miércoles, 6 de abril de 2016

Mientras tanto, en Wikitrópolis...


Los chicos de Wikileaks se pusieron nerviosos con los Panama Papers y salieron a decir que ellos no son una opereta del Imperio, no se vayan a creer. Entonces agarraron y salieron a decir un par de cositas, que por demás ya sabíamos, aunque nunca está de más repetirlas. Leemos en Russia Today:


Título: WikiLeaks: "EE.UU. financió el ataque de los 'papeles de Panamá' contra Rusia y Vladímir Putin"

Subtítulo: Representantes de WikiLeaks han anunciado que el escándalo provocado por la filtración de los 'papeles de Panamá' fue financiado por EE.UU.

Texto: El escándalo desatado por la revelación de los así llamados 'papeles de Panamá', que relacionan a varios líderes mundiales con empresas opacas, fue organizado por la organización Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) y financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), así como por el fondo de Soros, según ha comunicado WikiLeaks.

"El ataque de los 'papeles de Panamá' contra Putin fue organizado por la OCCRP, tiene como objetivo Rusia y los países de la URSS y fue financiado por la USAID y Soros", ha anunciado WikiLeaks en su cuenta de Twitter.

"La OCCRP estadounidense puede hacer un buen trabajo, pero el hecho de que el Gobierno de EE.UU. financiara directamente el ataque contra Putin con los 'papeles de Panamá', socava gravemente su integridad", ha comunicado WikiLeaks en otro de sus mensajes.

El domingo pasado, se produjo la filtración masiva de los llamados 'Papeles de Panamá' –documentos financieros sobre paraísos fiscales– que han revelado la vinculación de 12 jefes de Estado y numerosas personalidades de ámbitos políticos, culturales y deportivos a sociedades opacas. Aunque el nombre de Vladímir Putin no aparece en ninguno de los documentos, muchos medios occidentales se han centrado en el presidente ruso como la principal revelación.

"Hemos entrado en la última fase peligrosa de una campaña concertada de los medios de comunicación dirigida contra Rusia en general y en particular contra Putin", ha dicho el escritor y periodista estadounidense Robert Bridge en su artículo para RT. Según él, podría tratarse de "otro patético intento de arruinar la reputación del líder ruso".
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Dimite el primer ministro de Islandia

Mientras tanto, el escándalo ya se cobró este martes la primera dimisión, la del primer ministro de Islandia, Sigmundur David Gunnlaugsson, cuyo nombre figura entre los de varios políticos y personas famosas vinculadas a paraísos fiscales. 

"Los 'papeles de Panamá' se acaban de cobrar su primer ministro", comentó Edward Snowden en su cuenta de Twitter tras conocer la noticia.


"El escándalo de las 'offshores' redirigirá billones de dólares a EE.UU."

El escándalo de los 'papeles de Panamá' es un intento de redirigir los grandes flujos financieros de las zonas 'offshores' o paraísos fiscales hacia EE.UU., opina el periodista y experto financiero alemán Ernst Wolff. Según Wolff, el hecho de que las filtraciones no afecten a ninguna empresa estadounidense, podría indicar que el escándalo es parte de una estrategia del país norteamericano.


"EE.UU. es el patio de juego del dinero sucio del mundo"

Una característica asemeja a Panamá con EE.UU.: ninguno de los dos se sumó al compromiso de compartir información impositiva con las autoridades de otras naciones, como sí firmaron casi un centenar de Estados que respaldan los estándares propuestos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Por ello, la representante de la organización anticorrupción Testigo Global Stefanie Ostfeld advirtió tras la revelación de Panamá que EE.UU. también es una "jurisdicción secreta" al igual que varios países del Caribe. "EE.UU. es el patio de juego del dinero sucio del mundo", aseguró. 


¿Por qué los medios se centran en Putin si no es mencionado en los 'papeles de Panamá'?

- Al centrarse en Putin, se intenta distraer la atención de los principales implicados en el escándalo

- La 'putinofobia' de Occidente lleva a los medios a usar cualquier pretexto para acusar al líder ruso

- El ataque informativo coincide con logros militares en Siria y busca enturbiar el éxito de Rusia
La filtración se dirige a la opinión pública rusa y pretende desequilibrar la situación en el país


lunes, 4 de abril de 2016

Trumpy Trumpy o Hilly Hilly?


No, no nos da lo mismo Trumpy que Hilly, para nada. Ocurre que Trumpy podría iniciar la Tercera Guerra Mundial por alguna cuestión con Irán, mientras que Hilly podría desatarla por algún diferendo con Melanesia, Burkina Faso, el Principado de Mónaco o incluso, por qué no, también con Irán. En esta nota de Thierry Meyssan para Red Voltaire se discuten aspectos que hacen a las diferencias entre los contrincantes. En fin, pasen y vean:


Título: ¿Quién será el próximo presidente de Estados Unidos?

Epígrafe: Thierry Meyssan analiza aquí el sistema político y electoral de Estados Unidos. Y estima que lo único que realmente está en juego en la elección presidencial es el poder de los WASP, que no se ha visto nunca cuestionado desde los tiempos de la Declaración de Independencia. Ted Cruz y Hillary Clinton serían los garantes de ese poder, mientras que la candidatura de Donald Trump anuncia una perturbación en el sistema, una perturbación que podría producirse cuando los anglosajones sean minoría.

Texto: Las elecciones primarias estadounidenses ofrecen un espectáculo desolador en el que los principales no parecen conscientes de que las opiniones que ellos emiten apresuradamente y sus declaraciones demagógicas van a tener consecuencias, interna y externamente, si llegan a la presidencia.

A pesar de las apariencias, son limitados los poderes del presidente de Estados Unidos. Por ejemplo, fue evidente para todos que el presidente George W. Bush no era capaz de gobernar y que otros lo hacían en su lugar. De la misma manera, hoy en día es evidente que el presidente Barack Obama no logra hacerse obedecer en todos los sectores de su propia administración. Así hemos podido ver, en el terreno –en Ucrania y en Siria–, como los hombres del Pentágono libran una guerra feroz contra los de la CIA. En realidad, el principal poder de la Casa Blanca no es el mando de los ejércitos sino más bien la posibilidad de nombrar o de confirmar las nominaciones de 14 000 altos funcionarios –6 000 de ellos cuando el presidente entra en funciones. Más allá de las apariencias, el presidente de Estados Unidos es por consiguiente quien garantiza que la clase dirigente se mantenga en el poder y, por esa razón, no es el Pueblo sino la clase dirigente quien elige al presidente.

Es importante recordar que, según la Constitución estadounidense (artículo 2, seccion 1), contrariamente a lo que afirman los medios de comunicación ignorantes, el presidente de Estados Unidos no es electo según mediante el sufragio universal de segundo grado sino únicamente por los 538 representantes de los gobernadores. La Constitución estadounidense no obliga a los gobernadores a designar estos grandes electores según el deseo expresado por sus administrados, a través de las urnas, durante lo que no pasa de ser un escrutinio de consulta. Fue por eso que, en la elección del 2000, la Corte Suprema de Estados Unidos se negó a invalidar los electores designados por el gobernador de La Florida, a pesar de que existía la duda sobre la voluntad expresada por los ciudadanos de ese Estado.

