El siguiente texto es la transcripción de una conferencia de Jorge Beinstein dictada en el Seminario “Nuestra América y Estados Unidos: desafíos del Siglo XXI”. El mismo fue realizado en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Central del Ecuador, Quito, entre el 30 y 31 de Enero de 2013.
Título: La ilusión del metacontrol imperial del caos
Subtítulo: La mutación del sistema de intervención militar de los Estados Unidos
Epígrafe: “La gente cree que las soluciones provienen de su capacidad de estudiar sensatamente la realidad discernible. En realidad, el mundo ya no funciona así. Ahora somos un imperio y, cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras tú estás estudiando esa realidad, actuaremos de nuevo, creando otras realidades que también puedes estudiar. Somos los actores de la historia, y a vosotros, todos vosotros, sólo os queda estudiar lo que hacemos”. Karl Rove, asesor de George W. Bush, verano de 2002 (1)
Texto:
Guerra y economía
Conceptos tales como “keynesianismo militar” o “economía de la guerra permanente” constituyen buenos disparadores para entender el largo ciclo de prosperidad imperial de los Estados Unidos: su despegue hace algo más de siete décadas, su auge y el reciente ingreso a su etapa de agotamiento abriendo un proceso militarista-decadente actualmente en curso.
En 1942 Michal Kelecki exponía el esquema básico de lo que posteriormente fue conocido como “keynesianismo militar”. Apoyándose en la experiencia de la economía militarizada de la Alemania nazi, el autor señalaba las resistencias de las burguesías de Europa y Estados Unidos a la aplicación de políticas estatales de pleno empleo basadas en incentivos directos al sector civil y su predisposición a favorecerlas cuando se orientaban hacia las actividades militares (2). Más adelante Kalecki ya en plena Guerra Fría describía las características decisivas de lo que calificaba como triángulo hegemónico del capitalismo norteamericano que combinaba la prosperidad interna con el militarismo descripto como convergencia entre gastos militares, manipulación mediática de la población y altos niveles de empleo (3).
Esta línea de reflexión, a la que adhirieron entre otros Harry Magdoff, Paul Baran y Paul Sweezy, planteaba tanto el éxito a corto-mediano plazo de la estrategia de “Manteca + Cañones” (“Guns and Butter Economy”) que fortalecía al mismo tiempo la cohesión social interna de los Estados Unidos y su presencia militar global, como sus límites e inevitable agotamiento a largo plazo.
Sweezy y Baran pronosticaban (acertadamente) hacia mediados de los años 1960 que uno de los límites decisivos de la reproducción del sistema provenía de la propia dinámica tecnológica del keynesianismo militar, pues la sofisticación técnica creciente del armamento tendía inevitablemente a aumentar la productividad del trabajo reduciendo sus efectos positivos sobre el empleo y finalmente la cada vez más costosa carrera armamentista tendría efectos nulos o incluso negativos sobre el nivel general de ocupación (4).
Es lo que se hizo evidente desde fines de los años 1990, cuando se inició una nueva etapa de gastos militares ascendentes que continúa en la actualidad, marcando el fin de la era del keynesianismo militar. Ahora, el desarrollo en los Estados Unidos de la industria de armas y sus áreas asociadas incrementa el gasto público causando déficit fiscal y endeudamiento, sin contribuir a aumentar en términos netos el nivel general de empleo. En realidad, su peso financiero y su radicalización tecnológica contribuyen de manera decisiva a mantener altos niveles de desocupación y un crecimiento económico nacional anémico o negativo transformándose así en un catalizador que acelera, profundiza la crisis del Imperio (5).
Por otra parte los primeros textos referidos a la llamada “economía de la guerra permanente” aparecieron en los Estados Unidos a comienzos de los años 1940. Se trataba de una visión simplificadora que, por lo general, subestimaba los ritmos y atajos concretos de la historia, pero que hoy resulta sumamente útil para comprender el desarrollo del militarismo en el muy largo plazo.
Hacia 1944 Walter Oakes definía una nueva fase del capitalismo donde los gastos militares ocupaban una posición central; no se trataba de un hecho coyuntural impuesto por la Segunda Guerra Mundial en curso, sino de una transformación cualitativa integral del sistema cuya reproducción ampliada universal durante más de un siglo, había terminado por generar masas de excedentes de capital que no encontraban en las potencias centrales espacios de aplicación en la economía civil productora de bienes y servicios de consumo y producción.
La experiencia de los años 1930, como lo demostraba Oakes, señalaba que ni las obras públicas del New Deal de Roosevelt en los Estados Unidos, ni la construcción de autopistas en Alemania nazi, habían conseguido una significativa recuperación de la economía y el empleo: solo la puesta en marcha de la economía de guerra, en Alemania primero y desde 1940 en los Estados Unidos, había logrado dichos objetivos (6). En el caso alemán la carrera armamentista terminó con una derrota catastrófica, en el caso norteamericano la victoria no llevó a la reducción del sistema militar-industrial sino a su expansión.
Al reducirse los efectos de la guerra, la economía de los Estados Unidos comenzó a enfriarse y el peligro de recesión asomó su rostro, pero el inicio de la guerra fría y luego la guerra de Corea (1950) alejaron al fantasma abriendo un nuevo ciclo de gastos militares. En octubre de 1949 el profesor de la Universidad de Harvard Summer Slichter, de gran prestigio en ese momento, señalaba ante una convención de banqueros: “[La Guerra Fría] incrementa la demanda de bienes, ayuda a mantener un alto nivel de empleo, acelera el progreso tecnológico, todo lo cual mejora el nivel de vida en nuestro país... en consecuencia nosotros deberíamos agradecer a los rusos por su contribución para que el capitalismo funcione mejor que nunca en los Estados Unidos” . Hacia 1954 aparecía la siguiente afirmación en la revista U.S. News & World Report: “¿Qué significa para el mundo de los negocios la Bomba H?: un largo período de grandes ventas que se incrementarán en los próximos años. Podríamos concluir con esta afirmación: la bomba H ha arrojado a la recesión por la ventana” (7).
Como lo señalaba a comienzos de los años 1950 T. N. Vance, uno los teóricos de la “economía de la guerra permanente”, los Estados Unidos habían ingresado en una sucesión de guerras que definían de manera irreversible las grandes orientaciones de la sociedad, después de la guerra de Corea solo cabía esperar nuevas guerras (8). En su texto fundacional de la teoría, Walter Oakes realizaba dos pronósticos decisivos: la inevitablidad de una tercera guerra mundial que ubicaba hacia 1960 y el empobrecimiento de los trabajadores norteamericanos desde fines de los años 1940, provocada por la dinámica de concentración de ingresos motorizada por el complejo militar-industrial (9).
Podemos en principio considerar desacertados a dichos pronósticos. No se produjo la tercera guerra mundial aunque se consolidó la Guerra Fría, que mantuvo la ola militarista durante más de cuatro décadas, atravesada por dos grandes guerras regionales (Corea y Vietnam) y una densa serie de pequeñas y medianas intervenciones imperiales directas e indirectas. Cuando se esfumó la Guerra Fría, luego de un breve intermedio en los años 1990 la guerra universal del Imperio prosiguió contra nuevos “enemigos” que justificaban su desarrollo (“guerras humanitarias”, “guerra global contra el terrorismo”, etcétera): la oferta de servicios militares, el “aparato militarista” y las áreas asociadas al mismo creaban, inventaban, su propia demanda.
Tampoco se precipitó el empobrecimiento de las clases bajas de los Estados Unidos; por el contrario, la redistribución keynesiana de ingresos se mantuvo hasta los años 1970, el nivel de vida de los trabajadores y las clases medias mejoró sustancialmente, funcionó la interacción positiva entre militarismo y prosperidad general. A eso contribuyeron varios factores, entre ellos la explotación de la periferia ampliada gracias a la emergencia de los Estados Unidos como superpotencia mundial apuntalada por su aparato militar, el restablecimiento de las potencias capitalistas afectadas por la guerra (Japón, Europa Occidental) que en la nueva era se encontraban estrechamente asociadas a los Estados Unidos y el enorme efecto multiplicador a nivel interno de los gastos militares sobre el consumo, el empleo y la innovación tecnológica. Algunos de estos factores, subestimados por Oakes, habían sido señalados a mediados de los años 1960 por Sweezy y Baran (10).
Sin embargo la llegada de Ronald Reagan a la Casa Blanca (1980) marcó una ruptura en la tendencia (aunque ya desde los años 1970 habían aparecido los primeros síntomas de la enfermedad), y se inició un proceso de concentración de ingresos que fue avanzando cada vez más rápido en las décadas posteriores.
Entre 1950 y 1980 el 1 % más rico de la población de los Estados Unidos absorbía cerca del 10 % del Ingreso Nacional (entre 1968 y 1978 se mantuvo por debajo de esa cifra) pero a partir de comienzos de los años 1980 esa participación fue ascendiendo, hacia 1990 llegaba al 15 % y cerca de 2009 se aproximaba al 25 %. Por su parte el 10 % más rico absorbía el 33 % del Ingreso Nacional en 1950, manteniéndose siempre por debajo del 35 % hasta fines de los años 1970, pero en 1990 ya llegaba al 40 % y en 2007 al 50 % (11).
El salario horario promedio fue ascendiendo en términos reales desde los años 1940 hasta comienzos de los años 1970 en que comenzó a descender y un cuarto de siglo más tarde había bajado en casi un 20 % (12). A partir de la crisis de 2007-2008 con el rápido aumento de la desocupación se aceleró la concentración de ingresos y la caída salarial: algunos autores utilizan el término “implosión salarial” (13). Una buena expresión del deterioro social es el aumento de los estadounidenses que reciben bonos de ayuda alimentaria (“food stamps”), dicha población indigente llegaba a casi 3 millones en 1969 (en plena prosperidad keynesiana), subieron a 21millones en 1980, a 25 millones en 1995 y a 47 millones en 2012 (14).
Mientras tanto los gastos militares no dejaron de crecer, impulsados por sucesivas olas belicistas incluidas en el primer gran ciclo de la guerra fría (1946-1991) y en el segundo ciclo de la “guerra contra el terrorismo” y las “guerras humanitarias” desde fines de los años 1990 hasta el presente (Guerra de Corea, Guerra de Vietnam, “Guerra de las Galaxias” de la era Reagan, Guerra de Kosovo, Guerras de Irak y Afganistán, etcétera).
Luego de la Segunda Guerra Mundial podemos establecer dos períodos bien diferenciados en la relación entre gastos públicos y crecimiento económico (y del empleo) en los Estados Unidos. El primero abarca desde mediados de los años 1940 hasta fines de los años 1960 donde los gastos públicos crecen y las tasas de crecimiento económico se mantienen en un nivel elevado, son los años dorados del keynesianismo militar. El mismo es seguido por un período donde los gastos públicos siguen subiendo tendencialmente pero las tasas de crecimiento económico oscilan en torno de una línea descendente, marcando la decadencia y fin del keynesianismo: el efecto multiplicador positivo del gasto público declina inexorablemente hasta llegar al dilema sin solución, evidente en estos últimos años de crecimientos económicos anémicos donde una reducción del gasto estatal tendría fuertes efectos recesivos mientras que su incremento posible (cada vez menos posible) no mejora de manera significativa la situación.
Así como el “éxito” histórico del capitalismo liberal en el siglo XIX produjo las condiciones de su crisis, su superador keynesiano también generó los factores de su posterior decadencia. La marcha exitosa del capitalismo liberal concluyó con una gigantesca crisis de sobreproducción y sobreacumulación de capitales que desató rivalidades interimperialistas, militarismo y estalló bajo la forma de Primera Guerra Mundial (1914- 1918). La “solución” consistió en la expansión del Estado, en especial su estructura militar, Alemania y Japón fueron los pioneros.
La transición turbulenta entre el viejo y el nuevo sistema duró cerca de tres décadas (1914-1945) y de ella emergieron los Estados Unidos como única superpotencia capitalista integrando estratégicamente a su esfera de dominación a las otras grandes economías del sistema. El keynesianismo militar norteamericano apareció entonces en el centro dominante de los Estados Unidos: el centro del mundo capitalista. Vance señalaba que “con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos y el capitalismo mundial entraron en la nueva era de la Economía de la Guerra Permanente” (15). Fue así si lo entendemos como victoria definitiva del nuevo sistema precedida por una compleja etapa preparatoria iniciada en la segunda década del siglo XX.
Su génesis está marcada por el nazismo, primer ensayo exitoso-catastrófico de “keynesianismo militar”: su trama ideológica, que lleva hasta el límite más extremo el delirio de la supremacía occidental, sigue aportando ideas a las formas imperialistas más radicales de Occidente, como los halcones de George W. Bush o los sionistas neonazis del siglo XXI. Por otra parte, estudios rigurosos del fenómeno nazi descubren no solo sus raíces europeas (fascismo italiano, nacionalismo francés, etcétera) sino también norteamericanas (16). Aunque luego de la guerra el triunfo de la economía militarizada en los Estados Unidos asumió un rostro “civil” y “democrático”, ocultando sus fundamentos bélicos.
La decadencia del keynesianismo militar encuentra una primera explicación en su hipertrofia e integración con un espacio parasitario imperial más amplio donde la trama financiera ocupa un lugar decisivo. En una primera etapa el aparato industrial-militar y su entorno se expandieron convirtiendo al gasto estatal en empleos directos e indirectos, en transferencias tecnológicas dinamizadoras del sector privado, en garantía blindada de los negocios imperialistas externos, etcétera. Pero con el correr del tiempo, con el ascenso de la prosperidad imperial, incentivó y fue incentivado por una multiplicidad de formas sociales que parasitaban sobre el resto del mundo al mismo tiempo que tomaban cada vez mayor peso interno.
