lunes, 16 de mayo de 2016

Golpes blandos en América del Sur


Seguimos notando cómo saltan, aquí y allá, más y más datos sobre la intervención del Imperio en Brasil y otros países de América del Sur. La modalidad es la del denominado “golpe blando”, una característica de las “guerras híbridas” de nuestro tiempo. Pero ojo: no hay golpe blando sin ayuda local, sean élites, idiotas útiles, o ambos.

La nota que sigue, realizada por HispanTV, fue reproducido hoy en el sitio web de Juan José Salinas, Pájaro Rojo.  El prólogo a la nota en sí es de Monserrat Mestre quien, bajo el Título: “De Paraguay a Brasil: La embajadora estadounidense, el eslabón en la cadena de golpes”, señala lo siguiente:

Presten atención al currículum profesional de la embajadora de EEUU en Brasil, Liliana Ayalde, nacida en 1956, en Baltimore (USA), de ascendencia latina, con dominio del español y el portugués.  Trabajó durante 24 años en la USAID: fue directora de misión de la USAID en Nicaragua (1997-1999), en Bolivia (1999-2005) y en Colombia (2005-2008). Fue embajadora de Paraguay entre 2008 y 2011. Regresó a EEUU como administradora adjunta de la USAID y más tarde fue ascendida a subsecretaria en el Departamento para América Latina del Departamento de Estado. En agosto de 2013 fue nombrada embajadora en Brasil, a las dos semanas de la visita del vicepresidente de EEUU Joe Biden al país. MM


Título: Embajadora de EEUU, posible nexo de golpes en Brasil y Paraguay

Epígrafe: Un informe periodístico considera sospechoso que la actual embajadora estadounidense en Brasil, haya ejercido el mismo cargo en Paraguay, en circunstancias “golpistas” en ambos países suramericanos.

Texto: De acuerdo con Telesur, el posible papel del Gobierno de Estados Unidos en la suspensión de la presidenta democráticamente elegida, Dilma Rousseff, es motivo de análisis tras revelarse que la actual embajadora de Estados Unidos en Brasilia, desempeñaba ese mismo cargo en Asunción durante el período previo al golpe de 2012 contra el presidente paraguayo, Fernando Lugo.

En un caso muy similar a la actual crisis política que se desarrolla en Brasil, donde el Senado ha determinado la suspensión temporal contra Rousseff, Lugo fue destituido por el Congreso de su país en junio de 2012. En ambos casos, se etiqueta la decisión como “un golpe parlamentario”.

“La embajadora que actuó con gran fuerza durante el golpe de Estado que ocurrió en Paraguay ahora se encuentra en Brasil, utilizando el mismo discurso, argumentando que no es una situación que pueda ser resuelta por las instituciones brasileñas”, declaró Carlos Eduardo Martins, profesor de sociología en la Universidad de Sao Paulo.

El izquierdista Lugo asumió el cargo en agosto de 2008 y su elección marcó el fin de 61 años de gobierno del Partido Colorado. Sus oponentes políticos, al igual que Rousseff, comenzaron a conspirar contra él casi de inmediato y, finalmente, Lugo fue objeto de amenazas de un juicio político apenas un año de iniciar su mandato.

En septiembre de 2008, cuando Lugo hacía apenas 15 días que ocupaba  la presidencia, denunció la conspiración de un golpe de Estado en su contra. Por su parte, Federico Franco (quien fuera el vicepresidente y ahora presidente de Paraguay) comenzó una campaña para destituirlo y reemplazarlo. Cinco meses antes Franco se había reunido con Ayalde, donde le expresó lo que a su juicio era “la pésima gestión administrativa del presidente Lugo que lo hace merecedor de un urgente e innegociable juicio político”. Esto quedó reseñado en una carta del entonces ministro de Defensa, Luis Bareiro Spaini, enviada a la representante diplomática.

La gran similitud que hay entre el golpe de Estado contra el presidente Fernando Lugo que se dio en 2012 en Paraguay y el golpe institucional que enfrenta la mandataria Dilma en Brasil es que han sido golpes dentro de la democracia, es decir, se han constituido mayorías políticas en contra de la democracia y en contra de un mandato presidencial elegido en las urnas, según la doctora en derecho internacional Carol Proner.

Según cables de Wikileaks, ya en 2010, la embajadora norteamericana propició un debate sobre la situación política en Paraguay y la eventualidad de un juicio político para destituir al presidente Lugo.

Carlos Eduardo Martins, profesor de sociología en la Universidad de Sao Paulo, declaró a Telesur que Ayalde utiliza un lenguaje similar al que usó en Paraguay para defender el golpe parlamentario contra Rousseff.

Mientras tanto, el analista político argentino Atilio Borón se refirió a Ayalde como una “experta en la promoción de golpes suaves”.

Asimismo, en una entrevista para la Web de Telesur, la doctora en derecho internacional Carol Proner explicó que hay similitudes entre el golpe de Estado contra Lugo y la situación que enfrenta la mandataria brasileña Dilma Rousseff.

En el caso de Paraguay, explicó Proner, el proceso fue muy rápido y generó muchas críticas. En el caso de Brasil “hay una acusación de crimen y se sigue el hilo constitucional para el juicio político con todos los procedimientos y también han sido apresurados por el presidente de la Cámara”.

Ayalde dejó su cargo como embajadora en Paraguay en agosto de 2011 y pasó a servir de administradora adjunta en la Oficina de América Latina y el Caribe para la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) antes de ser ascendida a subsecretaria adjunta para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos.


Ayalde se convirtió en embajadora en Brasil en 2013. Ella llegó a ese puesto poco después de que se revelara que el gobierno de EEUU estaba espiando a Brasil, incluso interceptó las comunicaciones personales de Rousseff.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada