miércoles, 29 de mayo de 2013

La Resistencia

En su sección “Tendencias del Oriente”, y bajo el título: “Hassan Nasrallah da la señal de contraataque del Eje de la Resistencia”, Pierre Khalaf publicó ayer un interesante análisis en Red Voltaire (http://www.voltairenet.org/article178686.html). Acá va:

Mientras los estadounidenses tratan de vaciar de su contenido lo pactado en Moscú, minando así la conferencia Ginebra 2, el Estado sirio y sus aliados regionales siguen dando pruebas de gran determinación en cuanto a modificar de forma irreversible la correlación de fuerzas en el terreno. Al asestar durísimos golpes a los terroristas, Siria reduce prácticamente a nada el margen de maniobra de Washington. Paralelamente, Rusia mantiene su posición y rechaza todas las condiciones presentadas por Estados Unidos en cuanto a la delegación de las «oposiciones» sirias y el bloqueo de la participación de Irán en esa conferencia.


Al señalar que la región está atravesando «una nueva fase», el líder del Hezbollah, sayyed Hassan Nasrallah, da la señal de contraataque del Eje de la Resistencia, que comenzó hace semanas con los éxitos estratégicos registrados por el ejército sirio alrededor de Damasco y en las regiones de Alepo y de Idlib. Nasrallah fue claro: la Resistencia no permitirá que Siria caiga en manos de Estados Unidos, de Israel y de los movimientos takfiristas. No permitirá que nadie le corte sus líneas de abastecimiento ni que una fuerza enemiga venga a apuñalarla por la espalda. Y para evitarlo, la Resistencia está dispuesta a desplegar decenas de miles de combatientes de ser necesario.


Como confirmación de esas palabras, el ejército sirio prosigue su avance en el terreno. El 80% de la estratégica ciudad de Qoussair se halla ahora bajo control de los combatientes del ejército regular sirio, del Ejército de Defensa Nacional y de los Comités Populares. La carretera que conecta el este de Damasco con Homs, en el centro de Siria, está bajo control [de esas fuerzas del gobierno sirio]. Se trata de un eje vital para el envío de hombres y equipamiento hacia Siria y hacia todas las regiones del país. Según una fuente militar siria, el aeropuerto de Dabaa, en el norte de Qoussair, está totalmente rodeado, hay combates dentro de su perímetro y los rebeldes que allí se encuentran han perdido todo contacto con los que quedan en el norte de la ciudad.


En un intento por tratar de aliviar la presión, los terroristas sirios y sus padrinos libaneses están tratando de trasladar el conflicto al Líbano. Han intensificado sus agresiones contra el barrio de Jabal Mohsen, en [la ciudad libanesa de] Trípoli; han incrementado los incidentes y las provocaciones en Saida, a través del jeque integrista Ahmad al-Assir; han disparado cohetes del tipo Grad sobre la región fronteriza de Hermel y, más grave aún, el domingo lanzaron 2 cohetes sobre Beirut, más exactamente sobre la periferia sur.


Ammar al-Wawi, uno de los jefes de los extremistas sirios, lanzó amenazas el domingo afirmando que «el Líbano no está al abrigo de lo que sucede en Siria». «Lo que pasó en la periferia sur es una advertencia. Habrá repercusiones contra Beirut, contra Trípoli y contra el aeropuerto. No nos quedaremos cruzados de brazos ante las acciones del Hezbollah», agregó. Como prueba de la confusión que reina en las filas de los rebeldes sirios, Ammar al-Wawi fue rápidamente desautorizado por el vocero del Ejército Sirio Libre (ESL), Fahd al-Masri.


El debilitamiento de los extremistas se tradujo también en una serie de combates que estallaron el domingo entre rebeldes y combatientes kurdos en dos localidades del norte de Siria. Los enfrentamientos se produjeron en Ras al-Ain, localidad fronteriza con Turquía, entre los rebeldes y miembros de los Comités de Protección del Pueblo Kurdo (YPG).