No es menos importante recordar también que, contrariamente a lo que sucede en Europa, las «primarias» estadounidenses no las organizan los partidos políticos sino los Estados –bajo la responsabilidad de los gobernadores– y que cada Estado aplica su propio sistema. Las primarias están concebidas, finalmente, para que los grandes partidos presenten cada uno un candidato compatible con los intereses de los gobernadores. Se organizan, por tanto, según el modelo del «centralismo democrático» soviético, para eliminar a todo individuo que muestre un pensamiento original o que simplemente pudiera llegar a cuestionar el sistema y para favorecer a una personalidad «de consenso». Si los ciudadanos participantes no llegaran a designar un candidato, o principalmente si llegaran a designar un candidato incompatible con el sistema, la subsiguiente Convención del partido es quien toma la decisión final, de ser necesario, invirtiendo el voto de los ciudadanos.

Las primarias estadounidenses no son, por consiguiente, un «momento democrático» sino, por el contrario, un proceso que permite, por un lado, que los ciudadanos se expresen mientras que en realidad los conmina a renunciar a sus intereses y a sus propias ideas para apoyar una candidatura conforme con el sistema.

En 2002, Robert A. Dahle, profesor de Derecho Constitucional en la universidad de Yale, publicaba un estudio sobre la manera cómo se escribió la Constitución estadounidense, en 1787, para garantizar que Estados Unidos nunca llegara a ser una verdadera democracia [1]. Más recientemente, en 2014, dos profesores de Ciencias Politicas, Martin Gilens en Princeton y Benjamin I. Page en Northwestern, demostraron que el sistema ha evolucionado de manera tal que hoy en día todas las leyes se votan a pedido y bajo el control de una élite económica sin que nunca lleguen a tenerse en cuenta las opiniones de la población [2].

La presidencia de Barack Obama se vio marcada por la crisis financiera, y después por la crisis económica –en 2008– cuya principal consecuencia es el fin del contrato social. Hasta este momento, lo que unía a los estadounidenses era el «sueño americano», la idea de que cualquiera podía salir de la miseria y hacerse rico gracias al fruto de su trabajo. Podían admitir todo tipo de injusticias con tal de que existiera la esperanzar de «salir adelante». En este momento, exceptuando a los «súper-ricos» –que siguen haciéndose aún más ricos–, lo más que se puede esperar es no caer en el abismo.

El fin del «sueño americano» suscitó primeramente el surgimiento de movimientos de cólera, a la derecha con el Tea Party –en 2009– y a la izquierda con Occupy Wall Street –en 2011. La idea general era que el sistema de desigualdad ya no era aceptable, no porque porque la desigualdad se había acentuado enormemente sino porque se había convertido en algo permanente e invariable. Los partidarios del Tea Party afirmaban que para mejorar las cosas había que disminuir los impuestos y que cada cual tenía que arreglárselas por sí mismo, sin esperar contar con alguna forma de protección social. Los participantes en el movimiento Occupy Wall Street pensaban que, por el contrario, había que incrementar los impuestos de los súper-ricos y redistribuir lo que lograra recuperarse por esa vía. Pero aquella etapa quedó atrás en 2015, con la llegada de Donald Trump, un multimillonario que no cuestiona el sistema pero que dice haberse beneficiado con el «sueño americano» y ser capaz de reactivarlo. En todo caso, así interpretan los ciudadanos el eslogan de Trump «America great again!» (¡América grande de nuevo!). Sus partidarios no tienen intenciones de apretarse un poco más el cinturón para financiar el complejo militaro-industrial y reanimar el imperialismo, lo que esperan es que se les permita enriquecerse ellos mismos, como lo hicieron varias generaciones de estadounidenses antes que ellos.

Mientras que el Tea Party y Occupy Wall Street legitimaron respectivamente las candidaturas del republicano Ted Cruz y del demócrata Bernie Sanders, la candidatura de Donald Trump pone en peligro las posiciones adquiridas por los individuos que se protegieron bloqueando el sistema durante la crisis financiera de 2008. Trump no está en contra de los súper-ricos sino en contra de los altos funcionarios y de los profesionales de la política, en contra de todos los «pudientes acomodados», que obtienen grandes ingresos sin asumir nunca riesgos personales. Si hubiese que comparar a Trump con una personalidad europea, no sería con Jean-Marie Le Pen, ni con Jorg Haider, sino con Bernard Tapie y con Silvio Berlusconi.



¿Cómo van a reaccionar los gobernadores? ¿A quién designarán presidente?

Hasta este momento, la «aristocracia» estadounidense –según la expresión de Alexander Hamilton– se componía exclusivamente de WASP, o sea de los White Anglo-Saxons Protestants (Blancos anglosajones protestantes) [Al principio, la «P» significaba «puritanos», pero con el paso del tiempo el concepto se amplió a todos los «protestantes».]. Sin embargo, una primera excepción apareció, en 1961, con el católico irlandés John F. Kennedy, quien permitió resolver pacíficamente el problema de la segregación racial. La segunda apareció en 2008, con el negro kenyano Barack Obama, cuya elección permitió ofrecer una imagen de integración racial.

Pero Kennedy y Obama no utilizaron su poder como presidentes para renovar la clase dirigente. Tampoco pudieron hacer nada para contrarrestar el poder del complejo militaro-industrial, a pesar de que Kennedy había prometido un desarme generalizado y de que Obama había prometido el desarme nuclear. Cierto es que a los dos les habían impuesto como vicepresidente un representante del complejo militaro-industrial –Lyndon B. Johnson y Joe Biden, garantizando así una posibilidad de reemplazo, que fue utilizada en el caso de Kennedy.

Donald Trump, por su parte, encarna, con su lenguaje descaradamente franco, un populismo que se sitúa en los antípodas de lo «políticamente correcto» que tanto estiman los WASP. Parece evidente que la endeble relación entre el presidente de la National Governors Association (la Asociación Nacional de Gobernadores), el gobernador del Estado de Utah, Gary Herbert, y Donald Trump indica que será muy difícil llegar a un acuerdo entre este aspirante a la candidatura republicana y la casta dirigente.

Quedan otras dos opciones: Hillary Clinton y Ted Cruz.

Ted Cruz es un hispano «convertido» al protestantismo evangélico, lo cual hace de él un WASP en el plano intelectual. Su designación permitiría realizar una operación comparable a la de la elección de Obama, mostrando esta vez una voluntad de integrar a los «latinos», después de haberle acariciado el lomo a los «negros». Desgraciadamente, aunque su candidatura fue lanzada por une firma que trabaja simultáneamente para la CIA y el Pentágono, Ted Cruz es un personaje totalmente artificial a quien le costará mucho trabajo meterse en el traje de presidente.

Queda entonces la abogada feminista Hillary Clinton, cuya elección permitiría ofrecer una imagen de integración de la mujer. Pero su comportamiento irracional y sus crisis de furia histérica son muy inquietantes. Por otro lado, también es cierto que la grave investigación judicial que pende sobre su cabeza la convierte en un personaje fácil de chantajear, y por ende fácil de controlar.