Además el continuo crecimiento económico terminó provocando saturaciones de mercados locales, acumulaciones crecientes de capital, concentración empresaria y de ingresos. El capitalismo norteamericano y global se encaminaba hacia fines de los años 1960 hacia una gran crisis de sobreproducción que provocó las primeras perturbaciones importantes bajo la forma de crisis monetarias (crisis de la libra esterlina, fin del patrón dólar-oro en 1971), luego energéticas (shocks petroleros de 1973-74 y 1979) atravesadas por desajustes inflacionarios y recesivos (“estanflación”).
En las décadas siguientes la crisis no fue superada sino amortiguada, postergada través de la superexplotación y el saqueo de la periferia, la financierización, los gastos militares, etcétera. Todo ello no reinstaló el dinamismo de la postguerra pero impidió el derrumbe, suavizó la enfermedad agravándola a largo plazo. La tasa de crecimiento real de la economía norteamericana fue recorriendo de manera irregular una línea descendente y en consecuencia sus gastos improductivos crecientes fueron cada vez menos respaldados por la recaudación tributaria. Y al déficit fiscal se le sumó el déficit del comercio exterior perpetuado por la pérdida de competitividad global de la industria.
El Imperio se fue convirtiendo en un mega parásito mundial, acumuló deudas públicas y privadas ingresando en un círculo vicioso ya visto en otros imperios decadentes; el parasitismo degrada al parásito, lo hace más y más dependiente del resto del mundo, lo que exacerba su intervencionismo global, su agresividad militar.
El mundo es demasiado grande desde el punto de vista de sus recursos concretos (financieros, militares, etcétera) pero el logro del objetivo históricamente imposible de dominación global es su única posibilidad de salvación como Imperio. Los gastos militares y el parasitismo en general aumentan, los déficits crecen, la economía se estanca, la estructura social interna se deteriora... lo que Paul Kennedy definía como “excesiva extensión imperial” (17) es un hecho objetivo determinado por las necesidades imperiales que opera como una trampa histórica de la que el Imperio no puede salir.
Gastos militares
Los gastos militares de los Estados Unidos aparecen subestimados en las estadísticas oficiales. En 2012 los gastos del Departamento de Defensa llegaron a unos 700 mil millones de dólares, si a los mismos se les adicionan los gastos militares que aparecen integrados (diluidos) en otras áreas del Presupuesto (Departamento de Estado, USAID, Departamento de Energía, CIA y otras agencias de seguridad, pagos de intereses, etcétera) se llegaría a una cifra cercana a los 1,3 billones (millones de millones) de dólares18. Esa cifra equivale a casi el 9 % del producto Bruto Interno, al 50 % de los ingresos fiscales previstos, al 100 % del déficit fiscal. Esos gastos militares reales representaron casi el 60 % de los gastos militares globales aunque si les sumamos los de sus socios de la OTAN y de algunos países vasallos extra-OTAN como Arabia Saudita, Israel o Australia se llegaría como mínimo al 75 %19.
A partir del gran impulso inicial en la Segunda Guerra Mundial y el descenso en la inmediata post guerra los gastos militares reales norteamericanos oscilaron en torno de una tendencia ascendente atravesando cuatro grandes olas belicistas: la guerra de Corea a comienzos de los años 1950, la guerra de Vietnam desde los años 1960 hasta mediados de los años 1970, la “guerra de las galaxias” de la era Reagan en los años 1980 y las guerras “humanitarias” y “contra el terrorismo” de la post guerra fría.
El keynesianismo militar del Imperio ha quedado en el pasado, pero la idea de que guerra externa y prosperidad interna van de la mano sigue dominando el imaginario de vastos sectores sociales en los Estados Unidos, son restos ideológicos sin base real en el presente pero útiles para la legitimación de las aventuras bélicas.Néstor Kirchner, ex presidente de Argentina, reveló en una entrevista con el director Oliver Stone para su documental “South of the Border”, que el ex presidente de los Estados Unidos George W. Bush estaba convencido de que la guerra era la manera de hacer crecer la economía de los Estados Unidos. El encuentro entre ambos presidentes se produjo en una cumbre en Monterrey, México, en enero de 2004, y la versión del presidente argentino es la siguiente: “Yo dije que la solución a los problemas en este momento, le dije a Bush, es un Plan Marshall. Y él se enojó. Dijo que el Plan Marshall es una idea loca de los demócratas y que la mejor forma de revitalizar la economía es la guerra. Y que los Estados Unidos se han fortalecido con la guerra” (20).
Recientemente Peter Schiff, presidente de la consultora financiera “Euro Pacific Capital” escribió un texto delirante ampliamente difundido por las publicaciones especializadas cuyo título lo dice todo.” ¿Porque no otra Guerra mundial?” (21). Comenzaba su artículo señalando el consenso entre los economistas de que la Segunda Guerra Mundial permitió a los Estados Unidos superar la Gran Depresión y que si las guerras de Irak y Afganistán no consiguieron reactivar de manera durable a la economía norteamericana se debe a que “dichos conflictos son demasiado pequeños para ser económicamente importantes”.
Si enfocamos el análisis en la relación entre gastos militares, PBI y empleo constataríamos lo siguiente: los gastos militares pasaron de 2800 millones de dólares en 1940 a 91 mil millones en 1944 lo que impulsó al Producto Bruto Interno nominal de 101 mil millones de dólares en 1940 a 214 mil millones en 1944 (se duplicó en solo cuatro años), la tasa de desocupación apenas bajó del 9 % en 1939 al 8 % en 1940 pero en 1944 había caído al 0,7 %, el primer salto importante en los gastos militares se produjo entre 1940 y 1941 cuando pasaron de 2800 millones de dólares a 12700 millones equivalentes al 10 % del PBI (22) proporción bastante parecida a la de 2012 (u$s 1,3 billones, aproximadamente 9 % del PBI). Esto significa que el gasto militar de 1944 equivalía a unas siete veces el de 1941. Si trasladamos ese salto a cifras actuales eso significa que el gasto militar real de los Estados Unidos debería llegar en 2015 a unos 9 billones (millones de millones) de dólares equivalentes por ejemplo a siete veces el déficit fiscal de 2012.
La sucesión de saltos en el gasto público entre 2012 y 2015 acumularía una gigantesca masa de déficits que ni los ahorristas norteamericanos ni los del resto del mundo estarían en condiciones de cubrir comprando títulos de deuda de un imperio enloquecido. Schift recuerda en su texto que los ahorristas norteamericanos compraron durante la Segunda Guerra Mundial 186 mil millones de dólares en bonos de deuda pública equivalentes al 75 % de la totalidad de gastos del gobierno federal entre 1941 y 1945 concluyendo que esa “proeza” es hoy imposible. Simplemente, nos explica Schift llevando al extremo su razonamiento siniestro, no hay de donde obtener el dinero necesario para poner en marcha una estrategia militar-reactivadora similar a la de 1940-45.
En realidad esa imposibilidad es mucho más fuerte. La economía de los Estados Unidos de 1940 estaba dominada por componentes productivas, principalmente industriales, actualmente el consumismo, toda clase de servicios parasitarios (empezando por la maraña financiera), la decadencia generalizada de la cultura de producción, etcétera, nos indican que ni aun aplicando una inyección de gastos públicos equivalente a la de 1940-45 se podría lograr una reactivación de esa envergadura. El parásito es demasiado grande, su senilidad está muy avanzada, no hay ninguna medicina keynesiana que lo pueda curar o que por lo menos sea capaz de restablecer una parte significativa de su vigor juvenil.
Privatización, informalización y elitización. Lumpen-imperialismo
La guerra asiática, la más ambiciosa de la historia de los Estados Unidos, fracasó tanto desde el ángulo político-militar como del económico, la estrategia de dominación de la franja territorial que va desde los Balcanes hasta Pakistán pasando por Turquía, Siria, Irak, Iran y las ex repúblicas soviéticas de Asia central se encuentra hoy empantanada. Sin embargo, su desarrollo permitió transformar el dispositivo militar del Imperio convirtiendo su maquinaria de guerra tradicional en un sistema flexible a medio camino entre las estructuras formales regidas por la disciplina militar convencional y las informales agrupando una maraña confusa de núcleos operativos oficiales y bandas de mercenarios.
El proceso de integración de mercenarios a las operaciones militares tiene antecedentes en los tramos finales de la guerra fría, la organización de los “contras” en Nicaragua y de los “muyahidines” en Afganistán pueden ser consideradas como los primeros pasos en los años 1970 y 1980 de las nuevas estrategias de intervención. Decenas de miles de mercenarios fueron en esos casos entrenados, armados y financiados con resultados exitosos para el Imperio.
Según diversos estudios sobre el tema, los Estados Unidos y Arabia Saudita gastaron unos 40 mil millones de dólares en las operaciones afganas (donde comenzó su carrera internacional el por entonces joven ingeniero Osama Bin Laden) asestando un golpe decisivo a la URSS (23). Otro paso importante fueron las guerras étnicas en Yugoslavia durante los años 1990, donde los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, principalmente Alemania, desarrollaron una compleja tarea de desintegración de ese país cuyo éxito se apoyó en la utilización de mercenarios, el caso más notorio fue el de guerra de Kosovo donde se destacó el ELK (”Ejército de Liberación de Kosovo”) cuyos integrantes eran principalmente reclutados desde redes mafiosas (tráfico de drogas, etcétera) bajo el mando directo de la CIA extendiendo sus lazos hasta el ISI (servicio de inteligencia de Pakistán). Actualmente, el “estado” kosovar “independiente” aparece vinculado con la intervención de la OTAN en Siria, en Junio de 2012 el ministro de relaciones exteriores de Rusia exigía el cese de las operaciones de desestabilización de Siria realizadas desde Kosovo (24).
Estas nuevas prácticas de intervención fueron acompañadas por un denso proceso de reflexión de los estrategas imperiales disparado por la derrota en Vietnam. La “Guerra de Baja Intensidad” fue uno de sus resultados y las teorizaciones en torno de la llamada “Guerra de Cuarta Generación (4GW)” consolidaron la nueva doctrina en cuyo paper fundacional (1989) redactado por William Lind y tres miembros de las fuerzas armadas de los Estados Unidos y publicado en el “Marine Corps Gazete” (25) son borradas las fronteras entre las áreas civil y militar: toda la sociedad enemiga en especial su identidad cultural pasa a ser el objetivo de la guerra.
La nueva guerra es definida como descentralizada, poniendo el énfasis en la utilización de fuerzas militares “no estatales” (es decir paramilitares), empleando tácticas de desgaste propias de las guerrillas, etc. A ello se agrega el empleo intenso del sistema mediático tanto focalizado contra la sociedad enemiga como abarcando a la llamada “opinión pública global” (el pueblo enemigo es al mismo tiempo atacado psicológicamente y aislado del mundo) combinado con acciones de guerra de alto nivel tecnológico. En este último caso se trata de aprovechar la gigantesca brecha tecnológica existente entre el imperio y la periferia para golpearla sin peligro de respuesta, es lo que los especialistas denominan confrontación asimétrica “high-tech/no-tech”.
Las estadísticas oficiales referidas a los mercenarios son por lo general confusas y parciales, de todos modos algunos datos provenientes de fuentes gubernamentales, civiles o militares, pueden ilustrarnos acerca de la magnitud del fenómeno. En primer lugar el rol del Departamento de Defensa, principal contratista de mercenarios, su presupuesto destinado a esos gastos se incrementó en cerca de un 100 % entre el 2000 y el 2005 empleando modalidades propias de las grandes empresas transnacionales como la tercerización y la relocalización de actividades, lo que ha producido un gigantesco universo en expansión de negocios privados consagrados a la guerra... financiados por el Estado y generadores de intrincados entramados de corrupciones y corruptelas (26).
El llamado “Mando Central” militar de los Estados Unidos (US CENTCOM) dio a conocer recientemente algunos datos significativos: los mercenarios contratados reconocidos en el área de Medio Oriente-Asia Central llegarían a unos 137 mil trabajando directamente para el Pentágono, de ese total solo unos 40 mil serían ciudadanos norteamericanos. Aunque según datos del Departamento de Defensa sumando los datos de Afganistán e Irak estarían en el terreno unos 175 mil soldados regulares y 190 mil mercenarios: el 52 % del total (27).
A estas cifras debemos agregar en primer lugar a los mercenarios contratados por otras áreas del gobierno norteamericano, como el Departamento de Estado y luego los contratos en zonas del mundo como África donde el AFRICOM (mando militar norteamericano en ese continente) ha incrementado exponencialmente sus actividades durante el último lustro y luego debemos incorporar a los mercenarios actuando bajo el mando estratégico norteamericano pero contratados por países vasallos como las petromonarquías del Golfo Pérsico visible en los casos de Libia y Siria.
Deben ser también incluidos los mercenarios operando en otras regiones de Asia y en América Latina. Pero la cuenta no termina allí, ya que a ese universo es necesario agregar a las redes mafiosas y/o paramilitares agrupando en todos los continentes a un “personal disponible” que se autofinancia gracias a actividades ilegales (drogas, prostitución, etcétera) protegidas por diversas agencias de seguridad norteamericanas como la DEA o bien que integra “agencias de seguridad privada”, muy notorias por ejemplo en América Latina legalmente establecidas en los países periféricos y estrechamente vinculadas a agencias privadas norteamericanas y/a la DEA, la CIA u otras organismos de inteligencia del Imperio.