Mientras tanto, Damasco desplegó su diplomacia con vistas a la conferencia Ginebra 2. El ministro [sirio] de Relaciones Exteriores, Wallid Moallem, visitó sorpresivamente Bagdad, donde anunció que Siria había dado su «acuerdo de principio» para participar en dicha conferencia enviando una delegación oficial. Declaró, luego de reunirse con el primer ministro [iraquí] Nuri al-Maliki, que Irak no será parte del eje hostil a Siria.


Paralelamente, Irán alzó el tono en contra de Turquía. El jefe del parlamento iraní, Ali Larijani, declaró que Ankara no debería atribuir a Irán y al Hezbollah la responsabilidad de los errores que [el propio gobierno turco] ha cometido en Siria a lo largo de 2 años.


Estos éxitos militares y la ofensiva política tienen lugar en momentos en que la llamada oposición siria sigue sin ponerse de acuerdo sobre la composición de su delegación a Ginebra 2, ya que sus sponsors regionales (Arabia Saudita, Qatar y Turquía) e internacionales, encabezados por Estados Unidos, siguen disputándose las cuotas de representación.


Declaraciones de Hassan Nasrallah, secretario general del Hezbollah

«Estamos viviendo momentos históricos críticos. Desde la retirada de las fuerzas sirias del Líbano en 2005, el gobierno libanés no ha logrado fortalecer su ejército ante las amenazas israelíes. Si el ejército libanés hubiese tenido los medios y el armamento necesario, habría luchado contra Israel con la misma ferocidad que el movimiento de resistencia. El problema esencial es que, desde la creación del Estado libanés, los responsables libaneses nunca han considerado Israel como un enemigo al que hay que combatir. El Estado es incapaz, sin la Resistencia, de defender el país frente a las amenazas israelíes. Vivimos en un Estado confesional, incapaz de adoptar una nueva ley electoral. ¿Cómo puede esperarse de ese Estado que resista ante el ejército israelí? Son incapaces de hacerlo. Pero la existencia de un Estado, incluso débil, es mejor que el vacío político y el caos. 


En Trípoli, hay que poner fin a la violencia absurda. Llamamos nuevamente a mantener al Líbano fuera de toda confrontación. Los que quieran pelear, que se vayan a Siria. Preservemos la neutralidad del Líbano. ¿Por qué luchar en Líbano? (…) Contra Siria se ha desatado una guerra mundial. Todo el mundo interviene en Siria. Pero la comunidad internacional sólo acusa al Hezbollah por su implicación en el conflicto. La comunidad internacional quiere la caída del régimen, aunque eso signifique la destrucción de Siria. Una parte de la oposición siria quiere el diálogo. Pero otra parte está trabajando para los servicios de inteligencia estadounidenses e israelíes. También hay en el terreno grupos armados, dominados principalmente por los takfiristas. Han venido del extranjero a luchar contra las fuerzas sirias nacionales. Ciertos países árabes financian y arman a esos movimientos. El ascenso de esos movimientos radicales es una amenaza, no sólo para los chiitas del Líbano sino para todos los libaneses, tanto musulmanes como cristianos. 

Siria constituye un pilar fundamental de la Resistencia. Siria es la defensa de la retaguardia de la Resistencia, el sostén de la Resistencia. La Resistencia no puede quedarse cruzada de brazos cuando está en peligro la defensa de su retaguardia y cuando se resquebraja su punto de apoyo. Seriamos idiotas si no actuásemos ahora. Si cae el régimen de Bachar al-Assad, la Resistencia se vería debilitada, lo que permitiría a Israel controlar el Líbano y eso marcaría el fin de los movimientos de resistencia en Palestina. No nos hace falta decretar la Yihad. Bastan dos palabras para que decenas de miles de combatientes marchen al frente. Estamos ante una nueva etapa que comenzó hace unas semanas. Luchamos para proteger a la Resistencia y al Líbano. Como siempre, de esta batalla saldremos victoriosos. Continuaremos nuestro rumbo y aceptaremos cualquier sacrificio en aras de alcanzar esa victoria. Os lo prometo.»

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