Observarán ustedes que no menciono en este análisis los programas de los candidatos. Si no lo hago es porque en la filosofía política local ese factor no cuenta. Desde los tiempos del «Commonwealth» de Oliver Cromwell, el pensamiento político anglosajón considera la noción de interés general como una mentira tendiente a disimular intenciones dictatoriales. Así que los candidatos no tienen programa para su país sino «posiciones» sobre ciertos temas, las cuales les permiten obtener «respaldos». Los políticos electos no pretenden servir el Bien Común sino satisfacer la mayor cantidad posible de sus electores. En un mitin electoral, un candidato nunca presentará su «visión del mundo» sino que mencionará la lista de respaldos que ya tiene de su parte para invitar a otras «comunidades» a confiar en él para que las defienda. Es por esa razón que en Estados Unidos la traición política no es cambiar de partido sino actuar contra los supuestos intereses de su comunidad.

La originalidad de esta manera de ver las cosas reside en el hecho que los políticos no están obligados a mantener una coherencia en su discurso sino sólo a mantener coherencia entre los intereses que defienden. Por ejemplo, se puede afirmar que los fetos son seres humanos y condenar el aborto en nombre de la protección de la vida y, en la frase siguiente, pronunciarse a favor de la pena de muerte.

La realidad es que no habría mucha diferencia entre la política que podrían aplicar el evangelista Ted Cruz, la feminista Hillary Clinton o el marxista Bernie Sanders. Los tres se verían obligados a seguir los pasos de George W. Bush y Barack Obama. Ted Cruz recurre a la Biblia –en realidad invoca los valores judíos del Antiguo Testamento– y habla a un electorado religioso del regreso a los valores fundamentales de los «Padres Fundadores». Para él, desbloquear el sistema sería por tanto una cuestión de moral personal, ya que el dinero es supuestamente «un don de Dios a quienes le temen». Por su parte, Hillary Clinton hace una campaña dirigida principalmente a las mujeres y da por seguro que cuenta con el voto de quienes se enriquecieron bajo la presidencia de su esposo. Para ellos, el desbloqueo del sistema sería entonces un asunto de familia. Mientras tanto, Bernie Sanders denuncia que un 1% de la población estadounidense acapara las riquezas y lanza un llamado a redistribuir esa riqueza. Quienes lo apoyan sueñan con una revolución, con la cual se beneficiarían sin tener que hacerla.

Sólo la elección de Donald Trump implicaría un cambio en el sistema. Contrariamente a sus declaraciones, Trump es el único candidato racional, porque no es un político sino un hombre de negocios, un dealmaker. Trump no sabe nada sobre temas que tendría que abordar como presidente y no tiene, por tanto, ningún a priori. Se limitaría por consiguiente a tomar decisiones a medida que fuera estableciendo alianzas, con las ventajas y desventajas que ello implicaría.

Extrañamente, los Estados donde Bernie Sanders ha salido ganador son más o menos los mismos donde ha ganado Ted Cruz, mientras que los Estados donde ha vencido Donald Trump son casi todos los que apoyan a Hillary Clinton. Lo que sucede es que, inconscientemente, los ciudadanos ven su propio futuro a través de la moral que conduce a la redención, y posteriormente al enriquecimiento (Sanders y Cruz), o a través del trabajo y el éxito que dicho trabajo debería garantizar (Trump y Clinton).

En este momento, es imposible predecir quién será el próximo presidente y si ello tendrá o no alguna importancia. Sin embargo, por irremediables razones demográficas, el sistema se derrumbará por sí solo en los próximos años, ya que los anglosajones están convirtiéndose en minoría.


Notas:
       
[1] How Democratic is the American Constitution?, Robert A. Dahl, Yale University Press, 2002.

[2] «Testing Theories of American Politics: Elites, Interest Groups, and Average Citizens», Martin Gilens y Benjamin I. Page, Perspectives on Politics, Volume 12, Issue 03, septiembre de 2014, pp. 564-581.



Wiki Wiki


A pocos días de abrazarse como hermanos en nuestro país, Barack Obama le hunde una cuchillada por la espalda a Mauricio Macri: los "Panama Papers". Digamos de entrada que esto no es una jugarreta de alguna agencia menor de alguno de los tantos servicios de inteligencia del Imperio: esto viene del propio gobierno estadounidense vía USAID (véase el texto de abajo). Tranquilo, Mauricio, no era nada personal: se trataba de joderlo al archienemigo Putin, y un corruptito menor de algún país sudaca viene como anillo al dedo para la opereta. Pobres los chicos de La Nación, que participaron de la misma: no saben cómo sacar el tema de la primera plana. (Mucho Cristóbal López, eso sí). Igual ya Carlitos P. salió a amenazar jueces desde las páginas de opinión, no sea cosa de que algún salame de la corpo judicial se crea en la obligación de intervenir. 

El texto que sigue fue publicado hoy en el sitio web Moon of Alabama, y pone las cosas en perspectiva. No se trata sólo de joderlo a Vladimiro: es toda una corte de políticos, funcionarios, financistas y empresarios de Occidente los que a partir de ahora se convierten en alcahuetes del Imperio. Piénsenlo como una serie interminable de células terroristas dormidas; un día alguien los despierta, agarran un micrófono y comienza una nueva opereta en algún lugar del mundo. Incidentalmente, uno comienza a sospechar ya de estos súbitos Wiki Wiki, que de golpe y porrazo son tan funcionales a la política exterior de los EEUU. Qué quieren que les diga, chicos... 

Bueno, comenzó el fin del romance de los argentinos con Mauricio. Lo que no hiciste hasta ahora, Mauri, no lo hacés más. A partir de ahora todo viene barranca abajo, corazón. 

No te aburrís nunca en este Fin de la Historia, qué lo tiró. 


Título: Selective Leaks Of The #PanamaPapers Create Huge Blackmail Potential

Texto: A real leak of data from a law firm in Panama would be very interesting. Many rich people and/or politicians hide money in shell companies that such firms in Panama provide. But the current heavily promoted "leak" of such data to several NATO supporting news organization and a US government financed "Non Government Organization" is just a lame attempt to smear some people the U.S. empire dislikes. It also creates a huge blackmail opportunity by NOT publishing certain data in return for this or that desired favor.

Already some 16 month ago Ken Silverstein reported for Vice on a big shady shell company provider, Mossak Fonseca in Panama. (Pierre Omidyar's Intercept, for which Silverstein was then working, refused to publish the piece.) Yves Smith published several big stories about the Mossak Fonseca money laundering business. Silverstein also repeated the well known fact that Rami Makhlouf, a rich cousin of the Syrian president Assad, had some money hidden in Mossak Fonseca shell companies. He explains:

To conduct business, shell companies like Drex need a registered agent, sometimes an attorney, who files the required incorporation papers and whose office usually serves as the shell's address. This process creates a layer between the shell and its owner, especially if the dummy company is filed in a secrecy haven where ownership information is guarded behind an impenetrable wall of laws and regulations. In Makhlouf's case—and, I discovered, in the case of various other crooked businessmen and international gangsters—the organization that helped incorporate his shell company and shield it from international scrutiny was a law firm called Mossack Fonseca, which had served as Drex's registered agent from July 4, 2000, to late 2011.

A year ago someone provided tons of data from Mossak Fonseca to a German newpaper, the Sueddeutsche Zeitung. The Munich daily is politically on the center right and staunchly pro NATO. It cooperates with the Guardian, the BBC, Le Monde, the International Consortium of Investigative Journalists and some other news organization who are all known supporters of the establishment.