Y la lista sigue... recientemente apareció publicada en el “Washington Post” una investigación referida a la “América ultra secreta” (Top Secret America) de las agencias de seguridad que informa acerca de la existencia actual de 3202 agencias de seguridad (1271 públicas y 1931 privadas) empleando a unas 854 mil personas trabajando en temas de “antiterrorismo”, seguridad interior e inteligencia en general, instaladas en unos 10 mil domicilios en el territorio de los Estados Unidos (28).
Sumando las distintas cifras mencionadas y evaluando datos ocultos algunos expertos adelantan un total aproximado global (dentro y fuera del territorio de los Estados Unidos) próximo al millón de personas combatiendo en la periferia, haciendo espionaje, desarrollando manipulaciones mediáticas, activando “redes sociales”, etcétera. Comparemos por ejemplo ese dato con las aproximadamente 1 millón 400 mil personas que conforman el sistema militar público del Imperio.
Por su parte las tropas regulares han sufrido un rápido proceso de informalización, de ruptura respecto de las normas militares convencionales, conformando comandos de intervención inscriptos en una dinámica abiertamente criminal. Es el caso del llamado Comando Conjunto de Operaciones Especiales o “JSOC” (Joint Special Operations Command). Comando conjunto secreto en línea de mandos directa con el Presidente y el Secretario de Defensa con autoridad para elaborar su lista de asesinatos, tiene su propia división de inteligencia, su flota de drones y aviones de reconocimiento, sus satélites e incluso sus grupos de ciber-gerreros capaces de atacar redes de internet. Dispone de numerosas unidades operativas. Creado en 1980 quedó sepultado por su estrepitoso fracaso en Irán cuando trató de rescatar al personal de la embajada norteamericana en Teherán, fue resucitado recientemente. En 2001 disponía de unos 1800 miembros, actualmente llegarían a 25 mil, en los últimos tiempos ha realizado operaciones letales en Irak, Pakistán, Afganistán, Siria, Libia y muy probablemente en México y Colombia, etcétera. Se trata de un agrupamiento de “escuadrones de la muerte” de alcance global, autorizado para realizar toda clase de operaciones ilegales, desde asesinatos individuales o masivos, hasta sabotajes, intervenciones propias de la guerra psicológica, etcétera. En Septiembre de 2003 Donald Runsfeld había dictado una resolución colocando al JSOC en el centro la estrategia “antiterrorista” global y desde entonces su importancia ha ido en ascenso pasando hoy a ser, bajo la presidencia del premio nobel de la paz Barak Obama, una suerte de ejercito clandestino de claro perfil criminal bajo la órdenes directas del Presidente (29).
Las fuerzas de intervención de los Estados Unidos tienen ahora un sesgo claramente privado-clandestino, en plena “Guerra de Cuarta Generación” funcionan cada vez más al margen de los códigos militares y las convenciones internacionales. Un reciente artículo de Andrew Bacevich describe las etapas de esa mutación durante la década pasada que culminan actualmente en lo que el autor denomina “era Wickers” (actual subsecretario de inteligencia del Departamento de Defensa) focalizada en la eliminación física de “enemigos”, el uso dominante de mercenarios, de campañas mediáticas, redes sociales, todo ello destinado a desestructurar organizaciones y sociedades consideradas hostiles. A comienzos del año pasado la entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton pronunció una frase que no requiere mayores explicaciones: “Los Estados Unidos se reservan el derecho de atacar en cualquier lugar del mundo a todo aquello que sea considerado como una amenaza directa para su seguridad nacional” (30).
Si sumamos a esta orientación mercenaria-gangsteril del Imperio, otros aspectos como la financierización integral de su economía dominada por el cortoplacismo, su desintegración social interna con acumulación acelerada de marginales, con una población total que representa el 5 % de la mundial pero con una masa de presos equivalentes al 25 % del total de personas encarceladas en el planeta, etcétera, llegaríamos a la conclusión de que estamos en presencia de una suerte de lumpen imperialismo completamente dominado por intereses parasitarios embarcado en una lógica destructiva de su entorno que al mismo tiempo va degradando sus bases de sustentación interna (31).
La ilusión del metacontrol del caos
Podríamos establecer la convergencia entre la hipótesis de la “economía de guerra permanente” y la del “keynesianismo militar”, este último expresó la primera etapa del fenómeno (aproximadamente entre 1940 y 1970). Fueron los años de la prosperidad imperial cuyos últimos logros ya mezclados con claros síntomas de crisis se prologaron hasta el final de la guerra fría. A esa etapa floreciente le sigue una segunda post keynesiana caracterizada por la dominación financiera, la concentración de ingresos, el desinfle salarial, la marginalización social y la degradación cultural en general donde el aparato militar opera como un acelerador de la decadencia provocando déficits fiscales, y endeudamientos públicos.
La opción por la privatización de la guerra aparece como una respuesta “eficaz” a la declinación del espíritu de combate de la población (dificultades crecientes en el reclutamiento forzado de ciudadanos a partir de la derrota de Vietnam). Sin embargo el remplazo del ciudadano-soldado por el soldado-mercenario o la presencia decisiva de este último termina tarde o temprano por provocar serios daños en el funcionamiento de las estructuras militares: no es lo mismo administrar a ciudadanos normales que a una masa de delincuentes.
Cuando el lumpen, los bandidos predominan en un ejército, el mismo se convierte en un ejército de bandidos y un ejército de bandidos ya no es un ejército. El potencial disociador de los mercenarios es a largo plazo de casi imposible control y su falencias en el combate no pueden ser compensadas sino muy parcialmente por despliegues tecnológicos sumamente costosos y de resultado incierto.
La conformación de fuerzas clandestinas no-mercenarias de elite, respaldadas por un aparato tecnológico sofisticado capaz de descargar golpes puntuales demoledores contra el enemigo, como es el caso del JSOC, son buenos instrumentos terroristas pero no remplazan las funciones de un ejército de ocupación y a mediano plazo (muchas veces a corto plazo) terminan por fortalecer el espíritu de resistencia del enemigo. Podríamos sintetizar de manera caricatural a la nueva estrategia militar del Imperio a partir del predominio de diversas formas de “guerra informal” combinando mercenarios (muchos mercenarios) con escuadrones de la muerte (tipo JSOC), bombardeos masivos, drones, control mediático global, asesinatos tecnológicamente sofisticados de dirigentes periféricos. La guerra se elitiza, se transforma en un conjunto de operaciones mafiosas, se aleja físicamente de la población norteamericana y su cúpula dominante empieza a percibirla como un juego virtual dirigido por gangsters.
Por otra parte la adopción de estructuras mercenarias y clandestinas de intervención externa como forma dominante tiene efectos contraproducentes para el sistema institucional del imperio tanto desde el punto de vista del control administrativo de las operaciones como de las modificaciones (y de la degradación) en las relaciones internas de poder. El comportamiento gangsteril, la mentalidad mafiosa termina por apoderarse de los altos mandos civiles y militares y se traduce al comienzo en acciones externas, periféricas y más adelante (rápidamente) en ajustes de cuentas, en conductas habituales al interior del sistema de poder.
El horizonte objetivo (más allá de los discursos y convicciones oficiales) de la “nueva estrategia” no es el establecimiento de sólidos regímenes vasallos, ni la instalación de ocupaciones militares duraderas controlando territorios de manera directa sino más bien desestabilizar, quebrar estructuras sociales, identidades culturales, degradar o eliminar dirigentes, las experiencias de Irak y Afganistán (y México) y más recientemente las de Libia y Siria confirman esta hipótesis.
Se trata de la estrategia del caos periférico, de la transformación de naciones y regiones más amplias en áreas desintegradas, balcanizadas, con estados-fantasmas, clases sociales (altas, medias y bajas) profundamente degradadas sin capacidad de defensa, de resistencia ante los poderes políticos y económicos de Occidente que podrían así depredar impunemente sus recursos naturales, mercados y recursos humanos (residuales).
Este imperialismo tanático del siglo XXI, se corresponde con tendencias desintegradoras en las sociedades capitalistas dominantes, en primer lugar la de los Estados Unidos. Esas economías han perdido su potencial de crecimiento, hacia finales de 2012 luego de un lustro de crisis financiera oscilaban entre el crecimiento anémico (Estados Unidos), el estancamiento girando hacia la recesión (la Unión Europea) y la contracción productiva (Japón).
Los estados, las empresas y los consumidores están aplastados por las deudas, la suma de deudas públicas y privadas representan más del 500 % del Producto Bruto Interno en Japón e Inglaterra y más del 300 % en Alemania, Francia y los Estados Unidos donde el gobierno federal estuvo en 2011 al borde del default. Y por encima de deudas y sistemas productivos financierizados existe una masa financiera global equivalente a unas veinte veces el Producto Bruto Mundial, motor dinamizador, droga indispensable del sistema que ha dejado de crecer desde hace aproximadamente un lustro y cuyo desinfle tratan de impedir los gobiernos de las potencias centrales.
Se presenta entonces la ilusión de una suerte de metacontrol estratégico desde las grandes alturas, desde las cumbres de Occidente sobre las tierras bajas, periféricas, donde pululan miles de millones de seres humanos cuyas identidades culturales e instituciones son vistas como obstáculos a la depredación. Las elites de Occidente, el imperio colectivo hegemonizado por los Estados Unidos, están cada día más convencidas de que dicha depredación prolongará su vejez, alejará el fantasma de la muerte.
El caos periférico aparece a la vez como el resultado concreto de sus intervenciones militares y financieras (producto de la reproducción decadente de sus sociedades) y como la base de feroces depredaciones. El gigante imperial busca beneficiarse del caos pero termina por introducir el caos entre sus propias filas, la destrucción deseada de la periferia no es otra cosa que la autodestrucción del capitalismo como sistema global, su pérdida veloz de racionalidad. La fantasía acerca del metacontrol imperialista del caos periférico expresa una profunda crisis de percepción, la creencia de que los deseos del poderoso se convierten fácilmente en hechos reales, lo virtual y lo real se confunden conformando un enorme pantano psicológico.
En realidad la “estrategia” de metacontrol imperial del caos, sus formas operativas concretas la convierten en una maraña de tácticas que tienden a conformar una masa crecientemente incoherente, prisionera del corto plazo. Lo que pretende convertirse en la nueva doctrina militar, en un pensamiento estratégico innovador que responde a la realidad global actual facilitando la dominación imperialista del mundo no es otra cosa que una ilusión desesperada generada por la dinámica de la decadencia. Bajo la apariencia de ofensiva estratégica , irrumpen los manotazos históricamente defensivos de un sistema cuya cúpula imperial va perdiendo la capacidad de aprehensión de la totalidad real, la razón de estado se va convirtiendo en un delirio criminal extremadamente peligroso dado el gigantismo tecnológico de los Estado Unidos y sus socios europeos.
Notas:
(1), Ron Suskind, “Without a doubt: faith, certainty and the presidency of George W. Bush”, The New York Times, 17-10-04.
(2), Su exposición desarrollada en la Marshall Society (Cambridge) en la primavera de 1942 fue publicada el año siguiente. Michal Kalecki, “Political Aspects of Full Unemployment”, Political Quaterly, V 14, oct.-dec. 1943.
(3), Michal Kalecki, The Last Phase in the transformation of Capitalism, Monthly Review Press, Nueva York, 1972.
(4), Paul Sweezy & Paul Baran, Monopoly Capital, Monthly Review Press, Nueva York, 1966.
(5), Scoot B. MacDonald, “Globalization and the End of the Guns and Butter Economy”, KWR Special Report, 2007.
(6), Oakes, Walter J., “Towards a Permanent War Economy?”, Politics, February 1944.
(7), Ambas citas aparecen en el texto de John Bellamy Foster, Hannah Holleman y Robert W. McChesney, “The U.S. Imperial Triangle and Military Spending”, Monthly Review, October 2008.
(8), Vance, T. N. 1950, “After Korea What? An Economic Interpretation of U.S. Perspectives”, New International, November–December; Vance, T. N. 1951, “The Permanent Arms Economy”, New International.
(9), Oakes, Walter J, artículo citado.
(10), Paul Sweezy & Paul Baran, libro citado.
(11), Thomas Piketty & Emmanuel Saez, “Top Incomes and the Great Recession: Recent Evolutions and Policy Implications”, 13th Jacques Polak Annual Research Conference, Washington, DC?November 8–9, 2012.
(12), Fuente: U.S. Bureau of Labor Statistics.
(13), Lawrence Mishel and Heidi, “The Wage Implosion”, Economic Policy Institute, June 3, 2009.
(14), FRAC, Food Research and Action Center- SNAP/SNAP/Food Stamp Participation ().
(15), Vance T. N, “The Permanent War Economy”, New International, Vol 17, Nº 1, January-February 1951.
(16), Doménico Losurdo, “Las raices norteamericanas del nazismo”, Enfoques Alternativos, nº 27, Octubre de 2006, Buenos Aires.
(17), Paul Kennedy, “Auge y caída de las grandes potencias”, Plaza & James, Barcelona, 1989.
(18), Chris Hellman, “$ 1,2 Trillon: The Real U.S. National Security Budget No One Wants You to Know About”, Alert Net, March 1, 2011.
(19), Fuentes: SIPRI, Banco Mundial y cálculos propios.
