domingo, 7 de julio de 2019

Agua


Desde hace tiempo seguimos los reportes meteorológicos globales que, mes tras mes, ofrece el sitio web Signs of The Times (www.sott.net).  Algunas personas se dedican a recopilar lo que ocurre con el clima del mundo a partir de los informativos televisivos de diversas regiones. Está claro que no son exhaustivos, pero gracias al uso masivo de teléfonos celulares se dispone hoy de imágenes que nunca antes hubieran podido ser vistas. Está claro también que los chicos suelen mezclar eventos que no son combinables: una cosa es el comportamiento de la atmósfera y otra muy distinta es la frecuencia de meteoritos que alcanza la Tierra (debida a factores propios del sistema solar) o la incidencia de volcanes en el Cinturón de Fuego del Pacífico (debida a factores tectónicos). Algunos geólogos sostienen que puede haber cierta relación; por ejemplo, la incidencia de centros de baja presión sobre el comportamiento de fallas geológicas ubicadas en el nadir de dichos centros y, en consecuencia, sobre los movimientos telúricos regionales. En líneas generales, sin embargo, son cosas bastante diferentes.  

Sobre el cambio climático hay tres factores que suelen confundirse: (1) si está cambiando o no; (2) si ese cambio se orienta hacia el frío o hacia el calor, y (3) si el cambio obedece a causales antrópicas (humanas). La información disponible nos sugiere que hay un cambio climático en ciernes, que ese cambio incluye un aumento de las temperaturas medias del planeta, y que el factor antrópico podría ser uno, aunque no el único, de los causales posibles. Los datos disponibles son coherentes con lo que vemos en estos reportes: si aumenta la temperatura media del planeta, aumenta la temperatura de las aguas superficiales (océanos), por lo que es previsible mayor evaporación y, en consecuencia, mayores precipitaciones. También, es claro que si hay más calor en la Tierra, la disipación del mismo bajo la forma de tormentas adquiere mayor virulencia. Esto explicaría el aumento de, por ejemplo, tornados, huracanes y vientos huracanados que suelen acompañar estas tormentas, en particular en la zona del Caribe. 

Lo que queda claro a partir de estos reportes es que las precipitaciones globales están alcanzando records nunca antes vistos, al menos en la historia reciente. No sólo la frecuencia de las mismas, sino los fenómenos conocidos como "flash-floodings", o sea, las inundaciones producto de caídas de agua en proporciones épicas en muy pocas horas. Los flash-floodings son una característica de los tiempos que nos toca vivir, y posiblemente constituyan el factor de riesgo más importante para la supervivencia humana en el futuro. Se trata de los daños que pueden causar en cultivos e infraestructuras de todo tipo: puentes, rutas, viviendas, sistemas de transmisión eléctrica, etc. No se trata solamente de lluvia: estos eventos también consisten en caídas de granizo (con piedras cada vez más grandes, no ya del tamaño de pelotas de golf sino cada vez más frecuentemente de pelotas de tenis), flujos de barro, nieve en temporadas atípicas e incluso de agujeros en la tierra producto de la disolución del sedimento subterráneo.

Para quienes quieran darse una idea de lo que está pasando, acá va el link al último episodio del reporte climático de Sott.net:
  
https://www.sott.net/article/416295-SOTT-Earth-Changes-Summary-June-2019-Extreme-Weather-Planetary-Upheaval-Meteor-Fireballs



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