The Sueddeutsche claims that the "leaked" data is about some 214,000 shell companies and 14,000 Mossak Fonseca clients. There is surely a lot of hidden dirt in there. How many U.S. Senators are involved in such companies? Which European Union politicians? What are the big Wall Street banks and hedge funds hiding in Panama? Oh, sorry. The Sueddeutsche and its partners will not answer those questions. Here is how they "analyzed" the data:

The journalists compiled lists of important politicians, international criminals, and well-known professional athletes, among others. The digital processing made it possible to then search the leak for the names on these lists. The "party donations scandal" list contained 130 names, and the UN sanctions list more than 600. In just a few minutes, the powerful search algorithm compared the lists with the 11.5 million documents.

For each name found, a detailed research process was initiated that posed the following questions: what is this person’s role in the network of companies? Where does the money come from? Where is it going? Is this structure legal?

Essentially the Sueddeutsche compiled a list of known criminals and people and organizations the U.S. dislikes and cross checked them with the "leaked" database. Selected hits were then further evaluated. The outcome are stories like the annualattempt to smear the Russian president Putin, who is not even mentioned in the Mossak Fonseca data, accusations against various people of the soccer association FIFA, much disliked by the U.S., and a few mentions of other miscreants of minor relevancy.

There is no story about any U.S. person, none at all, nor about any important NATO politician. The highest political "casualty" so far is the irrelevant Prime Minister of Iceland Sigmundur David Gunnlaugsson who, together with his wife, owned one of the shell companies. There is no evidence that the ownership or the money held by that company were illegal.

So where is the beef?

As former UK ambassador Craig Murray writes, the beef (if there is any at all) is in what is hidden by the organizations that manage the "leak":

The filtering of this Mossack Fonseca information by the corporate media follows a direct western governmental agenda. There is no mention at all of use of Mossack Fonseca by massive western corporations or western billionaires – the main customers. And the Guardian is quick to reassure that “much of the leaked material will remain private.”

What do you expect? The leak is being managed by the grandly but laughably named “International Consortium of Investigative Journalists”, which is funded and organised entirely by the USA’s Center for Public Integrity. Their funders include:

Ford Foundation
Carnegie Endowment
Rockefeller Family Fund
W K Kellogg Foundation
Open Society Foundation (Soros)

The International Consortium of Investigative Journalists (ICIJ) is part of theOrganized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) which is financed by the U.S. government through USAID.

The "leak" is of data selected by U.S. friendly organization out of a database, likely obtained by U.S. secret services, which can be assumed to include much dirt about "western" persons and organizations.

To only publish very selected data from the "leaked" data has two purposes:

* It smears various "enemies of the empire" even if only by association like the presidents Putin and Assad.

* It lets other important people, those mentioned in the database but not yet published about, know that the U.S. or its "media partner" can, at any time, expose their dirty laundry to the public. It is thereby a perfect blackmailing instrument.

The engineered "leak" of the "Panama Papers" is a limited hangout designed to incriminate a few people and organization the U.S. dislikes. It is also a demonstration of the "torture tools" to the people who did business with Mossak Fonseca but have not (yet) been published about. They are now in the hands of those who control the database. They will have to do as demanded or else ...

Habla Stavrakakis


Transcribimos hoy la entrevista que la periodista de Página/12 Julia Goldenberg le realizara al politólogo griego Yannis Stavrakakis. Los temas son el concepto de posdemocracia, la participación popular en los procesos políticos, la deuda externa como instrumento de dominación, la experiencia social, política y económica reciente de América del Sur y la situación actual en Europa.


Título: “Desde la antigua Grecia, la deuda fue instrumento de dominación y siempre muy brutal”

Epígrafe: Para el científico griego, la deuda externa y el predominio de las fuerzas del mercado en la política transforman las instituciones y los lazos sociales y reemplaza la soberanía popular por la soberanía del mercado.

Entrevista:


–Usted retoma el concepto de “posdemocracia” como categoría de análisis vigente. De acuerdo a esta perspectiva, ¿cómo es posible reactivar los mecanismos democráticos?

–El término “posdemocracia” surge en la última década en sociología y en teoría política para comprender conceptualmente y marcar críticamente las patologías contemporáneas de la democracia liberal, sobre todo en relación a las condiciones que establece el capitalismo tardío. En este tipo de regímenes el aspecto formal de las instituciones democráticas permanece intacto: por ejemplo, las elecciones se desarrollan normalmente para las transiciones de un gobierno a otro. Aún así, la magnitud del debate electoral se transforma en un espectáculo controlado, manejado por expertos y regulado por los medios de comunicación dominantes, donde se tratan temas seleccionados por ellos y donde la ciudadanía queda reducida a un papel pasivo. Entonces, cuando se intenta realizar un verdadero cambio (como en Grecia en 2015) los gobiernos se dan cuenta de que el alcance de sus movimientos está muy restringido por las –supuestamente independientes– instituciones supranacionales (el Banco Central Europeo, el FMI, etc.). En este sentido, la política en tiempos posdemocráticos se forma cada vez más por la interacción entre los gobiernos electos y por las instituciones de élite, así como por los organismos que representan mayoritariamente intereses comerciales. Este predominio de las fuerzas del mercado en la política no es considerado escandaloso, como lo fue en el pasado, algo que debía ser camuflado de alguna forma ahora de ninguna manera se esconde. Esto es abiertamente abrazado y, de hecho, las instituciones públicas quedan subordinadas a esta dinámica. La nueva gestión pública, en este sentido, ha buscado reformar las instituciones –hospitales, universidades, etc.– de acuerdo a los lineamientos del sector privado. Entonces, posdemocracia significa “democracia sin demos”, como indicó Jacques Rancière, donde el pueblo desaparece de la escena política y su papel en la toma de decisiones es reemplazada por una aristocracia tecnocrática, y donde la soberanía popular es reemplazada por la soberanía de mercado. En otras palabras, el “pueblo” es registrado en la esfera política como la “población”, como un conjunto numérico de individualidades a ser administrado y disciplinado biopolíticamente. Cuando las resistencias emergen, cuando las nuevas subjetividades democráticas y populares se formulan, sus demandas son denunciadas y desacreditadas bajo la etiqueta del peligroso e irresponsable “populismo”. Si la defensa de las instituciones democráticas y los intereses populares hoy lleva el nombre de populismo, entonces quizás el populismo necesita ser tomado y canalizado en direcciones progresistas.


–¿Se puede trazar una delimitación geopolítica de acuerdo a estos conceptos?