(20), El video de la entrevista Kirchner-Stone publicado por Informed Comment/Juan Cole está localizado en: -angrily-said-war-would-grow-us-economy.html&ei=BYYCUYCnC4P88QSX3oGACA
(21), Peter D. Schiff, “Why Not Another World War ?”, Financial Sense, 19 Jul 2010.
(22), Vance T. N, 1950, artículo citado en (14).
(23), Dilip Hiro, “The Cost of an Afghan 'Victory'”, The Nation, 1999 February 15.
(24), “Una delegación de la oposición siria viajó a Kosovo, en abril de 2012, para la firma oficial de un acuerdo de intercambio de experiencias en materia de guerrilla antigubernamental”. Red Voltaire, “Protesta Rusia contra entrenamiento de provocadores sirios en Kosovo”, 6 de Junio de 2012.
(25), William S. Lind, Colonel Keith Nightengale (USA), Captain John F. Schmitt (USMC), Colonel Joseph W. Sutton (USA), and Lieutenant Colonel Gary I. Wilson (USMCR), “The Changing Face of War: Into the Fourth Generation”, Marine Corps Gazette, October 1989.
(26), David Isenberg, “Contractors and the US Military Empire”, Rise of the Right, Aug 14th, 2012.
(27), David Isenberg, “Contractors in War Zones: Not Exactly “Contracting”, TIME U. S., Oct. 09, 2012.
(28), Dana Priest and William M. Arkin, “Top Secret America. A hidden world, growing beyond control”, Washington Post, July 19, 2010.
(29), Dana Priest and William M. Arkin, “Top Secret America, A look at the military's Joint Special Operations Command”, The Washington Post, September 2, 2011.
(30), Andrew Bacevich, “Uncle Sam, Global Gangster”, TomDispatch.com, February 19, 2012.
(31), Narciso. Isa Conde, “Estados neoliberales y delincuentes”, Aporrea, 20/01/2008, http://www.aporrea.org/tiburon/a49620.html
martes, 19 de noviembre de 2013
¿Buenas noticias?
“Qué lindo que es dar buenas noticias”, diría Fernando. Sin embargo, los habitantes al sur del Río Grande nos quedamos ante lo que sigue con una especie de risita nerviosa. Es que uno ya no sabe si reír o llorar, francamente. Leemos en el sitio web Strategic Culture de esta semana:
Título: Kerry Makes It Official: ‘Era of Monroe Doctrine Is Over’
Texto: "At a time when the Middle East, Afghanistan and China monopolize U.S. foreign-policy, Latin America hasn’t received much attention. Until today, that is, when Secretary of State John Kerry declared the expiration of the nearly 200-year old lodestar of U.S. diplomacy in the Americas.
“The era of the Monroe Doctrine is over,” Mr. Kerry said in a speech at the Organization of American States in Washington, D.C.
That prompted some tepid applause, which Mr. Kerry encouraged: “That’s worth applauding. That’s not a bad thing.”
Although mainly a statement of the obvious, Mr. Kerry’s declaration was welcomed at home and abroad, prompting a social media eruption.
The Monroe Doctrine was meant to keep Europeans out of Latin America in the wake of regional independence movements from Spain. It was later amplified by President Theodore Roosevelt with an eye toward making the U.S. the dominant player in the whole region.
The doctrine underpinned the first century of U.S. involvement overseas. Until World War 1, U.S. foreign-policy interests were overwhelmingly found in Latin America—for good (such as the Panama Canal) and bad (such as the U.S.-supported Panamanian revolution that made the canal possible.)
From a Latin American perspective, the Monroe Doctrine was often seen as a license for the U.S. to intervene at will in countries’ internal affairs. As 19th century Mexican strongman Porfirio Diaz put it: “Poor Mexico, so far from God and so close to the United States.”
Mr. Kerry expanded upon his remarks, making clear that for the Obama administration, the old paradigm of a Washington-dominated hemisphere is passe.
“The relationship that we seek and that we have worked hard to foster is not about a United States declaration about how and when it will intervene in the affairs of other American states. It’s about all of our countries viewing one another as equals, sharing responsibilities, cooperating on security issues, and adhering not to doctrine, but to the decisions that we make as partners to advance the values and the interests that we share,” he said.
State Department spokeswoman Jennifer Psaki said at a news briefing that Mr. Kerry has made similar remarks in the past. Still, Monday’s comments received wide play in the Latin American press. Venezuela’s El Universal, for example, noted the “end of the U.S. interventionist policy” in the region. Some read too much into it, mistakenly celebrating the end of the “error” of the Monroe Doctrine (instead of the “era”).
Monday’s remarks were a contrast to Mr. Kerry’s comments in April before Congress, when he said that the U.S. must pay more attention to Latin America because it is in the U.S. “backyard,” awakening Latin American ire and fear of a return to a more muscular U.S. approach to the region.
Still and all, the Obama administration’s shift on Latin America it isn’t entirely new. By giving more leeway to big regional players such as Colombia and Brazil, and not getting too worked up about the anti-American antics of strongmen in Venezuela, Bolivia, and Ecuador, the administration has tried to put U.S.-Latin American relations on a new footing.
And there was a ready-made guide in the last four years of the George W. Bush administration, which started the shift away from a heavy-handed approach to the Americas and a move toward mulitlateral diplomacy."
Título: Kerry Makes It Official: ‘Era of Monroe Doctrine Is Over’
Texto: "At a time when the Middle East, Afghanistan and China monopolize U.S. foreign-policy, Latin America hasn’t received much attention. Until today, that is, when Secretary of State John Kerry declared the expiration of the nearly 200-year old lodestar of U.S. diplomacy in the Americas.
“The era of the Monroe Doctrine is over,” Mr. Kerry said in a speech at the Organization of American States in Washington, D.C.
That prompted some tepid applause, which Mr. Kerry encouraged: “That’s worth applauding. That’s not a bad thing.”
Although mainly a statement of the obvious, Mr. Kerry’s declaration was welcomed at home and abroad, prompting a social media eruption.
The Monroe Doctrine was meant to keep Europeans out of Latin America in the wake of regional independence movements from Spain. It was later amplified by President Theodore Roosevelt with an eye toward making the U.S. the dominant player in the whole region.
The doctrine underpinned the first century of U.S. involvement overseas. Until World War 1, U.S. foreign-policy interests were overwhelmingly found in Latin America—for good (such as the Panama Canal) and bad (such as the U.S.-supported Panamanian revolution that made the canal possible.)
From a Latin American perspective, the Monroe Doctrine was often seen as a license for the U.S. to intervene at will in countries’ internal affairs. As 19th century Mexican strongman Porfirio Diaz put it: “Poor Mexico, so far from God and so close to the United States.”
Mr. Kerry expanded upon his remarks, making clear that for the Obama administration, the old paradigm of a Washington-dominated hemisphere is passe.
“The relationship that we seek and that we have worked hard to foster is not about a United States declaration about how and when it will intervene in the affairs of other American states. It’s about all of our countries viewing one another as equals, sharing responsibilities, cooperating on security issues, and adhering not to doctrine, but to the decisions that we make as partners to advance the values and the interests that we share,” he said.
State Department spokeswoman Jennifer Psaki said at a news briefing that Mr. Kerry has made similar remarks in the past. Still, Monday’s comments received wide play in the Latin American press. Venezuela’s El Universal, for example, noted the “end of the U.S. interventionist policy” in the region. Some read too much into it, mistakenly celebrating the end of the “error” of the Monroe Doctrine (instead of the “era”).
Monday’s remarks were a contrast to Mr. Kerry’s comments in April before Congress, when he said that the U.S. must pay more attention to Latin America because it is in the U.S. “backyard,” awakening Latin American ire and fear of a return to a more muscular U.S. approach to the region.
Still and all, the Obama administration’s shift on Latin America it isn’t entirely new. By giving more leeway to big regional players such as Colombia and Brazil, and not getting too worked up about the anti-American antics of strongmen in Venezuela, Bolivia, and Ecuador, the administration has tried to put U.S.-Latin American relations on a new footing.
And there was a ready-made guide in the last four years of the George W. Bush administration, which started the shift away from a heavy-handed approach to the Americas and a move toward mulitlateral diplomacy."
jueves, 14 de noviembre de 2013
Libia, dos años ya
A dos años de la invasión de Libia por parte de la NATO, el país se desintegra. Literalmente. El nivel de confusión, ausencia de mando unificado y luchas entre grupos de interés es tal que los europeos no pueden siquiera organizar el saqueo ordenado del petróleo libio. Leemos esta instructiva nota del periodista árabe Nicola Nasser para el sitio web Global Research:
Título: Libya almost Imploding, Status Quo Unsustainable: Oil Industry Target of Violent Attacks
Texto: “More than two years on since the “revolution” of Feb. 2011, the security crisis is exacerbating by the day threatening Libya with an implosion charged with potential realistic risks to the geopolitical unity of the Arab north African country, turning this crisis into a national existential one. Obviously the status quo is unsustainable.
“Libya is imploding two years after the former Libyan leader Muammar Gaddafi” was captured and killed on October 20,” Patrick Cockburn wrote in British The Independent on last Oct. 10.
Libya’s oil industry has become the target of violent attacks and civil protests, closing export terminals in east and west or/and creating an oil black market. “Security guards” at the country’s main ports are on strike and selling oil independently in spite of a 67% in pay for employees of the state oil sector on last Oct. 31. Libyan oil minister, Abdulbari Ali al-Arousi, told the Financial Times on last April 29 that disruptions to production and export cost the country about $1bn over the previous five months only.
On this Nov. 11 Reuters reported that Protesters shut Libya ‘s gas export pipeline to Italy , its only customer, in the Mellitah complex, some 100 km west of Tripoli , after shutting down oil exports from there as well. A day earlier, Reuters reported that the separatist self-declared autonomous Cyrenaica government set up a regional firm called “Libya Oil and Gas Corp” to sell oil independently after seizing several ports in the east of the country, where Libya’s two most important oil ports, Sidra and Ras Lanuf, were blockaded by protestors.
Libya is Europe ’s single largest oil supplier. Cutting the Libyan oil and gas supplies to Europe on the eve of a winter that weather forecasts predict to be a very cold one would be an excellent pretext for inviting a European military intervention in the country, which seems the only option left for the transitional government of Prime Minister Ali Zeidan that ran out of options for its survival.
It is noteworthy here that while the U.N. Support Mission in Libya can obviously “support” nothing, France, Italy, the UK and the U.S., who spearheaded the NATO campaign to topple the former ruling regime, in a joint statement on this Nov. 8, expressed their concern “at the instability in Libya and the threat that (it) poses to the successful achievement of the democratic transition” and reiterated their “support to the elected political institutions,” i.e. to Zeidan’s government.
Ironically, Zeidan on this Nov. 10 warned his compatriots of a possible “intervention of foreign occupation forces” in order to protect civilians under Chapter VII of the U.N. Charter because “the international community cannot tolerate a state in the middle of the Mediterranean that is a source of violence, terrorism and murder,” which was the same pretext for the NATO military intervention that contributed mainly, if not created, the security crisis in the first place by destroying the military and police infrastructure of the central government and turned the country practically into a sponsor of regional terrorism in general and an exporter of arms and “Jihadists” to Syria in particular.
Zeidan’s warning of foreign “intervention” could also be interpreted as an implicit threat to ask for it to help rein in the security crisis lest it boils to an implosion of the country.
Forbes on last Aug. 30 reported that Libya’s “energy protection” was failing and quoted PM Zeidan as saying that his government would impose “order by force” when it came to protecting the oil and gas industry and expanded the Petroleum Facility Guards (PFG) to 18,000 members.
Months on, his efforts and threats failed to deter targeting pipelines, refineries and export terminals. His renewed threats since early last September to “bomb from the air and the sea” any oil tanker entering Libya’s territorial waters illegally and trying to pick up illicit Libyan oil have proved hollow and without teeth.
Libya is the second largest oil producer in Africa and the continent’s fourth largest natural gas supplier and already dominates the Southern Mediterranean ’s petroleum sector. According to the Libyan National Oil Corporation (NOC), more than 50 international oil companies were already present in the Libya on the eve of the “revolution.” The country’s potential is more promising;Austria’s OMV said on last Oct. 21 it had struck oil in Libya in its first new discovery since 2011.
On last Oct. 18, CNBC.com quoted Paolo Scaroni, the CEO of the Italian oil and gas firm ENI, which is Libya’s largest foreign partner, as saying: “Everyone is going to be wealthy” in Libya, citing statistics of what could be: “Five million people and 2 million barrels of oil (per day), which means that this country can be a paradise, and I am doubtful that Libyans will not catch this opportunity of becoming the new Abu Dhabi, or the new Qatar or the new Kuwait.”
Libyan Copy of Iraq ’s “Green Zone”
Yet Libyans seem determined to miss “this opportunity.” “Revolutionary” Libya, reminiscent of the U.S. – engineered “democratic” Iraq after some ten years of the U.S. invasion, is still unable to offer basic services to its citizens. Real unemployment is estimated at over 30%. Economy has stalled and frustration is growing. Gone are the welfare days of Gaddafi’s state when young families could get a house with benefits for free, people’s medication and treatment were paid by the state and free education made available to everyone. About one million supporters of the Gaddafi regime remain internally displaced; hundreds of thousands more fled for their lives abroad.
Remnants of the destroyed institutional infrastructure of law, order and security is hardly capable of protecting the symbolic central government in Tripoli , reminiscent of its Iraqi counterpart, which is still besieged in the so-called “Green Zone” in Baghdad . Late last October Libya ’s central bank was robbed of $55m in a broad daylight robbery. More than one hundred senior military and police commanders were assassinated.
