente… Por ello los Estados Unidos tuvieron que reemplazar rápidamente al Plan Morgenthau con uno que llevara el nombre del Secretario de Estado George Marshall… A lo largo de cuatro años, éste proveyó a Europa con $12 billones de dólares americanos en créditos, donaciones, rentas, etc., para la compra de maquinaria americana y otros bienes. Aunque el plan indudablemente revivió a las economías europeas, su efecto más grande y positivo fue para la ¡economía americana! 

Simultáneamente una oleada de represión política fue lanzada a lo largo de Europa, y de manera notable sobre Alemania.
   
Los medios han olvidado en gran medida una medida soviética para retirarse de la RDA y para reunificar a una Alemania neutral, no alineada, y desmilitarizada a un año de la conclusión del tratado de paz. Es más, la resolución adoptada durante la reunión en Praga de ministros del exterior del bloque soviético el 21 de octubre de 1950 proponía el establecimiento de un Consejo Constituyente Alemán, con representación equitativa entre las Alemanias del este y el oeste que prepararía la constitución de un “gobierno completamente Alemán provisional, soberano, democrático y amante de la paz.” No es necesario indicar que los gobiernos americano y la administración de Alemania del oeste en Bonn se opusieron rotundamente a la iniciativa [4]. Mientras que un plebiscito sobre el asunto “¿Está usted en contra de la re-militarización de Alemania y a favor de la conclusión del Tratado de Paz de 1951?” se anunció en las dos mitades del estado dividido, ese referéndum se llevó a cabo y aceptado oficialmente en Alemania del este (con 96% votando “si”). Las autoridades en la zona controlada por los Estados Unidos de Alemania del oeste no respondieron de manera verdaderamente democrática. Se rehusaron a reconocer los resultados preliminares del referendo que se habían llevado a cabo desde febrero de 1951 (de los 6.2 millones de ciudadanos federales que habían participado hasta junio 1951, 94.4% también había votado “si”) [5] e introdujeron la draconiana y cuidadosa ley Criminal Law Amendment Act (la Blitzgesetz de 1951) el 11 de Julio. De acuerdo con esa legislación, cualquiera que fuere culpable de importar literatura prohibida, de criticar al gobierno, o de haber sido reportado por tener contactos con representantes de la RDA, sería procesado por “traición al estado,” castigable con 5 a 15 años de prisión. Consecuentemente, entre 1951 y 1968, 200,000 cargos fueron hechos de acuerdo con esta ley en contra de 500,000 miembros del Partido Comunista y otros grupos de izquierda dentro de Alemania. Diez mil personas fueron condenados a prisión, y la mayoría de aquellos eximidos de cargos nunca retomaron sus actividades políticas. Enmiendas legales adicionales en 1953 abolieron el derecho a llevar a cabo reuniones y demostraciones libres, y en 1956 fue abolido el Partido Comunista Alemán.
   
Se pueden hallar mas detalles en el documental de Daniel Burkholz’s de 2012 “Verboten – Verfolgt – Vergessen” (Prohibido-Perseguido-Olvidado. Medio Millón de Enemigos Públicos), el cual sorprendentemente no se puede hallar en YouTube.

La represión política que se llevó a cabo en Alemania desde 1950 hasta los ochentas, comparada con eventos similares a eventos en otros países europeos durante ese mismo periodo es un tema de tabú. La Operación Gladio en Italia, los crímenes del régimen de los Coroneles en Grecia, y el controvertido asesinato de políticos realistas europeos, quienes abiertamente promovían el compromiso con el bloque soviético– tales como el primer ministro italiano Aldo Moro (1978) y el primer ministro sueco Olof Palme (1986) – recibieron menor atención mediática. Las revelaciones hechas por el antes corresponsal del Frankfurter Allgemeine Zeitung, Udo Ulfkotte, en su libro Gekaufte Journalisten (“Reporteros Comprados”) sobre el mecanismo del control mediático en Alemania (¿como el Plan Morgenthau?) representan solo la punta del iceberg.
   
La casi falta de reacción vista en Berlín luego de las revelaciones de Edward Snowden sobre el escrutinio espionaje electrónico llevada a cabo de manera rutinaria por la NSA (National Security Agency) en contra de líderes alemanes significa que en realidad, Alemania ha aceptado la pérdida de su soberanía y no tiene nada que perder.
   
Así es que, luego de considerar todos estos puntos y de releer el artículo en The Telegraph, ¿Sigue usted seguro que los Estados Unidos es realmente el guardián de soberanía europea? ¿No es más obvio, que utilizando el alegado tema de “la amenaza rusa” para controlar y acosar al sistema político y cívico de Europa, Washington adelantara a la meta simple y primitiva de prevenir que se descarriaran las ovejas?

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