–Obviamente el término “posdemocracia” fue formulado por Colin Crouch y otros sobre la base de la experiencia europea. No hay duda, sin embargo, que captura una dinámica global, visible en una variedad de países y regiones. Es por esto que se verifica tal amplitud del uso de “posdemocracia” y “pospolítica”. Siendo suficientemente flexibles desde su inicio, los términos se reúnen cada vez más para describir los fenómenos políticos en diversas regiones del mundo, por fuera del contexto del oeste europeo donde esta terminología surgió originalmente. Al mismo tiempo, la crisis global que comenzó en 2008 y fue, especialmente localizada en Europa, ha puesto de relieve, a través de la implementación de ciertas medidas de austeridad draconianas en el sur de Europa, una profundización adicional de la orientación posdemocrática. Hoy Europa parece estar frente a un nuevo desafío: ¿Cómo se puede evaluar el establecimiento y consolidación –a través de la crueldad– de una sociedad de deuda neoliberal? ¿Esto es el signo de una profundización de la posdemocracia, o bien significa un pasaje más allá de la posdemocracia? Si así fuera, ¿en qué se convirtió exactamente? Aunque no existan respuestas conclusivas, están instalándose y quizás sea tiempo de comenzar a plantear algunas preguntas. Para comprender completamente nuestra situación hay que tener en cuenta que el neoliberalismo alemán no se debe confundir con el laissez-faire, con el resultado de un orden natural espontáneo (la mano invisible del mercado), sino, como Foucault ha destacado, con una vigilancia permanente, actividad e intervención. Esta intervención es de una naturaleza particular, muy diferente de, por ejemplo, el Estado de Bienestar: su objetivo –a menudo con inmensa brutalidad– es condicionar el marco para una posible economía de mercado que interviene en la población y reforma el propio lazo social. Como algunos comentaristas lo han señalado, este es el estatismo sin Estado, estatismo a favor de la mercantilización, acompañado por la liquidación de toda la regulación del mercado y las relaciones laborales, etc. De nuevo, este movimiento no es particular de Europa. Por ejemplo, América Latina se está acercando ahora a este modelo. Chile es el ejemplo que ha vivido una brutal imposición de un sistema similar desde 1970. Estas son dinámicas globales y sólo pueden abordarse a nivel global.


–¿Esto significa que el Estado se reduce a la administración de la deuda?

–Desde la antigua Grecia, la deuda fue un instrumento de dominación y explotación, siempre uno muy brutal. No debemos olvidar que el establecimiento de la democracia de Atenas está relacionada con la cancelación de la servidumbre por deudas, con Solón de Seisachteia. También sabemos que la deuda funciona para establecer y reproducir relaciones de dependencia colonial. En muchas coyunturas históricas las relaciones de deuda estructuran el lazo social, sobredeterminando los modos particulares de dominación económica y política. Cuando esto sucede –y sucede porque la deuda funciona simultáneamente como una fuerza económica, política y moral– es porque produce y condiciona tipos particulares de subjetividades individuales y colectivas, manipulando la dinámica psicosocial de la culpa, la vergüenza y el sadismo, y allí es cuando hablamos de “sociedades de deuda”. En décadas recientes, por ejemplo, el péndulo entre los dos espíritus de capitalismo típicos de la modernidad –el primer espíritu weberiano del ascetismo asociado a una “sociedad de la prohibición” y el segundo espíritu de consumo asociado a una “sociedad de disfrute ordenado”– ha tomado una forma marcada por una dialéctica entre el estímulo del crédito y la estigmatización de la deuda. En el caso de Grecia contemporánea –que no es un caso aislado– vimos cómo las fuerzas institucionales promueven a su vez todas estas opciones. Al principio, antes de la crisis, la acumulación de deuda estaba permitida e incluso se propagó en el marco del “espíritu consumista” del capitalismo; luego, las mismas instituciones elevaron la deuda a niveles patológicos, para ser castigados con formas de servidumbre posmodernas. Estas lógicas fueron aplicadas tanto a nivel subjetivo como a nivel estatal. En cualquier caso, la acumulación de la deuda, así como el castigo del endeudamiento, constituyen momentos antitéticos del mismo mecanismo, y sólo queda la construcción subjetiva al servicio de la jerarquía social. Entonces, cuando el lazo entre los dos falla, incluso la cancelación de la deuda y el perdón de la deuda son llamados para sostener el orden social. Para volver a Grecia, muchos años después de la crisis, la troika también ha aceptado procesos de reestructuración de la deuda. Esta cancelación de la deuda (parcial) ha fallado a la hora de hacer alguna diferencia real en la viabilidad a largo plazo de la deuda griega o en la situación actual del pueblo griego. Las promesas de una gestión más soportable de la deuda todavía se utilizan como un futuro señuelo. Esta es la razón por la cual la experiencia argentina sigue siendo tan importante: porque la reestructuración de deuda no era un soporte publicitario, o una concesión parcial ofrecida a cambio de una continuidad de las relaciones de dependencia. Al contrario, fue masiva y fue impuesta por un gobierno democrático-popular afirmando su independencia.


–¿Por qué sostiene que es necesario estudiar las políticas desarrolladas en América del Sur?

–Justamente porque estas políticas fueron inicialmente introducidas en América del Sur, las primeras resistencias también fueron articuladas en esta región. Así, el fin de la dictadura de Pinochet en Chile, el colapso del pacto de Punto Fijo en Venezuela y el fracaso del neoliberalismo patrocinado por el FMI en Argentina confluyen en una serie de proyectos políticos que han redirigido el equilibrio del poder hacia la participación popular en el proceso de toma de decisiones, facilitando la incorporación socioeconómica de los sectores empobrecidos y regulando los efectos de la globalización neoliberal.


–Algunos comentaristas han calificado esta tendencia como “progresista”, de “izquierda” o “populismo inclusivo”, con el objetivo de distinguir su perfil y sus implicancias políticas de la extrema derecha o del “populismo excluyente” propio de la experiencia europea.

–Mi opinión en el asunto es que la mayoría de los movimientos de extrema derecha, nunca fueron, estrictamente hablando, populistas, y no deberían ser descritos como tales: su principal punto de referencia es la “nación” –no en un sentido anticolonial, sino en un sentido étnico, incluso racista del término– y su principal adversario no es el uno por ciento de los ricos mundiales, sino el otro étnico: el refugiado, el inmigrante, etc. De todos modos, la distinción entre la derecha, el populismo excluyente (el modelo europeo) y la izquierda, el populismo inclusivo (el modelo Sudamericano), ha sido un primer paso, importante, en registrar el potencial democrático de las demandas populares y de los movimientos y partidos que las representan. Lo que también es interesante es que la crisis económica europea y los efectos de su gestión neoliberal han dislocado el tradicional sistema de partidos en países como Grecia, España y Portugal, haciendo posible la emergencia de otros partidos. Se plantean dos situaciones: La primera, donde los países europeos –especialmente los que integran la Zona Euro– están más limitados en sus opciones debido a la avanzada de la integración trasnacional, algo que limita severamente el poder de sus negociaciones y sus chances de desafiar mínimamente la hegemonía liberal paneuropea (por ejemplo, la transformación del rotundo NO del referéndum griego de julio 2015, en un nuevo acuerdo memorando con la troika). Creo que sólo una tendencia igualitaria que abarcase a una gran variedad de países europeos podría revertir esta situación. Dicho de otro modo, únicamente si España y otros países siguen a Grecia y a Portugal habrá algún tipo de esperanza. El segundo de- safío, es que estos proyectos deben reflexionar sobre las limitaciones de proyectos similares en América del sur, los cuales debieron enfrentar las recientes derrotas electorales como en el caso de Argentina y Venezuela. ¿Es posible aprender de sus logros y también de sus fracasos, más evidentes en el caso venezolano? ¿De su incapacidad para introducir un modelo económico sustentable? ¿De su fracaso a la hora de reemplazar liderazgos carismáticos por una creciente participación de las instituciones? ¿De sus dificultades cultivando un nuevo ethos democrático político y nuevos tipos de deseo y consumo capaces de disminuir nuestra dependencia de la globalización neoliberal?


–Entonces, ¿se podría pensar una salida regional también para América del Sur?