“ Libya isn’t just at a crossroads. We are at a roundabout. We keep driving round in circles without knowing where to get off,” Libya’s Minister of Economy, Alikilani al-Jazi, said at a conference in London last September, quoted by The Australian on last Oct. 14.
On last Aug. 30, the Swiss-based group Petromatrix said: “We are currently witnessing the collapse of state in Libya , and the country is getting closer to local wars for oil revenues.” Four days later Patrick Cockburn reported in British The Independent that “Libyans are increasingly at the mercy of militias” and that the “Government authority is disintegrating in all parts of the country.”
Ironically, an estimated one-quarter of a million heavily armed militiamen, who are the main obstacle to creating and empowering a central government, are on government payroll.
Writing in The Tripoli Post on Oct. 31, Karen Dabrowska said that, “Local notables, tribal groups, Islamists and militias are all vying to keep the centre from extending its authority to their fiefdoms and this explains why disparate social groupings can only unite temporarily to prevent the centre from gaining power over them.”
It “goes without saying that the post – Moammar Gaddafi Libya is purely a failed state” governed by militia, Adfer Rashid Shah of the Jamia Millia Islamia, Central University in New Delhi, wrote on last Oct. 15.
Following the heavy infighting in the Libyan capital on this Nov. 7, Italian foreign minister Emma Bonino told newspaper La Republicca that the country was “absolutely out of control” and the situation is worsening, hinting that Italian oil and gas firm ENI was prepared to close its oil wells.
Zeidan’s abduction from his Tripoli ’s Corinthia Hotel on last Oct. 10, which the British Economist described as “the shortest coup,” highlighted the country’s deteriorating security crisis. It was interpreted as a “reprisal” for kidnapping five days earlier of Abu Anas al-Libi on suspicion of links with al-Qaeda by U.S. special forces, an act which exposed the inability of the central government to cooperate and coordinate with the American “ally” in his arrest on the one hand and on the other exposed its failure in protecting Libya’s sovereignty against a flagrant U.S. violation thereof.
Last July Zeidan threatened that his government may have to “use force” in Benghazi, the cradle of the “revolution” and the current focus of insecurity, tribalism, separatism, Islamist rebels, decentralization of government, assassination of regular army and security officers and attacks on foreign diplomatic missions who mostly closed their consulates in Libya’s second largest city, where the U.S. ambassador was killed in September last year.
Ahead of his visit to the eastern city on Monday, when he promised reinforcements and logistical support to the security forces there, Zeidan launched a show of force into the city the previous Friday with hundreds of armored troop carriers and army trucks mounted with guns.
But Zaeidan’s threat to “use force” will inevitably be counterproductive, not only because his government’s lack of “force” would compromise his credibility, but because, within the current balance of power between his government and the militias, it will make the security situation worse if it does not ignite a civil war.
Zeidan said his government would give the “revolutionaries” who have turned into rival and vying militias and warlords until next Dec. 31 to join the regular army and police or they will be cut from government payroll, that is if his coffers could afford to sustain their payroll if they accepted and if they did not accept his offer it will be another reason for more mutiny and rebellion.
More likely the government payroll may not be rolling because the government is facing a budget crisis and “from next or the following month, there could be a problem covering expenditure” according to Zeidan himself, as the security crisis has brought oil production to a standstill or out of its control because the “militia groups are behaving like terrorists, using control over oil as political leverage to extract concessions,” according to Dr. Elizabeth Stephens, head of political risk at insurers Jardine Lloyd Thompson, quoted by British The Telegraph on last Aug. 29.
An imminent constitutional crisis could create a power vacuum that in turn would worsen the security crisis. Published by RT on this Nov. 7, analyst Nile Bowie wrote: “In accordance with the transitional roadmap adopted by the transitional government in May 2011, the mandate of the current government in Tripoli is set to expire on February 8, 2014. Failure to implement a new constitution by then would either force Tripoli into extending its mandate – a move which is seen as highly unpopular – or a potential power vacuum scenario which could set off a chain of events that could lead to a civil war or dissolution.”
Pentagon’s Plans No Help
Short of western “boots on the ground” it is doubtful that Zeidan’s government will survive. The U.S. administration of President Barak Obama was repeatedly on record against any U.S. boots on the ground in the Middle East . With the exception of France , which might be ready for the appropriate price to repeat its recent limited and temporary military intervention in Mali , Europe seems against it too.
Zeidan, with less than three months remaining for him in office, seems relying on Pentagon’s plans to arm and train, through “AFRICOM,” a new Libyan army called “a general purpose force.”
But “the case of a separate and underreported U.S. effort to train a small Libyan counterterrorism unit inside Libya earlier this year is instructive,” Frederic Wehrey wrote recently in Foreign Affairs, adding: The absence of clear lines of authority — nearly inevitable given Libya’s fragmented security sector — meant that the force’s capabilities could just have easily ended up being used against political enemies as against terrorists. In August militias launched a pre-dawn raid on the training camp which was not well-guarded. There were no U.S. soldiers at the camp, but the militia took a great deal of U.S. military equipment from the site, some of it sensitive. The U.S. decided to abort the program and the U.S. forces supposedly went home.
The obvious alternative to Zeidan’s western supported government would be a stateless society governed by militia warlords, while the survival of his government promises more of the same.
At the official end of the NATO war for the regime change in Libya on Oct. 31, 2011 U.S. President Obama proclaimed from the White House Rose Garden that this event signaled the advent of “a new and democratic Libya,” but more than two years later Libya is recurring to the pre-Gaddafi old undemocratic tribal and ethnic rivalries with the added value of the exclusionist terrorist religious fundamentalism wearing the mantle of Islamist Jihad.
In the wake of late Libyan leader Muammar Gaddafi’s death on October 20, a Saudi Arabian Arab News’ editorial said: “The point about Qaddafi’s death is that it makes the next transition stage that much easier, that much safer. As long as he remained at large, he would have been in a position to destabilize the country.”
More than two years after Gaddafi’s death, Libya is more destabilized, insecure and fractured that its future is now questionable enough not to vindicate the Saudi daily’s prediction.”
Título: Libya almost Imploding, Status Quo Unsustainable: Oil Industry Target of Violent Attacks
Texto: “More than two years on since the “revolution” of Feb. 2011, the security crisis is exacerbating by the day threatening Libya with an implosion charged with potential realistic risks to the geopolitical unity of the Arab north African country, turning this crisis into a national existential one. Obviously the status quo is unsustainable.
“Libya is imploding two years after the former Libyan leader Muammar Gaddafi” was captured and killed on October 20,” Patrick Cockburn wrote in British The Independent on last Oct. 10.
Libya’s oil industry has become the target of violent attacks and civil protests, closing export terminals in east and west or/and creating an oil black market. “Security guards” at the country’s main ports are on strike and selling oil independently in spite of a 67% in pay for employees of the state oil sector on last Oct. 31. Libyan oil minister, Abdulbari Ali al-Arousi, told the Financial Times on last April 29 that disruptions to production and export cost the country about $1bn over the previous five months only.
On this Nov. 11 Reuters reported that Protesters shut Libya ‘s gas export pipeline to Italy , its only customer, in the Mellitah complex, some 100 km west of Tripoli , after shutting down oil exports from there as well. A day earlier, Reuters reported that the separatist self-declared autonomous Cyrenaica government set up a regional firm called “Libya Oil and Gas Corp” to sell oil independently after seizing several ports in the east of the country, where Libya’s two most important oil ports, Sidra and Ras Lanuf, were blockaded by protestors.
Libya is Europe ’s single largest oil supplier. Cutting the Libyan oil and gas supplies to Europe on the eve of a winter that weather forecasts predict to be a very cold one would be an excellent pretext for inviting a European military intervention in the country, which seems the only option left for the transitional government of Prime Minister Ali Zeidan that ran out of options for its survival.
It is noteworthy here that while the U.N. Support Mission in Libya can obviously “support” nothing, France, Italy, the UK and the U.S., who spearheaded the NATO campaign to topple the former ruling regime, in a joint statement on this Nov. 8, expressed their concern “at the instability in Libya and the threat that (it) poses to the successful achievement of the democratic transition” and reiterated their “support to the elected political institutions,” i.e. to Zeidan’s government.
Ironically, Zeidan on this Nov. 10 warned his compatriots of a possible “intervention of foreign occupation forces” in order to protect civilians under Chapter VII of the U.N. Charter because “the international community cannot tolerate a state in the middle of the Mediterranean that is a source of violence, terrorism and murder,” which was the same pretext for the NATO military intervention that contributed mainly, if not created, the security crisis in the first place by destroying the military and police infrastructure of the central government and turned the country practically into a sponsor of regional terrorism in general and an exporter of arms and “Jihadists” to Syria in particular.
Zeidan’s warning of foreign “intervention” could also be interpreted as an implicit threat to ask for it to help rein in the security crisis lest it boils to an implosion of the country.
Forbes on last Aug. 30 reported that Libya’s “energy protection” was failing and quoted PM Zeidan as saying that his government would impose “order by force” when it came to protecting the oil and gas industry and expanded the Petroleum Facility Guards (PFG) to 18,000 members.
Months on, his efforts and threats failed to deter targeting pipelines, refineries and export terminals. His renewed threats since early last September to “bomb from the air and the sea” any oil tanker entering Libya’s territorial waters illegally and trying to pick up illicit Libyan oil have proved hollow and without teeth.
Libya is the second largest oil producer in Africa and the continent’s fourth largest natural gas supplier and already dominates the Southern Mediterranean ’s petroleum sector. According to the Libyan National Oil Corporation (NOC), more than 50 international oil companies were already present in the Libya on the eve of the “revolution.” The country’s potential is more promising;Austria’s OMV said on last Oct. 21 it had struck oil in Libya in its first new discovery since 2011.
On last Oct. 18, CNBC.com quoted Paolo Scaroni, the CEO of the Italian oil and gas firm ENI, which is Libya’s largest foreign partner, as saying: “Everyone is going to be wealthy” in Libya, citing statistics of what could be: “Five million people and 2 million barrels of oil (per day), which means that this country can be a paradise, and I am doubtful that Libyans will not catch this opportunity of becoming the new Abu Dhabi, or the new Qatar or the new Kuwait.”
Libyan Copy of Iraq ’s “Green Zone”
Yet Libyans seem determined to miss “this opportunity.” “Revolutionary” Libya, reminiscent of the U.S. – engineered “democratic” Iraq after some ten years of the U.S. invasion, is still unable to offer basic services to its citizens. Real unemployment is estimated at over 30%. Economy has stalled and frustration is growing. Gone are the welfare days of Gaddafi’s state when young families could get a house with benefits for free, people’s medication and treatment were paid by the state and free education made available to everyone. About one million supporters of the Gaddafi regime remain internally displaced; hundreds of thousands more fled for their lives abroad.
Remnants of the destroyed institutional infrastructure of law, order and security is hardly capable of protecting the symbolic central government in Tripoli , reminiscent of its Iraqi counterpart, which is still besieged in the so-called “Green Zone” in Baghdad . Late last October Libya ’s central bank was robbed of $55m in a broad daylight robbery. More than one hundred senior military and police commanders were assassinated.
“ Libya isn’t just at a crossroads. We are at a roundabout. We keep driving round in circles without knowing where to get off,” Libya’s Minister of Economy, Alikilani al-Jazi, said at a conference in London last September, quoted by The Australian on last Oct. 14.
On last Aug. 30, the Swiss-based group Petromatrix said: “We are currently witnessing the collapse of state in Libya , and the country is getting closer to local wars for oil revenues.” Four days later Patrick Cockburn reported in British The Independent that “Libyans are increasingly at the mercy of militias” and that the “Government authority is disintegrating in all parts of the country.”
Ironically, an estimated one-quarter of a million heavily armed militiamen, who are the main obstacle to creating and empowering a central government, are on government payroll.
Writing in The Tripoli Post on Oct. 31, Karen Dabrowska said that, “Local notables, tribal groups, Islamists and militias are all vying to keep the centre from extending its authority to their fiefdoms and this explains why disparate social groupings can only unite temporarily to prevent the centre from gaining power over them.”
It “goes without saying that the post – Moammar Gaddafi Libya is purely a failed state” governed by militia, Adfer Rashid Shah of the Jamia Millia Islamia, Central University in New Delhi, wrote on last Oct. 15.
Following the heavy infighting in the Libyan capital on this Nov. 7, Italian foreign minister Emma Bonino told newspaper La Republicca that the country was “absolutely out of control” and the situation is worsening, hinting that Italian oil and gas firm ENI was prepared to close its oil wells.
Zeidan’s abduction from his Tripoli ’s Corinthia Hotel on last Oct. 10, which the British Economist described as “the shortest coup,” highlighted the country’s deteriorating security crisis. It was interpreted as a “reprisal” for kidnapping five days earlier of Abu Anas al-Libi on suspicion of links with al-Qaeda by U.S. special forces, an act which exposed the inability of the central government to cooperate and coordinate with the American “ally” in his arrest on the one hand and on the other exposed its failure in protecting Libya’s sovereignty against a flagrant U.S. violation thereof.
Last July Zeidan threatened that his government may have to “use force” in Benghazi, the cradle of the “revolution” and the current focus of insecurity, tribalism, separatism, Islamist rebels, decentralization of government, assassination of regular army and security officers and attacks on foreign diplomatic missions who mostly closed their consulates in Libya’s second largest city, where the U.S. ambassador was killed in September last year.
Ahead of his visit to the eastern city on Monday, when he promised reinforcements and logistical support to the security forces there, Zeidan launched a show of force into the city the previous Friday with hundreds of armored troop carriers and army trucks mounted with guns.
