sábado, 4 de octubre de 2014

Sábado


Ninguna sumatoria de arquitectos, ingenieros, albañiles y/o tecnólogos podría, hoy, producir un espacio como el que se muestra acá arriba. Ya no existen determinados saberes, materiales, oficios, paciencias, criterios de proporción, determinada idea del Hombre, de lo Público, de la Grandeza o del Destino. 


Lo que van a poder hacer es una cosa como esta. El violador serial que pergreñó esto no está preso en Alcatraz; está comiendo canapés de caviar en algún centro cívico del mundo, imaginando nuevos espacios polifuncionales (lo de arriba sirve tanto como cárcel como museo de arte, hotel, iglesia, matadero de pollos o, por qué no, centro de convenciones para arquitectos). Cada uno de estos mequetrefes lanzando su propio "manifiesto", su propia versión del Cosmos en donde todo el espacio disponible está siendo ocupado por el Yo.

Con la política internacional pasa lo mismo. La nacional también. Y la economía. Y la estrategia.

Nada, que hoy es sábado y ando de mal humor.  

(Actualización: no, no es un matadero de pollos. Perdiste. Es una iglesia. Te lo juro)

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