–Este es un enorme desafío para todas las fuerzas que se oponen al neoliberalismo posdemocrático. Por supuesto, no debemos olvidar que el problema –la falta de coordinación transnacional– siempre ha estado allí y es obviamente muy difícil de hacer frente. Del mismo modo, un “internacionalismo” basado en la ONU a menudo ha demostrado ser impotente y el problema de la deuda es un buen ejemplo de ello. De alguna manera, las fuerzas posdemocráticas institucionales pueden moverse con eficacia entre la orquestación de la acción transnacional y, al mismo tiempo, la manipulación de las sensibilidades nacionales, cuando resulte necesario. La vieja estrategia colonialista de “divide y reinarás” es siempre útil. En contraste, la larga historia de los movimientos de resistencia ha demostrado que es extremadamente difícil de articular el pensamiento y la acción simultánea a nivel nacional e internacional. Sin embargo, algunas medidas tales como la aprobación en la ONU del marco legal para los procesos de reestructuración de deuda soberana –impulsada por Argentina– tienen impacto en cualquier parte del mundo.


–¿Qué consecuencias trae la neutralización del antagonismo político propio de la posdemo- cracia?

–En efecto la orientación posdemocrática margina el antagonismo político, priorizando una perspectiva tecnocrática de las cuestiones en juego y pretendiendo una falta de alternativa. ¡Lo más importante no es seguir las prescripciones universales de las políticas neoliberales, sino que hay que disfrutar de ellas! Sin embargo, los efectos secundarios de este tipo de políticas –usualmente impuestas bajo el pretexto de reducir una deuda artificialmente inflada– incluyen desempleo masivo, un colapso de los salarios, las pensiones y las prestaciones sociales, una pérdida de derechos sociales y laborales, una espiral descendente de la movilidad social y una expulsión de los ciudadanos de la toma de decisiones. A continuación, surgen necesariamente la indignación y la protesta. La necesidad de cuestionar y criticar, junto con la necesidad de limitar la concentración del poder en manos de élites irresponsables. John Keane habló sobre lo que llama las “democracias monitoreadas”, que es un uso pragmático de los procedimientos democráticos, basados en una presión pública para combatir la concentración de un poder inexplicable. Aquí los mecanismos de representación de la sociedad civil se combinan con formas novedosas de monitoreo público del ejercicio del poder y del control de la corrupción. Sin embargo, esto no debe confundir nuestras prácticas democráticas y convertirlas en un marco meramente defensivo. Si la democracia está reducida a una variedad de monitoreos y mecanismos de control que lidian con un poder que es visto como ilegítimo, entonces la “soberanía popular”, la base de nuestra tradición democrática, será perdida para siempre en lugar de ser rejuvenecida. Mi miedo es que la implicancia última del argumento de la “democracia monitoreada” puede ser la legitimación indirecta de una teoría elitista, incluso del retorno al liberalismo oligárquico. En esto debemos ser claros, la democracia supone un autogobierno en el nivel más básico: se trata de un reclamo por la igualdad de derechos y la participación en la toma de decisiones que implica a la totalidad de los ciudadanos. Sin embargo, no podemos esperar a que los ciudadanos estén siempre alerta, dispuestos a dedicar su tiempo y energía en debatir y decidir sobre todas las cosas. Es por eso que los griegos antiguos establecieron un conjunto de premios para la participación y un conjunto de castigos para quienes no participaban en la vida democrática pública. Sabemos, además, por Maquiavello que una dificultad aquí tiene que ver con el deseo: en oposición al deseo de los ricos y poderosos, que es un deseo de “más y más”, el deseo del pueblo, de los marginados y oprimidos es un deseo definido negativamente. El pueblo primero desea “no ser dominado”, ciertamente desean no serlo de una manera brutal, antidemocrática y poco digna. Es por esto que las luchas populares enfrentan dificultades en el establecimiento de sus metas y, paradójicamente, tienden a aceptar los objetivos de sus adversarios. Es decir, cuando un pueblo previamente empobrecido y excluido recupera, por ejemplo, un estatus de clase media, puede suceder que llegue a negar su situación pasada y empiece a comportarse de una manera jerárquica, elitista y excluyente.


–En otra entrevista usted señaló que los regímenes políticos europeos son débiles porque el mercado ocupa un lugar central, pero como ninguna persona puede enamorarse del mercado esto se debilita fácilmente. Sin embargo, los vaivenes de la economía muestran que el mercado también enamora.


–Si nos concentramos en las regiones que mencionamos, Europa (con su crisis económica centrada especialmente en el sur) y América del sur, podemos decir que viven una trayectoria similar pero con una disposición distinta de las etapas históricas. Europa, por ejemplo, se enfrenta a una crisis parecida a la que llevó al default en Argentina. Con el dominio del ordoliberalismo alemán basado en el chantaje y la extorsión, en un “consentimiento” forzado, donde la deuda funciona como el instrumento principal de disciplina subjetiva y colectiva. Mientras que en Argentina, luego de haber pasado por el colapso de un sistema construido en torno a la deuda y la coerción, y luego habiendo reconstruido su economía y la democracia, actualmente parecen haberse olvidado las dificultades del pasado y se volvieron a abrazar las promesas de un futuro dominado por un consumo neoliberal imaginario. Es decir que muchos sectores en Argentina han optado por un retorno a la “normalidad”, un regreso al capitalismo tardío. No hay nada de extremadamente inusual en todo esto. Como sabemos gracias Jacques Lacan, la gente desea lo que le falta. El objeto que cumple esta función no es eterno ni fijo, está histórica y culturalmente determinado. Lo más importante, también puede cambiar entre el ámbito público y el privado. En su libro Circunstancias cambiantes, Albert Hirschman ha demostrado cómo nuestra vida puede seguir un ritmo circular, pasando por períodos de una intensa participación pública inspirada en ideales altruistas, o por una despolitización extrema en los períodos en los cuales el interés individual y la realización personal tienen prioridad.


domingo, 3 de abril de 2016

Habla Glazyev


La ceguera del Imperio y la falta de pensamiento propio por parte de la dirigencia europea en lo que respecta a cuestiones estratégicas alcanzan ya niveles de escándalo. Al respecto, acá va una interesante nota de Sergey Glazyev (foto) para Russia Insider aparecida ayer, en donde analiza la posición de Rusia frente a las sanciones impulsadas por los EEUU, así como también la pasividad del resto de Occidente. Glazyev, economista de profesión, es asesor del presidente ruso Vladimir Putin. A ver si les gusta:


Título: Russia's gameplan against the Empire of Chaos

Subtítulo: Is there any reason to expect the lifting of American sanctions?

Texto: The sanctions are an element of the hybrid war that the US is waging against us. They are doing this not because they do not like Russia's 'annexation' of the Crimea, but because of the objective and subjective interests of the American establishment.

The US is losing its hegemony: it is already producing fewer products and exporting fewer technologies than China. China is also catching up with America in the number of scientists and engineers, and many innovative Chinese technologies are capturing world markets. China's development rate is five times that of the US. The international system of economic entities recently set up in China exemplify the new world economic order.

The economic entities that dominate in the US, serving a financial oligarchy, have destabilized the American monetary and financial system, which defaults about twice a year. The causes of the global financial crisis of 2008 have not disappeared and the American debt bubble — financial pyramids composed of derivatives and the national debt —are still growing.

According to systems theory, this process cannot continue indefinitely. The American oligarchy is desperate to get rid of its debt burden, which is why it is conducting a hybrid war, not only against Russia, but against Europe and the Middle East.