But Zaeidan’s threat to “use force” will inevitably be counterproductive, not only because his government’s lack of “force” would compromise his credibility, but because, within the current balance of power between his government and the militias, it will make the security situation worse if it does not ignite a civil war.
Zeidan said his government would give the “revolutionaries” who have turned into rival and vying militias and warlords until next Dec. 31 to join the regular army and police or they will be cut from government payroll, that is if his coffers could afford to sustain their payroll if they accepted and if they did not accept his offer it will be another reason for more mutiny and rebellion.
More likely the government payroll may not be rolling because the government is facing a budget crisis and “from next or the following month, there could be a problem covering expenditure” according to Zeidan himself, as the security crisis has brought oil production to a standstill or out of its control because the “militia groups are behaving like terrorists, using control over oil as political leverage to extract concessions,” according to Dr. Elizabeth Stephens, head of political risk at insurers Jardine Lloyd Thompson, quoted by British The Telegraph on last Aug. 29.
An imminent constitutional crisis could create a power vacuum that in turn would worsen the security crisis. Published by RT on this Nov. 7, analyst Nile Bowie wrote: “In accordance with the transitional roadmap adopted by the transitional government in May 2011, the mandate of the current government in Tripoli is set to expire on February 8, 2014. Failure to implement a new constitution by then would either force Tripoli into extending its mandate – a move which is seen as highly unpopular – or a potential power vacuum scenario which could set off a chain of events that could lead to a civil war or dissolution.”
Pentagon’s Plans No Help
Short of western “boots on the ground” it is doubtful that Zeidan’s government will survive. The U.S. administration of President Barak Obama was repeatedly on record against any U.S. boots on the ground in the Middle East . With the exception of France , which might be ready for the appropriate price to repeat its recent limited and temporary military intervention in Mali , Europe seems against it too.
Zeidan, with less than three months remaining for him in office, seems relying on Pentagon’s plans to arm and train, through “AFRICOM,” a new Libyan army called “a general purpose force.”
But “the case of a separate and underreported U.S. effort to train a small Libyan counterterrorism unit inside Libya earlier this year is instructive,” Frederic Wehrey wrote recently in Foreign Affairs, adding: The absence of clear lines of authority — nearly inevitable given Libya’s fragmented security sector — meant that the force’s capabilities could just have easily ended up being used against political enemies as against terrorists. In August militias launched a pre-dawn raid on the training camp which was not well-guarded. There were no U.S. soldiers at the camp, but the militia took a great deal of U.S. military equipment from the site, some of it sensitive. The U.S. decided to abort the program and the U.S. forces supposedly went home.
The obvious alternative to Zeidan’s western supported government would be a stateless society governed by militia warlords, while the survival of his government promises more of the same.
At the official end of the NATO war for the regime change in Libya on Oct. 31, 2011 U.S. President Obama proclaimed from the White House Rose Garden that this event signaled the advent of “a new and democratic Libya,” but more than two years later Libya is recurring to the pre-Gaddafi old undemocratic tribal and ethnic rivalries with the added value of the exclusionist terrorist religious fundamentalism wearing the mantle of Islamist Jihad.
In the wake of late Libyan leader Muammar Gaddafi’s death on October 20, a Saudi Arabian Arab News’ editorial said: “The point about Qaddafi’s death is that it makes the next transition stage that much easier, that much safer. As long as he remained at large, he would have been in a position to destabilize the country.”
More than two years after Gaddafi’s death, Libya is more destabilized, insecure and fractured that its future is now questionable enough not to vindicate the Saudi daily’s prediction.”
lunes, 11 de noviembre de 2013
Trabas
Trabas en las reuniones entre los Seis (P5+1) con Irán para aflojar tensiones (y sanciones) con este último país, indiscutida potencia de Medio Oriente a la que ni la NATO ni Israel reconocen como tal. Esta vez es Francia la que patea el tablero. Europa se pone cada vez más patética, día tras día, hora tras hora. Ya les va a llegar la hora. Qué sopapo que van a ligar, por favor! En la foto, el Presidente de la República de Irán, Hassan Rouhani
Título: Francia bloqueó en Ginebra un acuerdo nuclear con Irán
Texto: “Los tres días de intensas conversaciones en Ginebra entre Irán y los países del P5+1 (los seis países del Consejo de Seguridad más Alemania) sobre el programa nuclear del primero han terminado sin acuerdo debido a la actitud francesa que ha bloqueado un acuerdo dirigido a difuminar las tensiones y comprar algo de tiempo para el logro posterior de un acuerdo definitivo a largo plazo.
Irán y los seis países accedieron de nuevo a reunirse el 20 de Noviembre, pero a un nivel más bajo, de altos diplomáticos y no de ministros de Exteriores. La jefa de Política Exterior de la Unión Europea afirmó: “Se ha alcanzado mucho progreso pero algunas diferencias continúan”. Al ser preguntada por el papel jugado por Francia, Ashton se limitó a decir que todas las partes en las negociaciones habían jugado un papel importante.
El ministro iraní de Exteriores, Mohammad Yavad Zarif buscó quitar importancia a los desacuerdos que surgieron con Francia y las divisiones en el seno del grupo de las seis naciones conocido como P5+1. “Fue natural que cuando comenzamos a tratar los detalles hubiera diferencia de puntos de vista”, señaló. “Pero vamos a seguir trabajando juntos y esperamos alcanzar un acuerdo cuando nos reunamos de nuevo. Lo que estamos buscando es una voluntad política dirigida a poner fin a esta fase”.
En privado, sin embargo, otros diplomáticos se mostraron furiosos con el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, a quien acusaron de romper el acuerdo y de filtrar detalles de las negociaciones tan pronto como llegó a Ginebra el sábado por la mañana y luego de comunicar los resultados a los medios antes de que Ashton y Zarif celebraran su rueda de prensa final.
Poco antes de las negociaciones, Fabius dijo que había que “tener en cuenta la postura de Israel ante cualquier negociación”. Rohani, por su parte, dijo que domingo que “el derecho al enriquecimiento de uranio era una línea roja” que no debía ser cruzada y que la República Islámica había actuado de forma racional durante las negociaciones, según medios iraníes citados por Reuters.
La oposición francesa se centró en el texto de un borrador que establecía un acuerdo a corto plazo para ralentizar o detener elementos del programa nuclear iraní a cambio de un alivio limitado de las sanciones. Responsables iraníes señalaron que Francia era el único país que había bloqueado el progreso de las negociaciones con el P5+1.
Por su parte, Fabius dijo que uno de los temas principales de discrepancia era el reactor de agua pesada de Arak, que debe completarse el próximo año después de varios retrasos. Francia y otros países occidentales quieren que los trabajos de construcción del mismo se detengan. Irán ha señalado que el propósito de este reactor es el de producir isótopos nucleares para ser utilizados con propósitos médicos y agrícolas.
Algunos diplomáticos occidentales han acusado también a Francia de sabotear un posible acuerdo con Irán para ganarse el favor de Israel y de los países árabes del Golfo, como Arabia Saudí. Fabius y Hollande han seguido y profundizado la línea pro-israelí de la política exterior francesa iniciada por Nicolas Sarkozy.”
viernes, 8 de noviembre de 2013
Avances
Más noticias sobre Siria. Importantes. Se consolidan los avances del Ejército Arabe Sirio en todo el país. Ahora es en Alepo, en el norte del país. Veamos la nota de Ghaleb Kandil para Red Voltaire:
Título: La reconquista de Sfeira cerca de Alepo, importante cambio estratégico
Texto: “Bastan las acusaciones de traición y de cobardía que los grupos armados que operan en Siria intercambian entre sí a través de la prensa para entender la importancia estratégica de la liberación de la ciudad de Sfeira, al sudeste de Alepo, por parte del Ejército Árabe Sirio y las unidades de la defensa nacional.
Durante los últimos meses, los grupos armados habían concentrado en esa localidad importantes cantidades de hombres, las unidades mejor equipadas y las que disponían de los más importantes medios financieros. Se hallaban allí el Frente al-Nusra y el Estado Islámico de Irak y del Levante –dos grupos afiliados a al-Qaeda– así como Liwaa al-Islam, encabezado por Zahran Allouche, el hombre de Bandar Ben Sultan en Siria; Ahrar al-Cham y un consejo militar local vinculado al Ejército Sirio Libre. Esos grupos disponían de líneas de abastecimiento abiertas hacia la frontera con Turquía, de donde les llegaban armas, municiones, dinero y combatientes de refuerzo provenientes del extranjero. El respaldo más importante provenía de Arabia Saudita, según los corresponsales de la prensa extranjera.
Debido a la estratégica posición de Sfeira, esos grupos armados pusieron en juego todas sus fuerzas y medios para tratar de conservar esa ciudad. Se trata, en efecto, de una importante posición que da acceso a la región sudeste de Alepo. Se encuentra además no lejos del aeropuerto internacional de Alepo y del aeropuerto militar de Koueires y cercana a la región de Al-Bab, que domina el acceso a Alepo.
La posesión de Sfeira constituye un punto de equilibrio decisivo para la propia ciudad de Alepo y su provincia ya que se halla no lejos de las industrias vinculadas a la defensa y de la vía de abastecimiento que vincula las provincias de Hama y de Alepo. Se encuentra también en el eje de comunicación terrestre entre la provincia de Alepo y las regiones del este de Siria, como Raqqa.
Por todas esas razones, la liberación de Sfeira tendrá repercusiones decisivas sobre los equilibrios militares en Siria.
El Ejército Árabe Sirio y las unidades populares de defensa lograron liberar Sfeira después de haber recuperado Khanasser y sus alrededores, hace varias semanas, lo cual ya había permitido reabrir la vía de abastecimiento Hama-Alepo, conocida como la «ruta del desierto».
El rápido avance del Ejército Árabe Sirio es una demostración de su alta capacidad y de su solidez, que los observadores consideran sorprendentes. Pero también confirma el cambio de actitud del pueblo sirio, que rechaza las fechorías de los grupos extremistas, enfrascados en luchas intestinas por la repartición del botín. El desmoronamiento del bando hostil a Siria, con la aparición de profundas divergencias entre Arabia Saudita por un lado y Qatar y Turquía por el otro, es un nuevo síntoma del fracaso de la guerra universal contra Siria.
Los grupos armados que combaten al Estado sirio no pasan de ser fachadas de las potencias extranjeras. Han caído en una profunda depresión desde que Estados Unidos se vio obligado a abandonar su proyecto de agresión contra Siria. Sus derrotas en el terreno siguen en aumento y a la reconquista de Sfeira seguirán otras victorias en las diferentes regiones del país.”
Declaraciones y posicionamientos
Hassan Nasrallah, secretario general del Hezbollah
«La situación en Siria está evolucionando a favor del fortalecimiento del régimen ante la incapacidad de la oposición para unificar sus propias filas y modificar la correlación de fuerzas en el terreno, a pesar de las presiones que se han ejercido en ese sentido y de toda la ayuda y el apoyo que está recibiendo [la oposición], y en momentos en que la actitud popular se ha hecho favorable al régimen, ante el ejemplo de los propios grupos de la oposición y también a causa de la desaparición de las posibilidades de intervención militar extranjera en Siria. Todos esos factores conllevan a que no hay solución militar en Siria.
La única solución posible es de carácter político y a través del diálogo, sin condiciones previas.
La conferencia Ginebra 2 abre un horizonte. A pesar de ello, un Estado de la región está muy molesto ante esa situación y no estoy revelando ningún secreto, como tampoco estoy lanzando acusaciones injustas, al decir que se trata de Arabia Saudita. Ese país ha enviado a Siria decenas de miles de combatientes y se dice que se han invertido cerca de 30 000 millones de dólares en ayuda a la oposición, sin hablar de la presión mediática.
Así que ya se ha hecho de todo y se han puesto en juego todos los medios disponibles para derrocar el régimen. Pero la política es también el arte de lo posible.
Así que hay que ser realista y reconocer que no puede haber solución militar. Negarlo significa causar todavía más muerte, agravar la violencia, la crisis económica y las presiones sobre el Líbano y sobre los países vecinos, sin olvidar Palestina. Esa obstinación en querer continuar con la opción militar no tiene futuro.
Los que se obstinan en rechazar la solución política deberían aceptarla lo más pronto posible ya que las condiciones actuales son mejores que las que tendrán después dado que la situación no está evolucionando a favor de sus cálculos.
El frente internacional, regional e interno que quería derrocar el régimen para controlar Siria ha fracasado. Así que ya es hora de ser más realista, a no ser que el 14 de Marzo tenga una lectura diferente. Partiendo de ahí, las partes libanesas deben cesar de retrasar la reactivación de las instituciones en espera de acontecimientos que no van a producirse.
Al 14 de Marzo le digo: ¡Aprovechen esta oportunidad! No es una amenaza sino un consejo. Y quien aspire a regresar por el aeropuerto se quedará donde está. Será mejor que regrese por el aeropuerto Rafic Hariri, que está abierto a todos los libaneses.
El 14 de Marzo debería aceptar la formación de un gobierno basado en la fórmula 9-9-6. Nuestro partido está haciendo una concesión al aceptar esa fórmula porque hasta ahora estuvo reclamando una representación proporcional al peso en el Parlamento.»
Nabih Berry, presidente del Parlamento libanés
«El Líbano mantiene una ecuación [sólida] como el diamante: la fórmula Pueblo-Ejército-Resistencia. Hay que proteger las riquezas gasíferas submarinas del Líbano.
Dos peligros nos amenazan. Israel es el primero. El otro es el terrorismo que de cierta forma se nutre de la crisis económica y social, del desempleo y las crecientes carencias de nuestros hermanos desplazados. Ese es terreno ideal para el desarrollo del terrorismo.
En Líbano, yo apuesto siempre por el diálogo. El establecimiento de relaciones de confianza entre el Líbano e Irán tendrá repercusiones favorables para nuestro país (…)
En los pasillos de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas algunos, de manera no oficial, sueñan que el Líbano podría servir de basurero para las armas químicas sirias. Que ni lo sueñen. Ninguna fuerza podrá imponernos ese tipo de solución.»
Walid Joumblatt, jefe del Partido Socialista Progresista libanés
«Tenemos que volver a poner sobre el tapete la iniciativa política del señor Nabih Berry, en la que llama a poner fin a la interacción de todos los protagonistas libaneses en la crisis siria. Esa iniciativa se inscribe en la continuación de la “política de distanciamiento”.
Desgraciadamente, el llamado del señor Berry ha caído en oídos sordos, de manera que hemos perdido una nueva ocasión de marchar hacia el diálogo y el reencuentro entre los libaneses en momentos en que estos últimos tienen el deber de trabajar para evitar que el Líbano vuelva a convertirse en escenario de ajustes de cuentas.
Se diría que algunos creen que los enfrentamientos entre Bab el-Tebbaneh y Jabal Mohsen pueden cambiar el curso de los acontecimientos en Siria. La cuestión está tomando dimensiones internacionales que van mucho más allá de algunos elementos armados en Trípoli. Y también más allá de quienes los apadrinan.
Algunos caen contradicciones al llamar al gobierno a reunirse para desarmar [a la gente en] Trípoli mientras que rechazan cualquier otra reunión del gabinete e incluso del Parlamento con el pretexto de que se trata de un gobierno dimitente.»
Ammar Moussaoui, responsable de Relaciones Internacionales del Hezbollah
«El Hezbollah respalda toda solución política en Siria que se base en la participación de todas las partes sin ninguna condición previa.
La declaración del secretario general de la ONU Ban Ki-moon sobre la resolución 159 carece de rigor y de objetividad y refleja parcialidad. Por consiguiente no hace honor al papel del que está investido el secretario general.
La comunidad internacional debe respetar sus promesas y compromisos en cuanto a la ayuda que se debe aportar a los refugiados.»
Samir Geagea, jefe de las Fuerzas Libanesas
«La fórmula mágica Ejército-Pueblo-Resistencia ha dejado de existir. La fórmula Ejército-Pueblo-Instituciones la ha reemplazado. La injerencia del Hezbollah en Siria es una derrota. Bachar al-Assad, amigo de Nasrallah, no se mantendrá en el poder.»
Abbas Ibrahim, director de la Seguridad General libanesa
«Hace cerca de un mes logramos entrar en contacto con una persona que nos indicó el lugar de detención de los dos obispos. Hay contactos indirectos con sus secuestradores. Eso es un punto de partida esencial que nos permite alcanzar resultados satisfactorios.
Las circunstancias que rodeaban el caso de los rehenes libaneses de Aazaz eran mejores que en el de los obispos ya que en el caso de los dos dignatarios religiosos nadie se ha hecho responsable del rapto. Hemos demorado 4 meses en localizar el lugar donde están secuestrados e identificar quién los retiene. Eso es un punto importante para realizar las negociaciones.»
Walid Moallem, ministro sirio de Relaciones Exteriores
«Siria participará en Ginebra 2 sobre la base del derecho exclusivo del pueblo sirio a decidir su propio futuro político, a escoger sus dirigentes y del rechazo de cualquier forma de intervención externa. El diálogo será entre sirios. Rechazamos toda interferencia regional e internacional.
Todas las declaraciones y comunicados, incluyendo el de Londres sobre el futuro de Siria, constituyen una violación del derecho del pueblo sirio y de las condiciones previstas para el diálogo entre sirios antes de que se emprenda [ese diálogo].»
Lakhdar Brahimi, enviado internacional para Siria
«Muchos de los que rodean al presidente Bachar al-Assad consideran que su candidatura para un nuevo mandato presidencial es un hecho consumado. Él estima que está en su absoluto derecho. Piensa sobre todo en terminar su mandato. Lo que nos enseña la Historia es que después de una crisis como esta no es posible volver atrás. El presidente Assad puede por lo tanto contribuir útilmente a la transición entre la Siria de antes –que es la de su padre y la suya– y lo que yo llamo la nueva República de Siria.
A partir del acuerdo sobre la destrucción del arsenal químico, el señor Assad –quien era entontes un paria– se convirtió en un interlocutor, pero Bachar nunca ha quedado desorientado y –a pesar de lo que dicen– nunca ha dudado ni de su derecho ni de su capacidad para vencer.»
Título: La reconquista de Sfeira cerca de Alepo, importante cambio estratégico
Texto: “Bastan las acusaciones de traición y de cobardía que los grupos armados que operan en Siria intercambian entre sí a través de la prensa para entender la importancia estratégica de la liberación de la ciudad de Sfeira, al sudeste de Alepo, por parte del Ejército Árabe Sirio y las unidades de la defensa nacional.
Durante los últimos meses, los grupos armados habían concentrado en esa localidad importantes cantidades de hombres, las unidades mejor equipadas y las que disponían de los más importantes medios financieros. Se hallaban allí el Frente al-Nusra y el Estado Islámico de Irak y del Levante –dos grupos afiliados a al-Qaeda– así como Liwaa al-Islam, encabezado por Zahran Allouche, el hombre de Bandar Ben Sultan en Siria; Ahrar al-Cham y un consejo militar local vinculado al Ejército Sirio Libre. Esos grupos disponían de líneas de abastecimiento abiertas hacia la frontera con Turquía, de donde les llegaban armas, municiones, dinero y combatientes de refuerzo provenientes del extranjero. El respaldo más importante provenía de Arabia Saudita, según los corresponsales de la prensa extranjera.
Debido a la estratégica posición de Sfeira, esos grupos armados pusieron en juego todas sus fuerzas y medios para tratar de conservar esa ciudad. Se trata, en efecto, de una importante posición que da acceso a la región sudeste de Alepo. Se encuentra además no lejos del aeropuerto internacional de Alepo y del aeropuerto militar de Koueires y cercana a la región de Al-Bab, que domina el acceso a Alepo.
La posesión de Sfeira constituye un punto de equilibrio decisivo para la propia ciudad de Alepo y su provincia ya que se halla no lejos de las industrias vinculadas a la defensa y de la vía de abastecimiento que vincula las provincias de Hama y de Alepo. Se encuentra también en el eje de comunicación terrestre entre la provincia de Alepo y las regiones del este de Siria, como Raqqa.
Por todas esas razones, la liberación de Sfeira tendrá repercusiones decisivas sobre los equilibrios militares en Siria.
El Ejército Árabe Sirio y las unidades populares de defensa lograron liberar Sfeira después de haber recuperado Khanasser y sus alrededores, hace varias semanas, lo cual ya había permitido reabrir la vía de abastecimiento Hama-Alepo, conocida como la «ruta del desierto».
El rápido avance del Ejército Árabe Sirio es una demostración de su alta capacidad y de su solidez, que los observadores consideran sorprendentes. Pero también confirma el cambio de actitud del pueblo sirio, que rechaza las fechorías de los grupos extremistas, enfrascados en luchas intestinas por la repartición del botín. El desmoronamiento del bando hostil a Siria, con la aparición de profundas divergencias entre Arabia Saudita por un lado y Qatar y Turquía por el otro, es un nuevo síntoma del fracaso de la guerra universal contra Siria.
Los grupos armados que combaten al Estado sirio no pasan de ser fachadas de las potencias extranjeras. Han caído en una profunda depresión desde que Estados Unidos se vio obligado a abandonar su proyecto de agresión contra Siria. Sus derrotas en el terreno siguen en aumento y a la reconquista de Sfeira seguirán otras victorias en las diferentes regiones del país.”
Declaraciones y posicionamientos
Hassan Nasrallah, secretario general del Hezbollah
«La situación en Siria está evolucionando a favor del fortalecimiento del régimen ante la incapacidad de la oposición para unificar sus propias filas y modificar la correlación de fuerzas en el terreno, a pesar de las presiones que se han ejercido en ese sentido y de toda la ayuda y el apoyo que está recibiendo [la oposición], y en momentos en que la actitud popular se ha hecho favorable al régimen, ante el ejemplo de los propios grupos de la oposición y también a causa de la desaparición de las posibilidades de intervención militar extranjera en Siria. Todos esos factores conllevan a que no hay solución militar en Siria.
La única solución posible es de carácter político y a través del diálogo, sin condiciones previas.
La conferencia Ginebra 2 abre un horizonte. A pesar de ello, un Estado de la región está muy molesto ante esa situación y no estoy revelando ningún secreto, como tampoco estoy lanzando acusaciones injustas, al decir que se trata de Arabia Saudita. Ese país ha enviado a Siria decenas de miles de combatientes y se dice que se han invertido cerca de 30 000 millones de dólares en ayuda a la oposición, sin hablar de la presión mediática.
Así que ya se ha hecho de todo y se han puesto en juego todos los medios disponibles para derrocar el régimen. Pero la política es también el arte de lo posible.
Así que hay que ser realista y reconocer que no puede haber solución militar. Negarlo significa causar todavía más muerte, agravar la violencia, la crisis económica y las presiones sobre el Líbano y sobre los países vecinos, sin olvidar Palestina. Esa obstinación en querer continuar con la opción militar no tiene futuro.
Los que se obstinan en rechazar la solución política deberían aceptarla lo más pronto posible ya que las condiciones actuales son mejores que las que tendrán después dado que la situación no está evolucionando a favor de sus cálculos.
El frente internacional, regional e interno que quería derrocar el régimen para controlar Siria ha fracasado. Así que ya es hora de ser más realista, a no ser que el 14 de Marzo tenga una lectura diferente. Partiendo de ahí, las partes libanesas deben cesar de retrasar la reactivación de las instituciones en espera de acontecimientos que no van a producirse.
Al 14 de Marzo le digo: ¡Aprovechen esta oportunidad! No es una amenaza sino un consejo. Y quien aspire a regresar por el aeropuerto se quedará donde está. Será mejor que regrese por el aeropuerto Rafic Hariri, que está abierto a todos los libaneses.
El 14 de Marzo debería aceptar la formación de un gobierno basado en la fórmula 9-9-6. Nuestro partido está haciendo una concesión al aceptar esa fórmula porque hasta ahora estuvo reclamando una representación proporcional al peso en el Parlamento.»
Nabih Berry, presidente del Parlamento libanés
«El Líbano mantiene una ecuación [sólida] como el diamante: la fórmula Pueblo-Ejército-Resistencia. Hay que proteger las riquezas gasíferas submarinas del Líbano.
Dos peligros nos amenazan. Israel es el primero. El otro es el terrorismo que de cierta forma se nutre de la crisis económica y social, del desempleo y las crecientes carencias de nuestros hermanos desplazados. Ese es terreno ideal para el desarrollo del terrorismo.
En Líbano, yo apuesto siempre por el diálogo. El establecimiento de relaciones de confianza entre el Líbano e Irán tendrá repercusiones favorables para nuestro país (…)
En los pasillos de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas algunos, de manera no oficial, sueñan que el Líbano podría servir de basurero para las armas químicas sirias. Que ni lo sueñen. Ninguna fuerza podrá imponernos ese tipo de solución.»
Walid Joumblatt, jefe del Partido Socialista Progresista libanés
«Tenemos que volver a poner sobre el tapete la iniciativa política del señor Nabih Berry, en la que llama a poner fin a la interacción de todos los protagonistas libaneses en la crisis siria. Esa iniciativa se inscribe en la continuación de la “política de distanciamiento”.
Desgraciadamente, el llamado del señor Berry ha caído en oídos sordos, de manera que hemos perdido una nueva ocasión de marchar hacia el diálogo y el reencuentro entre los libaneses en momentos en que estos últimos tienen el deber de trabajar para evitar que el Líbano vuelva a convertirse en escenario de ajustes de cuentas.
Se diría que algunos creen que los enfrentamientos entre Bab el-Tebbaneh y Jabal Mohsen pueden cambiar el curso de los acontecimientos en Siria. La cuestión está tomando dimensiones internacionales que van mucho más allá de algunos elementos armados en Trípoli. Y también más allá de quienes los apadrinan.
Algunos caen contradicciones al llamar al gobierno a reunirse para desarmar [a la gente en] Trípoli mientras que rechazan cualquier otra reunión del gabinete e incluso del Parlamento con el pretexto de que se trata de un gobierno dimitente.»
Ammar Moussaoui, responsable de Relaciones Internacionales del Hezbollah
«El Hezbollah respalda toda solución política en Siria que se base en la participación de todas las partes sin ninguna condición previa.
La declaración del secretario general de la ONU Ban Ki-moon sobre la resolución 159 carece de rigor y de objetividad y refleja parcialidad. Por consiguiente no hace honor al papel del que está investido el secretario general.
La comunidad internacional debe respetar sus promesas y compromisos en cuanto a la ayuda que se debe aportar a los refugiados.»
Samir Geagea, jefe de las Fuerzas Libanesas
«La fórmula mágica Ejército-Pueblo-Resistencia ha dejado de existir. La fórmula Ejército-Pueblo-Instituciones la ha reemplazado. La injerencia del Hezbollah en Siria es una derrota. Bachar al-Assad, amigo de Nasrallah, no se mantendrá en el poder.»