As always happens in a changing world economic order, the country that is losing its leadership tries to unleash a world war for control over the periphery. Since Americans consider the former Soviet space to be their financial and economic periphery, they are trying to gain control over it.

The American political establishment has been brought up on the chimeras of nineteenth century geopoliticians. American students study basic English and German geopolitical ideas of that time in political science classes. The main question back then was how to ruin the Russian Empire, and they still look at the world through the eyes of the XIX century 'hawks', when Great Britain tried to save its hegemony by starting the First World War, then lost their colonial empire after the Second World War.

This is what American geopoliticians study in the State Department and the White House, continuing to look at the world through the prism of both the Cold War and British confrontations with Russia and Germany in the nineteenth century, and now the US is unleashing another world war.

The combination of the objective problems of the American financial oligarchy, and the strange mindset of American geopoliticians threatens a world conflict. This has nothing to do with the Crimea. Any reason will do.

We need to act in terms of the contradictions leading the US to an aggressive stance fraught with the risk of a hybrid war with the whole world. They have chosen Russia as their main objective, and the Ukraine, occupied by them, as their main means of destruction.

To survive under these conditions, maintain our sovereignty and develop our economy, we need to build a broad anti-military coalition, pursue our priority development strategy, recover our financial and economic sovereignty and pursue Eurasian integration. To prevent war, we need to realize the president's goal of a common development area from Lisbon to Vladivostok. It is very important to convince our European partners as well as our partners in the Far East and in the South that we need to cooperate, not by blackmailing or threatening them, but through mutually beneficial projects, joining our economic potential while respecting the sovereignty of each state.


Can we mend relations with the EU and how

To mend cooperation with the European Union, we need to restore its sovereignty. The sight of European politicians among the crowd of Nazis at Euromaidan showed how much European political culture has degraded. The EU leaders are not independent; they are US puppets.

American media dominates Europe's political space, embedding anti-Russian chimeras into people' consciousness, intimidating them with a so-called Russian threat. Their politicians are forced to go with the media line provided by Washington in order to win votes. This has lead to the catastrophe we are watching today in Brussels and other European cities, which are gripped with fear as governments fail to provide security.

Unfortunately, the sovereignty of Europe cannot be restored just by booting up social consciousness. The problems did not appear out of the blue; they are the result of the European political class abandoning its national interest. Europe is facing a very difficult period of transition, during which it is not yet a partner, but Washington's shadow.


Europeans have lost their sense of direction. They live in a mosaic, a fragmentary world that has no shared relationships. But life will force them back to reality, and I believe that eventually European democratic traditions and humanism will prevail.

sábado, 2 de abril de 2016

Indicadores


Chicago comienza a asustar con sus estadísticas de muertos por homicidios, tenencia de armas y delitos vinculados con la comercialización de drogas. La crisis económica flota como un espectro por sobre las comunidades más pobladas y racialmente mezcladas de los EEUU. En algunos barrios hay más muertes violentas que las producidas en el apogeo de la invasión estadounidense a Irak. La nota que sigue es de Zero Hedge:


Título: Chicago Disintegrates - Gun Shootings Soar An Unprecedented 89%: "It's The Struggling Economy"

Texto: While the Obama administration has been vocal about its intentions to limit access to guns for Americans across the nation, in the process achieving the opposite and leading to record gun sales, FBI firearm background checks that just hit an all time high for the month of March...



... and record stock prices of US gun makers such as Smith and Wesson, perhaps it should focus on what has become the epicenter of ground zero for violence and gun homicides in the US: Obama's "home town" of Chicago.

According to a CNN report, gun violence in the windy city is on track to post its worst year in the 21st century, the result of an unprecedented surge in gun deaths in the first three months of the year.  By March 31, 141 people had been killed, according to the Chicago Police Department. On Thursday, eight were shot and two of them died in one hour alone, Chicago Police said.

The 141 deaths in the first three months of the year mark a 71.9% jump from the same period in 2015, when 82 people were killed. It's the worst start to a year since 1999, when 136 people died in the first three months the year, according to the Chicago Tribune.

At that pace - an average of three killings every two days - Chicago would have 564 homicides by the end of the year. That would eclipse the 468 killings recorded in 2015 and 416 in 2014.



Overall, shootings have also skyrocketed. According to data provided by Chicago police, the number of shootings in the first three months of the year jumped from 359 in 2015 to 677 in 2016 - an 88.5% increase.



The result are countless stores of personal tragedy. For example, eighty-year-old Betty Johnson has lived in Chicago's Roseland neighborhood since 1968. She raised two children and several grandchildren on the city's far south side, where she has lived her entire life.

After her granddaughter Sabrina was killed in a car accident in 2008, Johnson gained full custody of her great-grandson Andre Taylor.

She looked on proudly as he busied himself with swimming, football and karate. She knew the dangers someone his age faced if he spent too much time on the streets of Chicago.

On a Sunday night in March, her worst nightmare was realized. Andre, 16, was shot in the head and killed just a block from his home.

"It has gotten much worse out here," Johnson says, standing outside her home and looking out onto the streets she knows so well.

There was gang violence when Johnson was growing up, "but you never heard anything like what's going on today," she says.

And it's getting worse. Another example is 14 year old Tyjuan Poindexter.

Michael Gabb knows the pain Betty Johnson feels all too well. He helped raise his grandson Tyjuan Poindexter. The 14-year-old had never been in serious trouble, and Gabb was raising him in his home in the Kenwood neighborhood.

He believes Tyjuan was mistaken for a gang member when he was killed in a drive-by shooting just a few blocks from his home. Gabb told CNN six months ago he was hopeful police would find the people responsible. Mayor Rahm Emanuel even paid a visit to Gabb's home to offer his condolences.

Almost six months later, Gabb is still hopeful his grandson's killer will be found. But he thinks it may only happen if someone steps forward with information.

He hopes things can change so others don't suffer the same fate as his grandson. But how that change will occur and what's causing the violence is something difficult to narrow down to one definitive explanation.

Gabb, like many residents and advocates throughout the city, agree that there are several contributing factors; some old, some new.

What is perplexing is that even the ordinary people are getting it: "I think it's got something to do with economics," Gabb says of the continued shootings. As CNN adds, most residents say communities continue to suffer from an economy that is nowhere strong enough to keep at-risk youths from looking for financial support in the wrong places.

"There's not enough money to sustain certain families and people go into drugs," Gabb says.

However, and very sadly, it is none other than the president who insists that anyone suggesting the US economy is in dire shape is "peddling fiction." In other words, classic denial of what is happening in his own back yard.

It's hard for longtime community pastor Ira Acree to watch. He has been serving the Austin community on Chicago's West Side for 26 years.

"It's horrifying," he says. "It's horrifying to look at the numbers from this winter, because if it's that bad in the winter, we better brace for a long, hot summer."

And since it is indeed the economy's fault, it is about to get much worse. Acree, like Gabb, believes the struggling economy in many communities is a big part of the problem.

"All of the violence is rooted in the illegal drug economy," Acree says. "Many guys have allowed their economic desperation to cause them to resort to these measures. The economy is terrible, especially in African-American neighborhoods."

Acree says the violence is the worst he's seen since the 1990s, and he'd like to see a state of emergency declared for wide areas of the city by President Barack Obama, who called Chicago home for so many years.