Abbas Ibrahim, director de la Seguridad General libanesa
«Hace cerca de un mes logramos entrar en contacto con una persona que nos indicó el lugar de detención de los dos obispos. Hay contactos indirectos con sus secuestradores. Eso es un punto de partida esencial que nos permite alcanzar resultados satisfactorios.
Las circunstancias que rodeaban el caso de los rehenes libaneses de Aazaz eran mejores que en el de los obispos ya que en el caso de los dos dignatarios religiosos nadie se ha hecho responsable del rapto. Hemos demorado 4 meses en localizar el lugar donde están secuestrados e identificar quién los retiene. Eso es un punto importante para realizar las negociaciones.»
Walid Moallem, ministro sirio de Relaciones Exteriores
«Siria participará en Ginebra 2 sobre la base del derecho exclusivo del pueblo sirio a decidir su propio futuro político, a escoger sus dirigentes y del rechazo de cualquier forma de intervención externa. El diálogo será entre sirios. Rechazamos toda interferencia regional e internacional.
Todas las declaraciones y comunicados, incluyendo el de Londres sobre el futuro de Siria, constituyen una violación del derecho del pueblo sirio y de las condiciones previstas para el diálogo entre sirios antes de que se emprenda [ese diálogo].»
Lakhdar Brahimi, enviado internacional para Siria
«Muchos de los que rodean al presidente Bachar al-Assad consideran que su candidatura para un nuevo mandato presidencial es un hecho consumado. Él estima que está en su absoluto derecho. Piensa sobre todo en terminar su mandato. Lo que nos enseña la Historia es que después de una crisis como esta no es posible volver atrás. El presidente Assad puede por lo tanto contribuir útilmente a la transición entre la Siria de antes –que es la de su padre y la suya– y lo que yo llamo la nueva República de Siria.
A partir del acuerdo sobre la destrucción del arsenal químico, el señor Assad –quien era entontes un paria– se convirtió en un interlocutor, pero Bachar nunca ha quedado desorientado y –a pesar de lo que dicen– nunca ha dudado ni de su derecho ni de su capacidad para vencer.»
martes, 5 de noviembre de 2013
Marcha atrás
No por breve deja de ser significativa esta nota aparecida ayer en Red Voltaire. En pocas palabras, Arabia Saudita se traga los pucheritos y hace lo que le ordenan. Los representantes más visibles de la línea dura con Siria empiezan a dar un paso al costado.
Título: Frente a Kerry, Riad da marcha atrás
Texto: “El rey Abdallah de Arabia Saudita recibió al secretario de Estado John Kerry el 4 de noviembre de 2013. Al parecer, el príncipe Bandar –jefe de los servicios secretos sauditas– no estuvo presente en el encuentro, al que sí asistió su predecesor en el cargo –el príncipe Muqrim–, precisamente uno de los adversarios de Bandar.
Al término del encuentro, el príncipe Saud al-Faisal –ministro saudita de Relaciones Exteriores– y el secretario de Estado dieron una conferencia de prensa en la que se esforzaron por restar importancia al desacuerdo entre Riad y Washington. En contradicción con las anteriores declaraciones y amenazas, Kerry y el príncipe Faisal afirmaron que las divergencias tácticas no afectarán las relaciones entre sus respectivos países.
Arabia Saudita esperaba atacar Siria en septiembre de 2013 con ayuda de Estados Unidos. El viceministro saudita de Defensa llegó incluso a instalarse en Jordania y numerosos blindados de las fuerzas armadas sauditas fueron enviados a ese país. Se había previsto que una columna de tanques sauditas, tripulados algunos por elementos reclutados entre los refugiados sirios, entrarían en Siria para «liberar» Damasco… bajo la protección de la US Air Force, claro está.
Pero el proyecto tuvo que ser descartado cuando Washington renunció a bombardear Siria. Arabia Saudita anunció después una serie de represalias contra Estados Unidos y adoptó disposiciones tendientes a reforzar su respaldo en hombres, en dinero y en material de guerra a al-Qaeda en Siria.
Se ignoran los medios de presión que John Kerry habrá utilizado para meter en cintura a los sauditas.”
Título: Frente a Kerry, Riad da marcha atrás
Texto: “El rey Abdallah de Arabia Saudita recibió al secretario de Estado John Kerry el 4 de noviembre de 2013. Al parecer, el príncipe Bandar –jefe de los servicios secretos sauditas– no estuvo presente en el encuentro, al que sí asistió su predecesor en el cargo –el príncipe Muqrim–, precisamente uno de los adversarios de Bandar.
Al término del encuentro, el príncipe Saud al-Faisal –ministro saudita de Relaciones Exteriores– y el secretario de Estado dieron una conferencia de prensa en la que se esforzaron por restar importancia al desacuerdo entre Riad y Washington. En contradicción con las anteriores declaraciones y amenazas, Kerry y el príncipe Faisal afirmaron que las divergencias tácticas no afectarán las relaciones entre sus respectivos países.
Arabia Saudita esperaba atacar Siria en septiembre de 2013 con ayuda de Estados Unidos. El viceministro saudita de Defensa llegó incluso a instalarse en Jordania y numerosos blindados de las fuerzas armadas sauditas fueron enviados a ese país. Se había previsto que una columna de tanques sauditas, tripulados algunos por elementos reclutados entre los refugiados sirios, entrarían en Siria para «liberar» Damasco… bajo la protección de la US Air Force, claro está.
Pero el proyecto tuvo que ser descartado cuando Washington renunció a bombardear Siria. Arabia Saudita anunció después una serie de represalias contra Estados Unidos y adoptó disposiciones tendientes a reforzar su respaldo en hombres, en dinero y en material de guerra a al-Qaeda en Siria.
Se ignoran los medios de presión que John Kerry habrá utilizado para meter en cintura a los sauditas.”
viernes, 1 de noviembre de 2013
La Ley y el Orden
Lo que sigue no explica la actual violencia en Siria, pero ayuda a entender la mentalidad de la mano de obra barata que está siendo utilizada por la NATO y algunos países árabes para destruir lo que queda del estado-nación sirio. Noticias recientes del sitio libanés Al-Manar señalan que los fanáticos del "Estado Islámico en Iraq y el Levante" comienzan a imponer su peculiar versión de la ley y el orden en los territorios “liberados” de Siria. Sin ir más lejos, en las cercanías de Alepo.
Título: Milicias extremistas imponen un régimen de terror en Alepo
Texto: “En las regiones que ocupan, las milicias salafistas takfiris han impuesto un régimen de terror. En dichos lugares, se prohíbe, entre otras cosas, que las mujeres lleven pantalones jeans y maquillaje, y ellas deben llevar el rostro cubierto y una túnica (abaya).
Una nueva lista de prohibiciones ha sido publicada en un comunicado de la milicia del así llamado Estado Islámico en Iraq y Siria (EIIS), vinculado a Al Qaida, en la provincia de Raqqa, al noreste de Siria, cerca de la frontera con Turquía.
Además, se prohíbe exponer en los escaparates de las tiendas vestidos de mujer, los cuales deben ser además vendidos exclusivamente por vendedoras.
Las restricciones afectan también a los hombres, que no pueden llevar pantalones cortos o peinarse o cortarse el pelo de cierta forma. El fumar también ha sido prohibido.
Por otro lado, en las zonas de Alepo controladas por las milicias takfiris, las restricciones son tales que la población es objeto sin cesar de registros, a menudo corporales, para confiscarles las mercancías prohibidas, especialmente los cigarrillos.
Esto ha llegado a un punto en el que los residentes ya no ocultan su indignación. “Podéis quemar mi paquete, pero compraré otro en las regiones que el gobierno ha liberado de vuestra presencia”, dijo uno de ellos, Abu Mahmud, según señala el periódico Al Akhbar.
“Yo he siempre apreciado a Bashar al Assad, pero ahora lo amo más”, dijo Mohammed Hamami, de 60 años, ante una multitud tras pasar delante de unos militantes.
Peor aún, los registros buscan comprobar las tarjetas de identidad de los transeúntes para saber si ellos son funcionarios del Estado con el fin de obligarles a abandonar su empleo o quitarles el dinero que tengan para “financiar la revolución”.
Además los militantes prohíben el paso de mercancías entre los sectores que dominan y los que están en poder del gobierno.
El miércoles un vídeo colocado en YouTube mostró a milicianos del Frente al Nusra y de Ahrar esh Sahm en el barrio de Bustan al Kaser humillando a un joven el que encontraron, durante un registro, varios trozos de pollo en sus bolsillos y al que acusaron de ser un “traficante del régimen”. Él respondió: “Tenemos necesidad de comer. Por Dios, queremos comer. ¿Cómo queréis que continuemos viviendo?”.
***
Por su parte, el sitio web Syrian Perspective pasa la lista completa de prohibiciones. No se la pierdan:
"1. Girls are not allowed to wear jeans and sweaters. Islamic dress must be worn, i.e. the robe and burqa. Make-up is prohibited.
2. Cigarette smoking and narghiles (hookas) are prohibited commencing 11/15/2013 A.D. Punishment to those who violate this law is the amputation of the index and middle finger. In the event the accused still does not adhere to the law, then, punishment shall be between 80 lashes and may reach execution.
3. Men's barber shops shall close and it is forbidden to shorten the hair. Anyone who violates this shall be executed.
4. Women's clothing may not be displayed in showcase windows of stores. Salespersons must be women.
5. Seamstress shops for women must be closed if a male is found inside.
6. All signs and advertisements in businesses for female hairdressing must be taken down.
7. 70 lashes to anyone who uses the word "ISIS". (Lit. "Daa'ish")
8. Women are prohibited from visiting male gynecologists for treatment.
9. Combing of hair in a modern fashion is prohibited. Any substance young males place on their hair is prohibited - the punishment being 80 lashes for the violator.
10. Young men may not wear low hip blue jeans.
11. Women are prohibited from sitting in chairs."
Título: Milicias extremistas imponen un régimen de terror en Alepo
Texto: “En las regiones que ocupan, las milicias salafistas takfiris han impuesto un régimen de terror. En dichos lugares, se prohíbe, entre otras cosas, que las mujeres lleven pantalones jeans y maquillaje, y ellas deben llevar el rostro cubierto y una túnica (abaya).
Una nueva lista de prohibiciones ha sido publicada en un comunicado de la milicia del así llamado Estado Islámico en Iraq y Siria (EIIS), vinculado a Al Qaida, en la provincia de Raqqa, al noreste de Siria, cerca de la frontera con Turquía.
Además, se prohíbe exponer en los escaparates de las tiendas vestidos de mujer, los cuales deben ser además vendidos exclusivamente por vendedoras.
Las restricciones afectan también a los hombres, que no pueden llevar pantalones cortos o peinarse o cortarse el pelo de cierta forma. El fumar también ha sido prohibido.
Por otro lado, en las zonas de Alepo controladas por las milicias takfiris, las restricciones son tales que la población es objeto sin cesar de registros, a menudo corporales, para confiscarles las mercancías prohibidas, especialmente los cigarrillos.
Esto ha llegado a un punto en el que los residentes ya no ocultan su indignación. “Podéis quemar mi paquete, pero compraré otro en las regiones que el gobierno ha liberado de vuestra presencia”, dijo uno de ellos, Abu Mahmud, según señala el periódico Al Akhbar.
“Yo he siempre apreciado a Bashar al Assad, pero ahora lo amo más”, dijo Mohammed Hamami, de 60 años, ante una multitud tras pasar delante de unos militantes.
Peor aún, los registros buscan comprobar las tarjetas de identidad de los transeúntes para saber si ellos son funcionarios del Estado con el fin de obligarles a abandonar su empleo o quitarles el dinero que tengan para “financiar la revolución”.
Además los militantes prohíben el paso de mercancías entre los sectores que dominan y los que están en poder del gobierno.
El miércoles un vídeo colocado en YouTube mostró a milicianos del Frente al Nusra y de Ahrar esh Sahm en el barrio de Bustan al Kaser humillando a un joven el que encontraron, durante un registro, varios trozos de pollo en sus bolsillos y al que acusaron de ser un “traficante del régimen”. Él respondió: “Tenemos necesidad de comer. Por Dios, queremos comer. ¿Cómo queréis que continuemos viviendo?”.
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Por su parte, el sitio web Syrian Perspective pasa la lista completa de prohibiciones. No se la pierdan:
"1. Girls are not allowed to wear jeans and sweaters. Islamic dress must be worn, i.e. the robe and burqa. Make-up is prohibited.
2. Cigarette smoking and narghiles (hookas) are prohibited commencing 11/15/2013 A.D. Punishment to those who violate this law is the amputation of the index and middle finger. In the event the accused still does not adhere to the law, then, punishment shall be between 80 lashes and may reach execution.
3. Men's barber shops shall close and it is forbidden to shorten the hair. Anyone who violates this shall be executed.
4. Women's clothing may not be displayed in showcase windows of stores. Salespersons must be women.
5. Seamstress shops for women must be closed if a male is found inside.
6. All signs and advertisements in businesses for female hairdressing must be taken down.
7. 70 lashes to anyone who uses the word "ISIS". (Lit. "Daa'ish")
8. Women are prohibited from visiting male gynecologists for treatment.
9. Combing of hair in a modern fashion is prohibited. Any substance young males place on their hair is prohibited - the punishment being 80 lashes for the violator.
10. Young men may not wear low hip blue jeans.
11. Women are prohibited from sitting in chairs."
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