The lament is one heard across most poor areas in the US: "I'm hoping that some money is invested in some job creation. We bailed out Wall Street, why not bail out Main Street? It would make a world of difference," Acree says.

"If you really want to stop this epidemic of violence, the best way to stop a bullet is with a job."

Which is odd, because according to the BLS, jobs across the US are growing at a brisk pace of over 200K per month.

What is rarely mentioned, however, is the true state of affairs even for those with jobs, according to which the net income of virtually every social group of Americans has devolved dramatically in recent years. As a recent Pew survey showed, by 2014, median income had fallen by 13 percent from 2004 levels, while expenditures had increased by nearly 14 percent. This change in the expenditure-to-income ratio in the years following the financial crisis is a clear indication of why and how households feel financially strained.



But that will be ignored as the myth of a recovery has to be perpetuated at all costs.

Meanwhile Chicago is disintegrating and as long as the culture of denial persists, there is no hope. The local residents know it too.

Jahmal Cole, 32, grew up in the city of North Chicago, about 45 miles from Chicago's South Side. But in 2007, he moved to the Chatham neighborhood on the South Side, one of the toughest, to help young kids most at risk of falling prey to gangs and drugs.

"I think that we've developed a mentality in Chicago -- we see ourselves part of the North Side, South Side," Cole says.

If they tried to learn from others, or immerse themselves in other opportunities, Cole believes lives could be changed. His nonprofit organization, My Block, My Hood, My City, is dedicated to providing young people with opportunities to see things they don't even know exist.

"They don't know what's available," he adds. "They don't know the museum is open Tuesday nights. Many of these kids have never even seen the lakefront in their entire life." Many will never see a lifestyle different from one where squad cars are part of the norm and the constant hovering of police helicopters is more known than a YMCA. It's a way of life he views as "traumatizing" to the children and part of a cycle he is trying to break.

He knows there isn't one easy fix: "I don't think there's a program a policy or a resolution that's going to solve violence in Chicago," Cole says. He believes many teens and residents suffer from what he calls "poverty of imagination." Cole hopes to bring new experiences to one child at a time and hopes that will make a difference.

But for Betty Johnson, as she stands outside her longtime home, thinking about all of the years she's lived in Chicago, there isn't as much hope as there is sadness anymore.

"I feel sorry for all of these young kids coming up today," she says. Johnson wishes she could do more to save her other grandkids from the streets of Chicago and from the same fate as her great-grandson Andre.

"If I wasn't so old, I'd take the other grandkids that are living with me and go so far up in the country, it would take three hours to get to me," she says. "It's just so bad that this is the way we have to live."

Meanwhile, anyone who dares to expose the naked, if heavily armed emperor, will continue to be accused by those tasked with fixing the economy for all, not just for the 1%, as perpetuating the peddling of fiction. Sadly, it may be the ultimate disintegration of this city that forces the administration, either the current one or the next one, to wake from its stupor.


Until then, thousands more will die.

viernes, 1 de abril de 2016

Eyecciones


Continúan los preparativos para la eyección del presidente turco, Recep Erdogan, y su reemplazo por alguien menos proclive a colaborar con los terroristas islámicos del ISIS. La nota que sigue es de Red Voltaire:


Título: Washington reactiva el escándalo Erdogan

Epígrafe: Hace año y medio, la administración Erdogan se veía sacudida por dos grandes escándalos. El actual presidente turco logró salir de aquella situación destituyendo a 350 policías y magistrados. Pero Estados Unidos y Rusia han decidido deshacerse de este personaje, ya convertido en dictador. En ese contexto, el mítico fiscal de Manhattan acaba de ordenar la detención del hombre de negocios que organizó una gigantesca malversación de fondos por cuenta del AKP.

Texto: El 17 de diciembre de 2013, aprovechando un viaje del entonces primer ministro Recep Tayyip Erdogan a Pakistán, la justicia turca arrestaba 91 sospechosos, 26 de los cuales fueron enviados a los tribunales. Según los magistrados, aquellos individuos habían creado una organización criminal para burlar el embargo estadounidense contra Irán y blanquear fondos malversados en detrimento de la República Islámica.

Entre los sospechosos había un hombre de negocios turco-irano-azerí [Reza Zarrab, ver foto de arriba], los hijos de los ministros turcos de Economía, de Medio Ambiente y del Interior, el ex negociador para la adhesión de Turquía a la Unión Europea, así como el director del principal banco público del país y un magnate de la actividad inmobiliaria.

Entre marzo de 2012 y junio de 2013, los sospechosos habían transferido, directamente o a través de los Emiratos Árabes Unidos, 13 000 millones de dólares en oro. A cambio, habían vendido hidrocarburos iraníes en el mercado internacional. Y de paso, habían malversado 2 800 millones de dólares en comisiones que al parecer habían compartido con altos funcionarios iraníes y con dirigentes del AKP.

El escándalo fue tomado muy en serio del lado iraní. El 30 de diciembre de 2013, fue detenido uno de los hombres de negocios más poderosos de Irán, Babak Zanjani. Sometido a juicio, el 6 de marzo de 2016, Zanjani fue condenado a muerte por robo, corrupción, fraude, contrabando y atentado contra la seguridad del Estado. Otros dos iraníes, Camelia Jamshidy y Hossein Najafzadeh, están prófugos.

Días después de aquel primer escándalo, el 26 de diciembre, estalló otro: el juez Muammer Akkas sacaba a la luz los encuentros secretos del entonces primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, y dos de sus hijos, Bilal y Burak, con el tesorero de al-Qaeda, Yaseen Al-Qadi, cuyo nombre aparece en la lista de personas buscadas por la ONU. Las fuerzas del orden debían haber arrestado a los acusados, pero la policía de Estambul se negó a ejecutar las órdenes de arresto y el magistrado fue destituido.

En respuesta a las investigaciones, Recep Tayyip Erdogan denunció una operación orquestada por su ex aliado, el islamista Fethullah Gulen, residente en Estados Unidos, y respaldada o posiblemente teledirigida por el embajador estadounidense y ex responsable de la inteligencia en el Departamento de Estado, Francis Ricciardone Jr. El señor Erdogan incluso acusó a Fethullah Gulen y la CIA de haber creado una estructura paralela dentro del Estado turco. También destituyó a 350 policías y magistrados que habían participado en la creación del AKP y que representaban la corriente favorable a Gulen en el seno de ese partido.

Los acontecimientos se sucedían muy rápidamente en aquel momento. Apareció un video donde podía verse a Alí Erdogan, sobrino y guardaespaldas del primer ministro, dando instrucciones a varios policías para que maltrataran a opositores que habían sido detenidos. Luego apareció una grabación de audio donde se oía al primer ministro Erdogan avisando a su hijo Bilal para que escondiera 30 millones de dólares que tenía en su domicilio porque la policía iba a registrar el lugar. El comisario de policía de Ankara, a cargo de los casos de corrupción, Hakan Yuksekdag, fue encontrado muerto y sus colegas afirmaron, muy rápidamente, que se trataba de un suicidio, etc.

Pero ahora vuelven los dolores de cabeza para el hoy presidente Erdogan. El 21 de marzo de 2016, el hombre de negocios turco-irano-azerí Reza Zarrab (en turco Riza Sarraf) fue detenido en Miami y encarcelado por orden del implacable fiscal de Manhattan, Preet Bharara, quien sirvió de modelo para la serie de televisión Billions.